ANALES DE HISTORIA NATURAL ANALES DE LA SOCIEDAD ESPANOLA DE HISTORIA NATURAL TO MO DECIMO MADRID DON 8. DE UHAGON, TESORERO CALLE DE JOVELLANOS, 7, TERCERO 1881 Articulo 27 del Reglamento. Las opiniones emitidas en !as Memorias publicadas en los Anai.es son es exteriores, pues no me ha sido posible examinar ni su densidad, y mucho m6nos por tanto su fusibilidad y caracteres microscopicos. Lleva el numero 88 en el catalogo de objetos prehisturicos, y en el so asegura que procede de Espana, por mas que no haya sido po- sible determinar el punto donde se encontr6. Tres ban sido hasta aliora los objetos de jadeita espaiioles que he examinado. Todos estan caracterizados por su densi- dad comprendida entre 3,30 y 3,36, sor iacilmente fusibles al soplete en unvidrio trasparente ligeramente amarillento y no dar indieio alguno de manganese), caracter negativo que dis- tingue bien este mineral de la cloromelanita. Su color es verde aceituna un poco oscuro y tienen la traslucidez de la calcedonia. El primero os un amuleto encontrado al escavar un pozo junto con los restos de un cadaver, en Monachil, que pertenece al Sr. Vilanova. Parece la porcion deun hacha corrospondiente al corte , aserrada por la mitad perpendicularmente a su lon- gitud; tiene una cara plana y la otra convexa, y en esta lleva dos agujeros inclinados que pasan a la cara plana, unidos entre si por un surco algo profundo y ancho que serviria de mortaja al cordon que sirviera para colgar el amuleto. En esta cara convexa tiene. como decoracion, tres rayas que marcan el perfil de otra hacha. Desde el piano normal a la longitud del instrumento. piano producido al aserrar el anna con el objeto de convertirla en amuleto, pasa un nuevo agujero k la cara plana antes indicada. Su densidad es 3,32. La segunda forma parte de la bella coleccion de mi amigo D. Emilio Eotondo y procede de la provineia de Murcia. Mide m ,147 de largo por ,058 de ancho. Esta muy bien pulimen- tada; sus costados son redondos y curves; las caras que son convexas dan al instrumento notable espesor y solidez y su filo es grueso — por lo cual ap^nas tiene traslucencia al- guna — y curvo, no siendo la parte mas ancha del anna. Su color es verde muy oscuro y tiene casi a lo largo de clla una (9) Quiroga. — el jade y las hachas que llevan este nombre. i3 veta de cuarzo y esparcidas por su masa otras casi negras. Su densidad es 3,36. De esta arma he podido separar un frag- mento pequeno sin deformarla, cosa que no conseg-ui de la anterior, para hacer con ella una seccion muy delg"ada exami- nable al microscopio. Tiene color gris amarillento un poco verdoso: por unos lados se muestra confusamente fibrosa mi^ntras que por otros no se percibe tal estructura. La entur- bian abundantes manchas g-rises irregmlares y opacas, gran- des unas veces, muy diminutas otras, mas 6 m£nos espesas y acompanadas de otras pequenas irreg-ulares y frecuentemente arborizadas de mag-netita. En alg-uno de los puntos en que se percibe con mas claridad la estructura fibrosa, las fibras son anchas, cortas, rectas y entrecruzadas y brillan con vivos co- lores en la luzpolarizada, apareciendo, sin embargo, mascon- fundidas unas con otras que en la luz natural. Esta confusion es mucho mayor en las partes no fibrosas, pues toda la masa aparece entre los nicoles cruzados brillante, de color g-ris con algMinos pequeiios toques de azul y amarillo esparcidos, cuyo niimero se ve aumentar considerablemente si la observacion se hace con un objetivo de poder. En una palabra, ofrece este material una polarization de agregado. La tercera esta en mi poder y parece que fue hallada en una de nuestras provincias de Levante sin que haya sido po- sible precisar cual. Tiene 0/086 de largo por 0/"047 de ancho y es una hacha de color verde claro, trasluciente en los bordes delg-ados. cuyos costados son pianos y rectos y su cor.te curvo que constituye la parte mas ancha del instrumento. En su cabo redondo y complanado lleva un ag-ujero que la atraviesa de un lado a otro hecho k mano con cualquier instrumento duro y punzante y comenzado por ambas caras. Tiene por densidad 3,30. Por ultimo, el Sr. D. Guillermo Macpherson, que ha hecho numerosas exploraciones prehistoricas en las provincias de Granada y Sevilla, me ha dicho que hall6 en una sepultura un hacha verde que tenia el aspecto de ser de nefrita 6 jadeita. ENSAYOS DE GEOLOGlA GENERAL. LA EVOLUGION TERRESTRE"', DON SALVADOR GALDERON Y ARANA. (Sesion del 1.° de Diciembre de 1880.) CONSIDEBACIONES GENERALES. La evolucion y la vida terrestres. — Evolucion general y evoluciones parciales. — Las actividades y partes terrestres estan sujetas al nacimiento , al desarrollo y a la muerte. Si el individuo sideral que habitamos recorre una existencia, como terminantemente lo prueba la g-eolog-ia. ha de terminar e"sta con su muerte, lo que implica las ideas de evolucion y actividad. Burmeister ha dicho que son seres vivos los dotados de evolucion periodica y ciclica, los que estan en perpetuo cambio; de donde se desprende que los terminos evolucion y vida se hallan tan intimamente unidos, que es imposible mar- car sus limites reciprocos. (1) Este bosquejo forma parte de una serie de ensayos aiin inSditos , con aspiracioii a constituir la geologia general. Reina entre nosotros la preoeupacion de que solo log trabajos monograflcos merecen aceptacion en los altos circulos cientiflcos. No es asi, sin embargo; las cuestiones generales, en tanto que son la representacion del estado y corrientes que dominan en laciencia, tienen cabida en las revistas extranjeras maS especializadas, como tendra ocasion de observarse en el curso de esta breve exposi- cion. Esta razon y la honra que me ba dispensado esta Sociedad dando cabida en sua Anales a mi precedente bosquejo en igual sentido sobre la evolucion de las rocas vol* rlnicas , me han animado a ofrecerla este desalifiado capitulo , que puede considerarse como la ampliacion del ahora aludido. La ilustracion del lector puede suplir la discusion de algunas cuestiones que aqui se presuponen y tienen su sitio eD otros capitulos de estos Ensayos. 10 A.NALES DE HlSTOBIA NATURAL. (•>) Notese bien que la evolucion indica s61o una interior pola- ridad del ser que se evoluciona, y que, en tanto, la nota dis- tintiva de este fenomeno estriba en que conserve un fondo co- mun en medio de todas las mudanzas, y en que sus rasgos capitales no se borren nunca a pesar de ellas. El encadena- miento, la continuidad, constituyen otro caracter intima- mente relacionado con el ahora indicado. «E1 presente de la tierra, dice d'Archiac (1). es una mera consecuencia de su pa- sado. y esto vale tanto para el mundo organico como para el inorganieo...» «No es dado trazar divisiones absolutas en la historia de la tierra. porque ni las plantas han cesado nunca de vcgetar en un punto 6 en otro de la superficie, ni los ani- males ban dejado de reproducirse y reemplazarse , ni los sedi- mentos de depositarse , ni los fen6menos volcanicos de traer del interior de la tierra rocas diversas, lavas, vapores, gases, ni las hendiduras de llenarse de sustancias minerales que ta- pizan sus paredes...» .Mas en las ideas hasta aqni solo vagamente expresadas so- bre la evolucion de nuestro planeta, reina una confusion pal- maria. hija a mi cuenta del desconocimiento 6 desestima al nifiios de un becbo capital, a saber: el de que dentro de laes- fera de accion del astro pueden determinadas partes sustraerse temporalmente a su influjo, realizando entonces por si solas y con cierta independencia evoluciones propias. Esta independencia relativa no dafia en nada a la comuni- dad de fin, a la manera como en nada estorba tampocola evo- lucion que el hombre como individuo realiza a la accion eticaz con que al propio tiempn coopera a otra evolucion mas ge- neral que constituye la historia de la humanidad. En mi ensayo precedente (2) indicaba semejante analogia. y aim de- terminaba mas el caso. senalando, con ocasion de las rocas volcanicas, la diferencia entre el cambio desde un estado vi- treo a otro cristalino, por ejemplo, y la descomposicion . que es una resultante del predominio de la actividad general sobre la propia de la roca : punto de capital interes sobre el que babr6 de insistir nuevamente en el presente bosquejo. (1 ) Ge'ologie et pale'untologie , Pan's , 18GG; pag. 345. (2) La evolucion en las rocas volcanicas, etc. Axales de la Soc. Espan. de His- toria Nat. Tomo vin, 1889, $) Calderon y Arana. — la evolucion terrestre. tt No esta por cierto semejante dualidad de evoluciones en oposicion con el caracter organico de la tierra, nocion funda- mental que importa no perder de vista jamas. Los individuos animales y vegetales nos muestran ejemplos de actividades ciclicas parciales de determinados organos 6 tejidos, indepen- dientes en cierto modo de la general, como la produccion del cabello, que sigue verificandose mucho tiempo despues de la muerte del individuo. Las enfermedades agudas — una fiebre por ejemplo — ofrecen una prueba palmaria de una evolucion parcial auton6mica en medio de la evolucion total de un or- gan ism o. Acaso el principio que aqui se trata de mostrar sea uno de los mas trascendentales de la geologia g-eneral, pues es la ex- presion de una ley, en virtud de la cual, todo cuanto existe en la superficie del globo tiene su periodo de progreso y su pe- riodo de decadencia. Desde que los sabios han comenzado a estudiar la geografia, muchos lagos han aparecido, en tanto que muchos otros se han desecado. Las formaciones turbosas se encuentran del mismo modo cada una en una fase de cre- cimiento 6 en una de desaparicion gradual. Pero donde sobre todo es manifiesto el hecho es en punto a la actividad volca- nica, en donde cada foco recorre un ciclo que puede recons- truirse mediante el examen de sus productos constitutivos, ge- neralmente al principio por rocas eminentemente feldespati- cas, y al fin por otras perid6ticas, siempre que la evolucion es completa. Es muy interesante en este respecto el estudio de Sainte Claire Deville, que distingue en toda erupcion cuatro periodos sucesivos. El primero , notable por la produccion de sal comun y compuestos de sosa y potasa , es seguido de otro en que la temperatura es m£nos elevada y en que surgen los aciclos clorhidrico y sulfuroso; a m6nos de 200° se extienden sobre las escorias de lava las sales amoniacales y las agujas de azufre. En fin, las fumarolas corresponden a un descenso de calor por bajo de los 100°. y s61o arrojan vapor de agua, nitr6geno, acido carbonico y gases combustibles. A conse- cuencia de la diversidad que ofrecen las emisiones en las di- versas fases de la erupcion, los ge61ogos habian creidoprime- ramente que los volcanes se distinguian entre si por productos caracteristicos. Apuntado, pues, este principio de la doble evolucion total y AN AXES DE HIST. NAT. — X. 2 IS ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4) de cada parte terrestre , podremos proceder a estudiar ligera- mente los earacteres de una y otra, principiando por la ge- neral. TT. EVOLUCION SIDEREA. La geologia comparada. — Fases de la vida siderea.— Estados embrionarios (nebulosa y sol;.— Naturaleza volcSnica de la tierra. — Estado de astro adulto. — Estado de muerte.— Teoria de la muerte de la tierra.— Ley de duracion de la vida siderea. «Los astros, ha dicho el astr6nomo Kayo, no ban existido siempre; han tenido un periodo de formacion, y analogamente tendran uno de descenso, seguido de una extincion final.» Mucho tiempo ha tardado este elevado punto de vista en ex- tender su influjo al dominio de la geologia; pero felizmente lo ha logrado al fin, sobre todo, mediante la aparicion del cono- cido libro de Meunier sobre la GeoUgia comparada (1), se- guido despues de otros estudios inspirados en el mismo sen- tido. Solo me permitire recordar aqui a grandes rasgos los capitales resultados de estos trabajos. El sistema solar en conjunto es para el autor de la Geologia comparada un vasto corte geol6gico en el cual los planetas mas alejados del sol serian los elementos enfriados primera- mente, y los mas cercanos pertenecerian a untipodeformacio- nes solares mas recientes. Discurriendo sobre la superficie as- tronomica de Los planetas ha tratado de esclarecer la natura- leza de sus continentes, y asi, por ejemplo, V6nus, planeta mas moderno que la Tierra, ofrece en su sentir el tipo de una forma por el que esta ha pasado, caracterizado por sus dilata- dos oceanos. al paso que. por el contrario, Marte, como mas antiguo, representa, eon sus mares estrechos y profundos, un momento de evolucion hacia el cual tiende nuestro <>Tobo. Para precisar de un modo mas fecundo esta serie de estu- dios creemos convendria fTjar en lo posible losmomentos fun- damentales de la evolucion siderea. Estos son: en primer ter- mino el de indiferencia y embrional, si vale la palabra; el de (1) Cours dc Otologic compares professe'au Museum d'ffist. nat. l'aris, 1S71. (5) Calderon y Arana. — la evolucion terrestre. 19 plcnitiul de vida, que caracteriza cl desarrollo adulto y al que corresponden como matices los senalados por Meunier, y, por ultimo, el de muerte. El profesor Linares (1), acaso el primero que ha tratado de precisar los tti'ininos del problema, busca el punto de partida de la vida planetaria en las nebulosas, que considera, no como masas ca6ticas, sino como astros que empiezan a vivir y que se hallan en una fase mas tardia que la del sol mismo. La idea de que el sol se encuentra en el estado de un indi- viduo sidereo embrional y que la tierra ha pasado por una fase solar no es ciertamente nueva. El gran matematico Leib- nitz la sostuvo en 1680 en su Po'otogaa, afirmando de una ma- nera terminante la primitiva naturaleza ignea y luminosa de nuestro planeta. Sus discipulos ensehaban la misma doctrina, sosteniendo que, como ultimo momento de su evolution, el astro que habitamos se hallaba destinado a trocarse al fin en una masa helada. El estudio de la constitution fisica del sol , que tantos pro- gresos ha realizado en nuestros tiempos, es todavia dificil- mente aplicable a la investigation gfeologica evolutiva; mas no por eso debe desistirse de lograr tan fecunda aplicacion. Merece desde luego citarse la muy curiosa induction hecha ya por Suess (2), quien, fundandose en la existencia y carac- te>es de movilidad de las manchas solares, nota que no hay razon para considerar como una necesidad absoluta la unifor- midad de la primitiva costra de la tierra. Leibnitz hacia tam- bien aplicacion de analogas consideraciones de astronomia fisica sobre la atmosfera de aquellos remotos tiempos, para llegar k su famosa teoria del oc^ano universal. Esta cuestion acaba de ser tratada con otro criterio por Mallet (3), quien fundandose en las presiones enormes ejercidas por la atm6s- fera densa y carg-ada de vapores que envolvia nuestro g-lobo en las ^pocas primitivas, calcula la temperatura considerable de las primordiales ag-uas que ban podido mantenerse liqui- das en su superficie. (1) Conferencia sobre la vida de los astros, dada en la Institucion libre de Ense- Banza, 1870. (2) Die Enstehnng der Alpen. Viena, 1815. (3) Quart. Journ. Geo!. Soc; -vol. xxxvi , 1880. 50 ANALES DE HTSTORIA NATURAL. (C) La fisica prueba que la transicion del periodo solar al de enfriamiento fue gradual y continua; pero la geologia no po- see todavia ningun dato positivo acerca del enlace y transi- cion de un estado de vida al otro. por cuanto los primeros ter- renos sedimentarios, anteriores sin duda al taconicoy al cam- brico, nos son desconocidos. El caracter mismo de la costra primitiva es objeto de vivas controversias, mas parece probado un punto de la mayor importancia, a saber: el de su natura- leza volcanica. Sin que yo me proponga por ahora exponer todas las razones que militan en favor de esta induccion, dire que lo indica bien claramente la analogia quo presentan los meteoros con Ins rocas volcanicas. En efecto, los meteoros mas frecuentes son los del grupo de los esporasideritos, que con- tienen el peridoto, el hierro niquelado y con frecuencia la pir- rotina y la enstatita. Por su parte Sorby 1 ha probado, en contra de opiniones poco fundadas, que la estructura de esos mensajeros de otros mundos prueba ban sido formados en condicioncs mas analogas ;'i las que existen actualmente en la superficie del sol que en la masa de los cometas. La tierra — como indique en mi anterior ensayo ya citado — es en su origen una gota de lava que gira y se organiza en el espacio; y la comprobacion de este supuesto esta dada en las bombas volcanicas. que son pequonos astros abortados por realizar su evolucion en la atmosfera de otro individuo, sin cuyo accidente recorrerian sus ciclos del mismo modo que el giobo entero. Las bombas volcanicas, apenas caen y se en- frian por la radiacion atmosferica, se vuelven solidas por la parte exterior, pero su niicleo permanece pastoso largo tiempo. Con frecuencia su forma es de una regularidad casi perfecta. Cada esfera se compone de una serie de envolturas concentri- cas que se disponen evidentemente por orden de densidad en su trayecto a traves de la atm6sfera. Del estado lavico 6 fliiido al vitreo la transicion es casi in- sensible; asi es que se impone al espiritu la idea de la natura- leza vitrea de la primera capa consolidada en la superficie de la tierra. Si el estado vitreo y de indiferencia caracteriza el periodo ( 1) On the structure and origin of Meteorites. — Nature . ]s~ 0) Calderon y Arana. — la evolucion terrestre. 21 embrionario , la distincion de partes debe senalar el del astro adulto y habitable. Estas oposiciones se marcan en la diferen- ciacion entre los elementos fluidos y los solidos, de que es un caso particular la de los mares y los continentes, y tambien en las desig-ualdades de la superficie. Todo el conjunto de fenomenos que nuestra tierra nos ha revelado, se verifican por cuanto posee una envoltura fluida. Cuando el planeta estaba incandescente, el ag-ua de los oceanos formaba parte de la atmosfera, como debe suceder en la del sol, en que M. Jansen ha seiialado la existencia del vapor de ag*ua. En cambio poseen atm6sferas y mares todas las criaturas celestes que se encuentran en un periodo de evolucion analog-o al de nuestro gdobo, y aim son, a no dudarlo , una condicion normal del desarrollo de estas en su etapa ni&s importante. Las mismas consideraciones pueden aplicarse k la oposicion entre continentes y oceanos, influyendo los menores detalles de config-uracion en el sentido en que se dirige la actividad del planeta. «Por efecto de la desigmal reparticion de las tier- ras y los mares, dice Reclus (1), las corrientes, los vientos, los climas mismos cambian de sitio, tan pronto hacia el N. como hacia el S., y producen una de las oposiciones mas marcadas entre la parte occidental de un continente y la oriental de su opuesto... De todos modos, es principalmente entre elantig-uo y el nuevo mundo donde este contraste es sorprendente.» gY que diremos de la influencia que en la vida de la tierra ejercen las desig-ualdades del suelo? Si la superficie emerg'ida del giobo fuese perfectamente lisa no habria variedad alg*una en la distribucion de los climas, las ag*uas y los seres; los vientos rodarian alrededor del astro como las bandas de nubes del planeta Jupiter. «E1 equilibrio perfecto de las fuerzas na- turales, ailade Reclus, traeria porconsecuencia la estancacion universal y la muerte. » En los seres celestes, como en los animales y las plantas, la vida implica la muerte. Tratandose de nuestra tierra, Meyer, J. y W. Thomson, Tyndall, Joule, Adams y Delaunay han pro- bado que su movimiento anual de rotacion se retarda vein- tidos minutos por sig-lo, perdida de velocidad ocasionada por (1) La Terre. Descrip. des phe'nom. de la vie du globe; tomo n, 2. a edic. Paris 1870; pagina 85. 22 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8) el frotamiento de los mares contra el fondo y la? costas ocea- nicas. Semejante disminucion de movimiento entrafia como consecuencia ineludible la extincion final de la existencia in- dependiente de la tierra en el curso de los tiempos, sea para unirse a otros cuerpos planetarios, sea para reducirse a frag*- mentos, que es lo mas probable. Hay todavia otras causas de muerte de los astros s61o en estos ultimos tiempos conocidas: en primer termino figura la de la perdida incesante de porciones de su atm6sferaen forma de anillos ecuatoriales, en virtud de la resistencia que el me- dio c6smico presenta. Si no bay error de interpretation en los experimentos de Sacher de Salzburgo, comunicados por V. Hauer, sobre los fen6menos a que da Lugar una portion de azufre a altisima temperatura abandonada a su fuerza de co- hesion en el acido sulfurico caliente, la perdida de atnmsfera de los cuerpos celestes debe resultar, no solo del desprendi- miento de anillos ecuatoriales. sino de su reabsorcion hacia el interior de la esfera. A un cierto g-rado de coagulation se for- man embudos que ponen en comunicacion la superficie con las partes interims, absorbiendo los elementos fluidos de aquedla. La costra terrestre «es acaso ami muy delgada; do- mina en ella el movimiento rotatorio y es susceptible de dila- tarse;» pero «llegando a un cierto g-rado de espesor que no le permita seguir la contraccion del centro, naceran los embu- dos volcanicos por los cuales penetraran el ag-ua y el aire- 1 . No bay para que insistir en lo que significa para la actividad terrestre la desaparicion de los elementos fluidos de su super- ficie. «La atmosfera. dice Reclus (2), es el aliento de nuestro planeta: analogamente a su satelito. que la mayoria de los astr6nomos nos dieen esta privada de enyoltura gaseosa, la tierra no seria mas que un astro muerto que giraria en el es- pacio si perdiera de un g-olpe la masa de aire que la rodea, cesando de respirar el halito reg-ular de los vientos.» En efecto; los elementos fluidos del g-lobo regularizan y reparten las in- flueneias extranas que, bajo forma de atraccioneSj tienden a disgreg-arle; obran, ademas, segun Tyndall (3), permitiendo (1) V. Hauer, Verhandlungen Kais. geol. Reichsanstalt , 1876. (2) La Terre , tomo n , p3g. 261. (3) La chaUur, { edit, franc). Paris , 1876. (9) Calderon y Arana. — la evolucion terrestre. 23 llegar al astro los rayos caloriferos de origen solar y no de- jando escapar los rayos oscuros, sin lo cual se hubiera conge- lado de un modo subito. La lima nos ofrece el ejemplo de un astro, si no muerto, como numerosos cosm6grafos pretenden , mucho mas cercano k la muerte que el planeta que habitamos. La analogia entre sus montarias y las de primer 6rden de la tierra , entre sus crate- res y los de nuestro globo , prueban la comunidad de natura- leza de estos dos cuerpos celestes. Los inmensos crateres luna- res han sido interpretados como la mejor demostracion de la existencia en otra epoca de una dilatada atm6sfera, sin la cual no podrian haber tenido lugar las poderosas acciones volcani- cas que han perturbado su suelo. «Enormes masas de g-ases y de vapor de agua, dice Contejean (1), han brotado en otro tiempo en la superficie de nuestro satelite . y se han lanzado por torrentes en su atnmsfera proyectando las escorias, cuya acumulacion ha elevado poco a poco los crateres.» Estos vas- tos respiraderos son considerados con mas razon acaso por Sacher y V. Hauer como los embudos de absorcion antes men- cionados, que se formaron en la £poca del endurecimiento total de la costra de nuestro satelite. Como quiera que haya sido , lo cierto es que hoy todo revela la quietud en el hemis- ferio lunar que nos es conocido, si no son las ranuras que le surcan, y que, segun las observaciones de J. Schmidt, sabe- mos pasan de cuatrocientas. Estas ranuras son. conforme a las experiencias de M. Poulet Scrope, efecto del enfriamiento, y se cree que aumentando en el trascurso del tiempo, acabarau por reducir nuestro satelite k pedazos, los cuales caeraii quizas en forma de aereolitos sobre la superficie terrestre. Una sola consideracion ahadire & las precedentes para ter- minal' estas indicaciones sobre la evolucion general, y es la de que, siendo lamisma, en esencia al menos. en todas las criaturas celestes, emplea en realizarse un tiempo relativo al tamano de cada astro. Esto explica en mi concepto de un modo satisfactorio un hecho importante , tenido antes por parad6- gico : el de que los astros mds pequehos ofrezcan en su super- ficie los accidentes orograflcos mas considerables, supuesto (1) Elem. de ge'ol. et pale'ont. , Paris , 18"! , p. 20. 24 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) que estos accidentes son el sigmo del ciclo de su vida a que han lleg-ado. Estas relaciones entre el volumen y el tiempo em- pleado en recorrer el camino de su existencia independiente, permiten comprender c,6mo teniendo el sol, la tierra y la lima un orig-en comun , el primero se halle s61o en estado embrio- nario, al paso que la seg-unda ostenta la plenitud de la vida, y la ultima se encuentra proxima a la disolucion y la muerte. III. EVOLUCION- GE0L6GICA. Cardcter ciclico de la vida terrestre. — Los fenomenos geologicos son ientos, graduales ycontinuos; su caracter organico. — Ejemplos.— Las divisiones geologicas de los terrenoB, como opuestas a este principio, son convencionales. Las manifestaciones de la vida terrestre se bacon mas complejas en el trascurso del tiempo. — Kjemplos.— Las rocas de oripen interno eomprueban la misma ley.— La vida del g-lobo es susceptible de mayor diferenciacion que la actual. El estudio de las manifestaciones do la vida de los individuos sidereos prueba, como queda sentado en el anterior eapitulo, la evolucion do los seres quo puelilan el eielo desde un estado inicial a otro final. La g-eolog'ia general dcbe proponerse pre- cisar la lev de la vida de la tierra, ley que podra tal vcz servir en su dia de base para la biolog-ia general entera. En este ea- pitulo me propong-o mostrar la existencia do una ovolueion del g-lobo, como resultado del principio de oscilacion gradual en los fenomenos de su actividad, en virtud del cual la naturaleza, inmutable en sus leyes, pero cambiante eternamente en sus manifestaciones, no se repite jamas. Por razon de esta ley, las evoluciones geol6gicas se suceden y reemplazan incesante- mente sin reproducirse, al modo como la tierra realiza sin tre- g-ua sus movimientos. sin pasar dos veces por la misma reg-ion del cielo. Mas tardo se tendra ocasion de apreciar las conse- cuencias, por extreme fecundas, que un principio tan sencillo puede aportar a la g-eolog-ia corriente. El estudio de los terrenos y el de las causas que los han pro- ducido ha probado ya en los albores de la ciencia la multipli- cidad de los cambiosy trasformaciones a que esta sujeto desde las epocas mas remotas el astro que habitamos; mas el carac- ter lento, gradual e incesante de estos cambios, comienza s61o (ii) Calderon y Arana. — la evolucion terrestre. 25 a ser reconocido de una manera definitiva en periodo relati- vamente reciente del desarrollo cientifico (1). Sabese de antiguo que la superficie de la tierra esta sujeta a experimentar elevaciones y depresiones continuas; pero en la infancia de la ciencia se ha tendido mas bien a considerar es- tos fen6menos como el resultado de una accion brusca que como el fruto de un movimiento constante y secular. Con me- jor acuerdo se cree hoy, por el contrario, que el gran levanta- miento del continente de la America del Sur, que ha emergido las planicies de la Patagonia y las Pampas de Buenos-Aires, asi como el movimiento ascendente que ha elevado el nivel de la Groenlandia en una superficie de mas de 900 kil6metros, son el resultado de una fuerza lenta y gradual. Estas observa- ciones se enlazan con otras que prueban que la reparticion del calor, la direccion y la humedad de los vientos, varian a com- pas de los cambios que experimentan los continentes, y la re- ciprocidad de estos hechos constituye una fuente de induccio- nes de valor inagotable para el geologo. Asi, por ejemplo, el hallazgo en Islandia de una flora terciaria conservada entre las lavas de aquel pais tan afine a la region americana central, que es imposible distinguirlos, se interpreta en nuestro tiempo como la manifestacion de una oscilacion secular, que a la par que ha dejado convertida aquella porcion de continente en una isla, ha cambiado gradualmente todas sus condiciones meteorologicas (2). Pero semejante direccion no sera completamente fecunda en tanto que no se declare terminantemente que los fend menos de la vida terrestre estdn snjetos d un cambio incesante, cuya ex- plication no es puramente geologica, ni meteorologica , ni astro- ndmica, sino el resultado de causas que tienen relation con todos estos procesos. Seame licito , pues, citar, en comprobacion de esta verdad, algunos ejemplos conducentes. La oscilacion permanente de todos los agentes y de todas las porciones constitutivas del planeta es producto de la energia general, c6smica de la tierra, y de su actividad geol6gica, si asi puede llamarse , que se manifiesta siempre por un cambio lateral continuo, por un proceso de desviacion de todas las (1) Lyell, Principes de geologic , Paris, 1873. (2) Heer y Gaudin , Climatclupays tertiaire, p. 178, •26 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12) partes y 6rganos teirestres en el sentido del movimiento an- gular del globo. Juan Reynaud (1) explica de esta suerte, por la rotation habitual del aire de Occidente a Oriente, el suce- sivo cambio de lugar de los desiertos, cuyos limites se extien- den continuamente hacia elE., paralelamente al meridiano, al menos en las zonas templadas. Tal sucede en Egipto, donde la arena del Sahara ha cubierto ya las partes superiores del valle del Nilo, y cubrira en el trascurso de algunos siglos todo el alto Egipto. Todo cuanto hay de movible en la superficie del globo, las olas del Oceano. las corrientes atmosfericas y los rios, lo mismo que el Gulf-Stream . se desliza hacia el ()., por- que la velocidad angular de la tierra, que adquiere su maxi- mum en el Ecuador, determina naturalmente una tendencia de resbalamiento de dichas partes colocadas en sus Lnmedia- ciones, moviendolas a operar en cada punto una especie de revolution alrededor de la esfera. Debemos hacer aqui mention de una importante fase del problema, suscitada y debatida recientemente, con gTan copia de datos. Me refiero a la Ley de Baer, segun la cual existe un sistema general en la forma de la cuenca de los rios, y por tanto en el curso de los mismos. Antes que Baer, M. Bibinet(2) habia calculado ya que la fuerza de erosion de una corriente del hemisferio septentrional sobre su margen derecha es ignal a una diezmilesima parte de la presion que ejerce sobre su lecho. Baer afinna ademas que los rios que eon-en del Polo al Ecuador llevan una cierta velocidad de rotation . en virtud de la cual dirigen su corriente hacia el (). (a la derecha en el \. y a la izquierda en el S.), en tanto que los que van del Ecuador al Polo lo hacen hacia el E. Recientemente E. Dunker(3)ha objetado que este principio, cierto para los rios de Rusia, no es aplicable a todo.-: mas par6ceme que, como quiera que esto sea, queda siempre demostrada la inrluencia de la rotation de la tierra en el curso de las corrientes liquidas, por mas que circunstancias extranas puedan dominarla en la mayoria de los casos. Las cataratas y los rapidos retroceden tambien sin cesar, (1) Encyclope'die nouvelle. (2) Compt. rend., t. xlix, p. 769. (3) Zeitschr.fiir die ges. Xalurwissensch. von Giebcl. Halle, 1875. (13) Calderon y Arana. — la evolucion terrestre. 27 desgastando los bordes de las rocas, por las que descienden, asi como los rios acaban por cambiar su direccion y la de sus tributaries a fuerza de depositar en su cauce partlculas tenues que arrancan de sus cuencas aluviales. Este cambio incesante que las corrientes experimentan es una de las manifestaciones mas apreciables del mudar sistematico de las cosas de la tier- ra. Durante 1111 periodo liist6rico se es testigo en ocasiones de la union de rios diferentes, asi como de la separacion de otros que corrian confundidos en mi solo leclio. Desde la epoca de Jenofonte , los dos rios de la Cilicia , llamados ent6nces el Sa- ms y el Piramo, se ban reunido tres veces y tres veces se ban separado de nuevo. M. Lang'lois afirma que seis evoluciones completas se ban sucedido en el regimen de estas dos arterias. Los fenomenos giaciares son el simbolo por excelencia de la continua variacion de las cosas de la tierra. Durante los tiempos modernos solamente muchos g-laciares se ban adelan- tado y extendido de un modo manifiesto , en tanto que otros han indudablemente retrocedido. Acaece en ocasiones que un giaciar crece a un lado de una montana, al paso que dismi- nuye el de la ladera opuesta. Otto Volg-er (1) cree que el le- vantamiento gradual de ciertas masas de montanas es una de las causas que contribuyen k la extension con que actual- mente se presentan semejantes fenomenos, exagerada, al pa- recer, por Adbemar y su escuela. La verdad es que el giacia- rismo de los Alpes revelo ya a Ag*assiz, desde sus primeros estudios (2), que el fenomeno babia alcanzado en otros tiem- pos mucha mayor importancia que la que boy reviste. El mis- mo becho ha sido comprobado por el botanico Hooker al pi6 del Himalaya, donde existen huellas de antiguos cancbales, y en la Siria, donde el famoso cedro del Libano crece sobre ma- sas de restos de igual naturaleza. Ag'assiz ha reconocido el paso de antiguos giaciares por el Ecuador mismo. Puede afir- marse, en suma, que cada region del giobo ha tenido su 6poca 6 epocas giaciares. Los cambios que en el trascurso del tiempo experimenta el clima no se refieren s61o k las epocas geol6gicas: en el periodo historico han podido comprobarse en cada localidad ciclos de (1) UntersHchung uebet das Phanomenon der Erdleben, t. n, (2) Etudes sur les glaciers, 1810, •28 ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (14) calor y de frio que son positivamente la manifestacion de una evolucion mas amplia que la de las estaciones anuales, y me- nos que el proceso general del gdobo desde el primitive* estado ardiente al del future- enfriamiento g-lacial , que pondra ter- mino a la vida terrestre (1). Lo unico- que se estima g-eneralmente como inmovil es el mar; no en el sentido de que se desconozca su continuo mudar con respecto a los continentes, ni la oscilacion perpetua de las lineas sinuosas de las playas, sino en punto a su nivel, que so tiene por invariable , en oposicion a Las viejas y falsas doctri- nas que explicaban el hallazg-o de los (Visiles en la eumbre de las montanas por el descenso de los mares. De los principios sentados en el anterior capltulo se desprende que la afirma- cion de la permanencia del nivel del mar no puede tener mas que un valor relative Elocuentes y llenas de un profundo sen- tido de la naturaleza son las palabras de Reclus sobre este asunto: «Xo podria todavia atirmarse sin temeridad que la masa de agaias contenida en los abismos del Oceano no au- menta ni disminuye; es muy probable que a consecuencia de cambios incesantes (Mitre la tierra . las agnias, la atmosfera y el espacio, el conjunto de los mares se halle como la tierra en perpetuo cambio.» (2) <<,C6mo no ban de variar todas las relaciones de las partes terrestres, cuando la tierra misma cambia de forma y dismi- nuye sin treg'iia de volumen? Esta contraccion, que ha del)ido ser instantanea durante el periodo solar, continua sin duda realizandose y continuani en tanto que el astro no se vuelva completamente ri^-ido. Por eso M. Contejean califica de inutil el tratar de establecer sistemas de medidas invariables de la tierra, puesto que esta muda incesantemente de forma y de volumen. La ley de la oscilacion gradual en los fen6menos de la vida del g-lobo entrana como primera consecuencia la necesidad de desechar la teoria de las catastrofes con que al comenzar la ciencia se trataba de explicar la sucesion de las supuestas etapas terrestres. Este punto es demasiado evidente ya, para que sea menester insistir en demostrarlo aqui. Solo si debe (1) Adhemar, Les revolutions de la mer, Paris, 1840. (2) La Terse. Descript. des phe'nom. de la vie du globe, 1. 1 , 1870, p. "03. (15) Calderon y Arana. — la evolucion terrestre. 29 notarse que reina todavia con frecuencia una cierta confusion entre lo que antes se atribuia k la obra de agentes bruscos y lo que se debe tener por resultado de aquellos , que como la actividad g-laciar, se reproducen k intervalos muy alejadosy durante periodos limitados, que tienen sin duda su ritmo, aunque no nos sea siempre conocido. En el ejemplo citado, los fen6menos g-laeiares (que parece indudable se han presen- tado en otros tiempos g-eol6g"icos antig-uos) se halla hoy pro- bado que seg-un los periodos astron6micos , la temperatura es susceptible de experimentar en un hemisferio una variacion de 26°, de suerte que alternativamente los hielos y una vegetacion semitropical deben sucederse en la proximidad de los polos. Otra consecuencia del mismo principio es la de que corres- pondiendo la serie sedimentaria, como todas las obras terres- tres, k una elaboracion no interrumpida, las divisiones que nosotros establecemos en los terrenos son puramente conven- cionales. Los saltos, debidos a nuestra deficiencia de datos, son los que nos sirven para marcar sus limites al modo como el g'eolog-o 6 el botaiiico utilizan los hiatos, que tambien por falta actual de conocimientos encuentran en la cadena de los seres animados, para fundar sus clasificaciones. Para citar un ejemplo recordare que el salto entre las capas terciarias y se- cunclarias de Europa era explicado por Lyell'como el resul- tado de una g*ran denudacion, posterior a la consolidacion de la creta blanca, que ha arrebatado una rica serie de estratos. Las investig*aciones mas recientes de M. Meunier-Chalmas (1) sobre la cuenca de Paris y de MM. Cornet y Briard (2) sobre la Belgica, han confirmado plenamente su asercion descubriendo un conjunto de capas declaradas dudosas que establecen la transicion entre uno y otro g-rupo. Y no es esto todo, sino que verificaiidose los fen6menos del g"lobo como un deslizamiento sucesivo por la superficie del astro, no hay razon para que sean contemporaneas las forma- ciones alejadas g-eograficamente, aunque ofrezcan una misma fauna y composicion mineral6g-ica. «Por consig-uiente, dice Dolfus(3), la estratig-rafia paleonto^g-ica parece indicar dos (1) Heme scientiftque, 2, a serie, 3." ann6e. (2) lltitde bur la craie blanche dn Ftainaut., Mons, 1869. (3) Principes de gdologie transfnrmiste. Paris, 1874, 30 ANALES DE HISTOKIA NATURAL. ()G) grandes movimientos muy marcados, que es util recordaraqui: l.° el silurico fosilifero de America, que es mas antiguo que el de Europa; su fauna, llegando k Inglaterra antes que a Alema- nia, indica una marcha de 0. a E.; 2.° la creta de Europa occi- dental, que corresponde a un fondo perpetuo trasladado ahora al Atlantico. y que marca al contrario una marcha general de E. a 0.» Sentado que todos los fenomenos de la vida terrestre se Ita- lian sometidos a un eambio incesante, t'alta s61o, para demos- trar la evolucion del astro, probar que en el trascurso del tiempo se hacen mas complejas y ricas sus determinaciones. Semejante investigacion dnicamente puede boy llevarse a cabo de un modo imperfecto a causa de la ignorancia en que, coino queda dicho, qos encontramos respecto de Ins primeros depositos sedimentarios: del silurico inferior mismo solo co- nocemos la fauna do las aguas profundas, siendo asi quo todo induce boy a pensar que Ins comienzos de la \ ida han debido tener lugar on aguas de poca profundidad. Ml analisis de cuan- tos terrenos se hallan mejor estudiados conduce a la conclu- sion do que la tierra ha de estudiarse porzonas y de quenada de uniforme y constante en las materias que componen las capas. ni en los s6res que encierran justifica la teoria de In especie estratigrafica. Asi sucede que los grupos geologicos se corresponden on ambos hemisferios, pero las divisiones in- teriores y pisos de los mismos difieren singularmente en las diversas comarcas del mundo, sin ofrecer en general en lu- g-ares apartados una coincidencia absoluta 1 1 ). I'd ge61ogo austriaco Mojsisovics (2) acaba de ocuparse en aplicar el tratado de distribucion do los organismos en la superfi- cie terrestre — Corologia. segun el nombre propuesto por Haeckel — a las epocas pasadas, clasificando las condiciones corologicas en tres grupos: 1." segun la naturaleza del medio de formacion: 2." segun la region: 3." segun las condiciones fisicas del lugar. Resulta de sus trabajos que es ya una nece- sidad cientitica la investigacion de la naturaleza ycircunstan- cias del medio en cada formacion, para poder precisar en los (1) Huxle}-.— Revue de cours scientifiqnes, I. vn, 1870. (2i Die Dolomit Riffe ton Sud Tirol; und Venetien Beitr&ge sur Bildungsge$chichtt der A /pen. Wien, 1819. (H) Calderon y Arana. — la evolucion tekrestre. m diversos periodos geologicos las areas de distribucion de los seres organ icos. La cuestion del caracter local de las faunas actuales en comparacion con las de las pasadas edades, pierde ya su ca- racter absolute, mas no por ello queda desechada. El eminente paleontology Pictet (1) formula este principio en su ley no- vena diciendo que «las especies que han vivido en las epocas antiguas tienen una distribucion geografica mas extensa que las que existen en nuestros dias.» Y en su ley cuarta: «Los animales de las faunas recientes ofrecen formas m&s variadas que los de las antig-uas, es decir, que la diversidad de la orga- nizacion animal ha ido en aumento en la serie de los tiempos.» De lo antes dicho se desprende que en el terreno silurico existen ya zonas y regiones bien caracterizadas, pero son 6s- tas sin duda mas vastas que las que nos ofrecen los terrenos modernos. Segun un reciente y luminoso trabajo del Sr. Neri Delgado (2) se encuentran en Portugal los extremos de dos de aquellas regiones: en el Mediodia el de la que ha estado rela- cionada con la de Inglaterra y los Estados-Unidos y en las provincias del centro y del N. el de la que forma parte de la zona silurica central de Europa. Muchos datos valiosos para el esclarecimiento de estas cuestiones podemos prometernos de la inteligencia y celo de este esclarecido geologo favorecido por circunstancias tan excepcionalmente ventajosas. Mi6ntras que una monotonia y falta de variedad — relativas por supuesto — se manifiestan en la fauna y flora de los terre- nos antig-uos en particular, hasta el carbonifero inclusive, el cambio continuo, la extension y limites de los continentes, su union, su emersion e inmersion. combinadas con todos los otros ag-entes, producen el cuadro vivo y animado de la natu- raleza actual. Los sedimentos aportados al mar por la din&- mica de la circulacion continental son mas variados en cada 6poca sucesiva. Y esto porque, formados los continentes por terrenos cada vez mas diferenciados, existe un numero cada vez mayor tambien de capas diversas en la superficie terrestre. De no ser asi, la vida del gdobo se reduciria a crear estratos (1) Traite de paleontologie, t. i, Paris, 1858. (2) Correspondence relative a In clasif, des schist, silur. a, Nereites, etc -Jornal ds sciencias. Li^boa, 1879. 32 ANALES DE HIST0KIA NATURAL. (18) para destruirlos, a un tejer y destejer sin fin, que no se halla en manera alguna comprobado por la observaciori g-eol6g-ica. La oposicion cada vez mas acentuada entre la vida marina y la continental ha dado margen a otra intermedia: la de costas (1). Los sondeamientos en el fondo de los mares han puesto demanifiesto elhecho importante de que la fauna actual se renueva tres voces en las costas desde Islandia a Marruecos, al paso que el fondo permanece identicamente poblado y las profundidades tropicales estan habitadas por las mismas es- peciesque se liallan en Spitzberg. Este efecto natural de la diferenciacion a que ha llegado nuestro planeta ha impresionado vivamente a los observado- res contemporaneos que le han comprobado. He aqui las pa- labras de Car] tenter (2) describiendo las materias y la fauna observadas por el en los sondeamientos practicados en el fondo del Atlantico: «Esta sustancia no es solamente un dep6sito cretaceo, sino ademas la continuacion de los depositos de la creta, desuerte que puede decirse que estamos todavia en el periodo cretaceo. Lo que lo prueba independientemente de la identidad de los animales encontrados (peces, foraminiferos, braquiopodos. equinidos), es la estratigrafia; porque como las oscilaciones de la parte septentrional del hemisferio Norte no han pasado de 450 metros desde el principio del periodo ter- ciario, una reg'ion considerable del fondo del Atlantico ha de- bido permanecer sumergida durante toda la epoca terciaria y cuaternaria. Asi el periodo cretaceo debe haber duradocons- tanteinente y aun nos hallamos en el; los cambios obscrvados sobre los puntos terrestres que consideramos, no son mas que modificaciones locales causadas por oscilaciones pasajeras...» De otra parte se sabe que la Australia ofrece en su fauna y en su flora vivicnte la analogia mas estrecha con las revela- das por los restos del jurasico de Europa. y no es aventurado suponer que estaba enlazada con el antiguo continente de dicha 6poca. y que no habiendo lleg^ado hasta alii las oscila- ciones de nuestro suelo, continua realizando lentamente la misma transformacion que se ha verificado de un modo mas rapido en Europa. (1) Dehse.—Lithologie du fond des men. Paris, 18'3. (2) Revue des cours scientiflques, t. v, pag. 503. (19) Calderon y Arana. — la evolucion terrestre. 33 No es la evolucion un proceso cle creaciones y destrucciones sucesivas de suerte que sea menester la desaparicion de un estado, para dar lugar al desarrollo del sig-uiente, sino un des- envolvimiento de polaridad y multiplicidad de fases que se dan presentes todas ellas con mayor variedad y riqueza en cada momento; por eso la creta que se deposita actualmente y la fauna jurasica de Australia son tipos cretaceos y jurasicos modernos, linico sentido en que ha podido realmente preg-un- tarse si vivimos en la epoca cretacea. Si de las manifestaciones de la vida superficial del globo pasamos k las de sus profundidades, encontraremos la misma ley. Cuanto mas se plieg-a la costra terrestre y m&s dep6sitos se acumulan irreg-ularmente en su exterior, mas complejo es el sistema de fuerzas que resulta. Ciertos g , e61og-os piensan que la superficie del g*lobo estaba lisa y privada de potentes relieves cuando el ictiosauro nadaba perezosamente entre el cieno, y el pterodactilo extendia sus pesadas alas sobre la rica flora pantanosa de aquellos tiempos. Pero la opinion reinante en este particular, merced k los valiosos descubrimientos con- tempor&neos, es la de que la corteza se viene quebrando sin cesar por los mismos puntos, y que las montanas actuales, por tanto, han existido siempre. Mas ;que diferencia entre las Cor- dilleras que pudieran accidentar la tierra en los tiempos jura- sicos y los complicados sistemas de capas, plieg-ues y fallas que estas mismas ofrecen hoy! Las rocas que han surgido en la superficie, nos prueban tam- bien un desenvolvimiento sucesivo en la actividad del globo oculta k nuestra vista. M. Levy ha dicho (1) que no son s61o los elementos componentes los que caracterizan las rocas, sino que existen diferencias que dependen , seg-un toda probabili- dad, del periodo en que se constituyeron, diferencias que han de tenerse en cuenta al pretender clasificarlas. El Sr. Mac- pherson (2) cita k este prop6sito el grupo ofitico , notable por su fisonomia de juventud, y el diabasico de Sierra-Morena — que revela en ella su antigliedad — estando uno y otro id6nti- (1) De quelques characteres microscop. des rock, aneienn. acides consid. dans leur rela- tion avec Vage des erupt.— Bull. Soc. geol. Fr., 18*3. (2) Esttidio geol. y petrogr. del N. de la provincia de Sevilla. — Bol. de la Com. del Mapa geol. Madrid, 1879. ANALES DE HIST. NAT.— I. 3 34 ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (20) camente constituidos, puede decirse, en el respecto minerabo- g-ico. i Qu6 diferencia de facies y de elementos accidentales y accesorios entre las diabasas y p6rfidos , que representan el antiguo vulcanismo, y las rocas emitidas en las epocas mas recientes por el Vesubio y el Etna, que lian proporcionado desde lueg-o a los mineralogistas mas de cien especies antes desconocidas! Hay sustancias importantisimas, como la leu- cita, la nefelina, el nosean y la hauyna, que parecen caracte- risticas del vulcanismo moderno. En suraa, la vida actual de la tierra ofrece un cuadro mas animado, es mas compleja , mas diversificada que en las epo- cas precedentes. Pero aim no ha llegado al maximum de per- feccion y desarrollo. Un dia vendra— es racional pensarlo— en que se plieguien las reg-iones que todavia se conservan in- alterables, como esa meseta de Rusia — tabla rfglda de hipers- tena, segun la expresion de L. de Buch, masa adelantada en la coagulacion, segun Suess— que permanece todavia unifor- mey mon6tona; clique la obra del mar, suprimiendo las lineas rectas de Las costas, alcance a las comarcas situadas lejos del Ecuador y cerca de los polos, llevandoles asi La animacion de que hoy carecen; en que las org-anizaciones, especificadas hasta lo infinito, penetren en todos los ambitos y en todos los poros de la tierra. IV. CAMBIOS Y EVOLUCION DE LAS ROCAS TERRESTRES. Vitalidad de las rocas.— Algunos hechos que la comprueban. — Los elementos fluidos son los que sostienen la vitalidad del tejido petreo.— Clasiflcacion de los cambios que sufren los materiales terrestres. Evolucion.-Concepto del vidrio y de la desvitrificacion.— La evolucion de las rocas vol- cdnicas es un caso particular de la evolucion sideral. — Las rocas volcanicas y las cristalinas solo difieren por la manera como ha evolucionado la pasta primitiva. Trasformacion.— Todos los minerales derivan de un corto numero de sustancias pri- mitiva?.— Deficiencia de las clasificaciones mineralogicas.— Trasformaciones diver- gentes, convergentes y retrogradas. Descomposicion.— El agua de cantera y de descomposicion la impiden.— Efectos com- binados de la evolucion, trasformacion y descomposicion. Conclusiones. La vida y su consecuencia inmediata , la evolucion , no se manifiestan solo en las etapas que recorre la tierra como in- dividuo sidereo 6 en el jueg"o de sus 6rg"anos, sino tambien, y (2i) Calderon y Arana. — la evolucion terrestre. 35 al propio tiempo, en cada uno de sus tejidos. Siguiendo la comparacion apuntada al principio de este ensayo , presenta el gdobo las tres mismas evoluciones que puede senalar la fisiolog-ia en la vida org-anica, aun la mas compleja, a saber: la evolucion general del individuo desde la infancia a la vejez y la muerte; la que resulta de la accion combinada de los di- verges 6rg-anos y aparatos y la de los tejidos y elementos his- tolog-icos. No es m6nos evidente que los anteriores este ultimo aspecto de la evolucion terrestre , habiendo llegado ya k ser una ver- dad conquistada para la ciencia el principio de Linneo, de «que las rocas petreas no son de rig-en primitivo, sino las hijas del tiempo (1).» El examen de los materiales del gdobo realizado con todos los elementos que actualmente poseemos, indica casi siempre la existencia simult&nea en ellos de partes primitivas , de otras trasformadas y de productos de altera- cion. Para servirnos de una brillante frase de Otto Volg-er (2), las veg-etaciones de los cristales se suceden en la piedra como las faunas y las floras sobre el suelo. De otra parte, la plura- lidad de procedimientos de diferenciacion en el seno de las rocas es tal, que en el pequeno espacio de una preparacion microsc6pica pueden observarse las huellas evidentes de mu- chos desenvolvimientos sucesivos. Las recientes descripciones petrog-raficas tienden a sefialar estos procedimientos evoluti- vos y k disting-uir lo que hay de primitivo y de derivado en la masa constitutiva de las rocas , bien que rara vez lleg-an k sa- tisfacer esta exig-encia en gran parte , sin duda , por la des- atencion con que se mira la consideracion fundamental en este g-enero de investigacion , de estudiar ejemplares recog-i- dos en una misma formacion k diferentes distancias y profun- didades (3). No me propongx) enumerar aqui todos los hechos que prue- ban la existencia de una verdadera vitalidad en el tejido constitutive de las piedras. Recordare s61o sumariamente, k este prop6sito , alg-unos de los fenomenos mas caracteristicos. A este numero pertenecen las largas cadenas onduladas de (1) Linneo , Syst. nat. , 5.* edic. Estokolmo, 1748. (2) Erdleben der Schmeit, t. n , p. 20. (3) Die Oesteine (Tachylit, Basalt und Dolerit) der Sababvrg in Hessen , Cassel , 18~1. 36 ANALES DE H1ST0RIA NATURAL. (32) cristalitos dispersos en la pasta de la roca , que nos indican los movimientos que 6sta experiment6 durante la epoca de su consolidacion (microfluctuaciones). Los cristales porfiricos presentan con muclia frecuencia inclusiones vitreas, proce- dentes de las particulas de la masa que les di6 origen , encer- radas durante el periodo de formacion. Hay otras inclusiones llamadas fluidas , que poseen comunmente burbujas gaseosas debidas a. la contraccion que el liquido ba experimentado a consecuencia de su enfriamiento despues de baber sido en- cerrada en la cavidad. Otros fen6menos, en cambio, como cier- tas rupturas y frag-mentaciones, por ejemplo, ban debido ve- rificarse despues de la completa consolidacion de los cristales. A veces los fragmentos se encuentran cementados y reunidos despues de su fractura por la masa misma de la piedra, lo cual indica dos actividades sucesivas. Todos los Lndividuos, gran- des y pequenos, estan sujetos a rupturas reg-ulares cuando su sustancia es esfoliafole e - irregular, en el caso contrario, pro- ceso de division que resulta de trabajos incesantemente ope- rados en la trama de las rocas. En algunos casos se producei] en el estado de completa consolidacion de la piedra cavidades pequenas yregulares, y aim hasta g"16bulos, segun M. De- lesse (1). Siguiendo el proceso creador, tienen lugarno pocas veces penetraciones lentas de la sustancia mino una evolucion'? La importancia que yo be atribuido a este g^nero de consi- deraciones estriba en creer que la evolucion de la materia volcanica es esencialmente la misma de los individuos celes- tes que, en su origen, no son otra cosa que porciones de lava. Por eso el periodo de la lava ardiente, en la que la parte fluida domina sobre la s61ida, corresponde al estado solar de los as- tros; el de enfriamiento, en que diclia materia eruptiva se diferencia y pierde la mayor parte del agua encerrada en su masa, corresponde al de los mismos en la plenitud de su vida, y por ultimo, la fase del frio, en que la lava se cuartea y des- vitriiica de im modo detinitivo terminando sus actividades, es id^ntica en esencia a la de los astros muertos que, como las corrientes lieladas del Jorullo descritas por Humboldt, se res- quebrajan y rompen en grandes grietas. gHabra necesidadde insistir despues de esto en el elocuente ejemplo de las bombas volcanicas y en las consideraciones sobre la primitiva costra terrestre apuntada en el segundo capitulo de este ensayo? Si los astros, pues, evolucionan las lavas, evolucionan tam- bien de igual manera, no siendo su evolucion otra cosa que la repeticion por una parte del proceso general del todo. Antici- pandome a tratar esta cuestion, notaba al comienzo del pre- sonte articulo como en los individuos animales y vegetales se dan evoluciones parciales coordinadas con la general, pero, en cierto limite al menos, sustantivas tambien 6 independien- tes. La materia volcanica es una porcion de materia terrestre que en cierta manera se lia sustraido por la accion del calor y de la presion a la innuencia general del planeta, y que obe- (27) Calderon y Arana — la evolucion terrestre. 11 deciendo k la ley apuntada en el primer capitulo, efectua toda su evolucion en una cantidad de tiempo proporcionada a su tamaiio, recorriendo por tanto en el trascurso de unos cuantos siglos el ciclo entero de vida que la tierra toda tar- dara millones de millones de ellos en realizar. El cumplimiento de esta ley no tiene lugar solo en las rocas volcanicas antiguas 6 modernas, sino tambien en las Uamadas graniticas y cristalinas, cuyo punto de partida es positiva- mente el mismo que el de las volcanicas. El profesor Reyerde Viena (1) ha hecho notar que porciones de un mismo mag-ma terrestre pueden, bajo el influjo de diferentes condiciones fisi- cas, adoptar una naturaleza granitica, porfirica 6 vitrea, y s61o asi explica la formacion actual de masas de naturaleza granitica k profundidades donde no llega la influencia de los fenomenos volcanicos. El mismo ge61ogo presenta en forma sin6ptica el sistema de relaciones existentes entre la estructura de las rocas y su composicion , probando que ambas propieda- des son funcion una de otra. Estas ideas son s61o una nuevay mas completa expresion de verdades ya antes reconocidas. Desde que los importantes trabajos de Lecoq probaron el ori- gen hidrotermal de los granites, y sobre todo desde que Sorby (2) ha podido inducir con cierta precision las condicio- nes fisicas bajo cuya influencia se han producido dichas ro- cas, la distincion entre el grupo plutenico y el volcanico ha dejado de ser una diferencia de origen para trocarse en mero resultado de las condiciones en que se verificara la consolida- cion. En suma; si las variadas familias de rocas que integran en la constitucion de la tierra se han formado de un magma pri- mitivo, queda suficientemente probado que se han dado y se dan en 61 verdaderas evoluciones en sentidos divergentes, por mas que correspondan en esencia a un mismo plan funda- mental. Este plan es, en cuanto a su mecanismo, el hidroter- malismo , asi como el proceso evolutivo no es otro que la des- vitrificacion. 2.° Transformation. — En las diferenciaciones del magma terrestre sustraido en cierto modo k las influencias generales, (1) Beitrag vur Physik der Eruption undder enp. Gest. , Wien , 1878. '2) Quart. Geo!. Journ., vol. xiv, pag. 448. ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (28) que pasa desde un estado embrionario hasta llegar a la inmo- vilidad y la muerte, existe sin duda una verdadera evolucion; pero en las posiciones determinadas ya de las materias usual- mente llamadas especies minerales, no puede haber mas que transformacion. No obstante la imperfeccion actual de nuestros conocimien- tos sobre las transformaciones de que son susceptibles los mi- nerales, es includable que del corto numero de sustancias pri- mitivas terrestres que aparecen como fundamentales en las rocas y filones, ha derivado por los procesos del metamorfismo la multitud de producciones que los especialistas caracterizan y denominan. De aqui podria deducirse sin duda el verdadero concepto en que deberan fundarse un dia las clasificaciones mineral6g , icas, no como hoy se practica en los puntos de vista quimicos, g-eometricos ni aim eclecticos — que para el caso es lo mismo — puntos de vista desde los cuales se log-rar& k lo sumo crear sistemas y jamas metodos. El procedimiento unico fecundo estriba en tomar por punto de partida las sustancias primordiales y seguir en ellaa los efectos del metamorfismo. Con arreglo a este principio se ha podido formar el sig-uiente cuadro (1), que — prescindiendo del err6neo sentido con que ha sido considerado por alg-unos como resultado de la afirma- cion de una verdadera evolucion mineral6gica — muestragr^- ficamente la transformacion: ESTADO NORMAL. ESTADO TRANSITOBIO. KSTADO FINAL CONOCIDO. Grafito. Caliza sacaroidea. Gneis-micacita. Cuarcita. Granate. Ilierro oxidulado. Caliza 8emicristalina. . Arenisca cuarzosa. . . . Arcilla magnesiana.. Hidroxido de hierro. Comprendese faeilmente que unos cuantos ag*entes meta- m6rficos, obrando sobre un corto numero de sustancias, pue- ara que sea necesarioin- sistirsobre ella al presente. Por lo que respecta al origen de la caliza, cualquiera que sea la teoria que para explicarlo se adopte, es siempre oecesario apelar a buscarlo en loscambios de composicion que ban tenido lng-ar en la primitiva costra superficial •!<' la tierra o en la que se halla hoy oculta en las profundidades de la corteza. Las rocas eruptivas contienen una cantidad de carbonate de cal que. como ha dicho Zir- kel (2), es el resto de la pasta primordial de que se form6 la roca. De otra parte, los minerales augita, anfibol, labrador. que constituyen los componentes esenciales de tantas rocas, dan aragonito y caliza bajo la influencia de los agentes alte- rantes, lo cual basta a alg-unos para explicar de una manera (1) Calderon, L'ophite d'Espafftie.—Archiv. des scien. pliys, etnat., GeDeve, 1878. (•2) Die Zuzamensettung der Kersangstons.— \^x\c\\l &ev sacks. Gesellch. d. Wis- sensch, 1875. (3D Calderon y Arana. — la evolucion terrestre. 45 satisfactoria la causa de las fuentes calcareas que brotan de las profundidades de la corteza terrestre. 3.° Descomjwsicion. — La naturaleza de los infinitos cambios que se producen por este proceso se caracteriza y distingue por el predominio del medio sobre la vitalidad ya extinguida de la roca. El sintoma de esta vitalidad radica, como queda indicado, en los fluidos que contiene, de los cuales forma parte esa agua de cantera y de cristalizacion que viene siendo hace tiempo asunto de gran meditacion para los quimicos y los ge61ogos. No ya s61o las rocas volcanicasy plutonicas, sino en general todas las piedras empleadas en la construccion, han revelado a los observadores un modo de ser diferente en el momento en que salen de la cantera. al quepresentan despues de hallarse expuestas a la accion del aire; en el primer caso contienen una cantidad de ag-ua que les presta una cierta blandura y flexibilidad en ocasiones (asbesto, tremolita, cal- cedonia, berilo, etc.) (1), agua que, una vez perdida. no es po- sible hacerles recobrar jamas por ningun procedimiento. Ahora bien , en tanto que las piedras conservan esta agua primitiva — y en ocasiones, quizas siempre, g-ases primitivos — no se descomponen, ni los agentes exteriores pueden alte- rarlas : el proceso de alteracion se inicia s61o cuando se han perdido estos elementos fluidos. En este principio se fundan varias practicas relativas al empleo de los materiales de cons- truccion, asi como el uso de macliacar la piedra y dejarla ex- puesta al aire antes de aplicarla -k la reparacion de los ca- minos. Cuando las acciones exteriores no penetran en el interior de la roca no logran jamas alterarla por mas que trabajen en su superficie; buen ejemplo de ello es la montana de sal de Car- dona, en la cual la accion de las aguas ap6nas llega a produ- cir una erosion sensible en el trascurso de los anos. La causa de esto es que el agua primitiva, ocupando los poros de la piedra, conserva en ella la vitalidad y opone una barrera in- superable a la accion destructora de los agentes exteriores. Asi se comprende el hecho interesante citado por Sterry Hunt (2) de que las rocas sumergidas en el mar se conservan (1) Mac Culloch, Syst. of. Geol., tome- i, pdg. 123. (2) Congreso de Hartford para el progreso de las ciencias; 1875. 46 AN ALES DE HIST0RIA NATURAL. (32) inalterables indefinidamente, puede decirse, en tanto que en las expuestas k la accion atmosfe>ica, la descomposicion se hace sentir k una profundidad mucho mas considerable de lo que generalmente se cree. Cuando las rocas se hallan compuestas de diferentes ele- mentos sucede en ocasiones que se dan simultaneamente la transformacion en unos de ellos y la alteracion en otros, sin ir k veces acompanada de cambio ni modificacion alguna en el resto. La descomposicion del granito es el mejor ejemplo de este hecho, pues en tanto que bajo la accion de los agentes el feldespato se transforma en kaolin y la mica se altera en vir- tue! de una corta proporcion de sales de hierro que contiene, el cuarzo no experimenta variacion sensible. En ciertas fono- litas de Canarias se natroliza la hauyna en un ospesor consi- derable, sin que los restantes componentesdc la roca cambien en nada, y esta alteracion produce la de la estructura de la piedra, que so vuelve pizarrosa (1). En una diorita cuarcifera de la Sierra Alhamilla he tenido ocasion de observar (2) que la descomposicion de la hornblenda, anterior a la de la pasta y demas elementos de la roca en capas sucesivas, ha determi- nado la estructura hojosa de todala formacion que constituye. Esta es la razon por la que juzgo necesario insistir en la nece- sidad de distingnir cuidadosamente cuales de entre los carac- t6res que nos presentan las rocas son debidos al modo de ser normal de las misnias, y cuales corresponden a trabajos suce- sivos de evolucion, transformacion, descomposicion. 6 a la ac- cion coml)inada de todos ellos juntamente. Dediicense de todo lo expuesto algumos principios generates que importa, para terminar nuestro trabajo, formular suma- riamente en un corto niimero de proposiciones concretas. La primera consecuencia que de los hechos apuntados ne- cesariamente se deriva es la de que, tratandose de laactividad terrestre como de la de otro s6r, las nociones de vida y de evo- (1) K. Fritsch y Reiss. Oeol. Beschr. der Insel Teneri/e , Winterthur , 1868. (2) Anal, de la Soc. Espan. de Hist. Nat., tomo vn. Adas. (33) Calderon y Arana. — la evolucion terrestre. tf lucion se hallan tan intimamente unidas, que cada una de ellas es necesariamente funcion y complemento de la otra. Es ley general del universo, a la cual esta por tanto sujeto tam- bien nuestro gdobo, la de que todo individuo nazca, viva, se desarrolle y muera, y las porciones del mag-ma terrestre (lava), temporalmente sustraidas a la influencia general, del planeta, recorren la misma evolucion que el, aunque mas ra- pidamente. Las manifestaciones todas de la vida interior de la tierra son regulares y ciclicas, del mismo modo que lo son sus movi- vimientos en el espacio. Estas manifestaciones son el resul- tado de una composicion de elementos c6smicos, teluricos y g-eologicos . composicion en la cual no es posible deslindar cuales sean los predominantes. La vida del g-lobo es una verdadera evolucion , y de aqui que todas sus manifestaciones vayan haci6ndose mas comple- jas cada vez, en la medida de su normal desarrollo, aunque sin cambiar nunca en su esencia. Por lo que respecta a las modificaciones que los materiales terrestres experimentan, unas son en cierto modo auton6mi- cas, al paso que otras resultan del conflicto de la propia acti- vidad con la influencia del medio, y otras, en fin, se caracteri- zan por el dominio absoluto de este ultimo. APUNTES PETROGRAFICOS DE GALICIA, POR IDOItT CT. MAOPHEHSON". (Sesion del 8 de Febrero de 1881.) En el presente trabajo me limito meramente a describir al- gunos tipos de rocas que recogi durante mi viaje a Galicia en el verano de 1879 , rocas de un alto interns , tan to por sus ca- racteres especiales, cuanto por proceder de una region que, petrograficamente considerada, presenta una grandisima im- portancia. Es Galicia, de todas las diferentes comarcas naturales de la Peninsula, aquella en donde mayor desarrollo adquiere la in- teresante serie de rocas arcaicas y cristalinas, y presentan ademas estas masas petreas en algunos puntos tanta seme- janza en sus caracteres con los observados en alg-unos tramos de la formacion antigua del Sur de Espafia en Sierra Nevada, que es posible que en su dia puedan establecerse relaciones en la Peninsula entre ciertos miembros de la serie arcaica a semejanza de lo intentado ya en algunas regiones de la Ame- rica del Norte. Considero, pues, que, aunque solo sea a titulo de apuntes petrograficos, pueden ofrecer interns los caracte>es de algunos de los tipos de rocas que se presentan en este pais; rocas que he tenido la fortuna de poder comparar, gracias a la amabi- lidad del Sr. D. M. Fernandez de Castro, con las existentes de la misma region en la Comision del Mapa Geolog-ico. Empiezo, pues, describiendo algunas de las serpentinas de esta region y las curiosas rocas conocidas con el nombre de Doelo en el pais; procedo despues a ocuparme de la intere- ANALES DE HIST. NAT.— X. 4 50 WALKS DE HIST0RIA NATURAL. (?) sante serie de rocas granatiferas y anfibolicas de la Sierra Ca- pelada, y las anfibolitas y pizarras cloriticas que a ellas vie- nen asociadas. Paso despues 4 hacerlo de alg'imos tipos de gneiss, unos normales y otros anfibolicos, y entre ellos el notabilisimo de Vigo, en cuya composicion entra un anfibol semejante al glaucofan como uno de sus elementos constituyentrs. Terminado esto, describo una diabasa de las eercanias de Santa Marta de Ortigueira; oeupaudome, por ultimo, del no- table basalto nefelinico de Larazo, senalado ya haee tiempo por el Sr. D. G. Schultz. Tales son las rnrasdc (lalicia que. hasta el presente, me han ofrecido mayor intcres, y siquiera sea s61o como mero avance de un estudio mas detenido de Los caraete>es petrograficos de la serie antigua en nuestro pais, creo que puede este relato ofreccr alg-un interns a las personas que se oeupan de este g£nero de estudios. Serpentinas de Santa Marta de Ortigueira y otros sitios. A corta distancia de este pueblo , y preeisamente en las eer- canias del contaeto de las masas silurianas de la Sierra Fala- doira y las pizarras cloriticas y anfibolicas que tan gran des- arrollo adquieren en la escarpada Sierra Capelada, aparece enclavado en estas ultimas un gran dique 6 lentejon de ser- pentina. Esta roca es de color verde oscuro y de fractura unas veces grasienta. mientras que otras ostenta una cierta asperezay se lialla atravesada eon freeueneia porvetillas de crisotilo asbes- tiformc. ademas de distinguirse, aunque repartidas con cierta irregularidad por su masa. algunas particulas brillantes de dialaga 6 schillerspath. Su densidad asciende a 2,7. Secciones transparentes de estas rocas presentan una apa- riencia muy bella examinadas con el microscopio; su color, cuando mas puro, es amarillo de aceite, y se observan los mismos filamentos de hierro oxidulado y cromatado comun a todas las serpentinas; pero a primera vista se nota que se dife- rencian bastante del tipo comun de serpentina tal como se prescnta esta roca, por ejemplo, en la Serrania de Ronda, $) Macpherson. — apvntes tetrograficos de galicia. t\ siendo de notar que en ningrmo de los ejemplares que he te- nido ocasion de cstudiar he podido observar restos que puedan referirse al peridoto, mientras que por otro lado tienen estas serpentinas bastante semejanza con las del Barraneo de San Juan en Sierra Nevada. Esta distinction se acentua aim mas en los detalles de su es- tructura intima, pues en vez de las especiales ramificaciones caracteristicas de las serpentinas que proceden de una hidra- tacion del peridoto, se observa que su masa principal estti constituida por una sustancia en alto grado filamentosa. . Esta sustancia , aunque en ciertos sitios afecta la especial estructura de malla caracteristica de estas rocas, forma, sin embargo, un tejido compacto y apretado de hebras y filamen- tos, estructura que las diferencia en g-ran manera de sus con- generes, y que podria facihnente confundirse en algunos puntos con ciertas rocas cloriticas 6 sericiticas. Envuelven 4 su vez estos filamentos otros fragmentos tur- bios, y aun opacos, de una materia tambien filamentosa, y que, como mas adelante se vera, parecen ser restos de un mi- neral en vias de descomposicion. Eormando parte de este mismoyacimiento, y como envuelto por la misma masa de serpentina, se observan algunos trozos de color mas oscuro y de estructura cristalina, que dan en mi juicio cumplida explicacion de la especial estructura caracte- ristica de estas rocas. Estos trozos en seccion transparent^ , se ve que estan cons- tiutidos por una base identica en un todo k la de la roca envolvente; pero ademas de los g-rumos turbios y opacos de materia filamentosa. se ven grandes cantidades de un mineral hyalino que se presenta en todo genero de estados, desde es- tar en perfecta conservacion, hasta confundirse con los gru- mos opacos ya mencionados. Este mineral es claro y transparente, de un amarillo muy bajo, y presenta dos cruceros en angulo recto muy bien deter- minados. En la luz polarizada brilla con viveza, y sus tintas de inter- ferencia son muy variadas y brillantes. r ' Entre los nicholes cruzados la extincion se verifica cuando las estrias del crucero forman angulos a veces de 30° y aun de 38° con la seccion principal del polarizador, siendo su di- 52 ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (4) croismo perfectamente nulo, serie de caracteres que condu- cen a considerarlo como un mineral pirox^nico 6 dialagico. La manera como la serpentinizacion se verifica es curiosa en alto grado : esf61iase aparentemente el mineral; hacese fibroso, y aun sedoso en alg-unos frag-mentos; cargase de fila- mentos negros de hierro mag-n^tico, y desintegrandose, puede decirse, en multitud de hebras que se desparraman en todo su derredor, presenta en ultimo termino la ideritica apariencia de los frag-mentos opacos, que ya lie indicado se encuentran diseminados por las serpentinas de este yacimiento. Entre los trozos de mineral pirox^nico en estado de perfecta conservacion, y 6sta que puede considerarse como la ultima etapa de descomposicion, se observan todo g-^nero de estados intermedios; y mi^ntras en alg-unos trozos con solo peque- nos aumentos no se advierte traza algmna de serpentiniza- cion, cuando se da mayor poder de resolucion al instrument*) se distinguen entre los pianos del crucero filamentos de una sustancia al parecer serpentinosa, de color alg-o mas subido que la matriz que los empasta. Otras veces se observa un hecho bastante curioso: vense al- gunos frag-mentos que, miemtras por uno de sus pianos de crucero penetra solamente materia serpentinosa, por el otro se ag-lomeran larg*os filamentos de hierro mag-n6tico, cual si ambas sustancias tuvieran una marcada tendencia a orien- tarse de preferencia, seg*un una u otra direccion. Es interesante esta manera de veriticarse la serpentiniza- cion en esta roca, pues tal vez explique el por qu6 las serpen- tinas de Galicia poseen esa especial estructura fibrosa que hemos senalado y que a primera vista las distingme del tipo mas comun de serpentina: proclama esta peculiar aparien- cia la procedencia de su orig-en , de la misma manera que las serpentinas que se derivan de una hidratacion del peri- doto, llevan consig-o en su fino tejido de malla el testimonio de su procedencia; pudiendose, en cierta manera, decir que en la estructura fibrosa de estas rocas queda ig-ualmente gra- bada la preexistencia de los cruceros pinacoidales de la dialag-a. En las serpentinas del centro de Galicia que he tenido ocasion de estudiar , se observa una estructura analog-a; tanta en las de Larazo como en las de Mellid, recogidas por (5) Macpherson. — apuntes petrograficos de galicia. 53 D. G. Schultz, que existen actualmente en la Comision del mapa, parecen tener un origen semejante, siendo estas ulti- mas notables por la cantidad de dialaga 6 schillerspath que contienen. Es curiosa por mas de un concepto la semejanza que las serpentinas de Galicia tienen con las de Sierra Nevada, tanto por venir enclavadas en un terreno que, petrograficamente considerado, es muy semejante al en que arman estas rocas, cuanto por la especial estructura que las caracteriza ; y si a ambas pudiera conced^rseles un origen semejante, se estaria quizas en el camino para explicar esa diversa estructura de las serpentinas que senalaba Von Drasche hace ya aflos como consecuencia de la diversidad de la matriz fundamental que ha servido para la genesis de unas y de otras. Doelo de Moeche. En el extremo NO. de Galicia se observa con frecuencia que emplean como piedra de construccion, y con aplicacion de preferencia a dinteles de puertas, columnas, postes y otros objetos, una roca que en el pais llaman doelo, y cuyo princi- pal yacimiento esta en las cercanias del pueblo de Moeche, segun el Sr. D. G. Schultz. Esta roca es de color verde, con vetas mas claras, casi blancas en algunos sitios, mi^ntras otros ejemplares tienen una tinta bastante subida, y a primera vista tienen toda la apariencia de una serpentina. Sin embargo, cuando se examinan con atencion ejemplares de esta roca se nota un tacto tan untuoso en alg-unos sitios, que parece mas bien verse en ellas un mineral talcoso que serpentinoso; pero se percibe al mismo tiempo una aspereza y una dureza tan considerables, que por completo desorientan. Su densidad es pr6ximamente de 3,0. Cuando se examina la roca con el lente se distinguen, como formando una principalisima parte de su masa, numerosisimas particulas brillantes, de color, que varia desde bianco a gris de acero. Muchas parecen estar cristalizadas en romboedros, mi^ntras otras forman vetas y ramificaciones de gran tamano, en las que se descubre un crucero rombo6drico dominante. 54 ANALES DE HISTOHIA NATURAL. (6) Tratada la roca por los acidos en frio no liace efervescencia alg-una; pero cuando se calienta hasta casi la ebullicion, en- t6nces se produce una viva efervescencia, que es de notar cesa a poco de retirar el matraz de la accion directa del fueg-o, para volver a empezar cuando se vuelve otra vez a calentar. El g-as que se desprende, enturbia el agua de cal, y porcon- sig'uiente, es acido carbonico. mientras que la analisis de la parte soluble revela la presencia de una notable eantidad de hierro y magnesia y s61o trazas de cal. caracteres que condu- cen a considerar que el mineral que se encuentra formando parte de esta curiosa roca sea un carbonato magaiesico mas 6 menos ferrifero. y que por su brillo, color y forma cristalina parece debe referirse a la g-iobertita. Efectivamente . en el microscopio presents esta roca una notabilisiina estructura. Constitiiyenla grandes trozos y frag- mentos del carbonato mag-nesico, envuelto en un tejido de hebras y filamentos y algunas placas de clorita, y todo abun- dantemente salpicado de magnetita. La giobertita forma grandes placas , en general de contor- nos desgarrados y atravesadas por Dumerosos pianos do cru- cero que prestan a la roca en algunos sttios una apariencia que se asemeja bastante a la que caracteriza a la calcita. (V6a- se lam. ir, fig-. 1.') Por entre los pianos de crucero penetran niimerosas impu- rezas, unas que forman bellisimas dendritas de color ocre oscuro y que deben de ser de algam oxido de hierro, y otras mas 6 nit'-nos turbias de las idrnticas hebras y filamentos que forman la matriz fundamental de la roca. Este mineral es hyalino e incoloro, y en la luz polarizada las tintas de interferencia no poseen g*ran brillantez. Son sus colores muy semejantes a los que la calcita presenta en las mismas condiciones. mineral con que seria facil confundirlo, a no ser por sus caract6res quimicos. Observado este mineral con s61o la ayuda del nichol infe- rior se percibe una absorcion muy marcada, coincidiendo el maximo de esta cuando la seccion principal del nicbol bisecta el angailo obtuso del rombo formado por las caras del crucero. Este mineral es pobre en inclusiones, pues salvo las impu- rezas que penetran por sus pianos de crucero, se limitan h al- g-un&s particulas de hierro mag-netico. (7) Macpherson. — apuntes petkograficos de galicia. 55 El mineral talcoso, que en union del carbonate- mag-ne^sico forma el total de la roca, es casi incoloro, y en la luz pola- rizada brilla con esas tintas verdes y encarnadas peculiares a estos minerales, y mientras unas veces el tejido es perfec- tamente irregular, otras tiende a formal* grupos estelares como si irradiaran los filamentos de diversos centros. La clorita forma unas veces placas de gran tamano y rodea con frecuencia los gTandes frag-mentos de g'iobertita ; pero otras forma ag-rupaciones irreg-ulares que, con aumentos sufi- cientes , se ve que estan formadas por pequenitas laminas de forma exag-onal, y que miden solamente de tres a cuatro cen- tesimas de milimetro. Se nota tambien que, tanto la clorita como el mineral tal- coso, penetran, y, al parecer, deshacen el carbonato mag-n6- sico, liasta tal punto, que a veces s61o quedan pequenos restos de esta sustancia entre las ag'ujas y filamentos de la materia, cloritica y talcosa. La mag-netita en general constituye agrupaciones irreg-u- lares; pero otras veces, por el contrario, se presenta en cubos y octoedros perfectamente determinados. Tales son los caracteres de la roca que con el nombre de dodo se emplea en el Norte de Galicia como piedra de cons- truccion, curiosa agrupacion de dos minerales de propiedades tan distintas, y que asociados producen, sin embargo, tan ex- celente material, tanto por prestarse con facilidad a la labra, como por su resistencia y tenacidad. Anfibolitas granatiferas de la Sierra Capelada al Oeste de Santa Marta de Ortigueira. Formando parte de los asperos escarpes del lado que mira liacia Santa Marta de Ortig-ueira, en la Sierra Capelada, se en- cuentra una serie de rocas que, consideradas bajo el punto de vista petrologico, presentan un g-rande interes. Estas rocas se hallan intercaladas en potentes bancos entre las pizarras anfibolicas y cloriticas que constituyen en gran parte la Sierra Capelada; masa montanosa que puede decirse constituye el extremo Noroeste de la Peninsula en el reino de Galicia; serie de rocas verdes que forman on esta parte del 56 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (8) pais una curiosa cuila orientada de NNO. a SSE. , empotrada por un lado entre los dep6sitos silurianos de la Sierra Fala- doiraylas potentes masas de granites y gneiss por el otro que desde cerca de San Saturnino se extienden hasta las costas del Oc6ano en el Ferrol. Las rocas de que nos vamos a ocupar se encuentran, como yahe indicado, en grandes bancos intercalados en laspizarras cloriticas y anfib61icas, y estan constituidas por una curiosa asociacion de minerales , de los cuales el granate, el anfibol y la zoisita se reconocen a simple vista. Los lechos de estas rocas aparecen concordantes con las pi- zarras en que vienen intercalados. y es probable que sean contemporaneos de la formacion de estos terrenos, y no masas ingeridas con posterioridad a su delinitiva constitucion, siendo con toda probabilidad analogas a ciertas eclogitas y rocas se- mejantes que constituyen parte de las formaciones arcaicas de otros paises. El buzamiento de estas rocas con el total de la serie antigua del Norte de Galicia, es de preferencia al Oeste y oscila unas veces al ONO. y otras al OSO., hasta el punto de hacerse do- minante este ultimo rumbo en la parte meridional del pais. Juzgadas estas rocas por su apariencia exterior solamente, se separan en dos grandes grupos, que si no se diferencian por los distintos materiales que las constituyen, lo hacen, sin embargo, por la manera de venir £stos agrupados entre si. Forma uno de estos grupos todas aquellas rocas de estruc- tura estratiforme, 6 mas bien gneisiforme, que en gran abun- dancia se encuentran formando parte de esta interesante serie de rocas, mientras que en el otro entran todas aquellas de apariencia maciza 6 cristalina. Las de este ultimo grupo se diferencian a su vez, las unas por ser la matriz que envuelve al granate de color verde os- curo, y las otras, no solo por ser el color de la matriz de un verde blanquecino, sino por afectar este mineral formas mucho mas regulares. La tenacidad de todas estas rocas es siempre grande y su dureza considerable, variando su densidad desde 3,0 a 3,2. Los ejemplares de estructura gneisiforme, que he tenido ocasion de estudiar, estan , como regla general, formados por una pasta de color verde oscuro, salpicada de pequenitos cris- (9) Macpherson. — apuntes petrograficos de galicia. 57 tales de granate almandina ., de un color rojo, generalmente muy subido, y presta a la roca la apariencia gneisiforme el hecho de venir intercalados largos fragmentos de forma len- ticular, y que guardan un cierto paralelismo entre si de un mineral que por todos sus caracteres, como mks adelante se ver&, parece corresponder a la zoisita. Este mineral es de un color bianco rosaceo; tiene un cru- cero muy marcado con un brillo nacarino muy pronunciado; su fractura es vitrea, su dureza esta entre 6 y 7, y al soplete se funde, despues de experimentar un hervor muy percepti- ble, en una masa mamelonada. En las rocas de estructura no estratiforme no esta. este mi- neral tan aparente a simple vista; sin embargo, en algunas de las variedades de color claro se hace la zoisita bastante perceptible, kun sin ayuda del lente. En unos ejemplares el granate se presenta en su usual for- ma dodeca^drica, pero en otros es 6ste completamente irregu- lar, y en los de pasta blanquecina es frecuente verlos rodea- dos de un estrecho feston de color verde oscuro muy subido. Estudiadas secciones transparentes de estas rocas en el microscopio, se percibe que la estructura gneisiforme es me- ramente un detalle de forma, pues los mismos minerales en- tran en la constitucion de unas como de otras. Gracias, sin embargo, k este poderoso agente, se puede ver que si la misma composicion tienen las variedades gneisi- formes que las cristalinas, entre las de matriz blanquecina se distinguen dos tipos que difieren algun tanto en su compo- sicion de sus demas congeneres, distingui^ndose las unas por el gran desarrollo que adquiere el feldespato, y las otras por la presencia de un mineral pirox^nico. Examinadas secciones transparentes de estas rocas resultan constituidas por una serie de elementos cristalinos de diversos tamanos, empastados en una base de cuarzo, y asi sea la es- tructura estratiforme 6 maciza, asi se orientan estos elemen- tos entre si, ya guardando cierto paralelismo 6 tomando todo genero de posiciones relativas. Como elementos esenciales empastados en esta base de cuarzo, el microscopio revela los siguientes: 1.° Trozos y cristales de diversos tamanos de granate al- mandina. 58 ANALES DE HTST0RIA NATURAL. (10; 2.° Larg'os frag-mentos cle zoisita. 3.° Anfibol en diversa forma y tamafio, pero siempre en grand e abundancia. 4.° Pequenos trozos de un mineral pirox^nico, el cual solo se observa en un restringido numero de ejemplares. 5.° Plagioclasa como elemento accidental en el mayor nu- mero de ejemplares, pero como esencial en otros. Los elementos accidentales son los signientes , algunos de los cuales se presentan en relativa abundancia y con notable constancia: 1." Cristalillos y frag-mentos cristalinos de rutilo. 2.° Trozos opacos de hierro titanado. 3.° Un mineral que forma festones transparcntes alrededor del rutilo y del hierro titanado. probablemente titanita. 4.° Pequenos cristales de apatite, empastados de preferen- cia en el granate. 5.° Diminutas hojuelas de mica. 6.° Di versos productos ocraceos desparramados por la roca, y que con frecuencia tapizan las gTietas del cuarzo y otros mi no rales. El granalc , estudiado en el microscopio, se presenta unas veces en fragmentos irregulares, mientras otras afecta formas cristalinas, siendo en este caso las correspondientes al rombo- dodecacdro las usuales; y es de notar que los cristales que k la simple vista mejor conservan sus formas, se hallan in- variablemente con sus cantos en gran manera carcomidos, mientras que junto a pequenos frag-mentos de forma comple- tamente irregular se hallan otros de crietalizacion perfecta. Su tamafio varia en alto g-rado; y mientras algunos trozos y cristales miden de cinco a seis milimetros, otras veces des- cienden hasta constituir particulas y cristalillos que no pasan de cinco cent^simas de milimetro. Su color varia desde el rosa muy palido, casi incoloro, al rosa subido. Kn alg-unos ejemplares de estas rocas se halla este mineral limpio y diafano; pero en otros, por el contrario, se halla lleno de inclusiones, hasta el punto de ocasionar cierta opacidad. Con aumentos suficientes (un cuarto de pulg-ada baste.) se vi' que estas son de tres distintas clases: unas estan constitui- das por larg'os prismas de contorno exag-onal, incoloro, de no til) Macpherson. — JPtraiES petrograficos de galicia. 59 muy intensa accion en la luz polarizada y de extincion para- lela al eje cristalografico, serie de caracteres que corresponde a la apatita; otras consisten en pequeiios fragmentos birefrin- gentes, probablemente de cuarzo; y, por ultimo, y las mas numerosas, consistentes en delicados cristalillos de rutilo. Este mineral en alg'unos granates de estas rocas es raro en extreme-; pero en otros, por el contrario, se encuentra en tan gran abundancia, que casi llega k enturbiarlos por complete En los granates en que este mineral se encuentra en mayor abundancia, se observa con frecuencia que estas inclusiones tienden a ag*ruparse, siguiendo direcciones que parecen coin- cidir con los pianos del crucero dodecaedrico. Estas agujitas y cristales aciculares de rutilo son a veces de una pequenez extremada y oscilan en su maxima dimension entre un d^cimo de milimetro a dos milesimas. Ademas de estos diminutos cristalillos de rutilo se encuen-^ trap empastados en el granate trozos de dimensiones relati- vamente grandes, y semejantes a los que se hallan disemina- dos por los demas elementos constituyentes de la roca. Los pequeiios individuos, que pueden considerarse como propios del granate, son por lo comun simples; y mientras unas veces afectan la forma acicular, otras, por el contrario, son gruesos, con relacion a su dimension longitudinal. Sin embargo, los cristales hemitr6picos son frecuentes rela- tivamente: unos corresponden a las maclas usuales del rutilo, acoplados por la cara de la piramide P x . y otros son en forma de corazon, habiendose verificado en este caso la aso- ciacion probablemente por la cara de la piramide 3Px. Los granates ricos en rutilo presentan entre los nicholes cruzados una bellisima apariencia . pues en esas condiciones se destacan sobre el fondo de la sustancia is6tropa del gra- nate las innumerables agujas y cristalillos de este mineral con vivisimas tintas, y producen un efecto bello en extremo. N6tase en algunos ejemplares que los granates estan ro- deados de un feston de anfibol verde botella (vease lamina 11, tig-ura 2. a ), y algunas veces se ve que esta sustancia penetra a traves de las grietas de este mineral. Otras veces el granate se halla resquebrajado en alto gra- do, y las grietas irregulares que lo atraviesan estan tapizadas por 6xidos de liierro de diversas sombras de amarillo, sustan-. 00 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12) cias que k veces suelen formar dendritas sumamente curiosas. La zoisita se presenta siempre en grandes fragmentos cristalinos alargados en una direccion y constantemente ro- deados de una franja de diversos productos de su propia des- composicion (v6ase lam. n, fig*. 4. a ), a veces tan profunda, que permean su masa y s61o queda un pequefio fragmento dentro de la masa turbia, con los primitivos caracteres del mineral. Como envueltos en esta franja de impurezas, que guarda en cierta manera la primitiva forma del elemento cristalino, se distinguen numerosos pequeiiitos fragmentos de granate, hecho que se observa tambien a la simple vista en algunos ejemplarCs de estas rocas, en que esta este mineral rodeado de una tenue pelicula de granate. Cuando la zoisita se halla en buen estado de conservacion es incolora y diafana, presentando algunas veces su superficie cierta rugosidad. Posee un crucero muy marcado, por el cual penetran comunmente numerosas impurezas; pero adem&s se halla atravesada por numerosas grietas y resquebrajaduras que le prestan un sello muy especial, y por donde se veritica tambien su descomposicion. Todos los fragmentos y cristales de este mineral que he te- nido ocasion de estudiar, son simples en su estructura, y nunca he visto indicios de cristales compuestos 6 maclados, y si s61o agrupaciones irregulares. Los caracteres opticos de este mineral son los siguientes: En la luz polarizada brillacon vivos resplandores, oscilando las tintas de interferencia desde azules purpureos a fuego vivo, y su dicroismo es perfectamente nulo. Entre los nicholes cruzados la extincion se verifica no s61o segun el sentido longitudinal en las laminas talladas parale- lamente al crucero dominante, sino que en las talladas nor- malmente k esta direccion, tanto en la paralela k la arista oo Poo. oo P oo como en la normal k esta direccion coincide la seccion principal del polarizador en la extincion con los pia- nos del mencionado crucero. Las laminas talladas normalmente k este crucero, pero para- lelas k su desarrollo longitudinal, 6 sea k la cara de la macro- pinacoide, dejan ver en el microscopio polarizante las hiper- bolas de los minerales que poseen dos ejes 6pticos, pertene- (13) Macpherson. — apuntes petrograficos de galicia. 6i ciendo por consiguiente este mineral al tercer sistema, 6 sea al prisma recto de base r6mbica, siendo, por consiguiente, la bisectriz normal al eje cristalografico. Esta por lo tanto el piano de los ejes opticos en la braquipinacoide oo Poo , caract6- res todos que corresponden a los de la zoisita. Las inclusiones propias de este mineral son semejantes a las que ya he dicho se observan en el g'ranate, y consisten en numerosos cristalillos y fragmentos de rutilo que forman, sobre todo los pequenos, las mismas maclas que ya he sena- lado en ese mineral, observandose tambien algunos pequenos cristales de color muy oscuro, casi purpura, los cuales a juz- gar por la forma de sus maclas parecen poderse referir tam- bien al rutilo. Asimismo aprisiona la zoisita algunas placas cristalinas birefringentes que se hacen visibles sobre todo al verificarse la extincion de este mineral entre los nicholes cruzados. ES su contorno siempre irregular y no he podido determinar su naturaleza. Se distinguen igualmente numerosos pequenos esporos con burbuja fija, y ademas toda la serie de impurezas que resul- tan de su descomposicion. El anfibol existe en notable cantidad en todas estas rocas, y puede este mineral dividirse en dos grupos que rara vez vie- nen reunidos en el mismo ejemplar, sino dominando bien una 6 bien otra de estas variedades. Una de estas clases de anfibol es de color verde botella, tirando a verde de prado, y forma en general fragmentos cris- talinos relativamente de pequeno tamaiio. La otra variedad es de color verde amarillento 6 yerba seca, y aunque tambien se presenta en fragmentos pequenisimos tiende, sin embargo, a agruparse, y llega a constituir a veces trozos de considerable magnitud. Los contornos de la variedad verde botella son irregulares en sus terminaciones ; pero el crucero habitual, segun las ca- ras del prisma, se observa algunas veces, aunque como regla general se distingue solamente el estriado longitudinal, efecto debido probablemente a la pequena cantidad de cristales cor- tados normalmente a las aristas del prisma dada la orientacion que los cristales de anfibol tienen sobre todo en las variedades g-neisiformes, pues en las preparaciones de estas variedades B2 AXALT-S DE HISTOMA ^ATfl^AL. 11 cortadas normalmente a la estratificacion no solo es este nm- cho mas frecuente. sino que ademas la mayoria do los crista- les muestran las formas regulares del prisma ocP, y alg-unas veces combinado este con la clinopinacoide xPx. El dicroismo do este mineral es siempre pronunciado, pero es este notablemente mas mareado en la variedad verde de prado y botella. En estos individuos su coloracion oscila desde mi verde oscuro muy intenso a un verde pajizo. mientras que la otra variedad eambia su tinta desde un verde de verba sera a un verde amarilleuto claro. Los caracteres opticos sou los correspondientes al anfibol, produeiendose la extincion cuando la seccion principal del polarizador forma angulos a lo sumo de 15 a 20 grados con ei estriadd longitudinal. Las inclusiouos de este mineral se limitan a algunas peque- fias particulas opacas, tal vez dehierro titanadoy alg-unos pe- quenitos cristales de rutilo. aunquc en menor cantidad que en los demas elementos de la roca. En algunoa ejemplares se advierte quo el anfibol que forma las franjas que rodean a los grandes cristales de granate es siempre de la variedad verde claro. y en el coutacto se nota que la parte en la inniediata vecindad del granate se colora tie un verde muy intenso, y entdnces seasemeja a la variedad do anfibol que ya he dicho predomina en algunos ejemplares de estas interesantes rocas. El piroxeno es solo un elemento esencial en ciertos ejem- plares de pasta clara, habiendo podido determinarlo solamente en un ejemplar prpcedente de los crestones al gudoeste de Santa Marta de Ortigueira, yenotrodel Cabo Ortegal exis- tente en la Comision del mapa geoldgico. Este mineral se presenta en granules muy pequenos; su color es un lig-cro tinte verdoso casi incoloro y sin ostentar jamas contornos reguJbares, y si solo algunas veces trazas de un crucero que al extinguiirso el mineral entre los nicholes cruzados forma con la seccion principal del polarizador angai- los que Uegan hasta treinta y tantos grados. Las tintas de interferencia son muy vivas, siendo su dicrois- mo nulo excepto en alg-unos trozos que parecen experimentar una especie de uralitizacion , observandose con frecuencia que mientras un pequeiio fragmento por uno de sus extremes ns Macpherson. — apfntks pethogbaficos nr, Galicia. or presenta ios caracteres del piroxeno, por e] otro posee los del anfibol. Por lo comun estc mineral se presenta formando agiomera- ciones de pequenitos frag-mentos que estan como embutidos entre los demas elementos de la roca y en intima union con otros trozos de diverso tamano de anfibol. Dados sus caracteres es posible que pueda este mineral re- ferirse a la onfacita tan constantemente presente en todas las eclogitas, con las que tienen estas rocas tantas analog-ias; pero su pequeiicz y el hallarse restringido a un corto numero de ejemplares, no me permite sefialar lapresencia de este mi- neral mas que como probable y solo como un elemento casual en la constitucion de estas rocas. La plagioclasa se presenta en todos los ejemplares de estas rocas que he tenido ocasion de estudiar; pero mientras en unos ejemplares escasamente aparecey constituye un elemento ver- daderamente accidental, en otros sehace predominante y lleg*a a formar lino de los elementos esenciales de la roca. En g-eneral la forma de este mineral es en placas de con- torno irreg-ular, pero que estan alarg-adas en la direccion del piano de composicion de las laminillas hemitr6picas. Casi siempre es diafano, y sulo presenta alg-unas impurezas orientadas paralelamente al piano de composicion. La extincion se verifica con gran frecuencia simultanea- mente en todos los individuos que forman el cristal y cuando el piano de romposicion es casi paralelo a la seccion principal del polarizador. Estos caracteres bacen probable la suposicion de que si es- tos cristales estan acoplados por la caiaooPoo, seg'un la ley de la albita , sean referibles a la olig-oclasa, pues como es sa- bido, en este feldespato, como el piano de los ejes opticos solo forma ang-ulos de dos 6 tres g-rados con la cara oo P oo, se verifica la extincion naturalmente de una manera simultanea en los di- versos individuos asociados; y como ademas estan alarg'ados en la direccion de la arista P ooPoc, se exting-uen proxima- mente paralelos a esta direccion .cuando estan cortados nor- malmente a la arista oo P oc xFx. Descritos los varios elementos que entran como esenciales en la constitucion de este interesante g-rupo de rocas, pasare a describir aquellos, que por la pequena cantidad en que se G4 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (16) encuentran pueden solo considerarse como accidentales, aun- que algunos por su singular constancia en todas ellas desem- penan un principalisimo papel. Uno de los mas importantes, y acerca de cuya presencia ya he tenido ocasion de hablar al ocuparme de las inclusiones que los diversos minerales de estas rocas encierran, es el ru- tilo, del cual puede decirse que se halla repartido con una gran igualdad en todas ellas. Este mineral, ademas de los diminutos cristales y agujitas entre los que se desarrollan las numerosas maclas que ya he mencionado, especialmente en el granate, se halla diseminado por toda la roca en fragmentos cristalinos de contorno irregu- lar, pero que relativamente son de gran tamaflo. Estos grandes fragmentos son de color de vino muy subido, de regular trasparencia, de dicroismo muy marcado en algu- nos fragmentos y de intenso brillo en la luz polarizada. Su tamafio es a veces considerable, llegando a medir mas de medio milimetro en su dimension maxima, mientras otras veces, como ya he indicado, desciende a dimensiones en ex- tremo pequeiias. Con frecuencia presenta este mineral un fen6meno muy curioso, fen6meno que se manifiesta en unos ojemplares mas que en otros. Consiste este en que algunos trozos se cubren de una capa parduzca, y mientras unas veces se hace negro y opaco y pa- rece pasar a constituir el hierro titanado que con tanta fre- cuencia se observa en la roca, otras todo 61 pasa a la masa parduzca, y aclarandose esta en los bordes, Llega a formarse un mineral que a veces cristaliza y tiene todos los caracteres que corresponden a la titanita. mineral que con frecuencia se presenta con un nucleo de rutilo en su parte central. Otras veces en vez de este nucleo se observa uno opaco y de color negro, probablemente de hierro titanado, mientras que en otras ocasiones ambos minerales pueden distinguirse, es- tando en otros la titanita completamente libre de su presencia. La apatita se presenta con gran escasez , y s6lo en algunos ejemplares, y exclusivameute en el granate he podido distin- guirla. Sus caracteres ent6nces son los usuales de este mineral; extraordinariamente alargados en el sentido del eje cristalo- d7) Macpherson. — apuntes petrograficos de galicia. 65 grafico, de contorno exagonal, incoloro, y de no muy viva accion con la luz polarizada. Tambien la mica desempeiia un papel en extremo restrin- gido, limitandose su presencia k pequeilas particulas de con- torno irregular, de color castano rojizo vivo, diseminados por la roca con gran desigmaldad, pues mientras en alg'unos espa- cios se aglomera en cantidad considerable, en otros apenas se percibe. Los productos ocraceos son por el contrario muy abundan- tes, y en general tapizan las grietas de los diversos elementos y con especialidad del granate y del cuarzo, formando a veces dendritas de gran belleza. El color de estos 6xidos de hierro varia algun tanto de unos ejemplares a otros, pero en general las tintas amarillas y par- duscas son laspredominantes. El cuarzo, que empasta y da cohesion a todos los elementos constituyentes, se presenta constantemente hyalino y relati- vamente limpio, siendo escasas las inclusiones que encierra; sin embargo, las liquidas son numerosas, y aunque de peque- nas dimensiones, tienen burbujas movibles con rapido movi- miento. Con la luz polarizada brilla con viveza, y aunque como regla general forma grandes placas de contorno irregular y de tinta homog£nea, presenta a veces la estructura granudo-cristalina que tan comun es en ciertas rocas gneisicas y aim graniticas. Tales son los caracteres de este interesante grupo de rocas, el cual parece estar relacionado con esa asociacion de mine- rales que con el nombre de granatitas , eclogitas , kinsingi- tas, etc., segun predomine uno li otro mineral de los que en- tran en su constitution , asi se les ha designado con uno u otro nombre, serie de rocas que se encuentran formando parte de los estratos arcaicos en diversas partes de la tierra. Anfibolitas y pizarras cloriticas del Norte de Galicia. Las anfibolitas y pizarras anfib61icas y cloriticas que vienen asociadas k estas rocas presentan caracteres semej antes k sus congeneres de otras partes. Las que he tenido ocasion de estudiar en Galicia pueden ANALES DE HIST. NAT.— X. 5 60 ANALES DR HINTORIA NATURAL. (18) dividirse en dos grupos. uno caracterizado por la presencia del epidoto, y que he visto dominando en el extremo septen- trional del pais, y otro en que el piroxeno entra en su compo- sicion, y que domina en las pizarras anfibolicas que conozco de las cercanias de Santiago. Laminas trasparentes de las variedades epidotiferas estan constituidas por grandes placas de anfibol verde botella, es- triado longitudinalmente y aprisionando eon frecuencia en esta direccion interposiciones de productos parduzcos, proba- blemente de algun 6xido de hierro. Es su dicroismo muy intenso. Interpuesto entre esta sustancia se ven numerosos fragmen- tos de epidoto que tienen orientada su dimension maxima al igual de los trozos de antibol paralelameute a los pianos de estratificacion. Este mineral es casi iucoloro; sin embargo, se percibe al- gun dicroismo, y su extincion se verifica cuando la seccion principal del polarizador es paralela a la dimension maxima de cstos cristales: y paralelamente tambien a esta direccion se perciben trazas de un crucero bastante marcado, serie de caracteres que concuerdan todos con los del epidoto. El rutilo disminuye en todas estas rocas, y raro es el ejem- plar en que puede reconocerse alg-un que otro cristal. Por el contrario, los productos negros y opacos aumentan considerablemente, asi como las pequenas particulas hyalinas unas veces de contorno irregular y otras en que se reconocen apuntamientos agudos que recuerdan a los de La titanita. En todas estas rocas el feldespato desempena un important! 1 papel. Este mineral se presenta en placas irregulares seme- jantes al existente en las variedades granatiferas que acabo de describir, y formados igualmente por la asociacion de nu- merosas laminillas hemitropicas que se extinguen en general simultaneamente entre los nicholes cruzados, caracter que las hace referir tambien a la oligoclasa. Este feldespato se presenta siempre limpio y diafano. y rara vez muestra senates de descomposicion. El cuarzo tiene los usuales caracteres que se observan en estas rocas, y sirve de cemento a todos los demas elementos constituyentes. Las anfibolitas de las cercanias de Santiago que he tenido (19) Macpherson. — apuntes petrograficos de galicia. o: ocasion de estudiar, tienen caract£res muy semejantes k las del Norte del pais; pero ademas del anfibol he observado en ellas grandes trozos de un mineral de eolor verde mar muy claro. Este mineral tiene un crucero bastante marcado y por el cual con frecuencia penetran nnmerosas impurezas. Algrmos trozos presentan. interpuestas al parecer por los pianos del crucero, pequenas lamiuitas de color castano par- dusco, mieiitras que otras veces se distingue otra serie de laminas interpuestas que forman un ang-ulo recto con laspri- meras. disposicion que recuerda las caracteristicas interposi- ciones de la dialaga. Su dicroismo es casi nulo, y cuando lo tiene parece ser el resultado. como mas adelante se vera, de la intercalacion de pequenas laminas de anfibol. Entre los niclioles cruzados la extincion de este mineral se verifica cuando su crucero principal forma ang-ulos que alcan- zan hasta 30 y 32 grados con la seccion principal del polariza- dor, angMilos que pertenecen mas bien a un mineral piroxe"- nico que anfibolico. Se observa ig-ualmente que con frecuencia este mineral se convierte en la hornblenda que lo envuelve, verificaudose uno de los frecuentes casos de uralitizaeion tan comunes en todas las rocas piroxeuicas. Es por dem&s curiosa la manera de verificarse la transfor- macion de un mineral en otro. pues en vez de efectuarse por los pianos del crucero, como g-eneralmente acontece, se hace de una manera en extremo irreg-ular, observandose con fre- cuencia que mi£ntras por uno de los bordes un trozo del mi- neral presenta los caract^res del anfibol, en su inmediata ve- cindad y formando parte del mismo cristal presenta los del pi- roxeno. Otras veces se efectua la anfil)olizacion en manchas irregrn- lares diseminadas por toda la extension del elemento crista - lino sin g*uardar al parecer regda determinada. Las pizarras cloriticas que he visto estan constituidas por bandasmas 6 m^nos ricas en hierro mag-netico de clorita de color verde mar, de muy escasa accion en la luz polarizada y alg-unos lentejones de cuarzo de bastante accion en ese ag*en- te, y el todo salpicado de nnmerosas particular de un mineral 68 AN ALES DE HIST0RIA NATURAL. (20) de gran birefringencia , pero cuya naturaleza no he podiclo determinar. pero que es posible. a juzgar por su color amari- llento, que sean de epidoto. Interesantes en alto grado son Los caracteres del grupo de rocas verdes de Galicia, interns que crece aiin mas si se las compara a esc otro grupo tan semejante que se encuentra a] otro extremo del pais, en Sierra Nevada. En efecto; en diferentes partes de esta zona montanosa se observan retazos mayores 6 menores de una potente serie de anfibolitasy pizarras anfib61icas que, a semejanza de sus con- g6neres de Galicia, parecen ocupar mi Lugar relativamente alto en la colosal serie arcaica de la peninsula [berica. A semejanza tambien de loquese observa en Galicia, inter- caladas entre estas pizarras se encuentran algunas rocas gra- aatiferas que tienen gran semejanza con Las que acabo de des- cribir, pues la dnica diferencia esencial que las distingue con- siste en que La zoisita parece estar reemplazada por el epidoto. I 11 ejemplar de estas rocas procedente del Barranco de los \xulejos. al Norte del pueblo de Capileira, en Sierra Nevada, que me ha facilitado el Sr. Botella, es muy semejante a algu- nas de las variedades gneisiformes de Galicia. Constituyen esta roca largos fragmentos cristalinos de anfi- bo] de color venle azulado, de Lntenso dicroisino . estriados longitudinal in elite r irregulares en sus tenniuaciones. y entre los que se observan trozos tambien irregulares de granate, fragmentos de epidoto y cristales de rutilo, el todo cementado por una base de cuarzo. El epidoto. como comunmente sucede, esta alargado en el sentido de la ortodiagonal , y paralelamenle a esta direccion se descubre un crucero muy bien determinado, y normalmente estan eon frecuencia los fragmentos fracturados. Su dicroismo unas veces es casi nulo, perootras es bastante perceptible, y entonces pasa desde el casi incolord a un tinte amarillo limon muy suave. Entre los nicholes cruzados la extincion se verifica cuando la maxima elongacion. que coincide con la ortodiagonal, es paralela 41a seccion principal del polarizador. El granate es de un tinte ligeramente rosado y se halla lite- ralmente cuajado de pequenas particulas birefringentes , y (2i) Macpherson. — apuntes petrograficos de galicia. 69 est& con frecuencia atravesado por vetas irregulares de an- fibol. En notable abundancia se halla presente el rutilo, y aunque en general es muy irregular en sus contornos, algunas veces no s61o deja ver las formas cristalinas de este mineral, sino sus maclas caracteristicas. Otra curiosa variedadde estas rocas, cuyo estudiodebo tam- bien al Sr. Botella, es procedente del Puerto de Hueneja, y por su estructura es igualmente interesante. En esta variedad de rocas granatfferas el cuarzo casi des- aparece, y estan, puede decirse, exclusivamente fonnadas por un apretado conjunto de fragmentos de anfibol verde azulado y granulos de granate, e irregularmente repartidos por su masa trozos de hierro magnetico 6 titanado, ademas de nume- rosos cristalillos de titanita, sustancia que forma a veces un feston alrededor de los productos opacos. La estructura del granate de estas rocas es muy curiosa, pues se observa con frecuencia que los pequeiios g-ranulos tienden a reunirse entre si y k formar trozos de mayor tama- no, y mientras en unos trozos pueden reconocerse los diferen- tes g-ranulos que los constituyen, en otros parece como si se soldaran entre si y lleg-aran a constituir elementos completa- mente liomog-^neos. Otras veces se observa que alrededor de un trozo de mayor tamano de anfibol se agdomeran pequeiios g-ranulos cristali- nos de granate, que al rev6s de lo que comunmente se observa de ser el anfibol el que forma un feston alrededor del g-ranate, es este, por el contrario, el que rodea al anfibol. En los g-randes congiomerados que forman las cedebres co- linas de la Alhambra en Granada se encuentran numerosos cantos de una roca compuesta de esmarag-dita 6 dialag-a y granate, pero con el microscopio se presenta tan profunda- mente descompuesta , que hace dificil la determinacion de todos sus elementos. Este granate, como puede verse (Lam. n, fig-ura 5. a ), presenta tambien una disposicion an41og-a alrede- dor del anfibol. Las demas anfibolitas de la Sierra Nevada que he tenido ocasion de estudiar presentan caracteres muy semejantes k las de Galicia, y en g-eneral el epidoto desempena un papel muy importante. Alg-unas de estas rocas son de singular belleza. 70 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (-22) Debajo de las calizas dolomiticas y las launas sobre que esta edificado el pueblo de Lanjaron, afloran grandes masas de pizarras cloriticas y anfib61icas; rocas que eu ningun sitio puedeu estudiarse mejor que subiendo el arroyo que desciende de las altas cumbres del Caballo y de los Machos. Adgunas de estas rocas son de interes por lo bien conserva- dos de todos sus elementos; una de ellas en seccion traspa- rente se ve constituida por un magma cuarzoso, el cual em- pasta numerosas agujas y fragmentos de diferentes tamanos de anribol, trozos de epidoto, numerosos cristalillos de rutilo, productos opacos y algunas placas de contorno irregular de hematites roja. El anfibol se presenta qo s61o en grandes fragmentos, sino tambien en agujas y cristalillos de una tenuidad y pequehez extremada. Observase con frecuencia que estas agujas tienden a agruparse entre si y a formar elementos de mayor tamano, lo que conduce a sospechar que los grandes cristales scan igual- mente el resultado de una agrupacion semejante. Entre los grandes fragmentos se reconocen algunas veces las formas regulares del cristal, y en algunos que ban sido tallados mas 6 menos normalmente a las aristas del prisma, se ve que son el resultado de la combinacion del prisma ooPy la clinopinacoide xPx. distingui^ndose los cruceros prisma- ticos muy bien determinados. Entre estos he visto un cristal muy curioso, que aunque guarda Los contornos del prisma, por tres veces sucesivas, se repite en un lado la presencia de La clinopinacoide. El color de este mineral es un verde de prado bastante vivo y su dicroismo bastante pronunciado. El epidoto forma fragmentos cristalinos, los cuales estan alarg-ados en el sentido de la ortodiagonal , en cuya direccion se ven indicios de un crucero bastante marcado. estando ade- mas con frecuencia suma fracturados aunque de una manera g-rosera normalmente a esta direccion. Como regla general este mineral es relativamente limpio y diafano, pero otras veces aprisiona numerosas impurezas; unas, productos de su misma descomposicion, y otras, cristali- llos de rutilo y productos opacos probablemente de hierro titanado. Su dicroismo es bastante marcado v oscila desde el casi (•23) Macpherson. — apuntes tetrograficos de galicia. 71 incoloro a un amarillo limon bastante subido; sin embargo, esta propiedad varia en gran manera de unos frag-mentos k otros, pues mientras unos poseen este caracter, en otros es apemas perceptible. Con la luz polarizada brillan todos los frag-mentos de este mineral con notable intensidad, siendo las tintas de interfe- rencia de gran brillantez, verificandose la extincion, como re- g-la g-eneral cuando la seccion principal del polarizador coin- cide con la ortodiagonal. El rutilo abunda tambien sobremanera en todas estas rocas, y a veces se destacan sus formas cristalinas de una manera admirable; alg-unos cristales estan constituidos por un solo prisma terminado por piramides, pero en g-eneral son combi- naciones de los dos prismas ; las maclas usuales del rutilo por las caras de la piramide P cc son frecuentes, y a veces for- man estos cristalillos agrupaciones en extremo sing-ulares. Una he visto formada por cuatro individuos , dos de ellos acoplados por las caras de la piramide Poo y adosados por el ang-ulo obtuso sobre la piramide del tercero, mientras que el cuarto, que esta en contacto con el prisma del tercero por una de las caras de la pir&mide, viene a adosarse por una de las caras del prisma sobre una de las piramides de los individuos que forman la macla superior. Aunque no con g-ran frecuencia se observan alg-unos crista- lillos de rutilo que estan rodeados de una franja hyalina, la cual tiene todos los caracteres propios de la titanita. Las placas de hematites se presentan repartidas con bas- tante desig-ualdad y escasez. Son de un rojo vivo y de contorno irreg-ular, siendo su ta- maiio sieinpre pequeho. En otros ejemplares el epidoto desaparece, y en la Sierra Tejeda, en la provincia de Malag-a, todas las antibolitas que he visto. aunque con caracteres seinejantes k las ya descritas, estan libres de este mineral. No asi del rutilo, que parece ser un acompanante aun mas constante en las antibolitas del Sur de Espana que en las de Galicia. Dificil es seiialar ni aun semejanzas entre terminos de una serie de rocas tan compleja como es la formacion arcaica; pero 72 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (24) se asemejan tanto la serie de rocas verdes en ambos extremos de la Peninsula, que aunque ciertamente no existen datos para adelantar nada de una manera ni aun siquiera aproximada, creo, sin embargo, que existe un vasto campo donde podra reco- gerse en su dia abundante cosecha, al hacer un estudio coin- parado de los caracteres particulares de las rocas que forman la serie estratificada antigua de nuestro pais. Sienito gneisico de las cercanias de Vigo. En las cercanias de este pueblo existe un sienito gneisico notable en alto grado, y que se emplea en la localidad para la recomposicion de las carreteras. Esta roca es de finisimo grano y de escasa tenacidad, puee con limy escasa presion se la reduce a polvo. El feldespato de estas rocas es bianco, aunque en algunos sitios posee un suave tinte rosaceo, efeoto debidoa numorosos pequefiitos nidos de hematites roja diseminados por la roca. Este mineral brilla en sus pianos de crucero de una manera notable, siendo el cuarzo apenas perceptible a la simple vista. La estructura gncisiforme es efecto de la Interposicion de ban- das paralelas de un mineral de color negro y en extremo pe- quefio, hasta el punto de nopoderse distinguir sus caracteres sin ayuda del lente, con el cual se ve que estas bandas estan formadas por diminutos cristales negros de gran brillo, y que como mas adelante se vera parecen ser un antibol s6dico. Este mineral se funde con facilidad suma, y al soplete, con la perla de borax, solo da la reaccion del hierro. Seccioncs trasparentes de estas rocas muestran en el niicros- copiouna singular belleza. tanto porel buen estado de conser- vacion en que todos sus elementos se encuentran, cuanto por los peculiares caracteres del anfibol que constituye una de las partes esenciales de la misma. (Vease lam. n, tig. 3. 3 ) El feldespato se lialla en muy buen estado de conservacion y en forma de placas granitoideas sin contorno determinado, siendo relativamente escasas las impurezas que penetran por sus pianos de crucero. Este mineral parece referirse a tres clases distintas de fel- despato: una de ellas en grandes placas de estructura homo- (25) Macpherson. — apuntes petrograficos de galicia. 73 g^nea en toda su extension y que brillan con viveza en la luz polarizada, extinguieridose entre los nicholes cruzados simul- taneamente en toda su extension, sin presentar trazas de hemitropias, serie de caracteres que corresponden todos a la ortosa. Otros cristales estan constituidos por la asociacion de gran numero de laminillas hemitr6picas, asociadas, al parecer, se- gun la ley de la albita, y que en general se extinguen simul- taneamente y cuando la seccion principal del polarizador forma pequenos angulos con el piano de composicion, y que es probable correspondan a la oligoclasa. El tercer grupo de feldespatos, que es el que esta represen- tado en menor cantidad, forma tambien placas granitoideas de pequeno tamano, que en la luz polarizada forman un enre- jado en extremo apretado, resultado de la agrupacion de lami- nillas liemitr6picas asociadas, no s61o segun la ley de la albita por la cara 00 P 00 , sino tambien segun la de la periclina por la pinacoide basica, caracter que conduce a considerar estos cristales como de microclina. El mineral anfibolico es curioso en alto grado; unas veces forma fragmentos cristalinos terminados por sus extremida- des de una manera irregular, mie^ntras otras veces constituye delicadisimas agujas que tlenden a agruparse paralelamente al eje cristalografico y a constituir otros individuos de mayor tamano. Pero el liecho realmente interesante que ofrece es la inten- sidad de su bella coloracion azul. Cuando se observan preparaciones de estas rocas con s61o la ayuda de la luz natural, resulta que este mineral se divide en dos clases: una que posee un tinte castano verdoso , y la otra de un azul cobalto de una intensidad y belleza verdaderamente extraordinarias. Este color s61o se hace perceptible en los individuos que ban sido suficientemente adelgazados, pues con frecuencia el mineral permanece perfectamente opaco, y s61o en sus bordes se consigue versu intensa coloracion azul. Sin embargo, exis- ten otros trozos que, sin necesidad de llegarse a una tenuidad extremada, dejan pasar la luz con la bella coloracion ya men- cionada. Cuando se observa la preparacion en la luz polarizada adap- 74 ANALES DE HISTORIA NATL UAL. (26) tando al instrumento s61o el nichol inferior. ent6nces se nota que las propiedades de este mineral son realmente interesan- tes, pues la coloracion azul, que parecia patrimonio de solo algunos individuos, es comun ahora a casi todos ellos. Si se examina, por ejernplo, uno de los frag-mentos de color castaiio verdoso cuando el eje cristalog-rafico esta paralelo a la gran diagonal del nichol, cnt6nces se ve que su color puede lleg-ar a ser un amarillo dc verba seca; pero al hacer girar la preparacion en el piano horizontal se advierte que la intensi- dad de la tinta va creciendo, y a los 45° posee un verde azu- lado muy marcado; y cuando el eje cristalog-rafico coincide con la diagonal pcquena del nichol, la tinta pasa a un azul cobalto de notable intensidad. Otras veces sucede que alg-unos de los frag-mentos, que son azules en la luz natural, no cambian de coloracion en las di- ferentes posicioues en el piano horizontal, y si s61o adquieren mayor 6 menor intensidad. Sucede tambien que trozos de un intense azul en la luz aatural, cuando se les orients paralelamente a la gran dia- gonal del polarizador cambian en un violeta de notable inten- sidad, y en ang-ulo recto a esta direccion son de un azul celeste muy bello. Estos efectos de singular policroismo son altamente cn- riosos, y aunque on algunos casos podran explicarse las ano- malies que presentan, como efecto del sentido en que el crista) ha sido cortado, en otros es ciertamente dificil dar razon de los anomalos fen6menos de policroismo que presentan. como consecuencia solamente de la manera como los diversos cris- tales ban sido cortados. Interesantes en verdad son los fen6menos do policroismo de este bello mineral, y tomando en cuenta todos bus demas ca- racteres. es muy probable que pueda referirse a una variedad de glaucofan. Sus contornos, como ya be indicado por regla general, son indeterminados; sin embarg-o, alg'unos individuos que ban sido tallados mas d menos normalmente a las aristas did prisma, dejan ver formas exag-onales; combinacion, al pare- cer, del prisma ooPcon la clinopinacoide 00P00, correspon- diendo el ang'ulo formado por las caras del prisma Oo P a unos 124°. (27) Macpherson. — apuntes pethograficos de galicia. 75 . En un cristal de estos de forma exagonal, y que parecia ha- ber sido tallado bajo un angulo que se separaba de la normal a la arista 00 P 00 00 P 00 , de s61o unos 15° 6 20°, la coloracion era constantemente azul en todas las posiciones en el piano horizontal, variando solamente en su mayor 6 menor inten- sidad. El crucero caracteristico del anfibol rara vez se presenta, pues en general s61o se distingue un estriado longitudinal; sin embargo, en algunos trozos he visto los usuales rombos muy bien determinados. La situacion de los ejes de elasticidad es muy dificil de con- seg'iiir en este mineral, primero por su gran absorcion, y se- gundo porque los pequehos individuos, que son los mas dia- fanos, estan por completo bahados en la masa cuarzosa; pero a pesar de esto, en algunos cristales he podido ver que las lineas regulares que determina el crucero , forman en la ex- tincion un pequeno &ngulo con la seccion principal del pola- rizador. Diseminados por la roca se distinguen algunos j)equenitos cristales prismaticos terminados por apuntamientos pirami- dales, de color amarillo limon subido, de viva accion en la luz polarizada y de g'ran refringencia, hecho que se pone de ma- nitiesto por el anillo oscuro que se descubre en sus bordes, serie de caract6res que parecen corresponder a los del zircon. El cuarzo de estas rocas forma, como con frecuencia se ob- serva en las rocas gneisicas, ademas de algunas grandes pla- cas de estructura homogenea, curiosas agrupaciones de esfe- rulas que, sobre todo, se distinguen en la luz polarizada por el bello mosaico que producen los diferentes granulos, cada cual con su distintaorientacion. Estos granulos estAn comunmente rodeados de una peli- cula de impurezas, y mientras unas veces estan agrupados entre si, otras se hallan diseminados en la roca, envueltos, bien por el cuarzo 6 por el feldespato. Esparcidas tambien por la roca se observan numerosas pla- cas y concreciones de hematites roja y otros oxidos de hierro, los que a veces forman, y con especialidad en las grietas del cuarzo, curiosas dendritas. Observado el cuarzo de esta roca con aumentos insuticientes, aparece relativainente pobre en inclusiones; sin embargo. 76 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (28) cuando se emplean aumentos de mas de 600 diametros se des- cubren en gran numero, unas con burbuja movible y otras con burbuja fija, descubriendose tambien alg-unas dobles, probablemente de acido carb6nico. Gneiss granatifero de las cercanias del Ferrol. Entre Jubia y San Saturnino, en la carretera que conduce desde Santa Marta al Ferrol, se encuentra un gneiss granati- fero de gran belle/a. Esta roca esta constituida por una pasta, color castafio tum- bag-a, muyricaen mica, y en la cual. ademas de alg-unos cris- talillos de feldespato y granulos de cuarzo, se ven salpicados numerosos g-ranates de pequeno tamaiio en general. Intercalados en esta pasta, y formando masas de tig-ura len- ticular, se distinguen grandes rinones de color bianco azu- lado, constituidosen su mayor parte por crista les de feldespato y g-randes fragmentos de cuarzo. Secciones transparentes de esta roca, observadas en el mi- croscopio, aparecen constituidas por pequenitos cristales de mica, color castafio rojizo, y cuarzo granudo cristalino, mag*- ma que engloba los grandes cristales y fragmentos de cuarzo y feldespato ortosa. Tanto el feldespato como el cuarzo forman fragmentos irre- g-ulares, y la pasta micacea se adapts sobre sus contornos de una nianera sunianiente curiosa. retorciendose, plegandose y acumulandose en ciertos parajessus particulas, cual pudieran hacerlo en las entradas y salidas de un arroyo las ramillas y hojas secas que la corriente arrastra conforme k los obs- taculos que encuentran al paso. Los grandes fragmentos de feldespato se encuentran alg-u- nas veces carg-ados de impurezas; pero otras se hallan en es- tado de conservacion perfecta, relativamente a como este mineral g-eneralmente se encuentra, y podria en alg-unos fragmentos tomarsele por la mas pura adularia. Su accion sobre la luz polarizada es energ-ica, y su extincion se verifica simultaneamente en toda la extension del cristal, sin mostrar el menor indicio de estructura liemitr6pica. El cuarzo es tambien claro y diafano. y se encuentra con (29, Macpherson. — apuntes petrograficos de galicia. 77 frecuencia atravesado por pianos irregulares de fractura, re- llenos por bellisimas dendritas. Tan to el cuarzo como el feldespato, engloban otros frag- mentos de cnarzo de contorno muy irregular, y que, envueltos por una pelicula 6 zona de impurezas, estan, al parecer, en 1111 estado de profunda corrosion. El g-ranate forma tambien fragmentos irreg-ulares. y pro- fundamente corroidos y envueltos con frecuencia por una zona de di versa s impurezas. Este mineral es rico en inclusiones; consisten e\stas en frag-- mentos birefringentes y algunos pequeiiitos cristales de rutilo; adeinas, en algunos fragmentos he visto inclusiones con bur- buja; pero invariablemente permanecen fijas. El cuarzo es tambien rico en inclusiones; pero son estas, por reg-la general, de pequenas dimensiones. y sus burbujas tienen casi siempre un rapido movimiento. La mica comunmente es de pequeno tamafio, y su color, como ya he indicado, es castano rojizo. y su dicroismo bas- tante pronunciado. Intercalados entre esta mica de color oscuro se hallan tam- bien algunos trozos de mica blanca, cuyo tamano es g-eneral- mente mayor que el de las particulas oscuras. Como envuelto en el magma formado por la mica y por el cuarzo se distinguen numerosos fragmentos de hierro mag-n6- tico, y ademas numerosos cristalillos muy pequenos, de forma prismatica y terminados por apuntamientos piramidales que tal vez puedan referirse a la apatita. Tambien se distinguen pequenitas agujas de color amarillo limon sucio, que, a juzgar por la forma de sus agrupaciones, recuerdan a algunas de rutilo de ciertas micacitas. Tales son los principales caracteres de este curioso gneiss, que se distingue por lo bien conservado de los elementos que se hallan porfiriticamente empastados, y al mismo tiempo por la evidente accion corrosiva del magma que envuelve los grandes elementos de la roca. AX ALES DP. TITSTORIA NATURAL. (30) Gneiss anfibolico asociado a las anfibolitas de la Sierra Capelada. En la prolongacion meridional de esta Sierra, y donde la corta la carretera quo conduce desde Santa Marta de Orti- gueira ;il Ferrol, se encuentra mi gneiss anfib61ico, tambien notable por la limpieza de sus cristales de feldespato. Esta roca est6 formada por bandas altemantes blancas y oscuras; las blancas constituidas por cristales de feldespato y granulos de cuarzo amarillento, y las oscuras por los mismos elementos asociados a pequefias particulas de mica y anfibol, y el todo salpicado de pequefios granates de color rojo y algu- nos cristalillos de color de miel , que por todos Los caracteres que el analisis microsc6pico revela, parecen ser * de verificarse simultaneamente, sino por el contrario. se ve que estan cons- tiluidos por la asociacion de Laminillas de distinta orientacion, pero que sin embargo forman dos sistemas al parecer acopla- dos seg"un la ley de Carlsbad, y acerca do cuya naturaleza es dificil decidirse. Otros individuos mas pequenos de estructura polisintetica, asociados al parecer segun la ley de la albita, es probable puedan referirse a la oligoclasa. Entre estos cristales se ven algunos en que ademas de las laminillas, asociadas seg-un la ley de la albita, se distingue otro sistema en angulo recto al primero, que parece corresponder k la asociacion conocida con el nombre de la periclina. El anfibol es de color verde botella. de dicroismo muy in- (33) Macpherson. — apuntes petrogrAficos de galicia. si tenso, de viva accion en la luz polarizada y con su habitual crucero muy marcado. La mica aproximadamente se presenta con la misma abun- dancia que el anfibol. Forma grandes trozos irregularmente terminados, de color castano subido, y parece toda ella referirse a la biotita, y es de notar que en esta roca estos dos minerales se presentan con perfecta independencia el uno del otro, no observandose esos fen6menos de aparente transito, que se observan, por ejemplo, en algunos granitos sieniticos de Sierra Morena. Como elementos accidentales se observan en esta roca tro- zos irregulares de titanita, alg-unos pequenos fragmentos de magnetita y cristales de apatita. Este ultimo mineral esta constituido por grandes agujas alargadas en el sentido del eje cristalografico que atraviesan todos los elementos de la roca, como con frecuencia se ob- serva en los granitos. La titanita comunmente no ofrece contornos regulares, pero en algunos trozos he visto sus terminaciones caracteristicas. Su color es un amarillo rosado, y su accion sobre la luz polarizada, la usual de este mineral. El cuarzo forma placas granitoideas que empastan todos los demas elementos de la roca. Este cuarzo es tambien rico en inclusiones, y las de gran tamano tienen siempre la burbujafija, mi6ntras laspequenas, por el contrario, todas estan animadas de un rapidisimo mo- vimiento. Diabasa de las cercanias de Santa Marta de Ortigueira. En la misma carretera que conduce desde Santa Marta de Ortigueira al Ferrol y en la inmediata vecindad del puente sobre el rio Mera, que se vierte en la ria de Santa Marta, aflora una diabasa de bastante interns petrol6gicamente con- siderada, y que puede dar una idea de las rocas de esta clase en Galicia. Esta roca es de color pardo negruzco, y a primera vista apa- rece como si estuviera formada solamente por piroxeno; tan por completo ocultos quedan los cristales del feldespato, que ANALES DE HIST. NAT. — X. 6 82 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (34) en union del piroxeno la constituyen, brillando este ultimo mineral en sus pianos de crucero de una manera notable. Su densidad es grande y asciende a 3,0. Secciones transparentes de esta roca muestran en el micros- copio una estructura completamente cristalina, formada por un tejido de cristales de plagioclasa en perfecto estado de con- servacion y grandes trozos de contorno irregular de piroxeno, abundantes productos eloriticos procedentes de la descompo- sicion del piroxeno y trozos de mayor 6 menor tamano de hierro magnetico. El feldespato, como ya lie indicado, es limpio y bien con- servado, y forma desde microlitos de dos cent^simas de mili- metro a grandes cristales que miden mas de dos milimetros en su longitud maxima. Estos cristales no son nunca simples, sino que estan forma- dos por la asociacion de grao niimero de individuos. Los pequenos cristalillos no son tampoco simples, sino do- bles cuando menos, y parecen estar alargados segun la aris- ta P ooPoo. Semejante elongation tienen Los grandes cristales, que a veces forman asociaciones de mas de veinte laminillas he- mitropicas. Los microlitos rara vez se extinguen entre los nicoles cru- zados paralelamente al sentido de su elongacion maxima, sino que forman angulos con la seccion principal del polarizador que llegan a veces hasta 20 6 30 grados. En algunas secciones en las cuales la extincion se veri- fica sim^tricamente a ambos lados del piano de composi- cionxPxyquepor consiguiente tienen que estar talladas mas 6 m^nos paralelamente a la arista P ooPoo y normales a a la cara P oo, forman angulos al extinguirse a ambos lados de la seccion principal, cuya suma llega proximamente a unos 60 grados, serie de caract^res que conducen a conside- rar este feldespato como labrador. La limpieza y trasparencia de algunos de estos cristales es verdaderamente extraordinaria; sin embargo, en algunos se presentan manchas relativamente opacas cual si fueran cen- tros de descomposicion. Ademas de algunas impurezas que penetran por sus pianos de fractura, se distinguen numerosas inclusiones; unas que (:«) Macpherson. — apuntes petrograficos de galicia. 83 parecen ser diversos productos cloriticos procedentes de la descomposicion del piroxeno, y otras de hierro mag-n^tico. Estas inclusiones con frecuencia suma se hallan orientadas sig-uiendo los pianos de composicion de los diversos indivi- duos que componen el cristal. Ademas de los cristales hemitropicos, segun la ley de la u albita asociados por la cara xPoo se disting-uen alg-unos, aun- que raros, que forman un enrejado muy bello y que deben corresponder a asociaciones por la cara 00P00, seg-un la ley de la albita, y por la pinacoide basica obedeciendo a la de la periclina. Los colores de interferencia de este feldespato son vivos en extremo, salvo en las microtitas muy pequenas. La estructura de algunos de los grandes cristales de labra- dor es compleja en alto g*rado, y mi^ntras un cristal por uno de sus extremos esta formado de varias laminillas hemitr6pi- cas a corta distancia, se ve que 6stas se funden entre si y apa- rece el cristal de estructura completamente homog^nea, mi6n- tras que eh el otro extremo empiezan a manifestarse otra vez indicios de laminillas hemitropicas. Otros individuos ofrecen una estructura aim mas curiosa, pues fundiendose las laminillas de un extremo entre si , ter- mina el cristal por el otro con una serie de zonas conc^ntricas de sing-ular belleza. El piroxeno constituye placas de gran tamano, de contorno irregular; pero como comunmente sucede en estas rocas. es- t4n moldeadas por los adyacentes cristales de feldespato. Su color varia seg-un el estado mas 6 m^nos avanzado de descomposicion en que se encuentra, y mi^ntras unos trozos poseen un color amarillo palido casi incoloro, hay otros de un pardo rojizo bastante pronunciado, y en este caso posee un lig*ero dicroismo. Este mineral, cuando se halla en buen estado de conserva- cion, presenta trazas de un crucero bastante marcado, aunque alg*o irregular, como sucede en el piroxeno cuando no posee la facies dialag-ica. Ademas se observan fracturas irregulares que lo atraviesan en todas direcciones y por donde se intercalan los productos de su propia descomposicion. En la luz polarizada son sus tintas de interferencia de gran 84 ANALES DE HISTORIA NATURAL. $6) brillo e intensidad, y en este agente se observa con frecuen- cia que los elementos cristalinos son hemiti*6picos, estando probablemente asociados por la ortopinacoide 00P00. Aquellos fragmentos que estau mas libre.s de descomposi- cion, son limpios y diafanos, siendo muy escasas las inclusio- nes que encierran ; entre estas se observan con frecuencia al- gunas que poseen una burbuja gaseosa, pero perfectamente fija. En su descomposicion este mineral se cubre de una capa de color amarillo verdoso, sucia en alto grado y que gradual- mente va invadiendo todo el elemento cristalino hasta el punto de destruiiio por complete, y quedar en su lugar espa- cios rellenos por diversas impurezas turbias y opacas, en las que se reconocen fragmentos de magnetita, un mineral clori- tico muy turbio y algunas agujas cuya naturaleza ignoro. Estos productos, debidos a la descomposicion del piroxeno, se desparraman ademas por toda la extension de la roca, y en algunos sitios la hacen perder la diafanidad y trasparen- cia que, gracias a su bien conservado feldespato y piroxeno, conserva. Basalto nefelinico de entre Las Cruces y Larazo. Para concluir estos mal arreglados apuntes petrograficos acerca de algunas rocas de Galicia , describir6 el aislado ba- salto nefelinico que el Sr. D. G. Schultz senaloy di6 a conocer en su Description geognostica de Galicia. Acerca de esta curiosa roca dice este ge61ogo lo siguiente: «Este filon de basalto existe aqui en medio del terreno pri- mitivo, especialmente en un gneiss porfiroideo, entre Larazo y Las Cruces, a dos leguas al Sur de Arzua 6 k seis al Este de Santiago; su espesor es de unas cinco varas, su longitud 6 extension sobre el rumbo es desconocida porque est& cubierto el pais de labor y de monte, y s61o se ve el basalto en el corte de un camino sin que forme creston 6 cono. Este basalto, aunque tan aislado y distante de masas consi- derables de su familia es sumamente caracteristico, casi com- pacto, impregnado de cristales de olivino, algunos trozos de anfibol basaltico y pequenas ampollitas de zeolita.» (37) Macpherson.— apuntes petrograficos de galicia. 85 Un ejemplar de esta roca , que existe en las colecciones de la Comision del mapa geol6gico, y que he tenido ocasion de estudiar, presenta en seccion trasparente una singular belle- za. Est& constituido por una base de menudisimos elementos, la que empasta algunos fragmentos relativamente grandes de olivino en estado mas 6 m6nos avanzado de serpentinizacion, cristales de augita y tal cual placa zeolitica. Con aumentos suficientes la base se resuelve en multitud de pequenos cristalillos y fragmentos de augita en un todo iguales a los cristales porfiriticamente empastados en el mag- ma, pequenos cubos de magnetita y abundantes productos serpentinosos, y el todo trabado por una base liyalina de muy debil accion en la luz polarizada, que brilla entre los nicoles cruzados con solo una lig'era opalescencia azulada. Esta sustancia, tratada por el acido clorhidrico, se descom- pone por completo liasta el punto de que al tratar la prepara- cion por la solucion potasica, la silice gelatincsa en total se disuelve y quedan los cristales de piroxeno en completa liber- tad; serie de caracteres que llevan k considerarla como un vidrio nefelinico. El piroxeno comunmente esta cristalizado, y presenta ge- neralmente las formas que corresponden a la usual combina- cion de ooPoo oopoo ooPyP. Es muy frecuente el caso de observarse individuos acopla- dos, segun la usual macla del piroxeno por la cara de la orto- pinacoide oo Poo, en general son estas maclas el resultado de la union de s61o dos individuos; pero en algunos casos se dis- tinguen agrupaciones de cuatro y cinco cristales hemitr6- picos. He visto en esta roca algunos cristales simples de contorno octogonal; pero en extremo alargados en una direccion, y es probable que en este caso el elemento cristalino haya sido cor- tado paralelamente a la zona P oo P oo y est^n efectivamente alargados en el sentido de la ortodiagonal , paralelamente a la cual se verifican las numerosas hemitropias que se obser- van en este mineral. Su color es un violeta claro, pero en los cristalillos muy pe- quenos el color que se percibe es un amarillo claro. El dicroismo es casi nulo, y en la luz polarizada son sus tin- tas de interferencia bastante pronunciadas, predominando las 86 AXALES DE HISTORIA NATURAL. (38) sombras fuego y azules, que decrecen en intensidad conforme el tamafio de los eristales disminuye. Las inclusiones del piroxeno de este basalto son bastante esca- sas y se limitan a alg'unas pequefiitas particulas de magnetita. Aunque no con gran frecuencia, tambien se observa en al- gunos de los eristales de este mineral un crecimiento en zo- nas semejante al tan comun de muchos piroxenos, hecho que se pone de manifiesto por la diferencia de coloracion de las diversas franjas constituyentes. Las dimensiones de estos eristales varian en extremo, pues mientras algunos de los grandes individuos porririticamente empastados miden hasta medio milimetro, los pequenos cris- talillos empastados en la base nefelinica s61o alcanzan de dos aseis centesimas de milimetro. El peridoto se presenta en trozos de regular tamafio, y en general est& profundamente serpentinizado, no s61o en sus bordes, sino penetrado por vetas irregulares de esta sustan- cia, y en muchos casos ocupando los productos serpentinosos el total del primitivo elemento cristalino, quedando cuando mas como testigo del primitivo olivino tal cual pequefia par- ticula envuelta en la masa serpentinica. Id^ntico origen deben tener numerosas placas de sustancia serpentinosa que frecuentemente afectan las formas propias del peridoto y que se ven diseminadas por la roca. Este mineral es incoloro y hyalino. y su accion sobre la luz polarizada es bastante en^rgica en algunos trozos; sin em- bargo, otros que han sufrido la serpentinizacion en mayor grado tienen muy d6bil accion sobre este agente. Sus formas comunmente son irregulares, pero algunas ve- ces se observa que al verificarse la serpentinizacion se repro- ducen los apuntamientos agudos del peridoto; un crista! he visto, en que por una de sus terminaciones por dos veces su- cesivas se reproduce el apuntamiento del brachidomo 2 Poo. Las inclusiones de este mineral son relativamente escasas, limitandose a. algunos esporos gaseosos y pequenas particu- las de magnetita. La magnetita se halla repartida por la roca en abundancia; los trozos grandes son de contorno irregular, pero las peque- nas particulas que forman parte del magma , afectan con fre- cuencia la forma ciibica. (39) Macpherson. — apuntes petrogbaficos de galicia. *n Tales son los caracteres de esta interesante roca, que tiene mucha semejanza con algunos delos basaltos de Ciudad-Real, tan bien estudiados por el Sr. Quiroga, especialmente con los que este petrografo coloca en el grupo de las Nephelinha- saltit de Lassaulx , y le presta aim mayor interes el verda- dero aislamiento de su yacimiento con respecto a sus demas cong-eneres, armando, puede decirse , no s61o en las rocas m&s antiguas de la Peninsula, sino en una comarca en donde los fen6menos volcanicos parecen haber tenido escaso des- arrollo. Explicacion de la lamina I. Fig. l. a Seccion de la roca conocida en Galicia con el nom- bre de Doelo, formada por grandes trozos de carbonato mag- nesico, envueltos en una base de hebras y filamentos de talco y clorita. Fig. 2. a Seccion de una anfibolita granatifera intercalada entre las pizarras cloriticas y anfibolicas de la Sierra Capelada, mostrando varios trozos de granates rodeados de un feston de frag-mentos de anfibol. Fig. 3. a Seccion de un gneis anfib61ico de las cercanias de Vigo, roca formada por varios feldespatos (ortosa, microlina, oligoclasa), cuarzo y un anfibol sodico de un azul intenso. Fig. 4. a Seccion de una anfibolita granatifera de estructura gneisiforme, de la Sierra Capelada, mostrando un trozo grande de zoisita descompuesto en su periferia y envuelto por un mag- ma de cuarzo y pequenos cristales y fragmentos de anfibol y granates. Fig. 5. a Seccion de una anfibolita granatifera procedente de los conglomerados de la Alhambra de Granada, mostrando el granate, constituyendo una franja alrededor del anfibol. C0RRECCI0NE8 Y ADICIONES AL CATALOGO DE LOS REPTILES Y ANFIBIOS DE ESPANA, PORTUGAL Y LAS ISLAS BALEARES, SEGUIDO DE UN RESUMEN GENERAL SOBRE SU DISTRIBUCION EN LA PENINSULA, POB DON EDUARDO BOSCA. (Sesion del 9 de Febrero de 1881.) Mejores medios, y circunstancias mas favorables para el es- tudio que en el ano 1877 y precedentes , a los que referia mis investig-aciones herpetol6g-icas, ent6nces casi circunscritas a la provincia de Valencia y a la localidad de Ciudad-Real, per- miten hoy rectificar algunos datos expuestos en mi primer ca- talogs) general (1). Pueden referirse las correcciones en su mayor parte a los errores comunes encontrados en los autores que de nuestra fauna sehan ocupado y cuyos escritos estuvieron a mi alcance; comprendi^ndose por dichos errores comunes, que los aludi- dos naturalistas no fueron mas afortunados que yo , viendose privados sin duda de buenas colecciones de consulta y tam- bien de las recientes publicaciones sobre la especialidad: me- dics ambos que en los paises mas cultos corren indefectible- mente a cargo del Estado; pues seria ilusorio esperar el que los hombres de ciencia en el terreno especulativo , aventu- raran su peculio particular en procurarse los indicados me- dios con la frecuencia que requieren los adelantos en el con- U) Anal, de la Soc. Egp. de Hist. Nat. Tomo iv, 1877, L I B R t no ANALES DE H1STORIA NATURAL. (2) cierto cientifico universal, — ya que se descarta el trabajo material e intelectual, por considerarse con mas frecuencia como factor de entretenimiento de la vida. Por otro lado. el exagerado apego a determinados escritos autoritarios en asuntos en que no cabe mas que el ver las cosas, 6 a lo mas, admitir los hechos cuando estosno estan en contradiccion de observaciones analogas. ha sostenido por mucho tiempo equivocaciones. de otro modo inconcebibles. Las excursiones llevadas a cabo durante los cuatro ultimos anos visitando con algun detenimiento varios parajes de la meseta meridional de la Peninsula : distintos puntos de las es- tribaciones septentrionales de la cordillera marianica en las provincias de Ciudad-Real, C6rdoba y Badajoz: diferentes lo- calidades de la parte 0., ya sobre la frontera portuguesa, ya dentro mismo de dicho territorio; y finalmente. otras locali- dades en la interesante isla de Mallorca, me ban facilitado abundantes materiales para el estudio de los reptiles y anfi- bios indigenas, al par que una idea aproximada sobre su dis- tribucion geografiea. Mediante dichos materiales he podido acreditar nuestras cspecies ante los ojos de rcputados especialistasdel extranjero y cerca de los grandes centros de estudio. en donde nadie duda de la superioridad y multiplicacion de medios que haran el que por mucho tiempo scan los arbitros en estos asuntos. Ml espiritu de com}>lacencia que domina en el distinguido personal a cuyo carg-o estan los indicados centros, y la facili- dad de las comunicaciones internacionales, que por fortuna tienden a mejorarse de dia en dia, ponen a nuestro alcance no pocos de aquellos recursos: mostrando practicamente que para la ciencia no existen fronteras. En las distintas notas publicadas por mi parte durante la campaha emprendida pueden verse las correcciones, asi como los progresos, ya admitidos como tales por los autores. No obstante, creo conveniente un resiimen general de las publi- caciones hechas en diferentes paises sobre nuestra herpetolo- gia, unido a los trabajos propios; llamando la atencion de nuestros naturalistas, por si gustan asociarse para la termi- nacion de esta parte de la fauna Iberica y de las Baleares, antes de pasar a. otro estudio , el de la descriptiva, efectuada en presencia de individuos procedentes del pais. (3) BOSCa. — ADICIONES AL CATALOGO DE REPTILES Y ANF1BI0S. 01 Las especies definitivamente separadas como de nuestra fauna, por haberse estudiado lo suficiente, son: Callopeltis leopardinns Schleg-.— El individuo k que me refe- ria en mi Catalog-o, tornado de la coleccion del Instituto de Albacete, resulta ser extrano a nuestra fauna, confundido quiza por el asistente del malog-rado Sr. Fernandez de Salas, con alg-uno de los recolectados en el pais por dicho profesor de Historia Natural. Vipera ammodytes L. Con este nombre se hallaba clasificada en los Museos y colecciones particulares nuestra V. Latastei que no se habia separado hasta 1878, como forma distinta de la dicha ammodytes. Esta especie aparece como propia de una region situada hacia el Oriente de Europa, habiendose encon- trado en el Tirol cisalpino, Grecia del continente y sus islas, Turquia europea, antig-uos Principados Danubianos, Baviera, Rusia europea, el Asia Menor y alg-unos puntos limitrofes del Norte de Africa (1). Rana temporaries L. Como en muchas de las grandes espe- cies de Linneo, los caracteres correspondientes ban pasado a formar el distintivo de un grupo del g-enero Rana , en el que se afllian las formas europeas R. fusca Rosel, R. arvalis Nils., R. iberica Bouleng-er, R. Latastei Bouleng-er, y R. agilis Tho- mas (2), existiendo representantes de este grupo en los Es- tados-Unidos de America y tambien en el Japon y China (3). Como en los batracios, en g-eneral, los caracteres mas facilmente apreciables para poder disting-uir las especies entre si al g'olpe de vista, se hallan en los individuos en la epoca de reproduc- cion. De las cinco especies dichas corresponden a nuestra Pe- ninsula la primera y la tercera; y nos permitimos suponer que las indicaciones hechas sobre la R. temporaria en Espana y Portug-al ser&n con referenda k la R. iberica, pues la R. fusca no se ha encontrado hasta ahora m&s que en las montahas (1) Betta: Sulla Vipera ammodite neW Italia e sulla sua distributions geograjlca. Ve- nezia, 18~9. (2) Antes de las interesantisimas aclaraciones hechas por M. Boulanger se creyo que nuestra forma de Rana temporaria correspondia a la R. agilis, como puede verse en una nota que me apresure £ mandar a esta Sociedad y que inserto en las Adas, sesion del 6 de Maizo de 1878. Tomo vn. (3) Boulenger: Etude sur les grenouilles rousses (Rana temporaria) et description d'especes nouvelles ou meconnues.— (Bull, de laSoc. Zool. de France pour le annee 1879.) 92 ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (4) de Galicia; aunque es muy verosfmil que, encontrandose abundante en las vertientes francesas de los Pirineos, se halle tambien en nuestros territorios sobre dicha cadena de mon- tailas. Pelolates fuscus L. El haber incluido esta especie como de nuestra fauna fue a consecuencia de una cita de Bonaparte (1), quien, dando una descripcion vaga de esta especie, no admite la distincion de la Rana cultripes Cuv. A pesar de las marca- disimas diferencias entre ambas formas diclias, yo incluyo en mi Catalogs la cita de un individuo jovon del Pelobates cultri- pes encontrada en la dehesa de la Albufera de Valencia , que por su dibujo y aspecto general diferia mucho del unico cul- tripes que a la sazon tenia para comparar. Posteriormente he tenido ocasion de ver vivo el P. fuscus, gracias a la generosidad del Sr. Lataste, pudiendo apreciar bien las diferencias entre las dos especies. La fuerte convexi- dad del craneo y el color claro de los 6rganos c6rneos que ofrecen sobre los talones, son diferencias mas que suficientes para poder reconocer desde lu£go al P. fuscus, pues el cultri- pes ofrece estos 6rganos corneos, caracteristicos del genero, de un negro intenso aim en el periodo larvario, y la b6veda del craneo extensa, apareciendo como deprimida a causa del gran tamano de los ojos cuyo globo resalta casi en todo su radio. El Pelobates fuscics corresponde a la Europa media y septen- trional. Discoglossus sardous Tschud. Esta forma, separada por Geme - en 1839 y descrita con el nombre de Pseudis sardoa, se consi- dera como una variedad del Discoglossus pictus en la Erpelo- logie generale de Dum£ril y Bibron (2). Recientemente Lataste (3), ha reunido tambien al D. pictus, otra forma que Camerano (4) habia descrito como Discoglossus Scovazzi, siguiendo el criterio mismo de G6n6 y de Bonaparte, y admitiendo, por consiguiente, tres especies de Discoglossus: las dos primeras correspondientes a Europa y la tercera a (1) Amphibia europaa, Turini, 1839. C2) Vease mi nota en las Actas de la Soc. Esp. de Hist. Nat., sesion del 5 de Di- ciembre 1877. Tomo vn. (3) Etvde sur le Discoglosse (Extrait des actes de la Socie'te" Linne'enne de Bor- deaux, 1879.) (4) Etudi sulgenere Discoglossus OttJi, Torino, 1879. (5) B0SCa. — ADICIONES AL CATALOGO DE REPTILES Y ANFIBIOS. 93 Marruecos. Como se ve, pues, el Discoglossus pictus es otra de las interesantes especies polimorfas. Bufo viridis Laur. Un hecho semejante al referido a prop6- sito de la admision erronea del Pelobates fuscus , hizo el que admitieramos el Biifo viridis como de la fauna de la Penin- sula, g*uiados por un dato de Dumeril y Bibron , y sig-uiendo nuevos datos de Rosenbauer, Macbado y Perez Areas. La fu- sion de las dos especies de Laurenti, B. calamita y B. viridis, verificada en la Erpetologie generate con el solo nombre de B. viridis, no ba sido admitida por los autores contempora- neos, que ampliando mas los caracteres dados ya por Laurenti en 1768 para entrambas formas, han convenido en que las di- ferencias son mayores que las que de ordinario fijan el criterio para el g-rupo variedad. Ademas, la faja amarillenta sobre el dorso del calamita no tiene la importancia que le concede Dumeril y Bibron , sirviendo de por si sola para diferenciar su pretendida variedad, pues falta con frecuencia en los indivi- duos de nuestro territorio, y alg-unos de estos fueron los que se tomaron como de la especie viridis (1). Aun cuando el area g-eografica de los dos sapos sea comun en mucbos de los paises de Europa, no obstante , el B. viridis parece extenderse mas hacia el Oriente , ocupando una parte de Africa y Asia en los limites correspondientes. Seg-un Betta (2), es comun en la Italia continental y en sus grandes islas; extendi^ndose a las islas Baleares , por lo visto en dos individuos de Menorca, remitidos al Museo de Madrid por su activo corresponsal el Sr. Cardona. Tambien be podido ver esta especie en manos del Sr. von Will , durante mi perma- nencia en Palma de Mallorca, en Julio ultimo. El Dr. von Bottg-er, estudiando los referidos individuos del B. viridis de Mallorca, acaba de establecer una variedad, probablemente exclusiva de nuestras Baleares (3). (1) Vease mi nota en las Adas de la Soc. Esp. de Hist. NaT. Sesion del 3 de Abril 1868. Tomo vn. (2) Fauna d' Italia, parte quarta, Retili ed anftbi, Milan. (3) Neue KrStenvarietdt von den Balearen. «Bufo variabilis Pall. Var. balea- eica m. Difert a typo cute natatoria in pedibus distinctissima, fere perfecta, in mani- bus membrana digitos basi jungente distinctiore. Caeterum typo simillima. Hab. in insulis Balearis Majorca et Minorca.)) (Separat-Abdruck ausdem Zoologischen Anzeiger, 1880, num. 11.) Frankfort a. M. 91 .WALES DE HISTORIA NATURAL. (6) Brady bates reiitHcosus Tschudi (1). Este genero y especie que Tenia figurando en los escritos de la especialidad herpe- tol6gica, se ha separado definitivamente de las formas nor- males existentes, pues el Sr. Lataste, con motivo de nuestros trabajos de la revision de la fauna iberica. obtuvo del Museo de Historia Natural de Neuchatel, el ejemplar a que se refe- rian las descripciones de Tschudi; y corao consecuencia de un detenido estudio, pudo comunicar al mundo cientifico, que el supuesto Bradyiates ventricosus no era otra cosa que un Plev- rodeles Waltli apenas metamorfoseado. y un tan to monstruoso en la forma que ofrece (2). Los restos evidentes de los apendices branquiales situados al lado del cuello. asi como los bordes membranaceos de su ancha cola, bastan para cerciorarse que se trata de un urodelo recien salido de su periodo larvario. Las entraiias abdomina- les comprimidas por haberse encorvado el tronco hacia el lado derecho, al sumergir el animal en el alcohol, hacen que apa- rezca este como muy ventrudo . circunstancia que sirvio para la denominacion especifica. como hace notar el autordedonde tomamos estas lineas. Se comprende bien que en una epoca en que no se conocia la larva del PJeurodeles se tomaran como caracteres del rango g-enerico la pequenez e insercion de la lengua, asi como la disposicion de los dientes palatinos, que tan distinto aspecto presentan, como toda la boca en general, comparado con las profundas modificaciones que gradualmente se establecen hasta la completa metamorfosis. El mismo Sr. Lataste, guiado por principios racionales y antes de haber visto por sua propios ojos el error que nos ocupa. habia eliminado ya de la lista de los anfibios europeos el Bradyiates xentricosv.s (3) por considerar como muy extrana la casualidad de que, tratandose de una especie de Europa, despues de cuarenta anos de haberse descrito , nadie la hu- biera vuelto a encontrar, limitandose todas las referencias al solo individuo depositado en dicho museo de Suiza; pues el (1) Clasiflcat. d. Batrach. in Mem. de la soc. d. Scienc. natur. de Neuthatel. 1839. (2) Bradyiates ventricosus Tschudi eat synonyme de Pleurodelet Waltli Mich. (Ex- trait des Actes de la Societe LinnSenne de Bordeaux.) (3) Revue internationale des Sciences, 1878. Tomo n , pdg. 495. (7) BOSCa. — ADICIONES AL CATALOGO DE REPTILES Y ANFIBIOS. 99 autor, en su escrito, demuestra que la fig-ura dada por Bona- parte en su Iconografia de la fauna italica, es una reproduc- cion del primitive) dibujo de Tsclmdi, y no copia del natural de un individuo que Bonaparte debio poseer de Roma, como se indica en la Erpetologie generate. Euproctus platycephalic Otto. Recientes estudios efectuados por el Dr. von Bedriag'a (1) sobre las especies del g"enero Eu- proctus, permiten aseg'urar que la forma platycephala corres- ponde a la fauna de Italia, estando representado diclio g-enero, en nuestra Peninsula al menos , por el Euproctus pyrenceus Dum. et Bibr. a la que tendran que referirse probablemente las citas de Rosenhauer, en Malag-a, y las de Barboza, en Por- tugal (2). Con respecto a nuestras citas de Panticosa, Cer- danya y la Junquera, pertenecen de hecho al E. pyrenceus encontrado abundantemente en el lag'o Oncet (Altos Pyri- neos) por el Sr. Lataste, quien nos remiti6 g-alantemente va- rios individuos para la comparacion con los procedentes de territorio espanol. La tercer especie de este g*enero en Europa, admitida por el Dr. Bedriag'a, es el E. montanus Savi (3); esta indicado de Corceg-a y es de forma intermediaria entre el pyrenceus y el platycephalus. Triton parisinus Laur. Las citas hechas sobre esta especie, tanto las correspondientes a Espana como a las de Portug-al, se refieren indudablemente al Pelonectes Boscai Lataste, forma hace poco descrita (4). El Dr. von Bottg*er, poco despues de la descripcion del seflor Lataste, refut6 el nuevo g*enero y especie del urodelo de nues- tra Peninsula, admiti^ndolo tan s61o como una simple varie- dad del Triton palmatus Schn. (5); mas en una severa critica del Sr. Lataste, en la que se razona la manera de ver del Doc- (1) Ueber Molg platycephala. (2) Escritas las anteriores lineas hemos visto en el Museo de Madrid el E. pyrenmus encontrado en las Hurdes (Caceres) por el Sr. Sanz de Diego. (3J Vease Boulenger: Quelques mots sur les Euproctes. (Bull, de la Soc. Zool. de France pour l'annee 1878, pags. 304-308.) (4) Vease la diagnosis Revue Internationale des Sciences, tome in, 1879, pag. 275. (5) Amphilien aus SMportugal (Zeitschr.f. d, ges. Naturwiss. Bd. lii. 1879.) Frank- fort a M. 96 ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (8) tor Bottger, se invalida la refutacion de 6ste, poni6ndose de manifiesto que, al proceder de tal manera, se babia atendido, mas que k la caracteristica del animal , al criterio de autori- dad, siempre respetable , pero no tanto que se sobreponga a los hechos para todos observables (1). Finalmente, una pu- blicacion mas reciente, bacieaidose cargo de los pareceres ex- puestos en los escritos antes citados, admite ya fuera de duda al Pelonectes Boscai Lataste, como otra de las novedades cien- tificas que bay que anadir k la fauna de los anfibios (2). Queda un grupo de especies, relativamente grande, sobre el que no ba podido recaer comparacion ni detenido estudio. En el se comprenden todas aquellas formas que babiendo sido citadas como de la Peninsula 6 de las Baleares, aparecen, sin embargo, fuera del area geografica que para cada una de las aludidas formas se ba fijado por los autores. Todo lo que seria facil el hacer una critica de dicbas especies teniendolas k la vista, es, por el contrario, aventurado el exponer los diferen- tes juicios k que se prestaria semejante critica imaginaria; no obstante do que pudieranms dilucidar desde luego algu- nas dudas sin temor de equivocacion (3). Ante las dificultades que por boy se presentan insuperables para mi, be preferido formar una lista de las especies tenidas por criticas, dejando al tiempo la resolucion paulatina de las dudas y la consiguiente aminoracion de dicba larga lista. Las mucbas dificultades que ofrecen las exploraciones de esta in- dole, puesto que no podemos contar con los materiales k que las dudas se refieren, exigen mas que los viajes becbos por los naturalistas en 6pocas del afio mejor 6 peor elegidas, una estancia continuada en las localidades que se juzguen como estrat^gicas ; para lo que seria indispensable la asociacion que de antemano bemos pedido. Las especies criticas y los primeros autores en donde en- contramos las indicaciones, son: (1) Reptiles et Batraciens die Slid du Portugal, etc. Analyse critique. (Revue interna- tionale des Sciences, 15 Fevrier, 1880.) (2) Bedriaga, Uber die geographische verbreitung der europhischen lurc7te.-M.oc- kba, 1880. (3) Una critica racional ha sido ya iniciada por el Sr. Lataste. Vease: Sevano. (?}— Les Reptiles de la Galice (Analyse) Revue internationale des Sciencies, 3J Mai , 1878.) (9) B0SCa. — ADieiOttES AL CATALOGO OE REPTILES Y ANFIBIOS. &7 Saurios. Zootoc.a mripara Wag-1. En toda la provincia (Sevilla); Ma- chado, Erpetologia Hispalensis. — Sevilla, 1859. Lacerta stirpium Daud. (Id., id. Dum. et Bibr.) En los luga- res montuosos, Machado. Id. , id. Acantliodactylus lineo-maculatus Dum. et Bibr. Espaiia, Strauch. (Referenda encontrada en la Erpetologia europcea de Schreiber. — Braunschweig- , 1875.) Lacerta variabilis Dallas. (Id., id. Dum. et Bibr.) (1) Schinz, Eurupdische Eauna. — Stuttg-ard, 1840. Ofidios. Coluber Jlavescens Scop. (Elaphis JSsculapii Dum. et Bibr.) Rosenhauer, Die Thiere andalusiens . — Erlang-en, 1856. ElapMs quadrilineatus Bonap. (Elaphis qnaterradiatus Dum. et Bibr.) Espaiia, Bonaparte, Amphibia ewopaa. — Turiui, 1839. Coronella tessellata Laur. (Tropidonotuscliersoid.es Dum. et Bibr.) Espaiia, Bonaparte. Id., id. Anuros. Bombinalor igneus Dum. et Bibr. En las marismas y lug-ares pantanosos del Guadalquivir; Machado, Erpetologia Hispa- lensis. Urbdelos. Geotriton fitscus Bonap. Espana, con referenda al Sr. Ha- llowell; (Joum. Acad. Philad. 2. ser. in, pag-. 349, Schreiber, Erpetologia europcea (2). Lacerta palustris L. (Triton cristatus Dum. et Bibr.) Huesca, (i) Estudiado por el Sr. Lataste elejemplar que con este nombreexistiaen el Museo de Paris en 1851 , y al cual me referia en mi Catalogo, para incluir la especie como de Espana, resulta ser un individuo del Acanthodactylus vulgaris Dum. et Bibr.; especie que ofrece grandes variantes en su dibujo y coloracion. (2) Esta y la ultima especie de la lista no figuran en el Catalogo de 1877, por no ha- ber llegado a mis manos la importante obra de Schreiber. anai.es de hist, kat.-x. 7 98 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) en el lago Loreto; Asso, Introductio in Oryctographiam el Zoolo- giam Aragoma>. mdcclxxxiv (1). Triton alpestris Laur. Norte de la Peninsula?. Schreiber, Er- petologia europaa. Las adiciones al nuevo Catalog-o de los reptiles y anfibios de la Peninsula Iberica e Islas Baleares, se refieren a once es- pecies 6 subespecies, tres de las que son comunes a otros pai- ses de Europa, y las oclio restantes pueden considerarse , al menos por ahora, como propias del territorio cuyo estudio nos ocupa: dejandose de afladir otra, el Triton Maltzani BGttg*er(2). cuya forma, por estar fundada en el estudio de dos solos Lndi- viduos, necesita de mas garantias para ser confirmada como tnl forma nueva (3). pues no hay que olvidar las grandes difi- cultades, de quo nos hemos hecho eco en otro Lado, para el estudio del g*rupo de estos urodelos europeos. Estas once formas, en su mayor parte recientemente publi- cadas, constituyen la siguiente Lista: Lacerta Schreiberi Bedriaga (4). (1) En 1860 el Sr. Paulino d'Oliveiradio a conocer la especie como una novedad para la fauna portuguesa; no obtante de estas y otras indicaciones, continua como dudoso el T.palustris para nuestra Peninsula, por tratarse de un genero dificil de reconocer en sus especies, como puede verse en las diferentes modificaciones que se han hecho con respecto a las descripciones y formas admitidas por el mismo Dumeril y Ribron. El Sr. I.ataste cree que dichas indicaciones pueden referirse a individuos j6venea del Euproctus pyrenceus. En cuanto a la cita de la localidad de Burgos, que se hace en mi Catalogo, comprendi el error en el momento que pude ver al Triton palustris en sus diferentes estados y edades. (2) Dentii'w palatinorum series pestice valde dirergentes. Lingua depress,*, subcircula- ris,postice lateribusque libera. Regio supra-labialis hand descenders , caput poris hand distinctis, parotides subdistincte. Cloaca simplex, verticals, xix torosa. Cutis subtilisime granulata nee non vemtculis majoribus subs, riatim dispositis sparsa, undique transverse plicatula. Pedes minus graciles, tibiis non calcaratis, tuberculis binis distinctis in mar- gine posteriore plantarum instructi. Cauda fere teres, postice solum compressa, apice sim- plice. Supra cinereo-niger, unicolor: suhtus .flarescens, abdomine et parte inferiore caudw mi- motus, maculismagnis rotundis nigris senis septenisre ad latera abdominis ett",059 J£l. Hab. Monchique (Algarve). Amphibien aus Siid portugal, etc. (3) Vease el trabajo del Sr. Lataste, citado en la nota 3." de la pagina 90. (-1) Long. 107 mm— Caput latum. Squama dorsules et caudales carinatce. Scutum occipi- tale latum. Interparietal maximum. Xasofrenalia duo. Frcnalia duo. Scutum masseteric cum nullum vel minimum. Scutorum abdominalium series octo. Supra concolor fusee scens. Inlateribus series qu at nor macularum flat/arum. Venter luridus. Habitat in Hispania (Arnao, Asturias). (11) BOSCa.— ADICIONES AL CaTALOGO DE REPTILES Y ANFIBIOS. 99 Psammodromus cinereus Bonap. (1) Grongylus ocellatus Bedriagai nobis (2). Viper a berus Seoanei La taste (3). Vipera Latastei nobis (4). Rana iberica Bouleng*er (5). (1) Description d'une espece ine'dite de Lacertide francais du genere Psammodromus. (Ann. sclent, nat., 2, set", xn, 1839.) Eu la lista de los reptiles y anfibios que formaban la coleccion de la provincia de Va- lencia, remitida a la Exposicion international de Viena, publicada en la Memoria del Ateneo propagador de lasciencias naturales, 1873, llamaba la atencion sobrelos indivi- duos de esta especie, liaciendo constar que por carecer de medios suficientes parade- terminarlos, los consideraba como una variedad de coloracion uniforme del P. hispa- nicus. Despues de una eomparacion y estudio suficiente heeho en Paris, puede consi- derarse que el Psammodromus cinereus Bonap. , citado por este autor tan solo como del litoral del Mediterraneo en Francia, se extiende a nuestra costa del mismo mar, ha- llandose, aunque escaso, en la Dehesa de la Albufera de Valencia. (2) Anal, de la Soc. Esp. de Hist, nat., tomo ix, 1880. (3) 1.° Rostro beri rotundato, aspides resimo; 2.° scutis frontalibus et parietalibus, in vertice beri conspicuis, aspidis autem carentibus;3.° unica beri, duplici aspidis inter oculos et supra labiali scutellorum serie; diferuntViPERJE berus Z. et aspis L. Quibus notis, latiora nulloque modo imbricata beri, minora imbricataque aspidis, cephalma scu- tella, addendum mild videtur. Vipera Seoanei rostrum leviter (sex scutellorum prominenti ex oculo ad oculum mar- gine) excavatum, aspidis et beri intermedium, habet; scutellis irregulariter in vertice non- numquam conspicuis ; unica scutellorum serie inter oculos et supralabialia ; cepJialais de- num scutellis beri quam aspidis afflnioribus. Prceterea, cum beri et aspidis quartce et quintre supra, quintm et sextce subtus, Seoanei ve ro quartm supra, quintm subtus labiali- bus oculus superponitur. Itaquc, qua inter Ammodytidem Z. et aspidem Z. Vipera Latastei Bosca, eodem modo, proprihs, tamem bero, inter aspidem berum stat Seoanei. Sensim ab Ammody- tide ad berum progreditur, ita cohcerente agmine, lit unica vel quinque speciebus (vel subspeciebus) constet. Quatuor species et una subspecies unius generis mihi videtur. In montibus Qallrecorumet Cantabrorum habitat Vipera berus Seoanei. — [Bull, de la Soc. Zool. de France pour Vann. 1879, ^7. 132.) (4) Anal, de la Soc Esp. de Hist, nat., tomo vni, 1879, y figura Bull, de la Soc. Zool. de France pour Vann. 1878, pi. 4. (5) Pre'fontaux larges, pyriformes, a bord poste'rieur courvd en dedans; lame supe'rieure de Velhmoide obtuse en avant; fronto-parie'taux plans , larges. Deux vome'riennes en deux groupes itroits, obliques, situds distinctement en arriere desorijices nasaux internes. Tite peu deprime'e , a museau court, obtus ; regions Jrinales asset brusquement rabattues. Tym- pan petit, distant de Vail. Renflements dorso-late'raux faiblement accentue's. Premier doigt de meme longueur que le second. Membre poste'rieur tres allongui ' ; replie" en avant le long du corps, V articulation tibio-tarsienne ddpassarit nettementle bout du museau ; tibia a peine plus court que le membre ante'ricur. Tubercule du premier cunCiforme tres-faible, mousse; un autre tubercule, peu distinct, a la base du quatrikme orteil. Tubercules sous- articulaires des doigts et des orteils asset diveloppe's. Faces supMeures tres variables, bru- ndtres, roussdtres oujaundtres, plus on moins macuUes de brun ou de noir; taches temporale ethume'rale plus on moins fancies ; une bande claire naissaint sous Vail et bordant inf<<- 100 ANALES DE HlSTORIA NATURAL. (12) Ranafusca Rosel (1). i/y/tf Perezii nobis (2). Ammorictys (3) Cisternasii nobis (4). ^1 Zyfe.? obstetricans Boscai Lataste (5). Pelonectes Boscai Lataste (6). En cuanto al estudio de las variedades, de gran interes para las investig-aciones de la formacion de Las especies, ha reci- bido buen impulso el grupo Lacerta miiralis L.. llenandose por el Dr. Bedriaga el vacio que se sentia respecto a la gene- ralizacion de las multiplicadas observaciones existentes , a prop6sito de la variabilidad de dicho saurio en la forma de sus escamas , talla y coloracion , segun los distintos paises eu- ropeos (7). La recapitulacion de sus diversos estudios en este sentido seha publicado por dicho naturalista , formando una intere- santisima memoria (8), haci6ndose carg-o de que la denomina- cion especiricu de muralisL. esya incompatible con el criterio contempor&neo , a causa de la vaguedad de su frase, enfrente del polimorfismo de dicha especie. Las formas que de 6sta se presentan en Europa las distribuyc el autor en cuatro gru- pos principales, con un total de diez y seis variedades y hasta diez y ocho subvariedades. correspondiendo como nuevas para nuestra fauna las variedades descritas por Bedriaga con los rieurementla tache temporale ; flancs hgrandes taches; membres post&ieurs plus on moins distinctement barrc's de brim en (ravers. Faces infdrieures blanches on rosdes , cette der- niire teinte sous les membres; le ventre et sour tout lapoitrine etla gorge tachetdsde noirti- tre et de gris. Males depourvus de sacs vocaux (se rencontre en Espagne et en Portugal}. (1) liana fusca terrestris Rcisel, Hist. Ran. Nostr., p. 1, pi i-vm.— Norimbergae, 1758. (2) Anal, de i.a Son. Esp. de Hist. nat. tomo ix, 1880. (3) Lataste. Sur un nov.veau genre de batracien anoure d' Europe. fCompt. rend. Aca- demie des Sciences. Paris, 1*79, p. 983.) (4) Anal, de la Soc. Esp. de Hist, nat., tomo vm, 1879. (5) Sur line nouvelle forme de batracien anoure d' Europe. (Revue Internationale des Sciences, 15 decembre 1879), y figuras Extraitdes Actes de la Soc. Lin. de Bordeaux, tome xxxiv, pi. xi. (Vease mi nota en las Adas de la Soc. Esp., sesion 7 Enero 1880.) (6) Vease la descripciony figura: Tourneville, Description d'une nouvelle espece de batracien urodile d'Espagne (Bull, de la Soc. Zool. de France pour Vanne'e 1878.) (7) Herpetologische Studien (Arch. f. Naturg xxxxiv. Jahrg. I. Bd.) Id., id. (Fortset- zung. Naturg xxxxv.) Heidelberg, 1878. (8) Jaques de Bedriaga, Dr. Phil., Mdmoire sur les varie'tds europdennes du Idzard des mwrailles. (Bull, de la Soc. Zool. de France pour Vanne'e. 1879, p. 191-228 et pi. is.) (13) BOSCa. — ADICIONES AL CATALOGO DE REPTILES Y ANFIBIOS. 101 nombres de neapolitana (l),fusca (2), Rasqiimetii (3). balearica y Gigliolii (4). En otros de nuestros reptiles y anfibios, que son a. la vez de otros muchos paises, se encuentra tambien la misma tenden- cia k la variacion, ofreciendo muchoestudio, aunque no tanto como la Lacerta muralis L. y son principalmente entre los pri- meros la Cistudo orbicularis L.; Lacerta viridis L.; Acanthodac- tylus vulgaris Dum. et Bibr.; Anguis fragilis L.; Ccrtopeltis monspessulana Herm.; Tropidonotiis viperinus Latr.; y entre los seg-undos la Rana esculenta L. ; Discoglossus f ictus Otth; Sala- mandra maculosa Laur. Su estudio s61o podr& comprenderse con fruto k la vista de g-ran numero de individuos y de proce- dencias distintas para cada especie, por lo que , tanto estas es- pecies mas variables, como otras que lo son menos, exig'en mayor copia de datos de los que hoy poseemos, para establecer alg-un criterio met6dico al darlos a conocer. En la herpetolog-ia balear, estudiada principalmente por nuestro disting-uido consocio el profesor Sr. Barcel6 , tambien hay que registrar alg'unas novedades , aparte de las referidas anteriormente en este escrito (5). La Rhinechis scalaris Schinz, existe en Menorca, habiendose (1) Long, of 215-220 mm. — Supra viridis; dorsum et latera nigro maculata, striata, re- ticulata vel inmaculata. Supra radicem pedum priorum in utraque parte ocellus coerules- cens. Series longitudinalis prima scutorum ventris cceruleo colore maculata. Venter subal- bidus, interdum rubens, unius colons vel nigris punctis distinct us. Jugulum cosruleum. Habitat in Africa, Hispania, Italia, Sicilia, Dalmatia, Qrcscia, in meridiana parte Russia et in insulis maris Mediterranei swpissime invenitur. (Herpetologische Studien, xxxxiv, p. 296.) (2) Long, cf 105- 205 mm.— In superiore parte cinereo-olivacea velfuscescens,in dor so la- teribusque fasciam habcns obscure fuscescentem vel nigrescentem velmaculatam vel reticu- lata)!/. Subtus albida vel rubescens vel colore citri vel cana. Supra radicem pedum priorum in utraque parte ocellus cceruleusvel viridis. Series longitudinalis prima scutorum ventris cceruleo vel viridi colori maculata. Habitat muros, rupes. In regionibus ad Rhenum Danubiumque sitis , in Belgia , Helve- tia, Gallia, Hispania, Italia, Dalmatia, et in insulis maris Mediterranei scepissime inve- nitur. (Id., id., p. 298.) (3) Long, of 185 mm.— Dorsum et caput colons olei e viride nigricantis et nigris lineis depictum. Latera ccerulea et nigro-reticulala. Series scutorum ventris media rubra, late- rales ccerulea et passim nigris punctis distincUe. Habitat in insula La Deva circa Arnao (Asturias). (4) Estas dos ultimas variedadesse describen en frances en dicha Memoria sobre las variedades europeas, etc. (Bull, de la Soc. Zool. de France, p. 221-223.) (5) Bufo viridis var. balearica Bottger; Lacerta muralis var. balearica Bedriaga. 102 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (U) confundido con el ElapMs quadriUneatus Shaw. Como esta especie es una de las que dudan los autores el que alcance hasta nuestras reg-iones, es de sospechar quo semejante con- fusion habra existido para las demas citas del E. quadriUnea- tus tanto de las Baleares como de la Peninsula. El RMnechis scalaris se presta en efecto a equivoeaciones, cuando para su determinacion no se tuvieren suficientes ele- mentos , dejandose llevar demasiado de las apariencias. El sistema de bandas y manchas neg'ruzcas que forman el dibujo general en los individuos j6venes y aun en algunas hembras, es muy distinto del aspecto del macho adolescente y adulto, que ofrece en la mayoria de los casos solo las dosrayas dorsa- les y las bandas de la cabeza Men marcadas, desapareciendo por complete 6 quedando algunas sombras tan solo de las nn- tig-uas manchas transversales sobre el dorso , los costados y so- bre la reg-ion ventral. Los jovenes del primer afio sobre todo, presentan bien marcado sobre el fondo claro grisaceo general, no s61o las manchas transversales sobre el dorso a que alude el nombre especifico de scalaris, si que tambien abundantes manchas dispuestas oblicuamente sobre los costados. que for- mando en algunos puntos una serie, pueden Lnterpretarse como las cuatro lineas del ElapMs, al que se aproxima en esto y en el intenso sombreado que domina en la reg-ion abdo- minal. Entre los batracios de Mallorca hemos hallado el A lytes o iste- tricans subesp. Boscai Lataste, en el estado de larva y la Ilyla Pererii nobis. La larva del primero, distinguihle entre las de los demas anfibios europeos, por su abertura branquial sobre el centro del pecho. acompafiando la coloracion neg-ruzco- pizarrefia uniforme, al menos en el cuerpo, ha sido confirmada por el Sr. Heron-Rover, distinguido naturalists de Paris, de- dicado especialmente al estudio de las larvas de los batracios. Los datos referentes k localidades, reunidos despues de tres anos de activas investig-aciones y anadidos a los queya dimos a conocer, permiten fijar el 4rea que ocupan la mayor parte de las especies en nuestra Peninsula; aunquc tratandose de animates que ofrecen por lo comun bastantes medios de resis- tencia para con los agentes exteriores, pocasseran las especies que se hallen hoy limitadas a tal 6 cual estancia oblig*ada, por causas mas 6 menos conocidas. (15) BOSCa.— ADICIONES AL CATALOGO DE REPTILES Y ANFIBIOS. 103 De los agentes que ostensiblemente contribuyen a sostener la actual distribucion , parece ser en primer te>mino la latitud Norte, por la consiguiente temperatura en las alturas ordina- rias sobre el nivel del mar. El grade- de humedad atmosferica y la existencia de aguas perennes, es otro de los elementos de- cisivos, sobre todo para los anfibios, que en opuestas condicio- nes han de hallarse contrariados para su multiplicacion; pues las agnias accidentales sujetas a variaciones peri6dicas, han de introducir no pocas causas de alteracion en el desenvolvi- miento siempre complejo de las formas organicas. Las alturas extraordinarias , escasas en nuestro sistema oro- grafico, ellas de por si, quizes ningun cambio fisiologico de- terminen para una mejor existencia de los animales; no obs- tante, la frecuencia de las nieves y las consiguientes humeda- des, la veg-etacion y los animales inferiores ligados a este conjunto de circunstancias, crean estaciones aisladas a la manera de oasis, con suficiente car&cter para el fomento de determinadas especies. ( Coronella austriaca , Lacertaviridis.) Con respecto a la accidentacion del suelo prescindiendo de los demas agentes, puede observarse que invariablemente las localidades pedregosas son preferidas a las de suelo exclusiva- mente terroso 6 de arena, pues en las primeras, aparte del abrig-o que prestan los huecos de las rocas en sus diferentes formas, siempre se hallan sitios analogos h los segundos, in- tercalados aunque sea en pequena escala , en los que pueden satisfacer sus instintos los reptiles que prefieren madrigueras excavadas. Los rellenos de tierras mas 6 m6nos profundos, exigen mayores sacrificios para procurarse una habitacion fija 6 accidental , convenientemente orientada ; aunque la veg-eta- cion espontanea suele suplir en muclio la falta de los acciden- tes del suelo. La instalacion de algunas especies en los sitios cultivados y en la habitacion misma del hombre, obedece sin duda a la falta de mejores abrigos naturales, aunque en algun caso pudiera interpretarse como un verdadero progreso en las costumbres, mediante el cual se facilita el cumplimiento de las necesidades de su alimentacion. (Periops Aipjiocrepis, He- midactyl%s turcicus, Platydactylus mauritanicus .) En cuanto a la naturaleza g-eol6gica del suelo como elemento determinante de existencia, poco debera infiuir, cuando la especie que poseemos mas identificada en las costumbres sub- 104 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (16) terraneas, el Blanus cinereus, se halla del mismo modo sobre los granitos y porfidos, que sobre la pizarra, la cuarcita y las ealizas. La distribution geografica de los reptiles y anfibios dentro de la Peninsula, puede fijarse en dos regiones separadas por una linea que, partiendo de los Pirineos orientales. se dirigiera hacia la desembocadura del Duero : haciendo una profunda inflexion sobre el tercio superior de la cuenca del Ebro, yotra curva en sentido in verso y mas extensa sobre la meseta de Cas- tilla la Yieja, alcanzando las estribaciones de la cordillera car- petana. si bien es verdad que ambas inflexiones son mas bien supuestas por recaer sobre localidades poco exploradas aim. Seis estaciones principales poseemos a la fecha en las que so ha procurado apurar el estudio de la fauna herpetol6gica de nuestra Peninsula. Una de ellas, tan solo sobre la region sep- tentrional, la de Galicia (Steindachner, Macho, L. Seoane, !); aunque diferentes otras exploraciones ya incompletas, ya ais- ladas, nos auxilian lo bastante para poder fijar los limites de dicha region septentrional. Ellas pueden agruparse sobre As- turias ( Pastor. BOttger, Bedriaga ; : Santander(Calderon, Go- gorza, Sainz Gutierrez); Vascongadas y Logrono (Martinez Saez, Serrano. .Ma/arrodo, Dhagon , Silva , Viar), y diferentes puntos de los Pirineos (Asso, Perez Areas. Mai-torell, Roca); teniendo como limite de las observaciones por el lado de la re- gion meridional, una parte de Aragon; Burgos (Sanz); Valla- dolid (Perez Minguez); Salamanca y Bejar (Cisternas) en Es- pana: y en Portugal . Serra do Jerez ( Heyden), Bom Jesus do Monte en Braga (!), y alguna otra menos importante. Entre las especies de las referidas exploraciones se compren- den las mas caracteristieas de los Pirineos que enlazan nues- tra fauna con la fauna fraricesa (Triton helve ticus, Ranafusca, Vipera aspis ) pudi^ndose anadir otras que por la abundancia de los Lndividuos, mas que porque fatten en el resto de la Pe- ninsula, pueden figurar tambien entre nuestras especies sep- tentrionales (Chioglossa lusitanica, Vipera berus Seoanei , An- gvAs fragilis , Lacerta viridis). Dos de las otras estaciones bastante completas se hallan una en Espana y otra en Portugal , precisamente sobre el limite de la region septentrional con la meridional, perteneciendo no obstante a esta ultima. (17) BOSCa— ADICIONES AL CATALOGO DE REPTILES Y ANFIBIOS. 105 Las observaciones mas avanzadas hacia el Norte las agru- pamos sobre la cordillera Carpetana en San Ildefonso , Esco- rial y Sierra de Gredos (Graells, Perez Areas, Martinez Saez, Bolivar, Castellarnau, Brenosa, P. de Avila, etc.), y sig'uiendo la linea limite sobre la Sierra de Gata, las exploraciones del Sr. Sanz de Diego. El Museo local de la Universidad de Coimbra , se esfuerza en concentrar el interes de la fauna portug-uesa y en la coleccion de reptiles y anfibios se ven casi todas las especies que se citan de aquel pais. Completan la lista de dichos animales, los dife- rentes datos del Sr. Barboza du Bocag-e referentes k varios pun- tos de Portugal, los proporcionados por el Dr. Bottger con re- lacion k las exploraciones del baron de Maltzan en los Algar- bes y los encontrados por mi en los alrededores de Portalegre y Serra de San Mamede, sobre la frontera espanola(l). Los tres centros de observacion restantes de la parte meri- dional de la Peninsula, ocupan: uno el antiguo reino de Sevi- 11a (Waltl, Rambur, Macliado), al que deben afiadirse como complemento, las especies encontradas en la localidad de Bei- mel en Sierra Morena (!) y diferentes otras indicaciones de Aadalucia, ag-rupadas sobre Granada (Scliinz, Rosenhauer, Heyden, Ribera); otro que comprende una parte de la meseta de Castilla la Nueva, extenditmdose hacia el SO. sobre la via ferrea de Ciudad-Real k Badajoz (!), asimi Ian close las ob- servaciones de los alrededores de Madrid y Toledo (Perez Ar- eas, Sanz, etc. !) y las practicadas en las inmediaciones de Al- bacete (Bedriaga, !); por ultimo, otro centro en la provincia de Valencia (Steindaclmer, Perez Areas, !) al que deben afia- dirse los datos recogidos k lo largo de la zona maritima de la parte Este , cuales son los de las localidades de Barcelona (Cis- ternas, Martorell, !), los de Alicante y sus inmediaciones (Be- driag-a, Anton, etc.) y los de Murcia (Steindaclmer, Guirao); no obstante , llama la atencion que el genero Hyla represen- tado en Barcelona al menos por la H. arlorea, no se halla en otros puntos de este lado de la Peninsula. En cuanto a la falta de uroc.elos sobre la costa oriental, lo mismo que en las islas {l) Veanse Anales de la sociedad espanola de historia natural, tomo i,\, Adas, pag. 39. y£ •' •' B R A 106 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18) Baleares (1), habra que esperar nuevas investig-aciones antes de que pueda aseg'urarse en absoluto su ausencia. En toda la gran porcion meridional de la Peninsula , se ha- Uan con mas 6 meiios abundancia ciertas especies caracterfs- ticas del Mediodia de Europa (Pelobatcs cultripes, Pelodytes Daiidinii, Periops Mppocrepis, Blamis cinereus, Psammodromus Mspanicus, Tropidosaura algira) algunas de las que al mismo tiempo son lazo de union de nuestra fauna para con la fauna mediterranea del Norte de Africa. El Ilcmidactylus turcicus L. y el Chamceleon parisientiv.m Laur., son verdaderas especies meridionales del litoral de la Peninsula. La estacion de las Baleares (Ramis, Cardona, Barcel6, Be- driaga, Will, !) ofrece hasta ahora para nuestro Catalogo dos especies y una sub-especie (Bufo viridis. Lacertd muralis Lil- fordi, Testiido gracaj que no se encuentran en la costa firme, pues aunque se citan la Testudo grceca como de Espana y Por- tugal por alg-un autor, tenemos la tal especie como una impor- tacion evidente. El golpe de vista sobre la distribucion de nuestros anfibios y reptiles, seg-un las principalis exploraciones de los natura- listas, queda comprendido en el adjunto contorno de la Pe- ninsula Iberica y de las Baleares, agrupando los numeros correspondientes a las especies 6 subespecies que se citan al margen sobre los lug-ares en donde se han observado, ya es- parcidos si el estudio se refiere a una comarca dada, yareple- g-ados sobre una linea en las investig-aciones que revistens61o el caracter local. En ambos casos los numeros aparecen for- mando filas sobrepuestas, correspond iendo cada una a la de tipo urodelo, anuro, ofidio, saurioy quelonio, con el objeto de facilitar la consulta sobre las respectivas especies de cada localidad; habiendo sacrificado varias citas de las especies comunes que, apareciendo aisladas y muy repetidas, introdu- cian cierta confusion en el cuadro (lam. in). Las cincuenta y cinco formas bien conocidas hoy como pro- cedentes de Espana, Portugal e islas Baleares, se comprenden (1) D. Juan Ramis refiriendose al ano 1786, cita la Lacerta aquatica como hallada en Menorca; sin embargo, hasta la fecha no se lia podido confirmar la existencia de nin- gun urodelo en las Baleares, no obstante las investigaeiones del profesor Sr. Barcelo, asi como las del Sr. Bedriaga en 1878. (19) BOSCa. — ADICIONES AL CATALOGO DE REPTILES Y ANFIBIOS. 107 dentro de treinta y nueve g^neros, y diez y ocho familias. De entre ellas nueve especies 6 subespecies, y tres g^neros apa- recen hasta ahora como propios de la fauna iberica, cuyo re- sumen, asi en la nomenclatura como en su distribucion apro- ximada, es como sigme: ANFIBIOS. URODELOS. Salamandridos. Triton Gesneri Laur. (T. marmoratus D. B.) — Comun en el Norte y Oeste de la Peninsula; lo es mtmos en el centre Triton helveticus Schneid. — En la reg-ion septentrional de Es- pana, asi como en la de Portug*al. * Pelonectes Boscai Lataste. — Comunisimo en la parte Noroeste de la Peninsula, mas raro en el centro. Ewproctiis pyreneBUS D. B. — Comun en los Pirineos; es raro hacia el Oeste y Sur de la Peninsula. Pleurodeles Waltli Mich. — Comunisimo en la meseta de Cas- tilla la Nueva; se extiende hacia el Oeste y Sur. * Chioglossa lusitanica Barboza. — En las montahas del Nor- oeste de la Peninsula y tambien en las del centro. Salamandra maculosa Laur. — En las montanas del Norte, del Oeste y del centro de la Peninsula. ANUROS. (MEDIO GYRINID-^E.) Alitidos. * Alytes obstetricans Boscai Lataste. — Comun en toda la zona maritima de la Peninsula, hallandose en las Baleares. 108 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (20) * Ammoryctis Cisternasii nobis (1). — En el centro, extendien- dose hacia la parte septentrional de la Peninsula. Discogl6sidos. Discoglossus piclus Otth. — Repartido por toda la parte central, meridional y occidental de la Peninsula. (L.EYO GYR1NID.E.) PelobfUidos. Pelobates cwltripes Cuv. — En las reg-iones central y maritima de la Peninsula. Pelodytes Davdinii Merr. (P. punctatus I). B.) — Abundante en el Mediodia de la Peninsula, raro en el centro. Buf6nidos. Bufo rubeta L. (R. vulgaris B. B.) — Repartido abundantemente por toda la Peninsula. Bufo viridis Laur. — Coinun en las Lalas Baleares. Bufo calamita Laur. (R. viridis D. B.)~ En toda la Peninsula. Hilidos. Ilyla arborea L. (H. viridis D. B.) — Comun en el centro de la Peninsula; se extiende hacia el Norte, Sur y Oestc Ilyla Perezii nobis. — En las mismas reg-iones de la Peninsula que la espeeie anterior, pero mas rara, y en las Ra- leares. RAnidos. * Bana iberica Rouleng-er. — En la region montanosa de la parte septentrional de la Peninsula, donde abunda, y en el centro. (I) Acompana al presente trabajo una ISmina con las figuras de A. Cisternasii y su larva, y la Hyla Perezii, que por circunstancias pjenas a nuestra voluntart no se ha publicado antes. (21) B0SCa. — ADICIONES AL CATALOGO DE REPTILES Y ANFIBIOS. 109 Rawt fused Eosel. — Indicada de las montanas de Galicia; es probable se encuentre en todos los Pirineos. Rana esculenta L. (R. viridis D. B.)— Comunisima en toda la Peninsula, asi como en las Baleares. REPTILES ESGAMOSOS. OFIDIOS. Vip6ridos. * Viper a Latastei nobis. — En las montanas de toda la Penin- sula; comun en el centro y Mediodia. Vipera aspis L. — En la reg*ion montanosa septentrional; rara. * Vipera oerus Seoanei Lataste. — Cordillera cantabrica y en las montanas de Galicia, donde es rara. Coltibridos. Ccelopeltis monspessulamis Herm. — Por toda la Peninsula; co- mun en el centro y Mediodia. Tropidonotus viperiwus Latr. — El ofidio m&s comun de la Pe- ninsula 6 islas Baleares. Tropidonotus natrix L. — Por toda la Peninsula, pero menos abundante que la especie anterior. Periops liippocrepis L. — En los parajes calidos del centro y Mediodia de la Peninsula. Coluber communis Daud. (Zamenis viridi-flavus D. B.) — Citada de los Pirineos y de Andalucia; rara. Rhinechis scalaris Boie\ — Extendida por toda la Peninsula y las Baleares. Coronella cucullata Geoffr. (Lycog-nathus cucullatus D. B.) — Rara en la Peninsula, comun en las Baleares. Coronella girondica Wag-1. (C. g-irundica D. B.) — Por toda la Peninsula, comun en varias localidades. Coronella austriaca Laur. (C. levis D. B.)— Caracteristica de las altas regiones de la fauna castellana. seffun Graells. 110 ANALES DE HISTOMA NATURAL. (22) SAURIOS. Anfisbenidos. Blames cinereus Vandell. — Comun en el centro y Mediodia de la Peninsula. Escincidos. Anguis fragilis L. — Abundante en la reg-ion septentrional; se halla tambien en otrospuntos de la Peninsula. Seps cJialcides L. — Bastante extendido por la Peninsula; es comun en el centro. * Gongylus ocellatus Bedriagai nobis. — Esparcido por toda la Peninsula. Lacertidos. Acanthodactylus mloxMiln. Edw.(A. vulgaris D. B.)— Por toda la Peninsula; comun en los sitios abrig-ados. Psammodromus hispanicus Fitz. (Ps. Edwardsianus D. 2?.)— Ex- tendido por toda la Peninsula: abunda en el centro y Mediodia. Psammodromus cinereus Bonap. — En la costadel Mediterr&neo; raro. Lacerta oxycephala D. B.— (Faltan datos g-enerales.) Lacerta muralis L. — El mas comun de nuestros saurios tanto en la Peninsula como en las Baleares. Lacerta muralis Lilfordi Giint. — Abundante en las pequefias islas del grupo de las Baleares. * Lacerta Schreiberi Bedriag-a. — Asturias. Lacerta ocellata Tsch. — Abundante en toda la Peninsula en ge- neral. Lacerta xiridis L. — Reg-ion Noroeste de la Peninsula; poco frecuente. Tropidosaura algira L. — Comun en el centro y Mediodia de la Peninsula : raro hacia el Norte. (23) B0SCa. — ADICIONES AL CATALOGO DE REPTILES Y ANPIBIOS. Ill Ascalab6tidos. Hemidactylm turcicus L. (H. verruculatus D. B.)—K\\ la zona maritima del Este y Sur de la Peninsula y en las Ba- leares. Platydactylus mawilanicus L. (P. muralis D. £.)— Abundante en el centro y Mediodia; muy comun en Baleares. Camele6ntidos. Chamaleon parisientium Laur. (C. vulgaris D. B.) — Limitado a la costa mas meridional de Andalucia: raro. QUELONIOS. Talasitidos. Sphargis mercurialis Merr. (Sph. coriaceaZ). B.) — Muy rara en la costa oceanica; accidental en el Mediterraneo. Thalassochelis caretta L. (Chelonia cauana D. B.) — Comun en las costas del Atlantico y Mediterraneo. Chelonea viridis Schneid. (Chelonia mydas D. B.) — Accidental en ambas costas del Atlantico y Mediterraneo. Emididos. Emys caspica Gmel. (E. sigriz D. B.) — Comun en la parte cen- tral y meridional de la Peninsula. Cistudo orbicularis L. (C. europasa D. B.) — Por toda la Peninsula y en las Baleares. Quersitidos. Testudo graca L. — En las islas Baleares. ' • 112 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (24) Explicacion de la lamina II. 1. Ammoryctis CisternasM, Q prefiada, tamano natural. 2. Mano izquierda mostrando los dos tuberculos palmares. 3. Caracteres de la boca. 4. 5, 6. Larva del mismo. (La parte membranosa de la cola se presenta un tanto afilada desde su mitad posterior, a causa de los roces prolong-ados del animal cautivo.) 7. Byla Pcrezii.d', tamano natural. 8. Saco bucal del tf durante la 6poca del celo. 9. Idem, id. distendido artificialmente como en el momento del canto. 10. Craneo del mismo. ESPECIES NUEVAS DEL GfiNERO BATHYSGIA ENCONTRADAS EN VIZCAYA, POE DOIsT SEEAFIU TTZHZ^G-OIET- (Sesion del 9 de Febrero de 1881.) Bathyscia filicornis, sp. n. Ovata, convexa , postice satfortiter curvatim aitennata,fulvo- testacea, tenuissime punctata, puleser iced micante dense induta, antennis tenuilus, apicem versus vix incrassatis, articulis valde elongatis, cylindricis, tertio secundo paulo Ireviore et angustiore, quarto, quinto sextoque snlcequalilus, septimo versus apicem vix perspicue crassiore, truncato, octavo prmcedente paululum Ire- viore et angustiore , nono octavo vix longiore, decimo hoc vix pers- picue Ireviore, amlolus forma septimo simillimis, ultimo decimo sulcequali, ad apicem plus minusve acuminato. Prothorace Irevi, longitudine paulo plus duplb latiore, antice valde attenuato, la- terilus rotunda to , lasi latiemarginalo. Ely tris hand transverse strigosis, stria suturali ad lasim vix conspicud, forte omnino ol- soletd. Pedilus elongatis, tiliis intermediis in utroque sexu intus leviter curvatis. c* Antennis longiorilus, corporis longitudinis dimidium supe- rantilus, tiliis anteriorilus vix incrassatis , tarsis pentameris, modice dilatatis, harum apice vix vel paululum latiorilus. Q Antennis Ireviorilus; tarsis anteriorilus tetrameris, simpli- cilus. Long-. 2V 2 -2 s / 8 mm . Lat. V/ A — V/~. Oval, bastante convexa, estrechada posteriormente, de color ANALES DE HIST. NAT.— I. 8 Ill AN ALES DE HIST0RIA NATURAL. 2) ferruginoso amarillento bastante brillante , fina y espesa- mente punteada, con abundante pubescencia amarillenta, fina, sedosa y dirigida hacia atras. Cabeza normal con las antenas muy largas, delgadas, casi filiformes , apenas mas gruesas hacia la extremidad , vestidas de pelos finos y abundantes, siendo todos sus artejos mucho mas largos que anchos y desde el tercero inclusive en ade- lante perfectamente cilindricos y paralelos, con excepcion del setimo, del noveno y del decimo que lo son tambien aunque en grado menor: el primer artejo es bastante robusto; el se- gundo mas paralelo . un poco mas delgado y ligeramente mas corto; el tercero un tercio pr6ximamente mas corto que el se- gundo, el cuarto ligeramente mas largo que el tercero 6 igual en la forma y la longitud al quinto y sexto; el s6timo tan lar- go 6 apenas mas corto que el sexto, gradual y muy ligeramente mas grueso hacia la extremidad que aparece tambien mas cla- ramente truncada que en los artejos anteriores; el octavo un poco mas corto que el s6timo y analogo al sexto en su forma: el noveno ligeramente mas corto que el setimo, casi igual en longitud al octavo y muy poco m&s largo que el decimo y asi como este, mas parecido en su estructura al setimo que a los demas artejos; el onceno casi igual en longitud y espesor al decimo y mas 6 m6nos terminado en punta, segun el sentido en que se le examina. Protorax transverso, bastante convexo, muy poco mas del doble mas ancho que largo, muy estrechado hacia adelante donde se halla escotado con los angulos anteriores declives, los lados redondeados y la base anchamente escotada y lige- ramente sinuada a cada lado para formar los angulos poste- riores que son agudos y dirigidos hacia atras. Escudete triangular, transverso. Elitros bastante convexos, declives desde el quinto pr6xi- mamente de su longitud, tan anchos en la base como el pro- torax, un poco mas de dos veces mas largos que anchos y gra- dualmente estrechados en curva hacia la extremidad, fina y espesamente punteados, pero sin vestigios, ni en uno ni en otro sexo, de arrugas transversas; estria sutural apenas per- ceptible y generalmente nula, pero a veces senalada por una linea oscura que corre a lo largo del correspondiente borde y puede observarse por efecto de la transparencia. (3) Uhagon. — especies nuevas del genero bathyscia. 115 Patas largas aunque bastante rolbustas; tibias anteriores ligeramente sinuosas y dirigidas hacia afuera en ambos se- xos, las intermedias un poco sinuosas tambien en la base y despues un poco encorvadas hacia dentro , las posteriores casi rectas. Cuerpo por debajo muy finamente punteado y pubescente. En los a* las antenas , dirigidas hacia atras, pasan de la mi- tad de la longitud de los editros, las tibias anteriores son algo mas robustas y sus tarsos de cinco artejos, los tres primeros ensanchados: el primero apenas 6 muy poco mas ancho que la extremidad de la tibia y casi doble mayor que el segundo, el cual guarda con el tercero la misma proporcion. En las 9 las antenas son mas cortas, las tibias anteriores li- geramente mas delgadas y sus tarsos de cuatro artejos sen- cillos. Por el tamano y la forma general esta especie se parece a la B. inferno, Dieck, pero ademas de que en esta ultima los tar- sos anteriores en los c* son sencillos, los lados del prot6rax son aqui menos redondeados, las antenas mucho mas largas y la forma de sus artejos muy distinta. Por la estructura de estos 6rganos se asemeja a la B. triangulnm Sharp, aunque su lon- g-itud es mayor y sus ultimos artejos relativamente m^s larg-os y mas paralelos que los de la indicada especie, de la cual se disting-ue ademas sin gran trabajo por la forma de los elitros cuya curva exterior es mucho mas sensible, resultando asi mas gradualmente estrechados h^cia la extremidad y sobre todo por la dilatacion de los tarsos anteriores en los c* que es en aquella notablemente mayor. Encontrada a fines de Agosto de 1880 en la cueva del monte Serantes , cerca de Santurce, durante la corta excursion que tuve el gusto de hacer en compafiia de los Sres. D. C&rlos de Mazarredo, D. Eugenio Simon y su guia Joseph Laine\ La es- pecie no parece frecuente. Bathyscia Seeboldii, sp. n. Ovato-oblonga , conveza, postice for titer curvatim attenmta, fulvo-testacea, tenuissime punctata , jpuie sericed micante dense 116 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4) indiita, antennis tenuibus, apicem versus levissime incrassatis, articulis elongatis, tertio secmido pauld breviore et angustiore, quarto, quinto sextoque subtequalibus \ septimo versus apicem levi- ter crassiore, subtruncato, octavo hoc paululiim breviore et angus- tiore, no7io octavo paululiim longiore, deci7no precedenti vixpers- picui breviore, ultimo oblongo, elo7igato. Prothorace brevi, longi- tudine sua duplo latiore, antice valde attenuato, lateribus rotun- dato, ~basi late emarginato. Ely Ms hand transverse strigosis, stria suturali pariim impressd, plus miniisve distinctd vel obso- letd. Pedibus elongatis, tibiis interinedis inutroque sexu i7itiis le- vitercurvatis. cf A7itennis longioribus corporis longitudinis dimidium supe- ra7itibus, tibiis ante7'ioribus vix incrassatis, tarsis pe7itameris, modice dilatatis, liarum apice vix vel pauld lalioribus. 9 Antewiis brevioribus, tarsis anterioribus tetrameris, simpli- cibus. Long-. 2 V, - 2 •/,-. Lat. 1 »/ 4 — 1 7 8 ram • Oval oblonga, convexa y bastante estrechada posteriormente, de color ferruginoso amarillento, bastante brillante, finayes- pesamente punteada, con pubescencia abundante, fina, ama- rillenta, sedosa y dirigida hacia atras. Cabeza normal; antenas muy largas, delgadas, muy lige- ramente mas gruesas hacia la extremidad, vestidas de pelitos finos y abundantes, con todos sus artejos mucho mas largos que anclios, siendo el tercero, cuarto, quinto, sexto y octavo bastante cilindricos; y el s£timo , noveno y decimo menos pa- ralelos, gradual y ligeramente mas gruesos hacia el apice: el primer artejo es bastante robusto; el segundo un poco mas delgado y ap6nas mas corto que e\ste; el tercero mas delgado aiin y un tercio pr6ximamente mas corto que el segundo; el cuarto ap6nas 6 no mas largo que el tercero 6 igual a los dos siguientes; el s6timo de la longitud del sexto, gradual y muy ligeramente mas grueso hacia la extremidad, que aparece tambien mas claramente truncada; el octavo un poco mas corto que el s6timo y analogo en su forma al sexto; el noveno tan largo 6 apenas mas corto que el s£timo, muy ligeramente mas largo que el octavo y que el d6cimo, y asi como este, tan grueso como el s6timo y mas semejante en su estructura a di- cho artejo que a ninguno de los restantes; el ultimo oblongo, (5) Uhagon. — especies nuevas del genero bathyscia. in prolongado, ap^nas mas largo y mas grueso que el d6cimo. Prot6rax transverso, bastante convexo, el doble mas ancho que largo, muy estrechado hacia adelante, escotado en el borde anterior con los angulos declives, bastante redondeado en los lados, anchamente escotado y bisinuado en la base, con los angulos posteriores agudos y dirigidos hacia atras. Escudete triangular, transverso. Elitros bastante convexos, declives pr6ximamente desde la quinta 6 sexta parte de su longitud , tan anchos en la base como el prot6rax, cerca de dos veces y media mas largos que anchos, gradualmente estrechados en curva hacia la extremi- dad, fina y espesamente punteados, k veces con ligeros vesti- gios de estrias longitudinales, massensibles en losejemplares de transformacion reciente, pero sin arrugas transversas, kn cuando en algunos (cf principalmente) la puntuacion presenta cierta ligerisima tendencia k ello hacia el tercio posterior; es- tria sutural muy poco indicada, sobre todo en su parte an- terior, y k veces casi nula. Patas largas, aunque bastante robustas; tibias anteriores muy ligeramente sinuosas y dirigidas hacia afuera y casi iguales en ambos sexos; las intermedias un poco sinuosas tambien en la base, y lu£go ligeramente encorvadas hacia adentro, las posteriores casi rectas. Cuerpo por debajo muy finamente punteado y pubescente. En los (f las antenas alcanzan, cuando m6nos, a lamitad de la longitud de los elitros; las tibias anteriores son algo mas robustas, y sus tarsos pentameros, con los tres primeros artejos ensanchados: el primero muy ligeramente mas ancho que la extremidad de la tibia y casi doble mayor que el segundo, y 6ste, a su vez, algo mas grande que el tercero. Las 9 tienen las antenas mas cortas, sus artejos son tam- bien relativamente mas cortos, m6nos cilindricos, y los tarsos anteriores tetrameros, sencillos. Del tamaiio pr6ximamente de la B. sty gi& Dieck, pero me- nos paralela, m&s ancha relativamente hacia la base de los elitros y mas bruscamente estrechada hacia la extremidad. Un poco menor que la B. Jtlicornis mihi, m6nos oval, mas prolongada, con los elitros relativamente mas largos y mas estrechados posteriormente; las antenas son ligeramente mas 118 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (6) robustas y sus artejos, en proporcion, no tan delgados ni tan largos como en aquella especie. Algo mayor y mas convexa que la B. arcana Schauf., y distinta de 6sta y de la B. vasco- nica Pioch., por sus antenas mucho mas largas y la propor- cion de sus artejos. Bastante menos oblonga que la B. Crotchi Sharp , la cual tiene tanibien las antenas mucho mas cortas y mas robustas. Descubierta por mi en Julio de 1878 en la cueva de la Mag- dalena, en Galdames, y encontrada con bastante abundancia en la misma gruta en nuestra excursion de Agosto de 1880. Tambien he hallado algunos ejemplares en Setiembre del mismo ano en la cueva de San Roque, cerca de Bilbao. La dedico a mi amigo y distinguido lepidopter61ogo D. Teo- doro Seebold, residente en aquella poblacion. Bathyscia cantabrica, sp. n. Ovaia. convexa, postice sat for liter curvaiim attenuata, rufo- testacea vet rufo-picca, tenuissime punctata, pube sericed micante dense induta; antennis tenuibus, apicem versus leviter incrassa- tis, articulis modice elongatis, tertio secundo paulb breviore et angustiore, quarto quinto sextoque subaqualibus, septimo apicem versus leviter crassiore, subtruncalo, octavo hoc paululiim bre- viore et angustiore, nono octavo vix perspicue longiore, decimo pracedcnti paululum breviore. ultimo oblongo penullimo paulb magis elongato. Prothorace brevi, longitudine plus duplb latiore, antice valde attenuato, lateribus valde rotundato, basi late emarginato. Ely Iris Jiaiul trasvcrse strigosis , stria sulurali vel obsoletd, vel pariim impressd, ad basim vix perspicud. Pedi- bus sat elongatis, tibiis intermediis in utroque sexu intits leviter curvatis. cf Antennis longioribus , corporis longitudinis dimidium attingentibus vel piaululum super antibus, tibiis anierioribus vix incrassatis, tarsis pentameris, modice dilataiis, harum apice paululum latioribus. Q Antennis brevioribus, tarsis anierioribus tetrameris, sim- plicibus. Long. 2X — 2X mm - Lat. \}i — IX"" (7) Uhagon.— especies nuevas del genero bathyscia. 119 Oval, convexa y estrecliada posteriormente , de color ferru- ginoso 6 rojizo amarillento mas 6 m6nos oscuro, bastante bri- llante, fina y espesamente punteada, con pubescencia abun- dante, fina, sedosa, amarillenta y dirigida hacia atras. Cabeza normal, antenas largas, bastante delgadas, aunque relativamente no tanto como en las especies anteriores, lige- ramente mas gruesas hacia la extremidad, vestidas de pelitos finos y abundantes, con todos sus artejos mas largos que an- chos: el primero y segundo casi iguales en longitud y espe- sor; el tercero un poco mas delgado y un tercio pr6ximamente mas corto que el segundo; el cuarto ap^nas 6 no mas largo que el tercero 6 igual 6 casi igual a los dos siguientes; el se- timo de la longitud del sexto 6 ap6nas mas largo que 6ste, gradual y muy ligeramente m&s grueso hacia la extremidad, que resulta tambien mas claramente truncada que en los ar- tejos anteriores; el octavo un poco m&s corto que el s6timo, y aun que el sexto, y analogo en su forma k £ste; el noveno tambien un poco m&s corto que el s6timo, muy ligeramente m&s largo que el octavo y que el decimo, y asi como este, tan grueso casi como el s6timo, y mas parecido en su forma a di- cho artejo que a los restantes; el onceno oblongo, tan grueso como el s6timo y un poco mas largo que el d6cimo. Prot6rax convexo, transverso, un poco mas del doble mas ancho que largo, muy estrechado hacia adelante, con los lados fuertemente redondeados, escotado en el borde ante- rior cuyos angulos son declives, y anchamente escotado tam- bien y bisinuado en la base con los angulos posteriores agu- dos y dirigidos hacia atras. Escudete triangular, transverso. Elitros convexos, declives desde el quinto proximamente de su longitud, tan anchos en la base como el prot6rax, como dos veces m&s largos que anchos, gradualmente estrechados en li- nea curva hacia la extremidad, fina y espesamente punteados, a veces con ligeros vestigios de estrias longitudinales en los ejemplares de transformacion reciente, pero sin arrugas transversas; estria sutural poco sehalada y con frecuencia casi invisible en su parte anterior, pero raras veces nula por completo. Patas no muy largas y bastante robustas; tibias anteriores muy ligeramente dirigidas hacia afuera y casi iguales en 120 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8) ambos sexos; las intermedias apenas sinuosas en la base y ligeramente encorvadas hacia adentro, las posteriores casi rectas. Cuerpo por debajo muy finamente punteado y pubescente. En los cf las antenas llegan, cuando mas, a la mitad de la longitud de los 61itros; las tibias anteriores son lig-eramente mas robustas y sus tarsos pentameros, con los tres primeros artejos ensancbados: el primero un poco mas ancho que la ex- tremidad de la tibia y cerca del doble mayor que el segundo, el cual guarda con el tercero la misma proporcion. En las 9 las antenas son un poco mas cortas y los tarsos anteriores de cuatro artejos sencillos. Ligeramente mayor y algo parecida en la forma a la B. ScMccdtei Kiesw., pero mas ancba, m6nos paralela y mas bruscamente estrechada hacia la cxtremidad, con los elitros sin estrias transversas, las antenas mucho mas largas y mu- cho mas prolongados sus ultimos artejos. Mas corta y mas ancba relativamente que la B. SeeboJdii mihi. con Las antenas mucbo mas cortas y el protorax mas transverso. Mas oval y mayor que la B. Cisnerosii Perez Areas; mas oval tambien que la B. arcana Schauf., y que la A. vasconica Pioch., distin- guiendose facilmente ademas de la primera por el prot6rax relativamente mas ancho, mas redondeado en los lados, las antenas mas tenues, con el ultimo artejo en proporcion mas corto, y teniendo la segunda dichos 6rganos bastante m6nos largos y menos prolongados sus artejos. Notablemente ma- yor, menos oblonga y con las antenas relativamente mucho mas delgadas que la B. Perezi Sharp. Bastante menor, menos triangular y con los tarsos anteriores en los tf mucho m6nos ensanchados que en la B. triangulum del mismo autor. Descubierta en nuestra excursion de Agosto de 1880 en la cueva de la Magdalena y en la de Arenaza, en los montes de Galdames, encontraiidose en ambas con bastante abundancia, mezclada en la primera con la B. Seeloldii. He hallado tam- bien algunos ejemplares en Setiembre del mismo ano en los sitios mas profundos de la cueva de San Roque, cerca de Bilbao. 0) Uhagon.— especies nuevas del genero bathyscia. 121 Bathyscia flaviobrigensis, sp. n. Ovata, for titer convexa, poslice for titer fere oblique atte- nuata, rufo-testacea vel rufo-picea, tenuissime punctata, pube sericed micante dense induta; antennis tenuibus, apicem versus leviter incrassatis , articulis modice elongatis, tertio secundo paulo breviore et angustiore, quarto, quinto sextoque subcequali- bus, septimo hoc leviter crdssiore, octavo prmcedenti paululum breviore et angustiore, nono octavo vix per spi cue longiore, decimo subcequale, ultimo oblongo, pen-ultimo fere duplo longiore. Pro- thorace brevi, longitudine plus duplo latiore, antice valde atte- nuato, lateribus valde rotundato, basi late emarginato. Elytris hand transverse strigosis, stria suturali vel obsolete! vel pariim impressd, ad basim vix conspicud. Pedibws sat elongatis, tibiis inter mediis in utroque sexu intits leviter curvatis. of Antennis longioribus , corporis longitudinis dimidium superantibus, tibiis anterioribus pariim incrassatieure du ceplialothorax formee de denticules plus nombreux et beancoup plus pet its. DESCRIPTIONS D ARACHKDDES NOUVEAUX D'ESPAGNE ET DE PORTUGAL, PAR E. SIMON. (Sesion del 6 de Abril de 1881.) 1. — Eresus Sedilloti, sp. nov. cf Long". 6 mm ,5. Cephalothorax elongatus, fere parallelus, nig-er, valde gra- nulosus, obscure cinereo-pubescens, pilis albis sparsus, parte cephalica alta fere seque long-a ac lata, supra fere plana, pos- tice valde declivi. Oculi medii trapezium latius quam long-ius formantes, posticis plus triplo majoribus, intervallo oculorum mediorum posticorum diametrum oculi vix sequante. Abdo- men ovatum , nig-errimum, area dorsali magna, ovata, rufo- coccinea, pilis albis parce marg-inata atque vitta media nigra lata, antice posticeque attenuata in medio bidilatata long-itu- dinaliter secata supra ornatum; infra nigrum, cinereo-pubes- cens. Pedes nigri, versus apicem dilutiores et rufescentes, fe- moribus patellis tibiisque prima et secunda supra ad apicem pilis albis ornatis, patellis tibiisque posticis supra albo vitta- tis ; tibia prima haud incrassata . parallela , patella paululum longiore, breve pilosa. Pedes maxillares breves, obscure rufo- brunnei, femore patella que pilis albis paucis supra ad api- cem ornatis; tibia patella multo breviore; tarso ovato, ang-us- to; bulbo normali. Chela? nigra? , valde rug-osa? , cinereo- pubescentes. Aranjuez. Un seul male de cette belle espece a 6te" trouve en avril 1880 par Mr. M. S6dillot, auquel je la de"die. 134 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) 2. — Eris squamif era , sp. nov. d" Long-. 3 mm ,8. Cephalotliorax niger, fere lsevis, subtile punctatus, pilis squamiformibus (1) albis, pilis flavis utrinque et antice inter- mixes dense vestitus; pilis oculorum supra et infra albis, in medio rufescentibus. Clypeus altus, pilis squamosis et setis longissimis albis omnino munitus. Pedes nigri, coxis tarsis- que brunneo-rufis atque patellis tertia et quarta paululum dilutioribus. pilis squamosis albis pilis rufis parce intermixtis vestiti; pedes primi reliquis robustiores, femoribus compressis atque dilatatis ; tibia et patella anticis longitudineaequali,pa- rallelis haud dilatatis; aculeis fulvis. Pedes maxillares breves et robusti. pilis squamosis et setis longis albis abunde vestiti; femore claviformi, compresso el dilatato, elevatione obtusa subtus ad basin munito; patella longiore quam Latiore, paulo convexa; tibia patella breviore e1 angustiore; tarsb magno, patella* cum tibia Longiore atque ad basin Latiore; bulbo sim- plice, convexo, pyriformi, antice attenuate-. Q Long. 4""". Cephalothorax fere aeque Latus ac Longus, antice posticeque fere sequaliter attenuates, pube squamiformei alba rufoque intermixta dense vestitus; pilis oculorum supra e1 extns rufis, intus e1 infra albis: pilis clypei squamiformibus, albis. Oculi antici aproximati, lineam fere rectam formantes. Abdomen breve, ovatum, postice acuminatum, supra albo-liavo pubes- cens, vitta media, brunneo-rnfa. integra ornatum, infra pilis albis, antice simplicibus , postice squamosis vestitum. Pedes brunneo-fulvi , femoribus tibiisque anticis infuscatis, pilis squamosis rufis et albis vestiti: pedes quarti reliquis multo Longiores; patella quarta fere duplo longiore quam patella tertia. Portugal: Algarves. (Cb. Martin, P. Leveille.) Espece bien distincte CCE. aldoHmacwlata Luc:, pfincipale- ment paT sa taille beaucoup pins petitej sa pubescence squa- meuse (cbez E. alboMimculata la pubescence est formee de (1) Les squames sont fusiformea et marquees d'une cardne mediane. (3) Simon. — arachnides nouveaux d'espagne et de Portugal. 135 poils simples), enfin , par ses patellas de la troisieme paire beaucoup plus courtes que celles de la quatrieme paire. 3. — Pardosa occidentalis, sp. nov. 9 Long*. 7 mm . Ceplialothorax nigricans , vitta media, flava , angusta, an- tice attenuata, in parte thoracica leviter dilatata, oculos pos- ticos antice haud superante, atque vittis marginalibus flavis vitta media vix latioribus, integ-ris, atque supra valde denticu- latis ornatus. Oculi antice lineam paulo procurvam forman- tes, mediis lateralibus paulo majoribus, intervallo oculorum mediorum diametro oculi vix ang-ustiore; intervallo oculorum seriei secundae diametro oculi V 3 latiore. Chela? flavo-rufes- centes. Sternum nigrum, in medio paulo dilutior, albo pu- bescens. Abdomen supra nig-ricans, obscure rufo pubescens, antice pilis albis maculam unicam formantibus, postice ma- cularum transversarum , brunneo-rufescentium serie long-i- tudinali ornatum; subtus testaceum, sordide flavo-pubescens; maxillae flavse , nigro-marg-inataB. Pedes fulvi; femoribus ma- culis nigris tribus denticulatis et secatis supra ornatis; tibiis subtus late nig-ro-maculatis; metatarsis tarsisque concolori- bus. Plaga vulvas rufescens, lasvis, long-issima, ang-usta, in parte prima parallela, in parte secunda paulo dilatata, ad apicem recte truncata cum ang-ulis baud productis, leviter depressa et marg'inata, praesertim versus medium. Portugal: Algarves. (Cli. Martin, P. L^veill^.) Voisin des P. monticola, pahistris et sultuaria, mais bien distinct par la forme etroite et tres-allong-6e de sa plaque g-enitale. 4. — Dictyna gratiosa, sp. nov. Q Long-. 6 mn . Ceplialothorax fere nig-er, antice sensim clarior et rufescens, albo-testaceo marg-inatus, parte thoracica g-labra, laavi, valde impressa, parte cephalica coriacea, dense et long-e albo pubes- cente. Oculi postici aequi, mediis inter se multo mag-is quam k lateralibus approximatis. Oculi antici, lineam evidenter pro- 136 A.NALES DE HISTOKIA NATURAL. (4) curvam formantes, mediis paulo majoribus et inulto mag-is aproximatis. Oculi medii trapezium latlus quam long-ius for- mantes , anticis quam posticis paullo majoribus. Clypeus paulo depressus, oculis anticis plus duplo longior. Abdomen late ovatum, convexum, fulvum, albo-niveo dense pubescens, nigro ornatum: supra antice vitta longitudinal! sat angusta lanceolata, postice vitta longitudinali latiore, antica truncata. postice attenuata, lineis albis exilibus quatuor transverse se- cata, utrinque vitta lata, albo-sparsa. infra vitta lata para- llela mamillas attingente. Sertum nigrum, fere laeve, albo- pubescens. Chelse fusca3,.coriacese, in medio paulo depress®, haud emarginatae, pilis albis crassis ad basin omatae. Pedes maxillares pcdesque fulvo testacei, albo pubescentes. Vulva foveis duabus magnis rotundatis, carina plana separatis, notata. Portugal: Ah/arves. (Ch. Martin, et P. Leveille.) Xota. Les autres especes recueillies dans les Algarves par M. le Docteur Ch. .Martin et M. P. L6veille" sont: Hasarius jucundus Lucas. Menemenis eemilimbatus II. Dendryphantea nidicolena Wlk. Heliophanns lineiventris E. S. H. arinatus E. S. Calliethera mutabilis Lucas. Lycosa Dufouri E. S. L. perita Latr. L. cinerea F. L. albofasciata Brulle. L. Simoni Th. Ocyale mirabilis CI. Xysticus comptulus E. S. Thoraisus onustus Walck. Synacma globosum F. Philodromus emarginalus Schr, P. aureolus CI. Thanatus vulgaris E. S. Micrommata ligurina C. A. Prosthesima bolosericea E. S. P. masia E. S. Drassus severus C. K. Chiracanthium pelapgicum C. K. Clubiona parvula Lc. Textrix coarctata L. D. Steatoda paykulliana Wlk. Theridion nigromargioatum Lc. Euryopis acuminata Lc. Epeira dromedaria Wlk. E. Redii Scopl. E. acalypha Wlk. E. cucurbitina CI. Meta segmentata CI. Tetragnatha extensa L. Stegodyphus lineatus Lat SEMPERVIVUM MASFERRERI (Subgen. ionium), NUEVA ESPEGIE DE LA FLORA CANABIA, DON GUILLERMO HILLEBRAND, (Sesion del 4 de Mayo de 1881.) Calyx semiglobosus, rigide membranaceus , vera obductus , pu- berulus, ultra medium 10-11 partitus, lobis ovatis, obtusis. Petala 10-11, anguste oblanceolala , calyce duplo longiora (in plantam exsiccatam, saturate lateritia in parte siiperiore, palli- diora in parte inferiore). Stamina duplo petalorum nnmero, iisdemque panlum brevio- ra, libera; Jilamentis subulatis , infra sensim dilatatis; ant/ieris brevibus, erectis, late ovatis, apice rotnndatis, a lateribus de/tis- centibus. Squamula nulla. Cocci 10 c/iartacei, puberuli, ovoidei vel suborbiculares, a late- ribus compresis, postice calcarati, superne in stylum subulatum leviter recurvum subito contracti, maturitate a basi scap/widea antice et postice assnrgenti circumscisse secedentes. Stigma ter- minate minutum. Semina placenta ventrali-basilari ultra basin scaphoideam nonporrecla affixa. Columna centralis 10 crenata, calcaria coccornmfulciens eorum- que basibus arete connata. Fruticulus liumilis, demissus, ramis radicalibus 12-1 8* m - lon- gis;foliis in apice ramorum congestis, obovatis, crassis , pubern- 138 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) lis, 5-8 ram - longis; cyma corymb" osa, pcmcijlora (fi.$-Y2), longins pedimculata, terminali, deinde innovatione rami apicali laterali; pedunculo 2-4 e,r ", pedicellis 3-5 mm - longis. Hab. — Versus Buenavista insulse Teneriflae. Esta planta, que g-ustoso dedico a mi estimado amig-o y ce- loso botanico Dr. D. Ramon Masferrer, tiene su colocacion natural cerca del Sempervivum strejmcladum Webb; pero se disting-ue de este ultimo y de todas las otras especies de es- tas islas, en cuanto me son conocidas, por la presencia de una columna central manifiesta, y por la singular deiscencia de los carpelos, que ademas estan provistos de unas espue- las obtusas. En la generalidad de las especies los carpelos se convierten, por su natural desarrollo, en foliculos fijos por su base, que se abren por la sutura ventral, oxtendiendose la linea de soparacion a los dos Lados, pero no a la cara anterior que queda ilesa. En su consecuencia, los foliculos no caen, sino que quedan in situ, .ninque la flor se marchite y seque; y cuando se tira de ellos con fuerza queda la sutura dorsal 6 anterior como uri filamento. En nuestra especie, por el con- trario; los dos tercios superiores del carpelo se separan com- pletamente del tercio inferior (en la misma forma que los pixi- dios) por dos lineas escotadas, quedando la base en forma de navecilla con proa y popa elevadas. En las floresya viejas fal- tan los carpelos, y las partes anteriores (proas) de sus bases fijas se presentan entre los filamentos en forma de escamas ovales. D. German Wildpret , jardinero del Botanico de la Orotava, recog-i6 en Buenavista y plant6 en su jardin una especie que parece ser la nuestra, y que ahora (22 Abril 1881) florece por primera vez en el jardin; mas en ella los p^talos son amarillos, la cima es mas llena (teniendo hasta 16 y mas flores), y las ho- jas gruesas mas llenas miden 12-15 milimetros de larg-o. RECUERDOS BOTANICOS DE TENERIFE 6 SEA, DATOS PARA EL ESTLDIO DE LA FLORA CA1RIA, POE DON RAMON MASFERRER Y ARQUIMBAU. PARTE SEGUNDA « ; . (Sesion del 6 de Abril de 1881.) CATALOGO RAZONADO DE LA FLORA DE TENERIFE, CON ESPECIAL INDICAGION DE LAS PLANTAS OBSERVADAS POR EL AUTOR EN AQUELLA ISLA EN LOS ANOS DE 1878 Y ~9, Y NOTAS SOBRE LA FLORA DE TODO EL ARCHIPIELAGO GANARIO , MADERA Y DEMAS ISLAS DE AQUELLA REG-ION BOTANIGA. SECCION SEGUNDA. Comprende todas las familias contenidas en el tomo segundo de la Phytographia Cana- riensis de P. Barker Webb y S. Berthelot, que es la obra seguida para el orden y sinonimia de las especies que eu este Catalogo se enumeran. Cucurbitaceas. Bryonia verrucosa Ait. ( Hort. Kern. — B. hedercefolia Jacq.— B. alba? Bory de S.-Vinc; Essais sur. 1. II. Fort., p. 357; non L.) Orillas del camino de la Rambla de Castro a Icod de los Vi- nos. — Mayo; en fl. y fr. (1) Vease para la Parte primera el tomo ix, p. 309 de los Anales. 140 AXALES DE HISTOHIA KATURAL. (64) Crece, adem&s cle Tenerife, en Gran Canaria y en la Palma (W. B.); pero es una planta puramente canaria. Despues de Masson creo que nadie ha observado en este ar- chipielag-o la especie Bryonia latebrosa Ait. (Hort. Kew.), que se tiene como propia del mismo. Citrullus colocynthis Schrad. (Cwcumis Colocynthis L.) En la arena y cascajo de la region calida de todas las islas Canarias, y en particular en la entrada de los barrancos, se- g*un "W. B. — Hartung- tambien la hallo en Fuerteventura. Crece ademas esta especie en las islas del Cabo Verde. Sur de Africa, Eg-ipto Superior, Mediodia de Espana, Sicilia, Orien- te y Japon. Seg-un Watson, crece en las Azores la Momordica elaterium'L. (Ecbalium Elateriwm Rich.), de la reg'ion mediterranea. En las islas del Cabo Verde hay la Momordica Charantia L., de la costa africana. En las Canarias no creo se haya hallado hasta ahora nin- g-una Momordica. Cultivanse en este jurhipiedag-o varias plantas de esta fami- liar alg-unas especies del g-enero Cucurbita (como el Cucurbita Pcpo L., que se da muy bien), el Cwctmis Citrullus Ser. (que tambien se da muy bien) y el Cucumis Melo L. (que no se da tan bien como en la Peninsula; deg-enerando sobre todo la va- riedad y. deliciosus V\'k. et Lg\, desde el seg-undo aho de cul- tivo), con alg-una Lagenaria. De la familia de las Pasijlords se cultivan en losjardines de Tenerife varias especie's del g-enero Passiflora, principal- mente la Passiflora carulea L., que en la Madera se halla casi naturalizada. Tambien es muy cultivada en las huertas de la isla de Te- nerife la Carica Papaya L. (Papaya vulgaris Lam.) que da muy buenos y sazonados frutos. El g*6nero Carica se halla (65) Masferrer. — recuerdos botAnicos de tenerife. mi comprendido por Bentham y Hooker (Gen. PL I., p. 814) en la tribu V, Pajwyacea, de la familia de las Pasiftoras, tribu que para Endlicher, Lindley y otros formaba una familia in- dependiente. M. Despreaux, segun W. B., Iiall6 en la Gran Canaria el Myriophyllwm spicatum L., que crece en toda Europa, de la familia de las Halordgeas. Litrariaceas. Lythrum hyssopifolia L. Sitios humedos en los alrededores de Santa Cruz de Tene- rife.— 14 de Mayo de 1878; en fl. y fr. — De Gran Canaria (Bar- ranco del Guinguada) me la ha mandado Ripoche. Hallase tambien en la Madera, en las Azores, en casi toda Europa, en America, en el Cabo de Buena Esperanza, en Nue- va Holanda y en Nueva Zelandia. L. acutangulum Lag-. ("Wk. et Lge., Prodr. Fl. Hisp. in, p. 172.— L. ^/mTen.-Gr. etGodr.,Fl. de Fr. i, p. 594.— W. B. 1. c. ii, p. 6.) Alrededores de Icod de los Vinos. — Mayo, 1879; en fl. y fr. — He recogido en este punto ejemplares de la forma longistyla y de la brevistyla. Hallase tambien en la Madera, en las Azores y en muchos puntos de la zona mediterranea. En las Azores hay, ademas de estamisma familia, el PepHs Portula L., que crece en casi toda Europa. Onagrariaceas. Epilobium parviflorum Schreb. Valle de la Orotava, Icocl de los Vinos y otras partes de la Isla. — Mayo; en fl. y fr. Crece en la Madera, Azores, islas del Cabo Verde, en casi toda Europa y en algunos puntos de Africa. 142 ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (66) Epilobium palustre L. En sitios humeclos y elevados de Tenerife (W. B.). Crece en casi toda Europa. En la Madera, ademas de la especie primeramente citada. crecen las siguientes: EpiloMum lanceoJatum Sebast. et Maur. — E. tetragonum L. — E. oh&cwrwn Schreb-. . los tres tambien europeos. ^Enothera rosea Ait. (. Rosa canina L. /3. dvmetovwm W. H. (Rosa dumetorum Thuil.) Montes elevados de Tenerife, Gran Canaria y la Palma ( W. B.) R. canina L. y. Armida w. B. (Rosa sarmentacea Woods?) Montes elevados de Tenerife, filo de las laiiadas (\V. B.) y tambien en la Palma (\V. B. — L\v.) La Rosa canina L. a. vulgaris W. B. (R canina L. a. glabra Desv.J en la Gomera. Gran Canaria y en la Madera. La Rosa canina L. erece, en distintas variedades, en toda Europa, en el Caucaso y en Oriente. Cultivanse en Tenerife di versa is y exquisitas variedades de rosales procedentes de varias especies: hallandose ya algmnas de ellas casi naturalizadas. (69) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 145 Pyrus Aria Ehrh. (Crataegus Aria a. L.—Sorbus Aria Crtz.) En los montes mas frios y elevados de Tenerife (W. B.) Crece tambien en diferentes puntos de Europa. En la isla Madera hay el Pyrus Aucuparia Gsertn. (Sorhis AucupariaL.) que viene k ocupar el lugar del anterior en aquella flora. Cultivanse en Tenerife el Pyrus communis L., el P. Malus L. y el Pyrus Cydonia L. (Cydonia vulgaris Pers.). Ademas se cultiva la Photinia (Eriobotrya) japonica. En la Madera hay propio de aquella isla el Chamcemeles co- riacea Lind. Primus lusitanica L.W. B. (Cerasus lusitanica p. Hixa Ser. — Lw. 1. c. p. 236. — Primus Hixa Brouss. in Willd. Enum. — Primus multiglandulosa Cav. Anal, de C. N. — Cerasus Hixa Spach.) En el monte de Las Mercedes en 20 de Mayo de 1879 lo he observado y recog-ido sin flor ni fruto. Tambien crece en la Madera, Azores y en Portugal. Se cultivan en Tenerife el Prunus Amygdalus (Amygdalus communis L.), el P. Persica (Amygdalus Persica L. — Persica vulgaris Mill.), el P. Armeniaca L. (Armeniaca vulgaris Lam.), el P. domestica L., el P. Cerasus L. (Cerasus acida Borkh.— Cerasus Capi'oniaDC.) y el P. avium L. (Cerasus avium Moench.) Granataceas. (1) Punica Granatum L. Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, completamente na- turalizada. Crece en toda la zona mediterranean si bien parece origina- ria de Oriente y de la India boreal-oCcidental. (1) Beutham y Hooker (Gen. PI. i. p. 784) colocan este genero al flnal de las Litra- tidceas bajo el epigrafe de Genera anomala, otros autores le nan incluido en la familia de las Mirtdceas . ▲KALES DE HIST. NAT.— X. 10 146 A.NALES DE HISTORIA NATT"TIAL. (70) Leguminosas. Anagyris latifolia Brouss. (in Willd. Enum.) Entre San Juan de la Rambla a Icod, en sitios secos y penas- cosos (W. B.) Esta estirpe, propia de la isla de Tenerife, es afine al Ana- gyris foetida L., de la zona mediterranean y viene a ser su re- presentante en la flora canaria. Ononis Natrix L. Segun W. y B. (1. c. n.. p. 22) en el Herb, de Desfontaines hay mi especimen de la variedad p. picta W. B. (Ononis picta Desf.) recogida en Tenerife. En Gran Canaria hay, seg-un los mismos autores, otras dos variedadesde la misma especie. tenidas por algunos botanicos por especies independientes, y son 0. Natrix tar. ramosissima (0. ramosissima Desf.) y el 0. Natrix var. hispanica (0. His- panica L.). El Ononis Natrix, en sus diversas formas, se halla extensa- mente repartido por la zona mediterranea. O. reclinata L. Valle de la Orotava en el Mal-pais de las Arenas. — Mayo de 1879; en fl. y fr. Tambien se halla en las demas islas Canarias, en la Madera y en toda la zona mediterranea. O. angustissima Lam. (0. longifolia Villd.) Montes de Tenerife sobre Giiimar y en el Cuchillo (W. B.) En Gran Canaria hay una variedad de esta bonita especie llamada /j. ulicina W. B. (Ononis ulicina W. B. in. Ic. tab. 51; A.) Crece tambien esta especie en Argelia y en el reino de Tu- nez; habi^ndose citado en Espana (entre Valencia y Denia), en donde no es seg-ura su presencia. En Lanzarote (cerca de Mala) y en el islote de la Graciosa citan W. B. el Ononis vaginalis Vahl.. que es una especie afri- cana. (7i) Masferrer.— recuerdos botanicos de tenerife. w El Ononis heiecarpa Webb citado por W. B. y por Martinez en Lanzarote, y por este ultimo autor solamente en Fuerte- ventura, es una estirpe propia de este archipelago. El Ononis laxijlora Desf. de Lanzarote, Fuerteventura (W. B. y Hart.) y Gran Canaria (W. B.) crece tambien en Marruecos. Ononis mitissima L. Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y en otras partes; en Campos y sitios herbosos, abundante. — Febrero, Mayo; en flor y fr. En todo el archipielago, Madera y toda la zona mediter- ranea. O. serrata Forsk. En todo el Archipelago, frecuente (W. B.) Es planta de la region mediterranea. En la Madera hay una especie diferente de las de Canarias, llamada por Lowe Ononis micrantha. En las Azores s61o se ha citado el Ononis arvensis L., forma vegetal reducida hoy dia por muchos autores a una variedad del . prociirrens Wallr. En las islas del Cabo Verde no se cita ya ninguna especie del g^nero Ononis, que se halla repartido por Europa, Asia oc- cidental y Africa boreal; constituyendo las Canarias el limite, por aquel lado, del area de habitacion del mismo. Ulex europseus L. Hacia Icod de los Vinos. — 26 de Mayo, 1879; en fl. y fr. Tambien se halla en la Madera, en las Azores y en la Eu- ropa mediterranea. En las Azores hay ademas el Ulex nanus Smith. Adenocarpus viscosus, a. frankenioides W. B. (A.fran- kenioides Chois. — Cytisus foliosus L'Hert. — Genista vis- 148 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (72) cosa ^NiW&.—Spartium microphyllum Linck. — Spftriiwm microphyllum Brouss., ex Viera., Die. H. N., i, p. 22.) En el punto llamado Estancia de la Cera, en la subida al Pico de Teide. — 1.° de Setiembre, 1878; en fruto. Aparece primero, al subir a las mas elevadas reg-iones de Tenerife, en ejemplares aislados, mezclados con varias otras plantas; va lueg-o aumentando el numero de aquellos, hasta que es ya por fin la especie predominante, hallandose s61o acompanada en esta region por ejemplares del Cytisus nubi- genus, que de cada vez van siendo mas abundantes & medida que nos vamos elevando, hasta que acaban por ser los linicos que pueblan el terreno; pues el Adenocarpus citado no lleg-a tan arriba como esta ultima especie de Cytisus. En las cumbres de los montes de la isla de la Palma hay otra variedad de esta misma planta, llamada por W. B. )3. sparlioides. Esta planta es propia de la flora canaria. Adenocarpus foliosus DC. a villosa et p. glabrescens W. B. Cytisus foliosus Ait. — Spar Hum microphyUum Cav. — SpartiitM compJicatu.nl Bory de St. Vine, 1. c, pag. 348, num. 403, non L. — Codeso: Spartium Canariense ramosissi- mum; Viera, Die. de H. N., i, p. 223.) Monte de las Mercedes, Agua Mansa, Barranco del Valle y otras partes de Tenerife. — Mayo, Junio; en fl. y fr. Crece aclemas en Gran Canaria (W. B.), siendo especie pro- pia de esta flora. En la Madera hay el Adenocarpus divaricatus L\v. (Cytisus dharicatus L'Herit. — C. complicatus DC. Fl. de Fr., non Brot. — Adenocarpus complicatus J. Gay), que crece ademas en al- g-unos puntos de la peninsula ib6rica y en la Francia austro- occidental. Cytisus canariensis... (Telinc canariensis W. B. — Genista canariensis L. — Cytisus candicans $ Lamk. — Spartium albicans Cav.) Bajada de Tigayga en el valle de la Orotava. — Mayo, 1879; en fl. y fr. poco maduro. Hasta ahora solo ha sido hallada en Tenerife esta especie. A3) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 149 Cytisus candicans DC. (Genista candicansL. — Teline can- dicans W. B.) Rara en Tenerife (Agua Garcia) W. B. Especie de la region mediterranea. C. ramosissimus Poir. (Teline ramosissima W. B. — Cyti- sus paniculatus Lois. — Genista CanariensisBC, nonL.) Montes de Tenerife (las Mercedes) W. B. Es especie propia de esta flora. El Cytisus stenopetalus... (Teline stenopetala W. B. 1. c. pa- gina 39. — Genista stenopetala W. B. tab. 45), crece en la isla de la Palma (barranco del Rio) y en la isla de San Antonio del archipielago del Cabo Verde. El Cytisus congestus... (Teline congesta W. B. — Spar Hum conges turn Willd. — Genista congestaLink. — G. microphylla DC.) crece en la isla de Gran Canaria, y es especie propia de aquella flora. C. linifolius. (Teline linifolia W. B. — Genista linifolia L. — Spartium linifolium Desf.) En los montes orientales de Tenerife (W. B.) Tambien crece en la isla de la Palma, Africa boreal, Pe- ninsula iberica y Francia austral. M. Despreaux hall6 en Gran Canaria (monte del Risco bianco) otra bonita especie hasta ahora no vista en otra parte, que es el Cytisus rosmarinifolius (Teline rosmarinifolia W. B.) De la misma seccion del g6nero Cytisus , a que pertenecen las especies anteriores (sec. Teline Bentli. etHoock. Gen. pi. 1, pagina 484, tenida por g6nero independiente por Webb), tiene la flora de la Madera tres especies, que son: el Cytisus made- rensis... ( Genista maderensisWebh.— Teline maderensis W. B.), el Cytisus Paiva .. (Genista Paivae Lw.) y el Cytisus virga- tus... (Genista xirgata Lw.— Spartium virgatum Ait.) G. proliferus L. fil. (Escobon.) Parte alta del valle de la Orotava, y en los ultimos montes 150 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (74) antes de llegar k las Canadas, subiendo al pico de Teide. — Mayo; en fl. y fr. Setiembre; sin fl. ni fr. Es una estirpe puramente canaria, que se halla en Tenerife y en Gran Canaria, desde la region de las selvas & la region alpina. Cytisus nubigenus Link. fSpartocytisus mibigenus^J . B. — Spar Hum supranubium L. fil. — Cytisus fragrans Lamk.— Spar Hum nubigena Ait. — Retama blanca 6 Retama blanca del Pico.) En las Canadas. — 2 de Setiembre, 1878; en fruto. — 27 de Mayo de 1879, en flor. Especie propia de los montes elevados de Tenerife; siendo la planta dominante en las canadas y llegando hasta m&s arriba de la estancia de los Ingleses (6 de abajo) en la base del Pico de Teide. En alguno de los barrancos altos de Tenerife se ve al- guno que otro pie" de esta especie, sin duda procedente de se- millas arrastradas por las aguas. C. filipes... (Spartocytisus Jllipes W. B.) Webb y Berthelot citan esta especie, que es comun en los montes de la isla de la Palma, en la parte alta de los montes que cierran el valle de la Orotava sobre Tigayga. Yo s61o la he visto en el Jardin Botanico de la Orotava. Es especie propia de la flora Canaria. En el Jardin Botauico de la Orotava he visto tambien el Cytisus albidus DC, que es una estirpe canaria (W. B. I. c. n, p. 47), de la que no se conoce aiin el punto de este archipe- lago en que se halla espontanea. El Cytisus scoparius Linck. (Sarothamnus scoparius Koch. — Spar Hum scoparium L.), que se halla en muchos puntos de Europa, crece tambien espontaneamente en las Azores y, en la Madera; por mas que haya sido probablemente introducido en estos dos ultimos archipielag-os. En Tenerife citan Webb y Berthelot (1. c. n, p. 59) una va- riedad de esta misma especie con el siguiente nombre y sin6- nimos: Sarothamnus' scoparius var. glabratus f Spar Hum scopa- rium et Cytisus glabratus Lip. in Buch, Phys. Can. p. 156, C75) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. isi ex "W. B.); la cual s61o ha sido observada por Buch en un re- ducido espacio alrededor de un acueducto sobre la Orotava; y como posteriormente, ningun observador, que nosotros se- pamos, ha vuelto a ver la referida forma vegetal, creemos que no debe ser comprendida en el catalogo de plantas de Tene- rife, por ser probablemente algunos ejemplares escapados de algun jardin, los observados por Buch en el punto citado. Genista rhodorhizoides... (Retama rliodorhizoides W. B. — Genista monosperma Link, non Lam. — Spar Hum splicer o- carpum Bory de St. Vine. 1. c. 348, num. 406, non L.) Barrancos occidentals de Tenerife, W. B. Tambien en la Palma, en Lanzarote y en la Gomera; pero hasta ahora no ha sido hallada fuera de este archipielago. Spartium junceum L. Cerca de la carretera que va de Santa Cruz a la Laguna. — Abril, Mayo; en fl. y fr. Es planta de la region mediterranea. Cultivase en Tenerife y demas islas el Lupinus Termis Forsk. (Lowe, 1. c. p. 119.) Del valle de la Orotava (espontanea en terrenos cultivados. — Diciembre, 1879; en flor) me ha mandado E. Rodriguez el Lupinus luteus L., especie recientemente introducida en la Isla, muy cultivada en Europa y tambien en la Madera, ha- ci6ndose faeilmente espontanea en todos estos puntos. Medicago orbicularis All. (M. polymorpha />. sciUellata L.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife; valle de la Orotava y otras partes. — Abril, Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera y en la region mediterranea. M. Despreaux hall6 en la isla del Hierro el Medicago ar- bor ea L. (W. B.) El Medicago lupulina L. , que se halla en la Madera, Azores, toda Europa y zona mediterranea, es muy probable 6 casi se- guro en el archipielago canario, en donde ha sido ya citado. M. Helix Willd., g, spinosaW. B. (M. Helix.; a, calcarata Lowe. — M. ooscura Retz. B. Helix p. aculeata Gus; Wk. et Lge. 1. c. in, p. 383.) 152 ANALES DE HISTOItIA NATURAL. (76) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, y en varios otros la- dos do la Isla. — Marzo, Mayo; en fl. y fr. Pres6ntase esta especie con facies bastante diversas. Crece ademas en la Madera y en la zona mediterranea. M. Despreaux hallo, segun W. B., el Medicago Uttoralis Rohde, en Gran Canada. Medicago laciniata All. ( M. polymorplia , var. r. laci- niata L.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife. — Mayo, Marzo; en flor y fruto. Planta del Africa boreal y austral, Arabia, Palestina y Persia central; pero introducida ademas en varios puntos de la zona mediterranea. M. denticulata, &. macrantha W. B. (M. lappacea, a. mar era ntha Lowe. — M. hispi da Ga?rtn., C. macrocarpa Urb. — M. pentacycla Seub.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y varias otras partes de la isla. — Mayo; en fl. y fr. Del valle de la Orotava me la ha mandado E. Rodriguez. Tambien en la Madera, Azores, zona mediterranea, Asia central, etc. M. ciliaris Willd. (M. polymorpha, var. x. ciliaris L.) En Tenerife (San Dieg-o) recog-ido por Bourg-eau, seg-un Lowe. — Probablemente pertenece a esta especie un ejemplar que teng-o en mi herbario de Tenerife, recog-ido por mi en las inmediaciones de Santa Cruz; pero que no puede ser determi- nado con seg*uridad por falta de fruto. Crece esta especie en toda la zona mediterranea y en la Madera. El Medicago intertexta All. crece, segun Lowe, en la Gran Canaria. M. minima Lam. (M. pohjmorpha, var. m. minima L.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y varias otras partes de la Isla. — Abril, Junio; en fl. y fr. (77) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 153 Tambien en la Madera, toda la zona mediterranea, casi toda Europa, Asia occidental, etc. M. tribuloides Desv. (M. trwncatula Gsertn. B. longeaculea- tum Urb.) Hacia Buena Vista yen algun otro punto de Tenerife. — Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera y en toda la zona mediterranea. En Gran Canaria (Despreaux), Lanzarote (W. B. y Hartung) y Fuerteventura (Hartung) se halla la Trigonella AamosaL., que crece ademas en Egipto y en Arabia. En la Madera y en las Azores hay la Trigonella omWiopo- dioides DC, que crece ademas en muchos puntos de Europa y en Argel. Melilotus parviflora Desf. (M. indica All.) Alrededores de Santa Cruz; valle del Bufadero; valle de la Orotava y otras partes. — Abril, Mayo; en fl. y fr. — Tambien me la ha mandado de los alrededores de Santa Cruz (Marzo, 1880) E. Rodriguez. En la Madera, Azores y en toda la zona mediterranea; tam- bien se halla introducida en America y otras partes. M. sulcata Desf. Alrededores de Santa Cruz y valle del Bufadero. — Abril; en flor y fr. Tambien en la Madera y en toda la zona mediterranea. En la Madera hay ademas el Melilotus Lippoldiana Lowe. Trifolium angustif olium L. Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y muchas otras par- tes de la isla. — Marzo, Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera, Azores y en toda la region medi- terranea. M. Despreaux hall6 en Gran Canaria (W: B.) el Trifolium Cherleri L., que tambien se halla en la Madera y en la zona mediterranea; siendo probable en Tenerife. ZA'2 [(LIB RAP 154 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (T8) En la isla de la Palma citan W. B. el Trifolium stellatum L., que tambien crece en la Madera y en la zona mediterra- nea, siendo ademas probable en Tenerife. Trifolium lappaceum L. Barranco del Valle y en otros sitios herbosos de los barran- cos de Tenerife. — Mayo; en fl. y fr. Tambien se balla en la Madera, Azores y en toda la zona mediterranea. T. Panormitanum Presl. (W. K. et Lge. 1. c. in, p. 368.— T. squarrosumW. B.) Alrededores de la Laguna y valle de la Orotava. — Mayo, 1879; en fl. y fr. Tambien se halla en toda la zona mediterranea. En la Madera hay la especie afin a la anterior, que es el T. maritimum Huds. , la que se halla asimismo en la zona mediterranea. T. arvense L. Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, Orotava , Icod y otros puntos. — Abril, Setiembre; en fi. y fr. Varia algo en la longitud de los pedunculos, y en algunos otros caracteres. Tambien en la Madera, Azores, toda Europa, toda la zona mediterranea y en otras partes. T. Ligusticum Balb.? Tengo un solo ejemplar de los alrededores de Santa Cruz de Tenerife (Mayo, 1878) que no esta en completo buen estado para poder asegurar que pertenezca a esta especie, la que, se- gun W. B. es general en todo el archipielago. Crece tambien en la Madera, Azores y en toda la zona medi- terranea. T. Bocconei Savi. Cerca de Santa Cruz de Tenerife (W. B.) En algunos puntos de la Peninsula Iberica, Francia, Italia. Turquia, Africa boreal, etc. (79) Masferrer. — recuerdos botAnicos de tenerife. 155 Trifolium striatum L. 7. spinescens Lge. (Prodr. Fl. Hispan. vi, pagina 362.) Valle del Bufadero. — 10 de Abril, 1879; en fl. y fr. Tengo otras formas de esta misma especie, recogidas por mi en el Monseny (Cataluna), que difieren de la de Tenerife, princi- palmente por tener los dientes del caliz mas cortos, y porque 6stos se separan menos unosde otros en la madurez del fruto. Se halla tambien esta especie en la Madera, Azores , Europa media y austral, etc., etc. T. scabrum L. Alrededores de Santa Cruz y varias otras partes de la isla de Tenerife. — Abril, Mayo; en fl. yfr. Tambien en la Madera, Azores, Africa boreal , varios puntos de Europa, etc. T. glomeratum L. Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y varias otras partes de la Isla. — Abril, Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera, Azores, toda la zona mediterranea, Francia occidental, toda Espana y Portugal. Esta es la linica especie del genero Trifolium que se halla en las islas del Cabo Verde. • M. Despreaux hall6 en Gran Canaria el Trifolium sufoca- turn L., que tambien crece en la Madera, Azores, zona medi- terranea, etc., y es probable en Tenerife. T. subterraneum L. Entre la villa y el puerto de la Orotava y en otras partes de Tenerife. —Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera, Azores, zona mediterranea y varios puntos de Europa. T. resupinatum L. Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y otras partes de la Isla. — Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera y Azores y en toda la region medi- terranea. . . 156 ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (80) Trifolium fragiferum L. En Tenerife, cerca de la Lag-una, en el camino de esta ciu- dad a las Mercedes (Lw.) Tambien se halla en la Madera, en toda la zona mediterra- nea, en muchos puntos de Europa, en Oriente, etc. T. tomentosum L. Frecuente en sitios herbosos de todo el Archipielag-o (W. B.). Tambien crece en la Madera y en toda la zona mediter- ranea. M. Despreaux hall('), seg-un W. B., en la parte alta de la Gran Canada el Trifolium spumosum L., de la zona mediterranea. T. procumbens L. Alrededores de Santa Cruz, valle de la Orotava, Las Merce- des y otros puntos de la isla de Tenerife. — Abril, Setiembre; en fl. y fr, Del valle Gimenez me la mando E. Rodrig-uez. Tambien en la Madera, Azores, Europa toda, Africa boreal y Abisinia (1). T. minus Rebh. (T. filiform W. B./aon L.) Monte de las Mercedes ybarrancos del valle de la Orotava. — Mayo, Setiembre; en fl. y fr. Crece tambien en la Madera, Azores y en toda Europa. No he visto en Tenerife ni me consta se haya hallado en el arcliipielag-o canario el Trifolium prate-use L., que es comun en toda Europa y que se cultiva en la Madera, pero sin que crezca, tampoco, espontaneamente ni en la Madera ni en las Azores. Es probable se encuentre en Tenerife el Trifolium repens L., que crece en toda Europa, en la America boreal y tambien en la Madera y Azores. Drouet (1. c. p. 89.) cita ademas en las Azores el Trifolium cernuum Brot. y el T. rariflorum Welw. (1) El Trifolium cawpestre Sehreb. es tenido por roucbos autores como una variedad de T. procumbens L. Esta forma se ha citado en las Azores. (si) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 157 En la Madera se halla el Anthyllis Lemanniana Lowe, afin al A. VulnefaridL., que se halla extendido por toda Europa, Africa boreal y Abisinia. En el archipielag-o canario no se ha citado ning-una especie del g6nero Anthyllis. Lotus glaucus Ait. (W. B. 1. c. n. p. 84; Pedrosia tenella Lowe, Man. Fl. of. Mad., p. 177.) Hispido-pubescens , glauco-virens; caulibusprocumbentibus, sce- pe in orbem expansis , tenuibus, ramosis; ramulis junioribus ci- nereo-velutinis; foliis breviter peliolatis sub-sessilibusque, folio- lis obovato-cuneatis ■, obtusis, raro acuthisculis, sub-ciHatis, stipu- lis cumfoliolis conformibus, peUolum super antibus; pedunculis l-3-floris ,Jiliformibus, folio mnlto longioribus, apice folium ex- stipulatum gerentibus; foribus pallide luteis; calycis dentibus acutis, tubo longioribus ; vexillo late otato apiculato; alis ovatis, carinam longe rostratam aqualibus vel sub-toriilosis, nigricanti- hus, 3 cm - longs.; seminibus globosis, nigro-maculatis. Hab. In maritimis plaga occidentalis Teneriffce. A orillas del camino de la Orotava a Garachico, abundante. 25 de Mayo de 1879; en fl. y fr. Del puerto de la Orotava me la hamandadoE. Rodriguez. Varia algo por su mayor 6 menor vellosidad , seg-un los si- tios en que crece, y tambien por el numero de flores de sus pedunculos. Para Lowe no es esta planta el verdadero Lotus glaucus Ait. (Hort. Kew. ed. 2.", iv, 392) que se halla en el archipielag-o de la Madera. Seg-un este mismo autor, en el archipielag-o canario hay dos especies afines pero distintas del verdadero L. glaucus, y son, una de ellas, la referida de Tenerife (Pedrosia tenella Lw.) y la otra de Gran Canaria (vulg-ar en los alrededores de la ciu- dad de las Palmas), llamada por 61 Pedrosia leptopihylla. En las islas del Cabo Verde cita tambien el Dr. L. A. Schmidt el Lotus glaucus Ait. Siendo sumamente dificil precisar bien la sinonimia en las especies del g-6nero Lotus, h6me resuelto a dar una lig"era frase descriptiva de todas las especies observadas por mi en 158 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (82) Tenerife, a fin de poder de este modo, subsanar en parte los errores en que pueda haber incurrido en la determinacion de las referidas estirpes. Lotus sessilifolius DC. (Cat. Hort. Monsp. p. 122. Prodr. n., p. 210.) — Lotus glaucus P. Soland. in Herb. Banks. — L. dorycnoides Poir. — L. pentajihyllos Link in Buch, Phys. Beschr. Can. Ins. p. 156, teste W. B. 1. c., n, p. 85. Pedro- sia sessilifolia Lowe.) Fruticulosus, adpresso-pubescens , plus minitsve cinereo-virens; caulibus ascendentibus, ramosissimis; ramis teretibus, elongatis, dims, intricatis, dumetum formantibus; foliis sessilibus, foliolis linearibus, basi attenuatis, apice oblusiusculis xcl sub-acutis , sti- pulis conformi bus foliolis paulo minoribus;pedunculis 3-7 ftoris, foliis multo longioribus, apice nudis x el folium deformatum ge- rentibus; jloribus luteo-aurantiacis; calycis dentibus lanceolatis acutis, tubum cequaniibus; xexillo oxato, sub-apiculato; legumini- bus linearibus, rectis, re/lexis, cylindrico-subdepressis, eleganter torulosis, 3 e °" longs.; seminibus nigricantibus. Variat: caulibus, foliis, calycibusque Mspido-sericeo-pubescen- tibus, cinereo-xirentibus. Habit. In saxosis maritimis apricis Teneriffa juxta cixit. Santa Cruz et conxallibus proximis. En Mayo de 1878 cogi s61o ejemplares en fruto en los alre- dedores de Santa Cruz, pero en Abril del ano sig-uiente cog-i abundantes ejemplares en flor y fruto en las inmediaciones de la referida ciudad y en los barrancos de Paco alto y del Bufa- dero , siendo los de esta ultima localidad mas vellosos que los otros, lo que le da a primera vista una facies diferente. La Pedrosia florida Lowe (Lotus florida) del archipielag-o de la Madera (isla de Porto Santo) es totalmente diferente (seg-un el mismo Lowe) de la especie anterior, que es puramente ca- naria. L. campylocladus W. B. 1. c., n, p. 83, tab. 62. (an form. L. arenarii Brot. ?) Cinereo-virens, dense hirsuto-pubescens; caulibus ascendentibus, ramosis; foliis brexiter petiolatis; foliolis oboxato-cuneatis; obtu- siusculis vel retusis ; stipulis ovatis, subpetiolatis , petiolum (83) Masferrer.— recuerdos botanicos de tenerife. iso aquantibus vel superantibus; pedunculis 2-6 Jloris, folio 3-4plove longioribus, apice folium exstiimlatum rarb reformation gerenti- bus; floribus late aurantiacis;calgcis dentibus longe aculatis, tubo longioribus; vexillo ovato, apiculato; carina, par km citrvatd, lon- ge rostratd; leguminibus linearibus, rectis, compressiusculis, sub- torulosis; seminibus globosis. Habit. In locis apricis inter escorias insula Teneriffce. Los ejemplares que tengo en mi herbario los recogi en flor y fruto en Mayo de 1879 en la parte Norte de la isla de Tene- rife en sitios descubiertos de los barrancos de aquel lado de la isla. No tenia completa seguridad de haber acertado en la deter- minacion de esta especie, por lo que remiti un ejemplar en consulta al Excmo. Sr. D. Mig-uel Colmeiro, quien amable- mente me contest6 en 24 de Marzo de este ano (1881), asegu- randome habia sido exacta mi determinacion, «aunque la es- pecie de Webb sea muy afine al L. arenarius Brot. y acaso va- riedad del mismo, como V. lo indica.» En la isla de la Palma (en Fuencaliente) citan "W. B. el Lo- tus arenarius Brot. (L. aurantiacus Boiss.), que se halla ademas en la Peninsula Iberica y probablemente en Marruecos. En Gran Canaria citan los mismos autores el Lotus spartioi- des W. B., propio de los montes elevados (Caldera de Tirajana) de aquella isla. En la misma isla (cerca de Mogan) hall6 M. Despreaux (se- gun W. B.) otra especie propia tambien de aquella flora ; el Lotus holosericus W. B. En Lanzarote y Fuerteventura hallaron W. B. , y despues Hartung, el Lotus lancerottensisW. B., especie propia de aquel archipielago , de la que he visto algunos ejemplares en bas- tante mal estado, en el herbario del Dr. Tremols, procedentes de las colecciones de H. Van Henrick y recogidas en Lan- zarote. En la Madera hay de esta seccion del genero Lotus, de la que Lowe form6 el genero Pedrosia, las siguientes especies: Lotus 160 ANALES DE HISTOTUA NATURAL. (R4) neglecta (Pedrosia neglecta Lowe). — L. glaucus Ait. (ya antes ci- tado). — Lotus floridus (Pedrosia Jiorida Lowe; tambien antes ci- tada). — Lotus macranthus Lowe. — Lotus argenteus (Pedrosia argentea Lowe). — Lotus Loweanus W. B. En la isla de Santa Maria (Azores) cita H. Drouet el Lotus macranthus Lowe. Lotus Berthelotii sp. ined. (Pedrosia Berthelotii Lowe, Mss. in Herb. — Heinekenia peliorhyncha Webb, Mss. in Bourg\ PI. Canar. exsic. H. Secun. 1855. Niim. 1.319.) Suffrutex ramosus, adpresse-sericeo-xillosus. plus nmiiisve cine- reus; caulibus frutescentibus. ramis numerosis, rirgatis, patulis rel pendulis, ramulis divaricatis , brexibus ; foliis (15-20 ' 4 ' long.) sessilibus.foliolis stipulis conformibus, anguste-lineari- bus xel lineare-subulatis, uninerviis, acutis, in ramis junioribus fasciculatis ; pedunculis (10-15""" long. ) 2-6 floris nutantibus, folio brevioribus , apice folium exstipulatum gerentibus; Jlo- ribus roseis, magnis (35 mm long. ) ptedicellatis , pedicellis cum pedunculo articulatis. eoque 2-3 brevioribus, calycis tubo lon- gioribus: calycc ultra medium h-partito, lobis lanceolatis, longe acutatis, ralde iiuequalibus , duobus superioribus connixenlibus, calycis tubo longioribus. infimo minimo, tubo cequante; petalis omnibus acutis, calyce duplu longioribus; xexillo extus plus mi- niisve pubescente xel sub-glabro, lineari-lanceolato, basi dilatato, longe acuminaio, re/lexo, carina breviore, in unguem, brexem, canaliculatum subito contractum; alis extus plus miniisxe pu- bescentibus, planis, lanceolatis, obtusiusculis xel sub-acutis, xexi- llo pauce latioribus etnon longioribus, abrupte siipitalis; carina, glabra, ovato-lanceolata, lateribus compressa, bistipitata, mar- gine inferiore basi et apice obtuse curvata, longissime etacutissi- me rostrata, xexillo et alis longiore; stamine xexillari libero, cceteris connatis, filamentis alter nis longioribus superne in urceo- lum obliquum, antheram lanceolatam erectam excipientem, dila- tatis; ovario lineari, recto, multi-ovulato; stylo injtexo, carinam tequante, acuto, sub apice clente acuto aiccto; stigmate terminali. Legumen deest. Species inter Lotos singularis, non tantum magnitudine et colore florum, quam petalis longe acuminatis et expansione urceo- lata filamentorum longiorum. Allah's iLf la Svc espaiwla dsJlist. not. To mo A'. Lam. I. Kl-dus.lil Indies c/< ' hi Se>i ; tzpurutla if . '/h/Uf' X. l.tllll.JJ. • 10. 1-6 Jtrrurrtory ctis OstwruLsiL Based 7-10 IhiUi Pi'JTUl Bosch. Kxclus lit' Anales ./<■ la Sociedad at r ANFIBIOS Y REPTILES BN LA PENINSULA IHERICA i ISLAS BALEARES 1 Triton Gesneri. 2 Triton helveticus. 3 FelonecteB BoBcai. 4 Euproctus pyrenaens. 5 Pleorodelea Waltlii. 6 Chioglosaalnsitanica. 7 Salamaudra maculosa 8 Alytes obstetrieaDsBosca 9 AmmoryctiB Ciaternnsii. 10 DiscogloBans pictns. 11 Pelobates coltripes. 12 Pelodytes Dandinii. 13 Bofo rabeta. 14 Bufo viridiB. 15 Bufo calamita. 16 Hyla arborea. 17 Hyla Perezii. 18 Rana iberica. 19 Rana fnaca. 20 Rana eeculentu 21 Vipera Latastei 22 Vipera aspia. 23 Vipera berus Se 24 Coelopeltis monspessuli 25 Tropiaonotns viperinus 26 Tropidonotns natris. 27 Penops hippocrepis. 28 Zamenis commuius. 29 Rhinecbia acalaria. 30 Coronella cucuUata. 31 Coronella girondica. 32 Coronella anstriaca. 33 Blanua 34 Angnia 35 Seps ohalcides. 36 Gongilns ocellatus Badriagai. 37 Acanthodactylns velox. 38 Psamroodromns bispi 39 PsammodromtiB cine 40 Lacerta oxycephala. 41 Lacerta muralis. • 1/ - 42 Lacerta muralis Lilfordii. 43 Lacerta Schreiberii. ,- i(i 44 Lacerta ocellata. de s v'„ , 45 Lacerta viridis. 46 Tropidosanra algira. 47 Hemidactylus turcicus. 48 Platydactylua mauritanicus. 49 Chamaeleon parisienBium. Quelonios. 50 Sphargis mercurial is. 51 Thalasaochelya caretta 52 Chelone viridis. 53 Emys caspica. 54 Ciatndo orbicularis. 55 TeBtudo graeca. pt>) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. isi Planta spectaMlis, mere nhariensis . Hab. In rupihcs Msalticis pineti Tamadaya; supra pagum Arico (loco unico) legit H. de la Perrandiere, 25 Junii (Bourg. PI. Can. exsic. I. c.) Var. js. subglabrata Hbd. in litts. Calyce foliisque parte et breviter pulescentibus, viridiusculis. Hab. In rupibus precipitins supra la Florida, Orotava. (Hbd.) Amlxe xarietates cultivantur in horto Marchionessa de la Quin- ta (Villa de la Orotava); sed legumina non dant. Yo s61o he visto ejemplares cultivados de esta bonita espe- cie, que varia alg-o en el color de sus flores, unas veces mas encarnadas que otras, y en la abundancia de pelos que cubren todas sus partes lierbaceas, los que les dan un color mas 6 menos ceniciento. En los jardines de la Orotava no fructifica bien esta planta, que en el Botanico de la Orotava no se da, seg-un me comunica su inteligente jardinero D. G. Wildpret, sin duda por ser de reg-iones mas elevadas. El sabio botanico aleman, Dr. Hillebrand, mand6 alg-unos ejemplares de esta especie al jardin botanico de Kew, para saber si habia sido publicada, y el profesor Oliver le contest6 losigmiente: «The fine Lotus we have at Kew in the Bourg-eau Collection — »in rupibusbesalticis pineti Tamadayse, supra pag*um Arico— »also a fragment from Herb. Lowe with a label of Berthelot — »cette curieuse espece appel^e vulg*airement Pico de Paloma » (bee de colombe) croit exclusivement a Tenerife dans le g-rand » ravin de Tamadava sur les berg-es les plus escarpees. — It is »the Heinekenia pelior/iynckaWehh. Mss. in Herb. Bourg-., and »Lowe has called it in Mss. Pedrosia Berthelotii. I do not know »if it be published. » Yo remiti un ejemplar al Excmo. Sr. D. Mig-uel Colmeiro, Director del Jardin botanico de Madrid, para que se sirviese compararlo con la planta citada de la coleccion de M. Bour- geau; habiendome, dicho sabio profesor, complacido inmedia- tamente con la amabilidad que le disting-ue, aseg'iirandome que el ejemplar remitido por mi, es del todo ig-ual a los con- servados en el herbario de Bourg-eau, y mandandome, al pro- pio tiempo, copia exacta de la papeleta que acompana a estos ultimos. ANALUS D1J HIST. NAT. — X. 11 ' OS ^ I . 162 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (86) Lotus uliginosus Schkuhr. (Lowe. 1. c. p. 170. — Wk. et Lg-e. 1. c. ii. p. 345. — Gr. et Godr. 1. c. n. p. 432. — Lotus major Sm. Engl. lot. t, 2.091. — Lotus cornicula tux J. major "DC — Seub. Fl. Azor. p. 49.) Qldber ml suipilosus , caulibus adscendentibus vet crectis, ro- bustis, jistulosis: fotiis breviter petiolatis, fotiotis obovatis; sti- pulis amplis, petioto tongioribus; capilulis sub-Yl jtoris, tonge pedunculatis; dentibus catgcisebasi trianguhiri subulatis.subtf- qualibus, corottam dimidiam (pquaatibus, ante ant hex-in re/lexis; Umbo vexilli ova to in waguem latissimum contracto; alls cari- nam angustiorem, haud snbito in rostrum a ngustatam, inptanta mxdpenitus tegentibus; leguminibm linearilnts, teretihts,rectis. Hab. Iupratis Jmmidis Teneriffa. — Legi versus Icod do los vinos; 25 Mai 1879. Esta especie, que tiene una extcnsa area de habitacion, pues se halla en gran parte de Europa, en la Madera. Azores y Africa boreal y occidental, no habia sido citada aun en el ar- chipielago canario. Es afin al Lotus comiculatus L., que se halla en toda Europa, en Oriente, Asia boreal. Jap on, India, Abisinia y XuevaHolan- da, asi como tambien en las Azores (Seubert, Drouet), sin que se haya observado ni en la Madera ni en Canarias; pero difiere de este ultimo por sua tallos fistulosos y mas robustos, por la direccion de los dientes del caliz antes de abrirse la rlor, ypor la forma de las diversas piezas de la corola. He comparado los ejemplares recogidos por mi en Tenerife con otros del herbario del Dr. Tremols. procedentes de Italia (cerca de Pisa. — Herb. H. Van Heurck) y del centro de Euro- pa, no habiendo hallado entre anos y otros diferencias digmas de mentarse. L. angustissimus L. (W. B., 1. c. n. p. 85. — Lowe, 1. c. p. 169.— Wk. et Lg-e., 1. c. ii. p. 346.— Gr. et Grod. 1. c. n. p. 430. — Koch, tiyii. Fl. Germ. etHelvet. p. 155. — L. diffu- siis Sol. ap. Sm. Engl, lot., t. 925. — L. Gracilis XYdst.) Decumbens vet adscendens, hirsutus. pilis patentibus; fotiis bre- titer petiola tis.foliolisfoliorum inferiorum obovatis, snperiorum oblongo-lanceolatis, acutis, stipulis ovalibus lanceolatisve, petio- lum snperantibus: jtoribus partis, solitariis geminisve, peduncu- lis folio dupld tongioribus, apice fol'nim exsti 'jtula tu ni gere n tibus: (87) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. m calycis dentibus ciliatis e basi latiore filiformibus, tubo in basin turbinato-angustato, dentibus paulo breviore; vexillo obovato sen sjMtJmlato, leviter emarginato in unguem brevem contracto, alls apice rotundatis, carina breviter rostratd; leguminibus lineari- bus, compressis, rectis, valde gracilibus, cahjce S-6-tuplo longio- ribus. Hab. Inpralis Teneriffce ad altitudinem sylvarum. Los ejemplares de mi herbario de Tenerife fueron recog-idos en el Barranco de Castro, en 4 de Setiembre de 1878, y en el Barranco del Valle y otros, en Mayo de 1879. De Palau Tordera (Cataluna) hay, en el herbario del doctor Tremols, un ejemplar de esta especie ig-ual a los recog-idos por mi en Tenerife. El Lotus Levieri Heldreich (Mss. Plants etruscse exs. E. Le- vier) me parece muy afin a la especie anterior, a la que qui- zas podria asimilarse. El area de habitacion del Lotus angustissimus es muy exten- sa, pues ademas del archipielag-o canario, Madera y Azores, crece tambien en toda la zona mediterranea. Europa, Africa boreal, Oriente, etc. Son probables tambien en el archipielag-o canario el Lotus Mspidus Desf. y el Lotus parvi/lorus Desf. Los dos se hallan en la Madera, Azores y en muchos puntos de la zona mediterra- nea. Al primero (Lotus Mspidus Desf. — L. angustissimus /?. ma- jor Mor. Fl. Sard. — L. divaricatus Sol.) lo he visto en el her- bario del doctor Tremols, procedente de Cadaques (Cataluna), recog-ido por Trem.; de Menorca (recog-ido por J. J. Rodri- g-uez), y de cerca del lag-o Sibolla en la coleccion de Planted etruscm exsic. (E. Levier). El seg-undo (Lotus parvijlor us Desf.— Lotus microcarpus Brot. — Dorycnium parmjlovum DC. Prodr. n, p. 208. — Seub. Fl. Azov., p. 49), s61o lo he visto en el referido herbario, y lo teng-o tambien en el mio. procedente de Menor- ca (recog-ido por J.J. Rodrig-uez). En Gran Canaria hallo M. Despreaux el Lotus ornithopo- dioides L. (Lotea ornit/iopodioides Med.), que es planta de la reg-ion mediterranea. En las islas Azores hav el Lotus creticus L., bastante exten- 1G4 AN ALES DE HISTOB.IA NATURAL. (88) dido tambien en la region mediterranea. y que no seria raro se hallara ademas en el archipielago canario. Lotus arabicus L. (Mantiss., p. 104.— Pers. Syn. n, p. 353. — Jacq. Hort. vin. t. 155.— DC. Prod, n, p. 212.— Lotus roseus Forsk. Fl. Mg. Arab. — L. nubicus Hochstett et Steud., tested. B.) G. trigonelloides W. B. 1. e. n. p. 86. Grlaueus, pubescens; caulibus nwnerosis, prostratis, simpUd- bus ramosisve; foliis breviter petiolatis, supra glabHs, subtiis pubescentibus , foliolis obovato-cuneatis , apice rotimddtis vel retusiusculis: stipulis sub-petiolulatis, late oralis vel sub-orbi- culatis, petiolo longioribus; pedunculis 1-3 floris, folio brevio- fibus, folium exstipwlatum apice ferentibus ; floribws parr is, rubris; calycis pilosi dentibus linear e-subulatis, tubo aquanti- bus; rcrilh) rubro-striato, in itnguem latum attenuate; alis in unguem flliformem subito contract is: carina rectanguU curvata, rostro pwrpurascente ; legu minibus linearibus, teretibus , sub- torulosis, arcuatis, glaberrimis; seminibus parms, mmerosis, sub-espharicis. Hab. In maritimis insularum TencrifftB (versus el Puerto de la Orotava legit el. Hillebrand), Lanmrota (W. B. etHartg*.), el Fuerteventura (Hartg.). Forma genuina crescit in Insula Gran Canaria (Despr. teste W. B.J et in Africa boreali. Yo no recogi esta especie en la isla de Tenerife; pero el doc- tor Hillebrand me ha remitido algunos ejemplares, hallados por 61 cerca del cementerio del Puerto de la Orotava, los que son de todo punto igmales a uno que hay en el herbario del doctor Tremols procedente de Fuerteventura (regalado por H. van Heurck), con el que los he cuidadosamente comparado. El Sr. Colmeiro me reinitio un frag-mento de un ejemplar de esta especie, el cual difiere mucho de las plantas que yo he visto procedentes de las Canarias; mas esto puede muy bien explicarse tanto porque la planta del Sr. Colmeiro era proba- blemente cultivada, como porque ademas es probablemente la forma tipica y no la variedad trigonelloides. En las islas del Cabo Yerde se ban eitado (doctor J. A. Sch- (89) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. ies midt 1. c. p. 322-324) las siguientes especies del genero Lotus: Lotus nuMcus Hochst. (especie africana), L. glaums Ait. (especie propia de las islas del Norte de Africa), L. purpureus Webb, (especie propia de aquel archipelago), L. coronillce- folius Webb, (como la especie anterior), L. melilotoides Webb, (como la anterior), L. Brumieri Webb, (como la anterior), L. Jacohceus L. (como las cuatro ultimas, es especie propia de aquel archipielag-o). Dorycnium eriophthalmum W. B. 1. c. n, p. 88, tab. 59. Barranco del Infierno en Tenerife (segun W. B.) y tambien en la isla de la Palma (segun los mismos autores). Es planta puramente canaria. D. spectabile W. B. 1. c. ii, p. 89. (Lotus spectaUlis Choisy in DC, Prodr. n, p. 24.) Webb y Berthelot no hallaron esta planta en Tenerife, pero la vieron en el herbario de Broussonet. El Dorycnium Bronssonetii W. B. 1. c. n, p. 90, tab. 57 (Lo- tus Broussonetii Choisy in DC. Prodr. n, p. 211) es una especie de cuya area de habitacion no he podido adquirir datos cier- tos, si bien parece que el archipielago canario se halla com- prendido en aquella. Las especies referidas del genero Dorycnium son, segun Bentham y Hooker (Gen. pi. i, p. 490), casi un intermedio entre este genero y el genero Lotus, que son dos generos muy afines. Psoralea bituminosa L. Santa Cruz de Tenerife, Laguna, Orotava, etc. — Abril, Agosto; en fl. y fr. De la Orotava me la ha mandado tambien E. Rodriguez. Tambien en la Madera y en toda la zona mediterr&nea. En la Madera se ha hecho espontanea la Psoralea ameri- cana L., var. p., DC. Es probable en Tenerife el Astragalus hamosus L., que ha 166 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (90) sido hallado en Gran Canada, Fuerteventura, Lanzarote, Go- mera y Hierro; el cual crece ademas en varios puntos de la Europa mediterranea, en Eg-ipto, Marruecos, etc. En la Madera hay una especie afin, que es el Astragalus So- landri Lowe. M. Despreaux hall6 en Gran Canaria el Astragalus t?mti- cus L., de la Europa mediterranea, Eg-ipto, Marruecos, etc., que tambien crece en la Madera. En las Azores no se ha citado ning-una especie de este g-enero. En las islas del Cabo Verde hay una especie propia de aquella flora, que es el Astragalus Vogelii... (Phaca Vogelii Webb.) Es probable en Tenerife la presencia de la Biserrula Pele- cinus L., que se ha hallado en Gran Canaria (Despreaux) y en Lanzarote (Hartung-); creciendo ademas en la Madera y en la zona mediterranea. Lens esculenta Moench (Eri'iim Lens L.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, en terrenos incultos. — May*.: en n. y fr. Tambien en la Madera (cultivado), en las Azores y en toda la zona mediterranea. Esta planta es probablemente originaria de Oriente; pero a menudo se halla espontanea en los puntos en donde se cul- tiva. Los ejemplares vistos en Tenerife, sin duda proceden de semillas deplantas cultivadas. Tambien se cultiva en Tenerife y demas Canarias el Cicer arietinum L. Vicia hirsuta Koch. (Ermm Mrsutum L. — Vicia parviflora Lap., non Lois., nee Cav. — Cracca minor Gr. et Godr.) Valle de la Orotava y otras partes de la isla de Tenerife. — Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera, Azores, en toda Europa y otras partes. (9i) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. i67 Vicia dispermaDC. (Ervum parviflorum Bertol. — Vicia par- vijlora Lois., non Lap., nee Mich., nee Cav. — Gracca dis- perma Gr. et Godr.) Barranco de la Florida.— 30 Mayo, 1879; en fl. y fr. Tambien en la Madera y varios puntos de la zona mediter- ranea. V. calcarata Desf. (V. monantka Retz. — V. tri flora Ten. — Cracca calcarata Gr. et Godr.) En Tenerife; sitios incultos cerca de Santa Cruz, segun W. B., y en Lanzarote seg-un Hart. Tambien en Espana, Francia, Italia, Eg-ipto, Africa boreal y Oriente. La Vicia monanthos Desf '. (Ervum monanthos L.— Vicia ar- ticulata Willd. Hort. Berol. Lathyrus monanthos Willd. sp. pi. — Cracca monanthos Gr. et Godr.), que se cultiva en la Ma- dera, y ha sido hallada por Despreaux en Gran Canaria, creo es tambien alg-unas veces cultivada en Tenerife, en donde es muy probable se halle tambien espontanea, como en las Azores y en la zona mediterranea. V. ervilia Willd. (Ervum Emilia L. — Erzilia sativa Link.) Campos de los alrededores de Santa Cruz de Tenerife. Mayo 1879; en fl. y fr. Tambien en la Madera (cultivado), en varios puntos de Eu- ropa y en Oriente. V. gracilis Lois.? (Ervum gracile DC. — E. tenuissimum Pers. — Vicia tetrasperma $. laxi flora W. B. — Ervum tetrasper- mum $. gracile Seub. fl. Azor.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife. — 8 Marzo, Abril; en flor y fruto. Tambien en la Madera , Azores , muchos puntos de Europa, Asia menor y Siria. V. tetrasperma Moench. (Ervum letraspermum L.) Campos de los alrededores de Santa Cruzde Tenerife. Marzo, Abril; en fl. y fr. Tambien en la Madera, en muchos puntos de Europa, Asia menor, etc. 168 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (92) Vicia pubescens DC. (Errum pubescens DC.—Frrum tetras- permum M. Bieb., 11011 L. — Vicia tetrasperma Moris.) En Tenerife! Mayo 1879; en fl. y fr. — Alrededores de la ca- pital? En gran parte de la Europa mediterranea y Africa boreal, siendo tambien probable en la Madera. En la Madera hay una especie afin k la anterior, la Vicia capreolala Lowe (Erxum capreolatum Lowe.) V. varia Host. (\Yk. e1 Lge. 1. c. m, p. 304.— Cracca varia Gr. et Godr. 1. c. i, p. 469. — Vicia dasycarpa Ten. W. B.) Barranco de la Florida sobre la Orotava. 30 Mayo de 187!); en fl. y fr. Crece ademas en muchos puntos de Europa, en el Africa boreal. Asia meuor, Siria, etc V. atropurpurea Desf. variet a, 3 et > W. B. (Vicia villosa Brot. non Both. — Vicia Broteroana Ser.) En Tenerife, Lanzarote y Gran Canaria (W. B.) Yo solo teng"0 esta especie del litoral de Cataluna. La Vicia albican* Lowe (1. c. p. 200; es la variedad y. bi/lora W € B. de la especie anterior, que es en realidad bastante dife- rente de las otras dos, por cuyo niotivo ha formado Lowe una especie independiente. Crece ademas la V. atropurpurea Desf. en las Azores, penin- sula Iberica, Baleares, Francia meridional, Cerdena, C6rcc£ra, Sicilia, etc., etc. V. cirrhosa Chr. Smith. En Tenerife segain W. B. V. angustifolia All. (Wk. et L^re. 1. c. 111, p. 295. — Gren. Godr. 1. c. 1, p. 459.) Barrancos sobre la Orotava y en los alrededores de Santa Cruz. Abril, Mayo; en fl. y fr. Esta planta se halla incluida en la Vicia saliva por W. B. y otrosbotanicos. Tambien en toda Europa, Oriente y Africa boreal. (93) Masferrer. — kecuehdos botanicos de tenerife. 169 Lowe cita en la Madera la Vicia cordate Wulf , afin a la an- terior y a la V. sativa L., cuyas dos especies son seguras en Tenerife, y se hallan extendidas por varios paises de Europa y otras partes. Tambien es afin a las dos plantas nltimamente citadas la Vicia conspicua Lowe de la Madera; no siendo tampoco dis- tante de ellas la Vicia pectinate Lowe de la misma isla. Vicia lutea L. Monte Ofra, entre Santa Cruz y la Laguna. 6 de Abril de 1879; en flor y fr. Tambien en la Madera, muchos puntos de Europa, Egipto, Africa boreal, etc. Cultivase en la Madera la Vicia narbonensis L. En las Canarias se cultiva poco la Vicia f aba L. (Faba vulga- ris Moencli.) Tambien se cultiva poco el Pisum sativum. Lathyrus Aphaca L. Campos de los alrededores de Santa Cruz de Tenerife y en otras muclias partes de la isla. Mayo, en fl. y fr. Tambien me ha mandado esta especie de la Orotava y de Santa Cruz, E. Rodriguez. En casi toda Europa, Africa boreal y Oriente; como tambien en la Madera y Azores. L. Ochrus DC. (Pisum Ochrus L. — Ochrus uniform Mnch.) Broussonet lo hall6 en Tenerife (W. B.) En la isla de Porto Santo es rarisima, segun Lowe y eviden- temente introducida. Crece en toda la zona mediterranea. En la Madera es comun el Lathyrus Chjmenum L. M. Despreaux, segun W. B., hall6 en Gran Canada el Lathy- rus articulatus L., que se halla tambien en la Madera y Azo- 170 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (94) res. Lo mismo esta especie que la anterior son tambien de la zona mediterranea. Lathyrus sphsericus Retz. (Wkm. etLge. 1. c. in, p. 318. — Gr. et Godr. 1. c. i, p. 490. — Lw. 1. c, p. 209. — L. angulalus W. B. 1. c. ii, p. Ill; non L.) Barranco de la Florida entre las mieses. 31 de Mayo de 1879; en fl. y fr. Tambien en la Madera, Peninsula Iberica, Francia, Italia, Grecia, Africa boreal, etc. L. tingitanus L. Yalle de la Orotava, Icod de los vinos, Barranco de la Flori- da etc. Mayo, Agosto; en fl. y fr. Tambien en la Madera, Azores, Espana meridional, Cerdena y Marruecos. L annuus L. Icod de los vinos, Barranco de la Florida y otras partes. Ma- yo; en fl. y fr. Tambien en la Madera y en toda la zona mediterranea. M. Bourgeau hallo en este archipielago una nueva especie afin a la anterior, k la que Webb llamu Lathyrus trnchyspcr- mus, la cual se halla probablemente tambien en las Baleares. L. sativus L. Cultivado y espontaneo en Tenerife. Mayo; en fl. y fr. Cultivado en casi toda Europa, en donde se le ve tambien espontaneo como en Orients, Africa boreal, etc. Es seg-uro que se cultiva tambien en Tenerife y debe tambien haberse hecho espontaneo el Lathyrus cicera L., que se halla casi en los mismos paises que el anterior. El Lathyrus odoratus L., que se cultiva mucho en los jardi- nes, es espontaneo en Gran Canada segun W. B. Cultivause algunas variedades de Phaseolus vulgaris L., que seria conveniente estudiar. (95) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. ni Tambien se cultiva alg-una otra especie de este mismo g*6- nero en los jardines, y otras de los g-^neros Lablabia (L. vul- garis Savi. — Dolichos labial) L.) y Dolichos que se dan muy bien; pudiendo extenderse el cultivo de algunas de ellas en provecho dela ag-ricultura. Scorpiurus sulcata L. Comun en los alrededores de Santa Cruz de Tenerife, valle de la Orotava, etc. — Abril, Mayo; en fl. y fr. — Tambien me ha mandado esta especie (Santa Cruz, Marzo de 1880) E. Ro- driguez. Tambien en la Madera y en la reg-ion mediterranea. En la isla de la Palma hay (segun \V. B. y tambien L\v.) el Scorpiurus subvillosa L., que tambien se halla en la zona me- diterranea. S. vermiculata L. Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y valle de la Orovata. — Abril, Agosto; en fl. y fr. Tambien en la Madera y en la zona mediterranea. Ornithopus compressus L. En varios puntos del valle de Orotava, en Garachico y en varios barrancos del Norte de Tenerife. — Mayo, Julio; en flor y fruto. Tambien en la Madera, Azores y en toda la zona mediter- ranea. Es probable en Tenerife el Ornithopus perjmsillus L., que se halla en la Madera, Azores y en muchos puntos de Europa. O. ebracteatus Brot. (Arthrolohivm ebracteatim DC.) Monte de las Mercedes y varios barrancos de Tenerife. — Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera, Azores y en toda la zona mediter- ranea. Es probable en Tenerife el Hippocrepis multisiliquosa L., 172 ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (96) que se halla en Gran Canada y en la Madera; como tambien en la zona mediterranea y otras partes. La RoMnia pseudacacia es poco cultivada en Tenerife. Acacia Farnesiana Willd. (Mimosa Farnesiana L. — Vache- llia Farnesiana Wight et Arn.) En algunos barrancos inmediatos a Santa Cruz de Tenerife he visto algunos ejemplares en estado completamente silves- tre. Parece que esta planta es originaria del Sud de Asia.pero se ha naturalizado en la America tropical y subtropical y en en la parte mas calida de la Australia; hallandose subnatura- lizada en el Africa boreal, islas del cabo Verde. Madera. Cana- rias, mediodfa de Espana, etc. La Acacia pedunculata "Willd. (A. Farnesiana Willd. P.pe- dunculata DC.) se halla en las islas de cabo Verde; lo propio que la A. albida Guill. et Perr. y la .1 . arabica Willd. Tambien crecen en aquel A.rchipi61ago el Dicrostaclnjs nu- tans Benth. et Hook., que es planta africana y el Desman thus xiryatus Willd., planta americana, que se ha propagado en varios paises tropicales. En la Madera se ha suhnaturalizado la Acacia leucocep/iala Link. (Mimosa leucocep/iala Lam.) En Tenerife no he hallado verdaderamente naturalizada ninguna planta de la subfamilia de las Mimoseas mas que la antes mentada; por mas que en los jardines se cultiven varias de 6stas, sobre todo del g£nero Acacia. Viera, en su Die. de H. N. de las islas Canarias in, p. 130), dice que en el monte de las Mercedes crece la Mimosa viva L.; pero es, sin duda, una equivocacion de aquel erudito autor. De la sub/amilia de las Cesalpiniaceas citan W. y B. como del todo naturalizadas en este Archipielago la Cassia occiden- tals L. y la Cassia chamcecrista L., que yo no he visto espon- taneas en Tenerife. La linica especie delg^nero Cassia que he hallado en estado casi silvestre en algunos puntos de Tenerife $7) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. m es la Cassia Immgata Willd. afin a la C.Jloribunda Cav. Estas dos especies, y ademas la Cassia Mcapsularis L. y la C. tomen- tosa Lam., son citadas por Lowe como subnaturalizadas en la Madera. En las islas del Cabo Verde se citan estas y otras es- pecies del g-^nero Cassia (1). La Ca'salpinia pulc/ierrima Swartz (Pointiana pulc/ierrima L.) se da muy bien en Tenerife, en donde se halla muy cultivada y medio naturalizada. Tambien se ha naturalizado en las islas del Cabo Verde. En la Madera se halla subnaturalizada la Cce- salpinia sepiaria Roxb. El Tamarindus indica L. orig-inario, segun parece, del Africa tropical y naturalizado en el Asia y America tropical y tam- bien en las islas del Cabo Verde, se da muy bien en Tenerife, en donde se ve cultivado en algunas huertas y jardines. Tambien se da muy bien en Tenerife la Ceratonia Siliqua L., de la region mediterrauea, cuyo cultivo debiera extenderse mas de lo que lo est& ahora. V6se frecuentemente cultivada en Tenerife la Gleditschia triacanthos L., orig*inaria de la America boreal y alg'una que otra vez el Cercis Siliquastrum L. Terebintaceas, Pistacia atlantica Desf. (A Imdcigo Viera ; Die. de H. N. de las islas Canarias, i, p. 46.) Solo he visto un ejemplar en Icod de los Vinos h orillas de una huerta. — Mayo, 1879; en fruto. Crece ademas de Tenerife, en Gran Canada y Fuerteventura: como tambien en Marruecos. En Gran Canaria se halla ademas (montes Lentiscal y Dora- mas) la Pistacia Lentiscus L. de la zona mediterranea. (1) El Dr. J. A. Schmidt (1. c. p. 3:18) cita las siguientes especies: Cassia Siebe- t'iana DC— C. Fistula L. — C. obovata Coll.— C. obtusi folia L.— C. Tom L.— C. occiden- talis L. - C. micrantha Guill.— C. micfopJnjlla Willd. 174 AN ALES DE H1ST0RIA NATURAL. (98) Rhus Coriaria L. Crece cerca de Tacoronte, en el barranco seco y en el valle de la Orotava ( W. B.) Tambien se lialla en la isla de la Palma, en Gran Can aria, en la Gomera, en la Madera, Azores y en toda la region medi- terranea. Simarubeas. Cneorum pulverulentum Vent. (Lena buena Viera; Die. de H. N. de las islas Canarias, n, p. 68. non Ilex.) Tengo un ramo sin flor ni fruto traido de la parte meridio- nal de la isla de Tenerife, en donde abnnda. Tambien crece en Gran Canada esta especie, que hasta ahora no se ha ha- llado fuera del arehipielago canario. En la Peninsula Iberica, Baleares, Francia austral e Italia superior crece la otra unica especie de este g*6nero, el Cneorum tricoccum L. El Ailanlhus glandulosa Desf. se da muy bien en Tenerife, y su cultivo debiera extenderse mas de lo que lo est& ahora. Ramnaceas. Rhamnus crenulata Ait. (Lena negrica y Africa boreal. Una y otra podrian muy bien hallarse en el archipielag'o ca- nario. En la Madera hay una especie del g-^nero Bunium (g-6nero comprendido por Bentham y Hooker, 1. c. i. p. 891 en el g-6- nero Carum); el Bunium brevifolium Lw. Bupleurum semicompositum L. (B. glaucum Rob. et Cart.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, hacia el polvorin y hacia el cementerio. — Mayo; en fl. y fr. Tambien en Lanzarote, Fuerteventura, region mediterr&nea y Oriente. B. aciphyllum W. et B. 1. c. n, p. 154, tabula 70. (B. salici- folium Sol. — Lowe 1. c. p. 356.) Pehascos escabrosos de los barrancos de Tenerife W. B. Tambien en Gran Canaria y en la Madera, siendo especie propia de esta region. 180 ANALES DE H1STORIA NATURAL. (104) En la Madera hay ademas el Bupleurum protractum Link, que es tambien muy probable en el archipieUag-o canario. Ridolfia segetum Moris (Anethumsegetum L. — Carum Ri- dolfia Benth. et Hook. 1. c. i. p. 891). Orilla del camino de Icod de los Vinos a Garachico. — Mayo: en fl. y fr. En las otras Canarias, reg-ion mediterranea y Oriente. Tinguarra cerviarisefolia Pari, in W. B. 1. c. n, p. 157, tab. 71 (Alhamantha cerviariafolia DC. — Athamanla ma- xima Choisy.) En las hendiduras de las rocas y en los barrancos sombrios de Tenerife, sobre todo en los meridionales (Badajoz, Tamayo. cerca de Buena Vista, etc.) Tambien se ha hallado en la isla de la Palma; siendo especie propia de este archipielago. Tambien es planta propia de la flora eanaria (sin que yo sepa de fijo la localidad en que ha sido observada) la Tin- guarra montana Webb. Todaroa aurea Pari, in W. B. 1. c. II, ]). 155. tab. 74. — Walp. Rep. Bot. v. p. 865. (Pmcedamm awrwm Soland.) Alrededores de Santa Cruz deTenerife, hacia el barranco de Santos.— Marzo. Mayo: en fl. y IV. Este g^nero no comprende ninguna otra especie y espropio de esta flora; siendo afin al g"6nero Seseli, y aproximandose por alg-unos caracteres del fruto al g-6nero Selinum. En la Madera, Azores, islas del Cabo Verde, Europa central, Africa boreal y Oriente se halla el Fceniculum officinale All. {Ancthim fceniculum L.), que es seg-uro en el archipielag-o ca- nario, en el que lo cita Viera (xensclfinojo, en suDic. de H. X. de las islas Canarias n, p. 21) (1); pero que yo no lo lie recog-i- do en Tenerife. (1) Tambien Bory de St. Vincent cita en Tenerife (1. c. p. 334 num. 293) el Anethum foeniculum L., pero al parecer cree que es una variedad y no la especie tipo; de modo quesospeclio se refiera a una planta diferente, (103) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. m Seseli Webbii Coss. (Ferula? seu Cnidium tortuosum W. B. 1. c. ii, p. 161. tab. 77.) Penascos maritimos cerca de Garachico (W. B.). Planta pro- pia de esta flora. Seg-un Bentham y Hooker (1. c. i, p. 902) parece que esta planta debe referirse al g*enero Fceniculum, mejor que a cual- quier otro. Crithmum maritimum L. En el valle de la Orotava, Garachico y otras partes de las costas acantiladas de Tenerife. Del valle de la Orotava (Noviembre, 1879; en fruto) me la mand6 E. Rodriguez. En la Madera, Azores y Europa occidental a orillas del mar Mediterraneo y del mar Negro. En la Madera hay el CEnanthe $teridifolia Lw. En las Azores hay la Kundmannia sicula DC. (Sium sicu- lum L.) de la region mediterranea. Astydamia canariensis DC. Prodr. iv, p. 190. (Crithmum lati folium L. — Tenoria canariensis Sprengl. — Laserpitiiim crithmifolium Link in Buch, etc.) Entre las hendiduras de las rocas a orillas del mar en las in- mediaciones de Paso-alto cerca de Santa Cruz de Tenerife , en Buena-Vista y en otras partes. — Abril, Mayo; en fl. y fr. Del Valle de la Orotava me la mando E. Rodriguez. En las demas islas del archipielag'o; siendo planta propiade esta flora. En las Azores hay la Angelica montana Schl., que es proba- blemente una variedad de la Angelica sylvestris L. En Gran Canaria hall6 M. Despreaux el Capnophyllum pere- grinum Wk. et Lg-e. ( Tordylium peregrinum L. — Krulera lep- tophylla Hoffm.) de la reg'ion mediterranea. Ferula Linkii Webb.— W. B. 1. c. n. p. 160, tab. 75. {Ferula aurea Link, in Buch. Can. 132 non Ait.) 182 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (106) Sitios incultos, elevados y penascos de las islas Canarias (W. B.) Planta propia de esta reg-ion. En Lanzarote hallo Hartung- la Few la lancerotensis Pari. (Hart. 1. c. p. 145) que es probablemente la misma planta que W. B. llamaron Ferula communis, y que habian hallado en aquella misma isla sin flor ni fruto. En la Madera hay el Peucedanum Ostmnthinm Koch (Impe- ratoria Ostrunthium L.) de los montes de la Euro-pa media y central. Daucus Carota L. (Low. Man. Fl. of. Mad. p. 367. — Gr. el Godr. Fl. de Fr. 1. p. 665.— Wkmm. et Lge. Prdr. Fl. Hisp. in. p. 21.— D. aureus W. B. 1. c. n, p. 165, non Desf. et D. parvijlorus W. B. 1. c. n, p. 164?) En un campo inculto inmediato a la Lag-una. — 22 de Mayo de 1879; en fl. y fr. Ademas de la Madera y Azores, crece en toda Europa; y como se cultiva en muchos paises se halla hoy dia naturalizada en muchas partes. Es esta una especie polimorfa ; de modo que algunas espe- cies establecidas por autores modernos en estaseccion del g6- nero Daucus, deben reducirse, como meras Variedades 6 for- mas locales, nil). Carota de Linneo. Asi debe hacerse segun el acertado parecer de Lowe (1. c. p. 368) con todas las formas observadas en Gran Canaria. Tenerife y la Palma, las cuales peparti6 Parlatore en la obra de Webb y Berthelot tantas veces citada, en las dos especies fundadas por Desfontaines con los nombres de D. parvi/lorus y D. aureus. El Daucus poly gamus Gouan, citado en las Azores (Seubert; Fl. Azor., p. 42. — Drouet, Cat. de la Fl. des ils. Azor. p. 92) y tambien en la Peninsula Iberica (Wkmm. et Lg-e. Pr. Fl. Hisp. in, p. 20) es probablemente una variedad del referido D. Carota L. No me atrevo a sospechar lo mismo del Daucus neglectus Lowe (Man. Fl. of Mad. i, p. 369), citado en la Madera yen las Azores, por mas que sea tambien bastante afin a juzg-ar por la (107) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 183 descripcion dada por su autor, que es lo iiiiico que de esta es- pecie couozco. Torilis nodosa Gaertn. (Tordylmm nodosum L. — Caucalis nodosa Scop.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y en otros lados de la Isla. — Abril, Mayo; en fl. y fr. Tambien me la ha mandado E. Rodriguez. Madera, Europa media y central y Africa boreal. Los ejemplares que tengo de Tenerife presentan los dos me- ricarpios con aguijones; y si bien la mayoria de sus umbelas son casi sentadas , algunas , sin embargo , se presentan muy maniriestamente pedunculadas, llegando algunos pedunculos a la longitud de tres centimetros. T. heterophylla Gas. (Wikmm. et Lge. Prodr. Fl. Hisp. in. p. 15.— Gr. et Godr. Fl. de Fr. i, p. 676.— J. Koch.. Syn. Fl. Germ, et Helvet. p. 270. — I 7 , helvetica var. hetero- phylla Rchb. — Caucalis linearif blia Requien. — Caucalis parvijlora Bast, non Lam.) Valle de la Orotava, campos incultos. — 23 de Mayo, 1879; en flor y fruto. Francia meridional, Peninsula Iberica, Baleares, Italia, Dal- macia, etc. Sus flores pequenas, tallos delgados y hojas superiores es- trechas y alargadas, distinguen a primera vista esta especie, que tiene una fades caracteristica. T. infesta Hoffm. (Wkmm. et Lge. Prodr. Fl. Hisp. in, p. 15. — T. helvetica Gmel.; Gr. et Godr. Fl. de Fr. i. p. 675. — Koch. Syn. Fl. Germ, et Helvet. p. 269.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, monte de las Merce- des, valle de la Orotava. — Abril y Setiembre; en fl. y fr. — Del valle de la Orotava tambien me la ha mandado E. Rodriguez. En toda la Europa media y central y en el Africa boreal; como tambien en la Madera y Azores. Es una especie polimorfa que alg*unos autores han dividido en otras varias, que no deben ser admitidas. Lowe (1. c. p. 373) supone que en el archipielago canario 184 AXALES DE HISTORIA NATURAL. (108) hay varias especies de este genero diferentes de las europeas y maderenses. En el archipieTago de la Madera ha creado el mismo autor las tres siguientes especies: Torilis tenuifolia Lowe, T. obscura Lowe y T. drevipes Lowe; las tres alines a la especie anterior. Bentham y Hooker (Gen. pi. i, p. 928) reunen el genero To- rilis al genero Caucalis. Caucalis leptophylla L. (Wkmm. et Lge. 1. c. in. p. 16. — Or. et Godr. 1. c. i. 674. — ('. parviflora Lam. — C. humUis Jacq. — Tor'dis leptophylla Rechb.) Campos de los alrededores de Santa Cruz de Tenerife, hacia el barranco de Santos.— 10 de Marzo de 1878; en fl. y fr. En Oriente, Africa boreal y Europa mediterranea. Nada tiene que ver esta especie con la Krribera leptophylla Hoffmm. (por mas que tengan un mismo nombre especffico) hallada porM. Despreaux en Gran Canaria. v citada ademas en la Madera, Peninsula Ib6rica, Cerdefia, Italia meridional, Sicilia, Grecia, Oriente y Africa boreal; no siendo raro se ha- llara tambien en Tenerife. Si con Bentham y Hooker (1. c. n. pagina 908] se desecha el genero Krubera, debe establecerse la aomenclatura y sinoni- mia de esta planta de la siguiente manera: Capnophyllv/m peregrinum Wkmm. et Lge. (I.e. m, p. 3:3. — Krubera leptophylla EToffm ; W. B. 1. c. p. 163 (errore typogr. A', leptifiora., —Krubera peregrina Lowe. — Tordyliwm peregri- num L. — Conium dichotomum Dest—CapnophyUum dichoto- nwiii L&g.—Ulospermum dichotomum Link. — Cachrys dicho- toma Spr. — Caucalis hispanica Clus.) Scandix Pecten-Veneris L. Campos de los alrededores de Santa Cruz de Tenerife y en otras partes de la isla.— .Marzo. Mayo; en fl. y fr. Tambien me la ha mandado de Santa Cruz E. Rodriguez. Tambien en la Madera, Europa toda y Oriente. S. brachycarpa Guss. En el herbario de Desfontaines. recogido en Tenerife por Le Dru (segun W. B.). En Sicilia e Italia meridional. (io9j Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 185 Seg'un Bentham y Hooker (1. c. i, p. 899) la Cryptotcenia ele- r/ans Webb, (ex Coss. in PL Bourg. Canar. exs.) parece una especie del genero Anthriscus no muy distante del Anthriscus africanus Hook, del Africa tropical. En las Azores hay (Watson) el Cheer ophy Hum aromati- cum Jacq. Smyrnium Olusatrum L. Barranco de la Florida sobre la Orotava. — 30 de Mayo de 1879; en flor y fruto. Tambien en las Azores y en toda la region mediterranea. Conium maculatum L. Alrededores de la Laguna. — Mayo; en fl. y fr. Azores, casi toda Europa, Africa boreal y Oriente. Coriandrum sativum L. En el valle del Bufadero, algnnos pies espontaneos, pero sin duda escapados de las lmertas en que se cultiva. — Abril; en fl. y fr. Tambien en la Madera y Azores; siendo, al parecer, indi- gena en la region caucasica y en la mediterranea oriental; pero extendida hoy dia en varios paisespor medio delcultivo. M. Despreaux hallo en la 'parte alta de la Gran Canaria la Bifora testiculata DC. (Coriandrum testiculatumh.), de la re- gion mediterranea, y que es probable en Tenerife. En la Madera hay dos especies del genero Thapsia (L. sec. Benth. et Hook. 1. c. i, 931) que son: primera, Thapsia Mela- noselina ( Meldnoselinum decipiens DC. Prod, iv, 208. — Lowe, 1. c. 362) y segunda Thapsia Monizia (Monizia edulis Lowe. 1. c. 365); la primera de las cuales viene, segun Lowe, a re- presentar en la flora de la Madera a la Tinguarra cermrice- folia, de la flora canaria. Las islas del Cabo Verde tienen un g-enero propio de la misma tribu que el anterior, y muy afin al genero Laserpi- tium, que es el genero Tornabenia (Pari.), el cual tiene dos 186 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (110) especies: la Tornabenia hirta Schmidt. Beitr. Fl. Cap. Ver. Ins. 253, y la Tornabenia Bischoffii Schmitd, 1. c. 254. Araliaceas. Hedera Helix L. var. canabiensis DC, Prod. v. p. 261.— W. B. 1. c. ii. p. 173 (H. canariensis Willd.) En varies barrancos y bosques de toda la parte Norte de La isla de Tenerife. — No la he recogido ni en flor ni en fruto. En todas las Canarias, Madera, A/ores y en todas las regio- nes templadas y subcalidas del hemisferio boreal, extendi6n- dose hasta el Japon. Caprifoliaceas. Viburnum rugosum Pers. Syn. i. p. 326 excl. syn. Hort. kcw. — W. B. 1. c. ii. p. 17o. — Botanical Magaz. tab. 2082. — (V. Hnus $ striatum Sort. Kcw. — V. rig 'idum Vent. — V strictum Link. — FoUado: Viburnum tinus Viera; l.c.i. p. 291, lion L.) Frccucntc y abundante en todos Los bosques de la isla dr Tenerife, las Mercedes, barrancos del Lado de la Orotava, etc. — Mayo; en fl. Setiembre; en fr. Tambien en las demas Canarias: si bicn creo falta en Lan- zarote y Fuerteventura; siendo una especic propia de este ar- chipielag-o. Es verdaderamente notable, como bare ya notar Lowe (1. c. p. 381), que siendo tan abundante en el archipielago ca- nario esta especie, no se halle tambien en la Madera 6 teng'a esta ultima isla otra especie afin, siendo asi que en los jardi- nes de la misma se da muy bien el Viburnum linns L., que es la especie de la region mediterranea correspondiente al Vi- burnum canario. Todavia resalta mas la falta referida en elar- chipielag*o de la Madera, al fijarse en que la flora de las Azo- res tiene tambien un representante de la seccion Tinus del genero Viburnum que es el Viburnum lucidum Milt. — Pers. Syn. i, p. 326, tenido por Aitony otros autores, como una sim- ple variedad del V. tinus L. (Viburnum linns h. , 3. lucidum Ait. Hor. Kew. ii, p. 166. — Seub, Fl. Az. p. 35.) (in) Masferrer. — recuerdos rotanicos de tenerife. mi Es probable en Tenerife el Samhicus ehilus L., que se halla en la Madera y estk muy extendido por Europa , por la region mediterranea y por la caucasica. El Samhicus palmensis Link (W. B. 1. c. n, p. 176, tab. 78). que se halla en la isla de la Palma (Los Sauzales W. B. , Bar- rancos de Gelga, dos Nog-ales, del Agua, etc, Lw.)y en la Go- mera (Despreaux), es afin, pero bien distinto, del Samhicus ma- derensis Lw. (1. c. p. 381); siendo los dos especies represcntan- tes del Samhicus nigra L., de Europa, que se halla (Drouet 1. c. p. 93), tambien en las Azores y es probablemente cultiva- cla en Tenerife. La Lonicera etrusca Santi.. se halla naturalizada en la Made- ra, y en Tenerife es bastante cultivada; de modo que es pro- bable se hag*a espontanea tambien en esta isla. Rubiaceas. Vaillantia hispida L. ( W. B. 1. c. n, p. 179, tab. 79. Galium Mspidum Gartn.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, en varias partes.— Febrero, Mayo; en fl. y fr. Peninsula Iberica, Grecia, Oriente y Africa boreal. Galium murale All. (Sherardia muraUsL.—Aspera muralis Lowe.) En Tenerife (sitios aridos y pedreg-osos) W. B. Tambien en Gran Canaria, Madera, Peninsula Iberica, Ita- lia, Francia austral, etc. G. saccharatum All. [Valantia aparine L.) Campos de los alrededores de Santa Cruz de Tenerife, Valle de la Orotava y otras partes. — Febrero, Mayo; en fl. y fr. Del valle Jimenez me la ha mandado E. Rodrigmez. Tambien en la Madera y en la reg-ion mediterranea. G. tricorne With. Vulgar en todas las Canarias segun W. B. Tambien en Puerto Santo, gran parte de Europa y Oriente. 188 ANALES DE HISTORIA NATURAL. ' (112) En Puerto Santo se halla otra especie de esta misma seccion que es el Galium geminiflorum Lw. Galium aparine L. Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y muchas otras par- tes de la isla. — Marzo, Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera, Azores, islas del Cabo Verde, Euro- pa today Eg-ipto. G. parisiense L. Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, barranco del Valle y otras partes de la isla.— Abril, Mayo; en fl. y fr. Teng-o la forma a. nudum Gr. et Godr. (£ anglicum W. B.) y \&&'cestitum Gr. et Godr. (a litigiosum W. B.) y otra forma depauperata. las tres rocogidas on diversos puntos de la isla. Tambien en la Madera, Azores y Europa media y austral. Es verdaderamente notable, como hace ya notar Lowe (1. c. p. 392), que siendo muy comun en la Madera el Galium pro- ductum Lw. (de la seccion Eugalium DC.) no se halle tambien en este archipielag-o. En las Azores se cita el Galium mollugo L.. de la misma sec- cion que el anterior, el cual se halla en toda Europa. G. ellipticum Willd. a lucidum Lowe, 1. c. p. 387 (G. elli- pticum Willd. var. glabresccus Coss. in E. Bourg-. PL Can. exsic. Itin 2.) Monte de las Mercedes. — 20 de Mayo de 1879; en fl. y fr. G. ellipticum Willd. ,s villosum Lowe, 1. c. p. 385 (G. ro- tundifolium var. villosum W. B. 1. c. n, p. 185. — G. Neesia- num Reg-, in DC. Prodr. rv, p. 600. — G. ovalifolium Schott. in Buch, Can. Ins. p. 151.) Comun en todos los bosques de Tenerife, parte alta de los barrancos del lado de la Orotava, etc. — Mayo, Ag-osto; en fior y fruto. Esta especie se halla tambien en las islas del Cabo Verde, la Madera, Arg-elia, Peninsula Iberica, Corceg-a, Cerdena, Italia, y Grecia. 013) Masferrer. — recuerdos botanicos de teneriee. isp En las Azores hay ademas el Galium palustre L. y el G. de- bile Hoff.; los dos europeos. Rubia peregrina L. p lucida W. B. 1. c. n, p. 186. (R. pere- grina L. a latifolia Gr. et Godr. 1. c. n, p. 13. — R. splen- dens Hoffg-g. et Lk ; DC. Prodr. iv. p. 590. — R. sylvestris Brot. Phyt. Lusit. tab. 60.) Barrancos de la parte Norte de la isla de Tenerife. — Ag-osto; en fl. y fr. R. peregrina v angustifolia W. B. 1. c. n , p. 187 (Wkmm. et Lge. 1. c. n, p. 307.— Gr. et Godr. n, p. 13. Rubia angustifolia L. — Lowe. 1. c. p. 400. — R. longi fo- lia Poir.) Matorrales cerca de Buena Vista. — En Mayo de 1879; sin flor ni fruto. Esta especie se halla tambien en la Madera, Azores, Penin- sula Iberica, Baleares, Francia austral, C6rcega, Italia, Gre- cia y Oriente. — Es de notar que en la Madera solo se ha ob- servado la segunda variedad. R. fruticosa Jacq. (W. B. 1. c. n. p. 188.— DC. Prodr. i\% p. 589. — RuMa canariensis Poir.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y en otras partes del literal de esta misma isla. Del valle de la Orotava me la ha mandado tambien E. Ro- driguez. Esta es una estirpe puramente canaria. Sherardia arvensis L. Campos de los alrededores de Santa Cruz, valle de la Oro- tava y muchas otras partes. Tambien me la ha mandado del Valle de la Orotava E. Ro- driguez. Tambien en la Madera, Azores y casi en toda Europa. Todas las especies de esta familia hasta aqui mentadas per- tenecen k la tribu de las Galiecp, que con la de las Anthosper- mea forman las dos unicas tribus extratropicales de la nume- rosa familia de las Rubiaceas. la eual tiene m&s de 4.000 espe- 190 ANALES DE HISTOR1A NATURAL. (114) cies que en su mayor parte habitan las regiones tropicales y subtropicales del globo. La mayoria tie los g^neros de las Galieas tienen representantes en la flora europea (pues siendo once, seg-un Bentham y Hooker (1. c. p. 148-151) los generos de esta tribu, siete de 6stos tienen especies europeas, al paso que la tribu de las Antospermeas solo tiene un gtmero (Puto- ria Pers.) poco numeroso (con dos 6 tres especies) con repre- sentantes en la flora de la region mediterranea. La mayoria delas plantas deesta ultima tribu son propias del hemisferio austral. Las dos especies siguientes pertenecen. sin embargo, a esta tribu. Phyllis nobla L. (Sp. 335.— Gen. n. 323.— Lam. Illustr. ta- bula 186. — Gaertn. Fruct. tab. 25.— Rich, in Mem. Soc. H. N. Par. V. T. 12, fig. 3.— W. B. 1. C. n. p. 191.— Z/r. 1. c. p. 385.— DC. Prodr. iv, p. 579.) En las Mercedes v en todos los sitios sombrios de los bos- ques y barrancos de Tenerife. — Mayo; en fl. y fr. Tambien en Gran Canada, Palma, Gomera y Hierro del ar- chipielago canario y en la Madera, Puerto Santo, Gran l)e- sierto y Desierto delSur, del archipi61ago de la Madera. Es la uniea especie En las Azores hay una especie propia de aquel archipelago, la Bellis azorica Hoclist. (Seub. 1. c. p. 31, tab. ix. — Seubertia azorica Wats, in Hook. Lond. Journ. in, 602.) En este ultimo archipelago de las Azores hay una planta perteneciente a esta misma tribu (de las Asteroideas) y a la subtribu de las Homocromeas del g-enero Solidago, tenida por Seubert y otros autores como una especie propia de aquel ar- chipiedago, a la cual llama Hochstetter Solidago azorica, la que es muy afin a otras especies del mismo g6nero (sobre todo a la Solidago Elliottii Torr. et Gray. — Walpers, Rep. bot. ii, p. 964) mdigrenas de la America septentrional; de modo, que es probable no sea la especie de las Azores una es- tirpe distinta de alguna de aquellas, sino una mera forma originada en una especie americana introducida desde hace ya mucho tiempo en las referidas islas. El ser el g6nero Soli- dago casi del todo americano, pues una sola especie del mis- mo, el Solidago Virgaurea L. (de cuya estirpe son probable- mente meras variedades el Solidago minuta Lap., el S. ma- crorhiza Lge. y alguna otra forma) se halla fuera del nuevo continente, confirma mas en la opinion de que el Solidago azorica no es mas que una forma vegetal americana modi- ficada y desde largo tiempo hospedada en el archipiedago az6rico. Subtribu, Coniceas. Conyza Gouani Willd. (Erigeron Gouani L. — Erigeron di- versi folium Cav.— Dimorphantes Gouani Cass.) En las paredes de los acueductos y en los penascos hume- dos de Tenerife (W. B.) Tambien en Gran Canaria, en la Palma y en el Mediodia de Espana (provincia de Granada.) C. ambigua DC. (Erigeron ambiguum C. H. Schultz, Bip.— Di- morphantes amhigna Vreal.—Esc/iembackia amMgua Moris.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y en otras partes de la isla. — Tambien me la ha mandado de la Orotava E. Rodri- guez. Tambien en la Madera, Azores, islas del Cabo Verde, Penin- 196 ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (120) sula Ib6rica, Baleares. Francia [mediterranea , Italia, Pelopo- neso y Argel. En la Madera y las Azores hay la Conyza canadensis Bocc. (Frigeron canadense L.) (1) y se halla muy extendida por el globo (en toda Europa, Indias, America boreal, Brasil, Africa austro-occidental ) y es muy probable 6 casi segura en las Ca- narias. En las islas del Cabo Verde hay las siguientes especies pro- pias de aquel archipelago: Conyza lurida Schmidt (1. c. p. 186.) — Conyza pannosa Webb. —Conyza odontoptera Webb. Hay ademas en este mismo archipielago dos especies del geiiero Nidorella propias tambien de aquella flora: la Nidorella varia Webb (Schmidt, 1. c. p. 184) y la N. Steetzii Schmidt, 1. c. pa- gina 185. Tribu, Inuloideas. De la subtribu Pluqueineas hay en las islas del Cabo Verde las siguientes plantas: la Blumea Perrottetiana DC; la Blumea anrita DC; y la Pluchea oxalis DC. Subtribu, Filagineas. Filago germanica L. (W. B. 1. c. n, p. 305.— Gifola germa- nica Cass.— Gnaphalium germanicum Willd.) Campos del valle de la Orotava, Icod de los Vinos y otras partes de la isla de Tenerife— Marzo, Mayo; en fl. y fr. De los alrededores de Santa Cruz de Tenerife tengo una forma que me parece afin al Filago micropodioides Lge. (Prod. Fl. His. ii, p. 55), del que tengo en mi herbario ejemplares de los alrededores de Barcelona. Lowe cita esta ultima especie (y no el F. germanica L.) en la Madera, y ademas se halla en la Peninsula Iberica y en Sicilia. (1) Buch escribio equivocadatnente Erigeron canarUnse por E. canadenst. d2i) Masferrer.-— recuerdos botAnicos de tenerife. 197 El Filago germanica se ha citado en las Azores y se halla en casi toda Europa. Filago gallica L. (Gnaphalium gallicum Huds. — Xerotium gallicum Bluff. — Log/id sululata Cass.) Valle de la Orotava y en todos los barrancos de aquel lado de la isla. — Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera, Azores, Islas del Cabo Verde, Africa boreal, casi toda Europa y Sud-America. F. arvensis L. (Gnaphalwm arvense Yfilld. —Oglifa arvensis Cass.) En Tenerife, segun DC. (W. B.) Tambien cita De Candolle esta especie en la Madera; pero Lowe asegura que la estirpe de aquella isla no pertenece a este especie, sino al Filago minima Fr. (Gnaphalium minimum Huds. — Filago montana DC. — Oglifa minima Rechb.) ^Perte- necera tambien a esta ultima la planta citada por el mismo DC. en Tenerife? Una y otra de estas dos ultimas especies se hallan bastante extendidas por Europa. Ifloga spicata C. H. Schultz, Bip. (Ifioga Fontanesii Cass. — Trichogyne cauliflora DC. — Gnaphalmm caulifiorum Desf. — Gnaphalmm spicatum Vahl. — Chrysocoma spicata Forsk.) En Tenerife (cerca de Giiimar); en Gran Canaria y en Lan- zarote (W. B.) Tambien en la India oriental, Syria, Arabia, Egipto, Africa boreal y Mediodia de Espafia (Cabo de Gata). — Las otras siete especies de este g^nero son austro-africanas. M. Despreaux hallo en Gran Canaria el Fvax pygnwa Pers. (Filago pygmma L.), que crece ademas en toda la Europa me- diterranea y Africa boreal. Subtribu, Gnafalieas. Phagnalon purpurascens C. H. Schultz, Bip. (W. B. 1. c. 11, pagina 212, tab. 82 B.) 108 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (122) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, en varios barrancos. — 15 de Mayo, 1879; en fl. y fr. Tambien en Gran Canada (Despr. ) y Lanzarote (Hart.), siendo una estirpe puramente canaria. El Phagnalon umlelliforme Webb (W. B. 1. c. n, p. 211; tab. 82) se halla citado por W. B. como general en todo el ar- chipielago canario; pero s61o se precisa la isla de la Palma y de la Gran Canaria; y como yo no lo he visto en Tenerife (por mas que es casi seg*ura su presencia en esta isla) no lo anoto aqui como planta nivariense. Es tambien una especie propia de este archipielago. Phagnalon saxatile Cass. (Conyza saxaiilis L. — Chrysocome latifolia Barr. — Gnaphalon saxatile L\v.) Vulgar en las islas Canarias (W. B.), en Lanzarote y Fuer- teventura (Hart.) El Phagnalon purpurascens de Tenerife presenta formas muy afines a otras de esta especie que tengo en mi herbario de la region mediterranea; pero ninguno de los ejemplares recogi- dos por mi en aquella isla, pareceme de todo punto asimila- ble al Phagnalon saxatile Cass., que es una especie de la re- gion mediterranea hallada tambien en la Madera. Ph. rupestre DC. [Ph. Tenorei Presl.— Conyza rupestris Pesf. — Gnaphalon rupestre L\v.) En algunos barrancos de la parte de la Orotava. — Ultimos de Agosto 1878; casi todos los ejemplares en fruto. Tambien en la Madera y en toda la zona mediterranea. El Phagnalon calyc'mum DC. (Conyza, calycina Cav.), que se halla en la Madera y en Portugal, es muy afin a la variedad peduncular e Wk. (Wkmm. et Lge. 1. c. n, p. 58) de la especie anterior (Ph. rupestre.) En las islas del Cabo Yerde hay tambien dos especies de este genero, las dos propias y exclusivas de aquel archipiela- go, y son el Phagnalon melanoleucum Webb y el Ph. luri- dum Webb. (123) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 190 Gnaphalium luteo-album L. (Helichrysum luteo-allum Echb.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, valle de la Orotava y otras varias partes de la isla. — Abril, Agosto; en fl. y fr. Madera, Azores, islas del Cabo Verde, en casi toda Europa, en algunos puntos de Asia, en Abisinia, Egipto, Senegambia, Cabo de Buena Esperanza, America y Australia. En Lanzarote citan W. B., una especie propia de aquella isla, el Gnaphalium Webl)i Schultz, Bip. (Helichrysum gossy- pium Webb.— W. B. 1. c. n, p. 313, tab. 109.) M. Despreaux hallo en Gran Canaria (abundante en Tira- jana) el Gnaphalium orientate DC. (Helichrysum orientate L.), que parece ser originario de Egipto, siendo muy cultivado en los jardines. En la Madera hay el Helichrysum olconicum DC. (Gnaphalium crassifolium Buch, non L. — Antennaria leucophylla Reichb.) — el Helichrysum Monizii Lowe. — el Helichrysum melanoph- thalmum Lowe (Gnaphalium melanophtlialmum Lowe, Heli- chrysum melaleucum Reichb. ) , el Helichrysum fozticlum DC. (Gnaphalium fcetidum L. — Anaxeton fmtidum Lam.) y casi naturalizado el Gnaphalium spathulatum Lam. (Gnaphalium americanum Willd. Sp. pi. — G. PennsyfoanicumWilld. Enum. — Seub. Fl. Az. p. 32), planta de la America del Norte que se halla tambien naturalizada en las islas Azores. En las islas del Cabo Verde, ademas del Gnaphalium luteo- album antes citado, hay otra especie propia de aquel archi- pielago, que es el Gnaphalium luteo-fuscum Webb. subtribu, Inuleas. Inula Schizogyne... ( Schizogyne sericea C. H. Schultz, Bip. in W. B. Phytogr. Canar. n, p. 218, tab. 83. — Chrysocoma sericea L. fil. — Conyza sericea Ait. Hort. Kew. — Conyza chrysocomoides Bory de St.-Vincent. Essais sur les Fort., p. 332, num. 279, non Desf.) 200 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (ISM) Penascos inmediatos al fuerte de Paso alto, cerca de Santa Cruz, en los mismos muros de este fuerte y en otras partes de las costas de Tenerife. — Abril; en fl. y fr. Del valle de la Orotava me la ha mandado E. Rodriguez. Esta planta es propia de la flora canaria. Seg-un Bentham y Hooker (1. c. n, p. 331), debe esta planta comprenderse en el genero Inula y en la seccion Cappa, la cual tiene, segun los mismos autores, dos especies asiaticas (la Inula Cappa DC. y la /. eupatorioides DC), y dos especies de Abisinia (la Inula arhiscula DC. y la /. confer tifolia A. Rich.), siendo la estirpe canaria mas afin a las dos primeras que a las segundas por el pequeno tamaho de sus cabezuelas. Inula viscosa Ait. (C iqmlaria viscosa Gren. etGodr. — Erige- ron xiscosumlu. — Solidago viscosa Lamk. — Pulicaria vis- cosa Koch.) Comun en el valle de la Orotava y en otras partes de la isla de Tenerife. — Mayo, Agosto; en fl. y fr. — De los alrededores de Santa Cruz me la ha mandado E. Rodrig-uez. En toda la Europa mediterranea, en Argelia y en la Madera. En las islas del Cabo Verde hay una especie de este g6nero propia de aquel archipielago, la Inula leploclada Webb. Allagopappus dichotomus Cass. (Diet. Ivi, 21; W. B. 1. c. ii, p. 224 tab. 8b.—Co)iyzadichotomaL. Suppl., p. 359. Conyzainuloides Ait. teste Pers. Syn. pi. n, p. 428. — Conyza canariensis Willd. teste W. B. 1. c. — Chrysocoma dichoto- ma Jacq. Ic. Bar. tab. 171. — Jasonia dichotoma DC. Prodr. v, p. 477 .—Crysocomafruticosa... Bory de St.-Vincent. 1. c. pa- gin a 332, num. 281.) Abunda en los barrancos de los alrededores de Santa Cruz de Tenerife y en otras partes de la isla. — Mayo; en fl. y fr. — Del valle de la Orotava me la ha mandado E. Rodrig-uez. Tambien se halla en Gran Canaria; pero no ha sido vista fuera de este archipielag-o, siendo la linica especie del genero. Vieraea laevigata W. B. Phyt. Can. n, p. 225, tab. 84 (Bupleu- rum lavigatum Brouss.—Donia canariensis Less. — Jasonia lavigata DC. teste W. B. 1. c.) (125) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 201 Muy rara entre Buena-Vista y el valle de la punta de Tetio. (W. B.) Especie propia de esta flora. En las islas del Cabo Verde hay la planta africana de esta misma seccion Pegolettia senegalensis Cass. Pulicaria vulgaris Gartn. (Inula pulicaria L. — Aster puli- carius All.) Se halla en Tenerife segun Broussonet (W. B.) Se halla muy extendida por Euro-pa. M. Despreaux hall6 en Gran Canarla (arenales de Maspalo- raas) la Pulicaria crispa C. H. Schultz (Francoeuria crispa Cass. — Inula crispa Del.) que crece ademas en las islas del Cabo Verde, en el Senegal, en Abisinia, en Egipto, etc. subtribu, Buftalmeas. Odontospermum aquaticum C. H. Schultz, Bip. (W. B. 1. c. 11, p. 233. — Asteriscus aquaticus Monch. — Buphthal- mum aquaticum L.) Santa Cruz de Tenerife, valle de la Orotava y otras partes. — Mayo; en fl. y fr. En la Madera (linica especie del ge^nero en aquel archipiela- go) y en toda la zona mediterranea. El Odontospermum maritimum C. H. Schultz, Bip. (W. B. 1. c. 11, p. 233. — Asteriscus maritimus Monch. — BupJitJialmnm mariti- mum L.) es probable en Tenerife, pues crece en las islas Ca- narias segun Buch ( W. B.) y ademas se halla en el litoral de toda la Europa austral, en Siria y en Marruecos. En el archipielago canario hay ademas las siguientes espe- cies de este genero: Odontospermum sericeum C. H. Schultz (W. B. 1. c. 11, p. 334, tab. 87. — BwpTitlialmum sericeum L. fil. Suppl. p. 379.— Namplius sericeus Cass.). 202 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (126} En Fuerteventura, cerca del templo de Nuestra Senoradela Pefia, seg-un W. B. Tambien se ha citado esta especie en Te- nerife (Pers. Syn. PL n, p. 474), aunque quizas equivocada- mente. Odontospermum intermedium C. H. Schnltz, Bip. (W. B. 1. e. n, p. 236, tab. 86. — Biiplithahnum sericeum Link, in Buch, Can. p. 150 N. 165; teste W. B. 1. c. — Asteriscus sericeus 3 intermedins DC. — Namplius intermedins Webb.) En Lanzarote (W. B.) y en Fuerteventura (Buch.) Odontospermum stenop/iyllum C. H. Schultz, Bip. (W. B. 1. c. n. p. 237, tab. 86 B — Bup/it/ialmum stcnophylhim Link, in Buch. Can. p. 150. — Asteriscus sericeus y stenophyllus DC. — Namplius stenopliyllum Webb.) En las costas de la isla Gran Canada (W. B.) Estas tres ultimas especies son propias del archipielag-o ca- nario. En Gran Canaria hay ademas el Odontospermum odorum C. H. Schultz, Bip. (W. B. 1. c. n, p. 338. — Buphthalmv.m odorum Schousb. Maroc. p. 199, tab. 7. — Asteriscus odorus DC.) que se halla tambien en los areuales del imperio marroqui; pero no en la isla de Porto Santo en la que lo citan W. B. (Vide Lowe 1. c. p. 477). En las islas del Cabo Verde tiene tambien este g^nero los siguientes representantes: Odontospermum Smithii Webb. — 0. Baltoni^Vebb. — 0. Vogelii Webb. — Las tres especies ex- clusivas de aquellas islas. Pallenis spinosa Cass. (Asteriscus spinosus C. H. Schultz, Bip. — Buphthalmum spinosum L.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife. — Mayo, 1878; en flor y fruto. En la Europa mediterranea y Africa boreal. tribu , Heliantoideas. De la subtribu Melampodieas hay en las islas del Cabo Verde el Parthenium Hysteropliorus L. (Argyroclmta Mpinnatifida Cav.), planta originaria del Sud de America. (127) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 203 subtribu, Ambrosieas. Xanthium strumarium L. En un campo de los alrededores de Santa Cruz de Tenerife. — Julio, 1879; en fruto. En la Madera, Azores y en casi toda Europa, sin que con seguridad se sepa la verdadera patria originaria de esta es- pecie. En las Azores cita Drouet (1. c. p. 95), sin precisar locali- dad, el Xanthium spinossum L., que se halla en casi toda Eu- ropa; por mas que quizas sea una estirpe de origen ame ricano. Hallase ademas subnaturalizada en la Madera la Ambrosia elatior L., que es una especie americana. De la subtribu Zinnieas hay en las islas del Cabo Verde la Zinnia pauci flora L., que es planta americana. Tambien es de origen americano la Zinnia elegans Jacq., cultivada en los jardines. De la subtribu Vertescineas se halla en las islas del Cabo Verde, y tambien en la Madera, la Eclipta erecta L., que es una planta extendida por todas las regiones tropicales del giobo; siendo probable en el archipielago canario. La Siegesbeckia orientalis L., hallada espontanea por W. B., en abundancia, en los alrededores de la Orotava, es una planta cultivada en varios jardines y extendida por las reg-iones tro- picales y subtropicales de ambos continentes, habiendo sido indudablemente introducida en las islas Canarias por la jar- dineria. De la misma subtribu hay ademas en las islas del Cabo Verde el Sclerocarpus africamcs Jacq., bastante extendido en las regiones tropicales del globo, y la Blainvillea Gay ana Cass. (Schmidt, 1. c. p. 195.) 204 ANALES DE H1STORIA NATURAL. (128) subtribu , Coreopsideas. Bidens pilosa L. (C. H. Schultz, Bip. in W. B. 1. c. n, p. 242. — Kerneria pilosa Lw. 1. c. p. 474.) a. rddiata C. H. Sch. Bip. 1. c. (Coreopsis leucantha L. Sp. pi. — Bidens leucantha Willd.) p. discoidea C. H. Sch. Bip. 1. c. ( Bidens pilosa L. Sp. pi.) Sitios hiimedos de los alrededores de Santa Cruz, Valle de la Orotava y otras varias partes de la isla de Tenerife. — Abril, Mayo; en fl. y fr. Tambien me la ha mandado de la Orotava (Noviembre, 1879) E. Rodriguez. Esta planta, originaria de America, se ha extendido y natu- ralizado en todas las Canarias, Madera, Azores, islas del Cabo Verde y varios puntos de las costas africanas. En las islas del Cabo Verde se ha naturalizado tambien el Bidens lipinnaia L., al parecer, originario de America y hos- pedado ahora en varios otros paises (Senegal, China, Sud de Francia, Italia, etc.) A esta misma subtribu pertenece la Dahlia variabilis Desf., de la que se cultivan tantas variedades en los jardines. tribu, Antemideas Gonospermum fruticosum Less. (\V. B. 1. c. n, p. 290, tab. 99. — Tanacetum fruticostim Buch; Can. 149. — Go- nospermum nmltifloriim DC. teste W. B. — Corona de la reina: Atanasia pectinata nitariensis; Viera, Die. i, p. 239.) Valle de la Orotava; cerca de Santa Ursula, en la orilla de la carretera de Santa Cruz a la Orotava. — 23 de Mayo, 1879; en flor y fruto. — Del barranco de San Nicolas me la ha man- dado E. Rodriguez. Es planta propia de este archipielago. s61o hallada en Te- nerife y en la Palma. G. revolutum C. H. Sch. Bip. (in W. B. 1. c. n, p. 292, (129) Masferrer. — recuerdos botanicos de teneripe. 205 tab. 88. — Anthemis revoluta Chr. Sm. — Lugoa revoluta DC. Prodr. vi, p. 14.) Entre Taganana y el mar la hallo Buch , y Webb y Berthe- lot en varios collados de los montes de Tenerife (W. B.) Es especie puramente canaria. Gonospermum canariense Less. ( ' Hymenolepsis canaden- sis Sch. Bip. in 1. c. 11, p. 294, tab. 97 B et 98 A.— Tanacetum canariense DC. — Hymenolepsis elegans Cass. — Gonospermum elegans DC. Prodr. et Webb Ic. — Faro: A tha- nasia fruticosa palmensis Viera, Die. 1, p. 284.) En Tenerife, en la Palma y en Gran Canaria, sobre todo en la region inferior. (W. B.) Planta puramente canaria. En Lanzarote hallaron W. y B. el Anacyclus clavatus Pers., que crece en toda la zona mediterranea. En la Madera se ven algunos pies espontaneos , pero proce- dentes de semillas escapadas de los jardines, de la Achillea millefolium L. y de la Achillea Ageratum L. , las dos eu- ropeas. En las Azores cita Seubert la Santolina Chamacyparissus L., de la region mediterranea; pero dandola s61o como semi-es- pontanea y diciendo que es probablemente introducida de la Europa austral. M. Despreaux (segun W. B.) hall6 en Gran Canaria el Diotis maritima Coss. (D. candidissima Desf.), especie bastante ex- tendida en las orillas europeas y africanas del mar Atlantico, y tambien en la region mediterranea. Anthemis Cotula L. (Manila Cotula DC. — Anthemis fcetida Lamk.— Manila fcetida Cass.— Manila vulgaris Bl. Fingli. Chamcemellum Cotula All.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, Valle de la Orotava y varias otras partes de la Isla. — Mayo; en fl. y fr. Ademas de las otras islas Canarias, en la Madera, Azores, en casi toda Europa, Persia y Marruecos. •206 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (130) Hartung- (1. c. p. 144) cita en Lanzarote el Anthemis arven- sis L., hallado tambien por Drouet en las Azores, y que crece en casi toda Europa, el Africa boreal y en Oriente. Anthemis mixta L. (Ormenis mixta DC. — Anthemis coro- nopi/olia Willd. — Anth. hispanica Zucc. — Ormenis Ucolor Cass. — CMmeemellum mixtum All. — Chamomilla mixta Gr. et Godr. — Maruta mixta Mor.) En las islas Canarias, seg-un Buch, y probablemente en Te- nerife. Tambien en la Madera y en la Europa mediterranea. En la Madera y en las Azores se halla el Anthemis aurea DC. (Ormenis nooilis Gay, var, js. discoidea Boiss. — Ormenus aureus Lowe), que crece tambien en la Peninsula ib6rica, y no seria raro se ballara en el archipielag-o canario. Chrysanthemum coronarium L. (Pinardia coronaria Less. — Giralda; Chrysanthemum segetum Viera, 1. c. i. pa- g-ina 320, nonL.) Orilla de los caminos, huertas. jardines. etc. de la reg-ion inferior de Tenerife. — De la Orotava me lo ha mandado E. Ro- drig-uez, cog-ido en fi. y fr. en Noviembre de 18G9. Tambien en otras islas Canarias. en la Madera, Azores y en toda la zona mediterranea. Ch. Myconis L. (Myconia Chrysanthemum C. H. ScHultz, Bip. — Pyrethrum 3/iconis Monch. — Coleostephns Myconis Cass.) En terrenos cultivados de Tenerife y demas Canarias. (W. B.) Tambien en la Madera,. Azores y en toda la zona mediter- ranea. El Chrysanthemum segetum L. ( Xanthophthalmum segetum, Schultz, Bip.), que se lialla en la Madera, Azores y en casi toda Europa, es casi seg-uro en el arcliipieTag-o canario, en las mismas localidades que la especie anterior. El Chrysanthemum Leucanthemum L. ( Leucanthemum mil 'gare Lam.), recientemente introducido en la Madera, sehanatura- lizado en aquella Isla; como se naturalizaria tambien en todas las otras de esta reg-ion botanica. Es planta europea. (131) Masferrer.— recuerdos botanicos de tenerife. 207 Chrysanthemum frutescens L. (Argyranthemum frutes- cens W. B. 1. c. 11, p. 264, tab. 91 .— Pyrethrum frutescens Willd. Sp. in, p. 2150. — Mag-arza; Leucanthemum Cana- riense Walih ex Viera 1. c. 11, p. 88.) Alrededores de Santa Cruz, Valle de la Orotava y otras par- tes de la region inferior de Tenerife. — Abril, Julio; en fl. y fr. — De las mismas localidades me lo ha mandado E. Rodriguez. Se halla ademas en Gran Canaria y en la Palma; siendo es- pecie puramente canaria. Ch. gracile... (Argyranthemum gracile C. H. Schultz, Bip. 1. c. 11, p. 261.— At. frutescens p. gracile Webb, tab. 91, num. 2. — Pyrethrum fceniculaceum Link in Buch. Can. p. 149, num. 165 teste W. B.) Peilascos de la region inferior de Tenerife, principalmente en los barrancos de la parte de la Isla llamada Pandas del Sud. (W. B.) No creo haya sido observada, hasta ahora, esta especie fuera de Tenerife. Ch. foeniculaceum Brouss. ( Argyranthemum foeniculaceum Webb et Berth. 1. c. 11, p. 262, tab. 93. — Pyrethrum fceni- culaceum Willd. teste W. B.) En los collados elevados de los montes que circundan el Valle de la Orotava por el Oriente , llamados la Florida de la Resbala. (W. B.) Creo que no ha sido vista esta especie fuera de esta Isla. Ch. anethifolium Brouss. (Argyranthemum anethifolium W. B. 1. c. 11, pag-ina 267. — Pyrethrum anethifolium Willd.) En las Canadas de Tenerife (W. B.) Creo que es especie propia de las reg-iones elevadas de Te- nerife. En la isla de la Palma hay una especie de este g^nero, pro- pia de aquella Isla, el Chrysanthemum WebUi ( Argyranthemum Webl)ii Schultz, Bip. 1. c. 11, p. 269), que Webb habia creido, en un principio, asimilable al Chrysanthemum pinnatifidum de Linneo hijo. •208 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (132) Esta ultima especie (Chrysanthemum pinnatifidum L. fil. — Argyranthemum pinnatifidum Lw. — Sigmatotheca pinnatifida Schultz, Bip.) se halla en la Madera y en las Azores, siendo peculiar de aquellas Islas. En Lanzarote hay una especie propia de aquella isla, el Chrysanthemum ochroleuam (Argyranthemum ochroleucum Webb.) En la Madera hay, ademas de la especie antes citada , otras dos plantas de este mismo g-6nero, y son las siguientes: el Chrysanthemum hcematomma Lw. in Hook. Jour. (Argyranthe- mum hamatomma Lw. Man. Fl. of Mad.) y el Chrysanthemum dissectum Lw. Novit. (Argyranthemum dissectum Low. Man. FL of Mad.) Chrysanthemum Broussonetii Balb. {Ismelia Broussone- tii C. H. Schultz, Bip. 1. c. n, p. 274. — Argyranthemum pinnatifidum Webb, tab. 95. — Chrysantemum pinnatifidum Brouss. in Herb, teste W. B. non L. fil.) En la region de los laureles de Tenerife; Valle de la Oro- tava (Berth.), Bajamar (Webb), en el monte de Tig-ayga sobre el Realejo y sobre Santa Ursula. Es especie puramente canaria, bastante afin al Chr. pinna- tifidum L., que es especie maderense, como antes se ha di- cho ya. Ch. coronopifolium (Ismelia coronopifolia C. H. Schultz Bip. 1. c. ii, p. 272. — Pyrethrum coronopifolium Willd. — Argyranthemum frutescens 8. cuneiforme Webb, tab. 92 d.) En el Valle de la Orotava (Berth.), entre Buena Vista y la Punta de Teno (W.) y en otras partes de la region inferior de Tenerife. Tambien se halla en Gran Canaria: pero es planta propia de este archipielag-o. En Gran Canaria hay, adem&s, tres especies de este mismo g-6nero, de dos de las cuales form6 Schultz, Bip. el g-6nero Preauxia, denominandolas: Preauxia jacoleifolia (Argyran- themum jacobei/olium Webb, tab. 90) y Preauxia canariensis, 033) Masferrer. — recuerdob botAnicob de tenerife. 209 de las que sospechan Bentham y Hooker sean s61o dos varie- dades de una sola especie. Con la otra forma vegetal aludida (de la que s61o vi6 un especimen) formo el g-^nero Monoptera, llamandola Monoptera filifolia; mas esta forma les ha pare- eido k Bentham y Hooker que tal vez se deba referir al Argy- ranthemum gracile Webb. Chrysanthemum Parthenium Pers. (Matricaria Parte- nium L. — Tanacetum Partenium Schultz, Bip. — Pyrethmm Parteniiim Sm. — Leucanthemum Partenium Gr. et Godr.) En Tenerife, haeia Agua mama (seg*un Buch.) Tambien en la Madera, Azores y en casi toda Europa; culti- vandose adem&s en muchas partes; de modo, que en varios puntos se ven ejemplares procedentes sin ning*un g^nero de duda de semillas escapadas de los jardines. En Gran Canaria hay adem&s otras dos plantas que deben indudablemente incluirse en el g*6nero Chrysanthemum , las cuales fueron denominadas por Webb Pyrethmm ferulaceum (W. B. 1. c. ii, p. 281, tab. 110) una, hallada por Despreaux cerca de Goyera, y la otra, hallada por el mismo Despreaux en el barranco de Tig-ayg-a, Pyrethmm ptarmicceflorum (W. B. 1. c. ii, p. 282, tab. 111.) Matricaria Chamomilla L. fCourrantia chamomilloides C. H. Schultz, Bip. 1. c. ii, p. 278.) En Tenerife, Gran Canaria y la Gomera (W. B.) Yo no he recogido esta especie en Tenerife, y si solamente la que se le parece mucho, al primer g-olpe de vista, aunque sea de un g-enero diferente, el Anthemis Cotula, ya antes enu- merado. Lowe supone que la Matricaria apuntada no se halla en estas Islas. Es frecuente en casi toda Europa. En la Madera hay la Soliva lusitanica Less. (S. stolonifera Lw.) que se halla ademas en Portug-al. Artemisia canariensis Less. (W. B. 1. c. n, p. 302, tab. 100. — Absinthium Canariense Bess. — Artemisia argentea Buch ANALES DB HIST. NAT. — X. 14 •210 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (134) Can. p. 148, non L'Herit. — Artemisia arborescens Bory de St.-Vinet. 1. c. p. 333, num. 282. non L. — Incienso.) Alredeclores de Santa Cruz de Tenerife y otras partes de la Isla, en la region maritima. — Mayo; en fl. y fr. Crece en las demas islas Canarias: pero es planta propia de este archipielago. En la Madera y su archipielago crece una especie afin , que es la Artemisia argentea L'Herit. (Artemisia arborescens Buch, non L. — Lowe, Man. Fl. of Mad. p. 451); y en las islas del Cabo Verde hay otra tambien muy proxima, que es la Artemisia Gorgonum Webb (J. A. Schmidt, 1. c. p. 198). Las tres vienen k representar en sus respectivas floras a la Artemisia arbores- cens L., de la region mediterranea. Artemisia aragonensis Lamk. (A . Herba-alba Asso ica. No tengo ning-un ejemplar de esta especie procedente del archipie^lag'o canario, y me interesaria mucho el poseerlos, para poderlos comparar detenidamente con los que teng*o de varios puntos de Espafi.i. En Gran Canaria (region inferior) citan W. B. la Artemisia reptans Chr. Smith. (W. B. 1. c. n, p. 300, tab. 102), que sos- pecho sea especie propia del archipelago canario. tribu, Senecionideas. subtribu , Eusenecioneas. Senecio vulgaris L. Valle de la Orotava y muchos otros puntos de la Isla.— Agosto; en fl. y fr. — Tambien me lo ha remitido de la Orotava E. Rodriguez. En las demas Canarias, Madera, Azores, toda Europa, Africa boreal, Asia boreal y templada y America boreal. (135) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. sal El Senecio sylvaticns L., se halla citado en la Madera, las Azores y en gran parte de Europa, siendo probable en las Ga- narias. 'SX Senecio flamts (a. Decaisnei et $■ sonclioides) C. H. Schultz. Bip. (1. c. ii. p. 319. tab. 107), se halla en Gran Canada. El Senecio coronopifolius Desf. (W. B. 1. c. ft, p. 320. tab. 108) se halla en Gran Canaria. Lanzarote y Fuerteventura. El Senecio crassifolms Willd., crece en Lanzarote y tambien en algunos puntos de la region mediterranean En la Madera hay una especie pr6xima, el Senecio incrassa- tus Lw. (Senecio crassifolms b- Zowei DC.) # En las Azores hay el Senecio err aliens Bert., que crece tam- bien en varios puntos de Europa (Peninsula Ibe>ica, Francia, Italia, Grecia, etc.) Senecio Kleinia C. H. Schultz, Bip. (1. c. n, p. 321. — Ca- calia Kleinia L. — Kleinia neriifolia Haw.) Valle de la Orotava, alrededores de Santa Cruz de Tenerife y otros lados del litoral de esta Isla. — Mayo; en fl. y fr. En todas las Canarias; siendo especie peculiar de este archi- pielago. En la Madera se ha naturalizado el Senecio mi kanioides Otto, (Cacalia scandens Thunb.) introducido por el ano 1845. S. palmensis Chr. Smith. [Cineraria palmensis Nees.—Be- thencourtia palmensis Choisy .) En los montes mas elevados de Tenerife ; filo de las Cana- das hacia el Roque bermejo (W. B.) . Hallase adem&s en la isla de laPalma; siendo especie propia; de este archipielago. S. Heritierii DC. (Cineraria lanata Lamck.) En el barranco del Pino debajo de ChvMma (Buch) , barrau- 212 ANALES DE HTSTORIA NATT'RAL. (136) cos del Infierno. Tamadaya. etc.. en el fllo de las CaTiadas (Webb.). Creo que no ha sido vista fuera de esta Isla esta especie. Senecio multiflorus C. H. Schultz, Bip. (1. c. n. p. 325. — Cineraria multi-flora Hort. Kew. — Pericallis multi flora Webb, tab. 105.) Sobre el Valle de la Orotava. en la reg-ion de los brezos (Webb). Especie propia de esta flora . S. appendiculatus C. H. Schultz, Bip. (1. c. n. p. 327.— Ca- caha appendiculata L.— Cineraria populifolia Lamk.— Senecio populifol'ms DC— Pericallis populifolia Webb. Icon., tab. 103.) Barrancos de Castro, del Valle y otros en la parte de la Oro- tava. — Mayo, Ag'osto; en fl. y fr. En la obra de W. B. sc establecen tres formas principalis en esta especie, que es bastante variable, y son: 1 .' , purpuras- cens; 2.\ lac fens: 3.% Preavxianvs. He observado las tres en Tenerife. Se halla tambien en la Palma y on Gran Canaria. siendo peculiar de estas Islns. S. tusilaginis Less. (Pericallis tusilaginis Webh.—Doroni- cum Ui.silaginis C. Schultz. Bip. — Cineraria tusilaginis I/Herit. — Cineraria Waterhousiana Baxter.) HAcia la Lag-nna. en la misma orilla de la carretera de Santa Cruz.— Abril. 1879: en fl. y fr.— De la Orotava me la ha mandado E. Bodriguez. Ademas de Tenerife, se halla tambien en la Gran Canaria; siendo una estirpe puramente canaria. En la Gran Canaria citan W. B. una especie afin con el nombre de Doronicum Wellii C. H. Schultz, Bip. (Senecio mul- tiflorus DC.) S. echinatus DC. (Pericallis echinata Webb.— Doronicum echinatum CH. Schultz, Bip.— Cacalia echinata L.—Cine* raria ramosa L'Herit.) (137) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 213 Valle de la Orotava, cerca del Puerto del mismo nombre. — Mayo; en fr. Es planta puramente canaria. Senecio cruentus DC. (Pericallis cruentaWehh.—Doroni- cum omentum CH. Schultz, Bip.— Cineraria omenta Mass.— Tusilago rubra RiedL— Linck in Buch. Can.) Barranco de Montijo, barranco del Valle y otros del lado de la Orotava. — Mayo; en fl. y fr. Tambien se halla en Gran Canaria; siendo una especie pu- ramente canaria. En la isla de la Palma es frecuente el Senecio papyraceus DC. (Pericallis papyracea Webb. — Doronicum papyraceum C. H. Schultz, Bip. Cineraria Cima Webb), que es una espe- cie propia de aquella Isla. El archipielago de la Madera tiene un solo representante de esta seccion (seccion Pericalles DC), del genero Senecio, que es el Senecio maderensis DC. (Senecio auritus Lowe. — Cineraria aurita L'Herit.), el cual, segun Watson, se halla tambien en las Azores (Fayal.) El Senecio malrxpfolius DC. es la verdadera especie repre- sentante de esta seccion (Pericalles) en el archipielago de las Azores. Las islasdel Cabo Verde no tienen ningun representante de este grupo. TRiBu, Calendulaceas. Calendula arvensis L. (Caltha arvensis Moris.) Campos de los alrededores de Santa Cruz de Tenerife y en otros lados de la Isla. — Marzo, Abril; en fl. y fr. — De la Oro- tava me la ha mandado E. Rodriguez. Tambien se halla en las demas Canarias, Madera, Azores y muchos puntos de Europa, sobre todo en la parte mediter- ranea. La Calendula officinalis L. se cultiva en los jardines. •214 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (138 En la Madera hay ademas la Calendula maderensis DC. , que debe buscarse en el archipielago canario, en donde no seria extrano se hallara tambien. tribu, Cinaraoideas. subtribu, Carlineas. Carlina salicifolia Cav. A. Canariensis 1. angustifolia W. B. (1. c. n, p. 344, tab. 115. — Carthamus salicifolius L. — Carlowitzia salicifolia Monch. — Carlina xeranthemoi- des Bory de St.-Vinct. 1. c. p. 330, num. 261? non L. fil.) ; Barranco de Castro, barranco de Montijo y varios otros de aquel lado de la Isla, frecuente. — Junio, Agosto; en fl. y fr. Ademas de hallarse en las otras islas Canarias, crece tam- bien en el archipielago de la Madera; pero es, con todo, planta propia de esta region. C. xeranthemoides L. fil. (W. B. 1. c. n.,.p. 346, tab. 116.) Montes altos de Tenerife (W. B.), hacia Chasna (Mass. Buch), filo de las Canadae (Bourg-.), etc. Es estirpe puramente canaria. Atractylis cancellata L. (Cirselium cancellation Brot.— Acama cancellata All. — Carthamus cancellatus Lamk.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife.— Mayo; en fl. y fr. En la region mediterranea. M. Despreaux hall6 en Gran Canaria (Punta de Melanesa) otra especie que es el Atractylis Preauxiana C. H. Schultz, Bip. 1. c. subtribu, Carduineas. En la Madera hay el Arctium minus Schk. (Lappa minor DC), que se halla bastante extendida por Europa, llegando hasta el Asia. Carduus clavulatus Link (W. B. 1. c. n, p. 375, tab. 113.— Clavera Canariensis DC.) (139) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 215 Bajada de Tigayga en el Valle de la Orotava. — 27 de Mayo., 1879; enfl.y fr. Planta propia del archipielago cauario. M. Despreaux hall6 en Gran Canaria (Cuesta de Silva) una especie afin a la anterior, la que fu6 denominada por Webb Car duns baocephalus, sin que hasta ahora haya sido hallado fuera de aquella Isla. En la Madera crece otra forma aliada a las anteriores , y es el Carduus squarrosus Lw. (Clavena squarrosa DC), propio de aquella Isla. Carduus tenuiflorus Curt. (Wkmin. et Lge. 1. c. 11, p. 195. — Gr. et Godr. 1. c. 11, p. 226. — Lowe, 1. c. 1, p. 501. — Carduus pygnocephalus W. B. 1. c. 11, p. 377, non L.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, barrancos del Valle de la Orotava y otras partes de la Isla. — Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera, Azores y g'ran parte de Europa. Tengo de la costa del Mediterraneo el verdadero Carduus pygnocephalus L., que es bien distinto de la especie anterior, que tengo tambien, no s61o de Tenerife, sino de varios puntos de la region mediterranea. En la Madera hay el Cirsium latifolium Lw., que es una es- pecie propia de aquel arcliipi61ago. En las Azores hay el Cirsium lanceolatum Scop., que es una especie europea. En Gran Canaria y en Lanzarote hay el Cirsium syriacum Gartn. (Cnicus syriacus Willd. — Notodasis syriaca Cass. — Car- duus syriactcs L.), que crece tambien en la Madera y en la re- gion mediterranea. En Tenerife no me consta se haya hallado hasta ahora nin- guna especie del g6nero Cirsium (Cnicus L. ex Benth. et Hook.); pero es muy posible haya alguna de las citadas 6 al- guna otra afin a estas. 216 ANALES DE H1ST0RIA NATURAL. (140) Cynara cardunculus L. /?. ferocissima Lowe. (1. c. i, pa- gina 498. — Cynara horrida Ait. — Cynara sylvestris var. a. Lam. — Cynara spinosissima Presl. — Cynara scolymusv&r. 0. Gen.) Frecuente en los sitios incultos de todas las islas Canarias (W. B.) La he visto cerca de la Laguna y no lejos de Santa Cruz de Tenerife. Tambien en la Madera y en la region mediterranea. Sylibum Marianum Gartn. (Car dims Marianus L.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y otras partes de la Isla. Esta especie, que parece ser la linica del g6nero (de la que seria una variedad el S. eburneum Coss.), se halla ademas en la Madera, en la Europa austral, Africa boreal y Asia occi- dental. Galactites tomentosa Much. (Centaurea galactites L., Cal- citrapa galactites Lamk.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y varias otras partes de la Isla. — Abril, Mayo; en fl. y fr. — De la Orotava me la ha mandado E. Rodriguez. Tambien en la Madera, Azores y en toda la zona mediter- ranea. subtribu, Centaureas. Serratula canariensis C. H. Schultz, Bip. (1. c. n, pa- gina 370. — Rhaponticum canariense DC. — Zeuzea conifera Sprgl., non DC. teste W. B. 1. c.) Al pi6 de la montana del Chakora, por la parte occidental y Llano de Mauja (W. B.) Es especie peculiar de las altas regiones de la isla de Te- nerife. Volutarella Lippii Cass. (Centaurea Lippii L. — Amberboa Lippii DC. — Lacellia Lij^pii Viv.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, hacia el barranco de Santos y en otras partes. — Abril, Mayo; en fl. y fr. Tambien en Gran Canaria, en el Hierro , Mediodia de Es- pana, Palestina, Arabia, Egipto y Berberia. (141) Masferrer. — uecuerdos botanicos de tenerife. 217 Centaurea Webiana C. H. Schultz, Bip. ("W. B. 1. c. 11, p. 353.) Reg-ion de los bosques de Tenerife en el monte de la Flo- rida, sobre la Orotava (W.) Planta puramente canaria. C. arguta Nees. (W. B. 1. c. 11, p. 354.— C Teydis Chr. Smith in Buch, Can., p. 147.) Montes elevados de Tenerife, desde la region de los laure- les a la de las leguminosas del pico: Roques de Guimar, ha- cia Chasna y filo de las Canadas. — Florece en Agosto. Tambien se halla en la isla de la Palma; siendo especie pe- culiar de este archipelago. C. canariensis Brouss. (W. B. 1. c. p. 355, tab. 118.) Cerca de la Laguna de Tenerife (Brouss.) Parece que despues de Broussonet nadie ha vuelto a hallar esta interesante especie peculiar de esta flora. En la isla de la Palma hay una especie propia de aquella Isla, la Centaurea arborea Webb, hallada por Bourgeau en el Barranco del agua, cerca los Saicces, en Julio. C. melitensis L. Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, Valle de la Orotava y varios otros puntos de la Isla. — Mayo; en fl. y fr. Hallase en la Madera, Azores (unica especie de este genero), islas del Cabo Verde (unica especie de la tribu Cinaroideas en aquel archipielago), todo el Sud de Europa, Norte de Africa, Gabo de Buena Esperanza y Sud America. C. Calcitrapa L. (Calcitrapa stellata Lamk.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y muchos otros pun- tos de la Isla. — Mayo; en fi. y fr. Tambien en la Madera, Argelia, Egipto y en toda la Europa austral y media. En la Madera, ademas de la Centaurea melitensis y de la Calcitrapa, hay las siguientes especies: 1.*, Centaurea masso- niana Lowe (C. salicifolia Sol.), especie propia de aquel ar- 218 ANALES DE HIST0R1A NATURAL. (142) chipielago; 2.*, C. sonchifolia L. (Calcitrapa longifolia Lamk. — Seridia longifolia Cass.), de la region mediterraneo-eu- ropea; 3.*, Centaurea Salmantica L. (Microlonchus salmanticus DC. — Microlonchus Clussi Spach. — Calcitrapa altissima Lamk. — Mantisalca elegans Cass.) de la region mediterranea. Carthamus tinctorius L. En unos campos, entre Icod de los Vinos y Garachico. — Mayo; en fl. y fr. Esta planta es probablemente orig-inaria de Oriente y se cultiva en muchas partes, hallandose naturalizada, ademas de las Canarias, en la Madera, algunos puntos de Espaiia, en Egipto y en Marruecos. C. lanatus L. ( KentrophyUum lanatum DC. ap. Duby, Bot. Gal. — Centaurea lanata DC. Fl. fr. — Carduncellus lanatus Moris. — Atractylis lanata Scop.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y en otras partes de la Isla. — Mayo; en fl. y fr. En la Madera, Peninsula iberica, Francia, Suiza, Italia, Grecia, etc., etc. y Asia menor. Carduncellus caeruleus DC. (Carthamus cmrv.leus L.— KentrophyUum carulerm Gr. et Godr.) Cerca de la Orotava de Tenerife ( W. B.) Tambien en Gran Canaria, la Palma, Madera, Peninsula iberica, Francia, Baleares, C6rcega, Cerdena, Italia, Grecia y Berberia. tribu, Chicoriaceas. subtribu, Escolimeas Scolymus maculatus L. Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, comun.— Mayo, 1878; en fl. y fr. Tambien en la Madera y en toda la zona mediterranea. S. hispanicus L. Comun en Tenerife, sobre todo entre la Laguna y Santa Cruz (segun Lowe, 1. c. p. 520), y hacia Chasna (Webb.) (143) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 219 Yq no tengo esta especie de Tenerife, pero si la poseo de la costa de Barcelona; de manera, que he podido compararla con la especie anterior, de la que es bien diferente. En gran parte de la region mediterranea. subtribu, Hioserideas. Cichorium divaricatum Schousb.? (C. Endima, b. dimri- caticm W. B.) Teng-o s61o un mal ejemplar de esta especie , cogido en los alrededores de Santa Cruz de Tenerife, en donde es muy co- mun; de.modo, que no tengo completa seguridad en mi diag- n6stico. — Mayo; en fl. y fr.— Tambien me la ha mandado de la misma localidad E. Rodriguez. Tambien en la Madera y en la region mediterranea. En las Azores citan Seubert (1. c. p. 33) y otros el Cichorium Intybus L., que crece en casi toda Europa. Bory de Saint Vincent (1. c. p. 330, num. 260) cita en Tene- rife la especie Catananche ccerulea, L. (de Espana, Francia, Italia y Africa boreal), que posteriormente no ha sido obser- vada ni en el archipielago canario ni en ninguna otra Isla de esta region. Tolpis umbellata Bertol. (Wkmm. et Lg-e., 1. c. 11, p. 206. Lowe, 1. c. p. 522. — Tolpis Itarbata forms,... W. B. 1. c. 11, p. 401. — Tolpis crinita Lowe, Prim. 24, t. 2.— Seub. Fl. Az. 33.) Campos de los alrededores de Santa Cruz y del Valle de la Orotava. — Mayo; en fl. y fr. Peninsula iberica, Francia meridional, Italia, Sicilia, Cer- dena, C6rceg-a y Grecia. La especie afin, Tolpis barhata Gart., no ha sido hallada, al parecer, hasta ahora en el archipielag'o canario , por mas que crezca con la anterior en la zona mediterranea. Alg*unos au- tores han sospechado que sean s61o dos formas de una misma planta y no dos especies distintas, 220 ANALES DE HIST01UA NATURAL. (144) Tolpis laciniata Webb (W. B. 1. c. n, p. 406, tab. 121.) Valle de la Orotava, Icod de los vinos, Garachico, etc.— Mayo; en fl. y fr. Tambien en algunas otras de las Canarias (Palma, Hierro); pero parece ser especie propia de la flora canaria. T. coronopifolia Yiv. (Y\ T . B. 1. c. n, p. 404.) Vulg-ar en Tenerife y la Palma con la especie anterior, se- g-un W. B.— To s61o he recogido en Tenerife ejemplares de la anterior. Planta peculiar de la flora canaria. T. lagopoda Chr. Smith. (W. B. 1. c. n, p. 407, tab. 120.) En los barrancos del Valle de la Orotava. — Agosto y pri- meros de Setiembre de 1878; en fl. y fr. Parece ser especie peculiar de esta flora. T. Webbi Schultz, Bip. (AY. B. 1. c. n, p. 409, tab. 122.) En los raontes elevados de Tenerife con la especie ante- rior. (W. B.) Planta propia de esta flora. En la Madera, ademas del Tolpis umbellata Bertol., hay el Tolpis macrorhiza DC. (Lw. 1. c. p. 524) y el Tolpis succulenta Lowe, de cuya especie polimorfa ban formado algunos autores varias especies, reunidas por Lowe (1. c. p. 527-528), como va- riedades de la citada, bajo los nombres de: a. multifida; js. li- gulata; r. linearifolia, y 8. oblongifolia. Esta especie es afin, pero bien distinta del Tolpis coronopifolia de las Canarias. En las Azores hay tambien, ademas del Tolpis umbellata Bertol., el Tolpis nobilis Hochst (in Seub. Fl. Az., p. 33, tab. 11), de cuya especie parecen ser variedades las form as citadas por Watson en aquel archipielag-o con el nombre de Tolpis macrorhiza (vide Lowe. 1. c. p. 525 y W. B. 1. c. n, p&- gina 399), cuya ultima especie parece ser exclusiva del archi- pielago de la Madera. Tambien crece en las Azores alg-una forma del Tolpis succiUenta Lowe ( Tolpis fruticosa Schrank.), y ademas se ha citado en el mismo archipielago (Drouet, 1. c. p. 97) el Tolpis barbata Gartn., de la region mediterranea. (145) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 221 Las islas del Cabo Verde tienen una sola especie de este g6- nero, el Tolpis farinulosa Webb, la cual es exclusiva de aquel archipielago. subtribu, Lapsaneas. Lapsana communis L. fZampsana Juss.) Barranco de Montijo en el valle de la Orotava, y en otras partes de la isla de Tenerife. — Agosto; en fl. y fr. Tambien en la Madera y en toda Europa. subtribu, Ragadioleas. Rhagadiolus stellatus Gartn. (Lapsana stellata L.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife. — Abril, 1879; en flor y fruto. En toda la Europa mediterranea y en Oriente; sin que haya sido citada en la Madera ni Azores. R. creticus... ( Hyoseris cretica L. — Hedypnois rhagadioloi- des Schultz, Bip. — Hedypnois cretica Wkmm. et Lge.) Campos de Santa Cruz de Tenerife. Valle de la Orotava y barrancos inmediatos, y en varios otros puntos de la Isla. — Abril, Mayo; en fl. y fr. En toda la Europa austral, region mediterranea, Madera, etc. Lowe, quizas con bastante razon, reune bajo el nombre de Hedypnois rhagadioloides varias formas tenidas por especies diferentes por diversos autores, tales como el H. tubatformis, el H. cretica y el H. polymorpha de Wkm. et Lg*e., todas de la region mediterranea, subtribu, Crepideas. Picris hieracioides L. En los campos de las islas Canarias, segun W. B. Es una especie cosmopolita; pero que no se ha citado ni en la Madera ni en las Azores. •>22 ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (14(5) Picris echioides L. ( Helminthia ecModes Gartn.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife. — Mayo; en fl. y fr. Tambien en la Madera, Azores y gran parte de Europa. En las Azores hay tres especies del g£nero Microderis DC, que Bentham y Hooker asimilan al g6nero Picris, como habia ya indicado C. H. Schultz, Bip. que debia hacerse, y son: I, Microderis rig ens DC. — 2, Microderis vmbeUata Hochst., y 3 , Microderis filii Hochst. Crepis virens L. var. 8. agrestis? (Wkmm. et Lge. 1. c. n, p. 248.) Barranco de la Florida sobre laOrotava. en sitios herbosos. — Mayo; en fl. y fr. Especie polimorfa que habita en casi toda Europa, que se ha citado tambien en las Azores, pero no en la Madera, en donde viene a representarla el C. laciniata Lowe. C. foetida L. ( Barkhausia fcetida DC. En Tenerife: Orotava, Santa Cruz (W. B.) En gran parte de Europa. C. Juvenalis Schultz, Bip. (in W. B. 1. c. n, p. 459.) En Tenerife, cerca de Giiimar, la hallo Bourgeau (W. B.) Xo tengo noticia de que haya sido hallada fuera de este ar- chipielago, esta especie. En Lanzarote y Fuerteventura hay el Crepis Lowei /?. cana- Hensis Schultz, Bip. (W. B.). En la Madera cita Lowe las cuatro siguientes especies , to- das de la seccion Barkhausia: Crepis laciniata Lw. — C. diva- ricata Lw. — C. Meracioides Lw. — C. andryaloides Lw. En las Azores hay s61o, al parecer, fortnas del Crepis vi- rens L. subtribu, Hieracieas. Andryala pinnatifida Ait. (W. B. 1. c. n, p. 412, tab. 135.) En muchos puntos del Valle de la Orotava y barrancos in- (147) Masferrer. — recuerdos botanicos de tenerife. 2-2:t mediatos recog-i varias formas de esta polimorfaespecie, en los ultimos de Ag*osto y primeros de Setiembre de 1878; en fl. y fr U to. — Tambienmeha mandado una forma de ella, del Valle de la Orotava, E. Rodriguez. El porte general, su mayor 6 menor vellosidad, el mayor 6 menor numero de g-landulas en sus pediinculos y cabezuelas, la forma y divisiones de sus hojas, su tamafio, etc. son tan variables en esta planta, que hay gran numero de formas de la misma que se tomarian por verdaderas y bien caracteriza- das especies, si entre ellas no se hallaran formas intermedias, que naturalmente las reunen. En la obra de W. B. citada se apuntan gran numero de variedades, y, sin embarg-o, es difi- cil asimilar a aquellas muclias de las formas que se hallan. Es especie peculiar de la flora canaria. Tan variable como 6sta es su aliada de las islas del archi- pi£lag*o de la Madera, llamada por L'Heritier Andryala chei- ranthifolia, y dividida por Lowe en las sig-uientes formas: ( 1. lati/olia. a. congesta ] n ,. - ,. a \ 2. angustifoha. 1 1. integrifolia. 0. sparsiftora < 2. mncinatct,. \ 3. coronopifolia. Estas dos especies deben ser consideradas como las repre- sentantes de la Andryala integrifolia (A. integrifolia et A . si- nuata) de la Europa mediterranea. Hay ademas en la Madera la Andryala crithmifolia Ait. subtribu , Hipoquerideas. Hypochoeris glabra L. a. genuina Godr. (Fl. de Fr. n, pa- g-ina 292.— Wkmm. et Lg-e., 1. c. n, p. 228. — Lowe, 1. c. p. 540. — Hypochmris Balbisii Lois.; W. B. 1. c. n, pa- g-ina 473.) Parte alta del barranco del Valle sobre Santa Ursula de Te- nerife.— Mayo, 1879; en fl. y fr. De seg-uro se hallara en Tenerife la otra variedad /3. Loise- 224 ANALES DE HTST0RIA NATURAL. (148) leuriana Godr. (1. c), que es el verdadero H. Balbisii Lois. (Fl. Gal. n, p. 180), y cuyo caracter diferencial, de tener to- dos los vilanos pedunculados, desapareci6 en el primer afio que M. Lloyd cultiv6 esta variedad, presentando como en la anterior variedad los vilanos de los aquenios de la circunfe- rencia de la cabezuela sentados (Gr. et Godr. 1. c). El H. glabra, ademas de las Canarias, Madera y Azores, se halla en gran parte de Europa y en el Norte de Africa. En la Madera, ademas de las dos formas citadas de esta es- pecie, ha hallado Lowe (si bien, al parecer, introducida) la variedad rostrata (Moris) del Hypochmris radicata L., que se halla en casi toda Europa. Thrincia hispida Roth. «. chatocephala Lowe (1. c. p. 532. — T. pygmcea A. Schultz, Bip. 1. c. n, p. 468, non Ait.., Pers.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, Valle de la Orotava y otros lados de la Isla. — Marzo, Mayo; en fl. y fr. De seguro se halla en Tenerife la otra variedad gymnoce- pliala Lw. Ademas de las Canarias, Maderas y Azores, en toda la re- gion mediterranea. La Thrincia nudicaulis Lowe (Prim. 28) es la misma especie citada (v6ase Lowe, Man. Fl. of Mad. 1. c.); de modo, que hay que tener por sin6nimos los dos niimeros 244 y 246 del Cata- logs de la flora de las Azores de H. Drouet (p. 98.) Tambien se cita en este mismo Catalog-0, en el archipelago az6rico, la Thrincia hirta Roth., que es tambien planta eu- ropea. Taraxacum officinale Wig-g-. (Leontodon Taraxacum L.) Valle de la Orotava y otras partes. — Mayo, Agosto; en flor y fruto. Tambien en la Madera, Azores y en toda Europa, presen- tando formas diversas, no pocas veces tenidas por especies distintas. (Nit) Masferrer. — recuerIMJs botanicok de tenebife. 225 subtribu, Lactuceas. Lactuca Scariola L. (L. syhestris Lamk. ■$. coriacea Schultz, Bip. in W. B. 1. c. 11, p. 422.) Campos del Valle de la Orotava. — Agosto. Tambien en la Madera. Azores y graft parte de Europa. L. sativa L. En los alrededores de Santa Cruz lie liallado ejemplares del todo naturalizados de esta especie, que se cultiva en toda Europa y otras partes. L. spinosa Lamk. ( Sonchus spinosusBC. — Prenanthes spinosa Forsk. — Phcenixopus spinosus Cass. — Rhabdotheca spinosa Webb.) Alrededores de Buena Vista en Tenerife.— 26 de Mayo, 1879; sin fl. ni fr. Mediodia de Espana, Africa boreal, Baleares. Egipto, Ara- bia. 6 islas del Cabo Verde. En Gran Canaria hay el Prenanthes pendula C. H. Schultz, Bip. (W. B. 1. c. 11, p. 421, tab. 124), que es especie propia de aquella Isla. Picridium intermedium Schultz, Bip. (in W. B. 1. c. 11, p. 451. — Wkmm. et Lang-e, 1. c. 11, p. 232.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife. — Mayo; en fir. y fr. Tambien en la Peninsula iberica, Sicilia y Creta. P. tingitanum Desf. a. crispultim Webb?(W. B. 1. c. pa- gina 451.) Valle de la Orotava cerca de la orilla del mar.— 30 de Agos- to, 1878; en fl. y fr. Esta especie, ademas de las Canarias, crece en la Peninsula iberica. Sicilia, Oriente. Siria, Arabia, Egipto y Berberia. El Picridium cristalimim Schultz, Bip. (in W. B. 1. c. ny pa- gin a 452) quizes deba referirse a una variedad del anterior, ANAI.ES DE HIST. NaT,— X. 15 2-2C. ANALES nE HISTOMA NATURAL. (150) mejor que tenerlo por especie independiente; pues hay indu- dablemente formas intermedias que unen a las dos. Picridium ligulatum Vent. (W. B. 1. c. n, p. 452.) Valle de la Orotava, Garachico y otras partes de las costas de Tenerife. — Mayo; en fl. y fr. Esta especie. que parece propia de este archipielag-o y es afin al Picridium milgare L. de la region mediterranea , viene a ocupar en la flora canaria el lugar que esta ultima ocupa en la flora mediterranea. Sonchus Jaquini DC. (Prod, vn, p. 188 var. a. — W. B. 1. c. ii, p. 428, tab. 132.— 8. fruticosus Jaq., own L. fil. — S. onacraoxthus Poir. — S. Broussoneti Desf.) Barranco del Valle sobre Santa Ursula y otros de aquel lado de la isla de Tenerife. — Mayo: en fl. y fr. Planta puramente canaria. S. abreviatus Link (in Buch. Can. p. 142. — W. B. 1. c. n, p. 430, tab. 134.— S. Jaquini Spregl. Syst. in, p. 647 ex parte. — 8. Jaquini 2. congestus DC. Prodr. vn, p. 188 ex parte.) Barranco de Nuestra Senora de Gracia, cerca de Santa Cruz de Tenerife, Barranco Seco, etc. (W. B.) Especie afin k la anterior, y como ella, tambien propia de este archipielago. S. congestus Willd. (W. B. 1. c. n. p. 431, tab. 133.— £. al- tissimus Vahl. — 8. acaulis Dun. — S. Jaquini a. conges- tus DC. ex parte.) Paredes de algunas huertas de la Lacuna, aun dentro de la misma poblacion. — Mayo; en fl. y fr. Tambien en Gran Canaria y Palma: pero es especie propia de esta flora. El Sonchus platylepis Webb (W. B.J. c. n, p. 433, tab. 131) es propio de la isla Gran Canaria. El Sonchus acidus Schoubs. W. B. (1. c. n, p. 434, tab. 134 B. 8. pinnatifidus Cav. —8. runcinatus Vent.), hallado por Brous- (151) Masferrer. — recti erdos botanicos de tenerife. >m sonet en el imperio de Marruecos, cerca de Mogador, fue tam- bien recogido por Bourgeau (en 1846) en Lanzarote. Sonchus radicatus Ait. (Hort. Kew., ed. 1.* m, p. 116. et ed. 2. a iv, p. 436.— W. B. 1. c. n, p. 430, tab. 128.) Rocas maritimas de Tenerife en el punto llamado el Ca- llado (W. B.) Parece ser exclusive- de este archipelago, pues el de la Ma- dera es la especie siguiente. S. ustulatus Lowe (Prim. 22.— Man. Fl. of Mad. p. 547.) En Tag-ana y hacia la punta de Anaga en la costa Norte de Tenerife (Lowe). Esta especie se halla en la Madera, en donde presenta al- gunas variedades; pero no ha sido vista fuera de esta region. S. gummifer Link (in Buch, Can. p. 146. — W. B. 1. c. n, p. 437, tab. 129.) Peiiascos de Garachico y sus alrededores , hacia la montana del Agua. (W. B.) Es especie puramente canaria. El Sonchus brachylobus Webb (W. B. 1. c. n, p. 438) es una especie propia de Gran Canaria, hallada por Despreaux en las rocas maritimas llamadas de la Cuestd de Silva. Schultz refiere al SoncJms pinnatus Ait. (Hort. Kew. edi- cion 1.', in, p. 116.— W. B. 1. c. n, p. 439, tab. 130), en el que establece algunas variedades, las formas halladas por Webb en la Palma (barranco del Rio) y por Bourgeau en Gran Ca- naria (barranco de la Virgen), del propio modo que varias formas de la isla de la Madera. Lowe ( 1. c. p. 540) establece s61o dos variedades en las formas de la Madera (a. angustiloba et p. latiloba) y sospecha que la forma S. JPalmensis Schultz (W. B. 1. c.) sea una especie diferente de la planta made- rense, por lo que reclama para la misma nuevos estudios. S. leptocephalus Dass. (Diet. 43, p. 281.— DC. Prodr. iv, p. 189.— W. B. 1. c. ii, p. 442, tab. 127.— Prenanthes pin- nata L. fil. Supl. p. 347. — Chondrilla pinnata Lam. Diet, n, pag*ina 79.1 238 A SALES BE HISTORIA NATURAL. (]'?> Entre piedras a orillas de un campo haoia Agua-Mansa (Oro- tava). Agosto, 1878; en fl. y fr. — E. Rodriguez me 1;> ha man- dado tambien del Valle de la Orotava. Es planta puramente eanaria. Sonchus arboreus DC. (Prodr. vn, p. 189. — W. B. 1. c. n. p. 443, tab. 126. — Prenanthes arborea Brouss.) En las islas Canarias. (W. B.) — Yo s61o lo he visto cultivado. y debe ser una planta sumamente rara. pues despues de Broussonet no tengo noticia positiva de que nadie lo haya cog'Mo, por mas que se me ha asegurado que crece en algu- nos barrancos del Valle de la Orotava. Es planta puramente eanaria. El Sonchus Wcbbii Schultz, Bip. (W. B. 1. c. it. p. 444. tab. 136) es propio de la isla de la Palma. El Sonchus Bouraeaui Schultz, Bip. (in W. B. 1. c. n, p. 446. tab. 136, B.) os propio de Lanzarote y Fuerteventura. En la Madera, adem&s de las dos especies citadas (Sonchus ustulatus et S. pinna tus) y de las dos siguientes (probable- mente introducidas, lo mismo en la Madera que en Canarias y Azores) que se citaran lu6go, hay el Sonchus ftuticosus L. fil., especie propia de aquel archipi^lago. En las islas del Cabo Verde hay una sola especie, propia de aquel archipielago , que es el Sonchus Daltoni Webb (J. A. Schmidt. 1. c. p. 204. S. oleraceus L. a. lacerus Wallr. (Wkmm. et Lge. 1. c. n. p. '2A2.—S. lavis Will. VV. B. 1. c, p. 447.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y yarias otras partes de la isla de Tenerife. — Mayo; en fl. y fr. De seguro hay las otras variedades de esta especie en esta Isla y demas Canarias. Es una especie cosmopolita: hallandose en la Madera y Azores. S. asper Vill. (S. oleraceus, >. 5. L.; (153) Masferrer. — recuerdos botanicos de teneeife. 229 Barranco de la Florida a orillas de unos campos cultivados. — Mayo; en fl. y fr. Tambien hay de seg-uro mas de una forma de esta especie en esta Isla. Madera. Azores y en casi toda Europa. Microrhynchus nudicaulis Less. (Syn. p. 139. — Chondri- lla nudicaulis L.; Mant. p. 278. — Sonchus nudicaulis C. H. Schultz, Bip. in W. B. 1. c. 11, p. 427. — Sonchus divaricalus Desf. Ann. Mus. t. 46. — Lactuca nudicaulis Murr.) Parte alta del barranco del Valle sobre Santa Ursula. — 23 de Mayo; en fl. y fr. Eg-ipto, Arabia, Tunez, Mediodia de Espana, Canarias 6 islas del Cabo Verde. En Gran Canaria hall6 M. Despreaux el Microrhynchus rese- dtffolius... (Zollikoferia rcsedcefolia Coss. — Z. chondrilloides DC. — Scorzonera resedcefolia L. — Sonchus chondrilloides Desf. — RhaMotheca chondrilloides Schultz. — Podospermum reseda- folium W. B. 1. c. 11, p. 470) que se halla tambien en la region mediterranea. En las islas del Cabo Verde hay tambien una especie de este g-enero, el Microrhynchus picridioides (RhaMotheca i)icridioi- des Webb), que es exclusiva de aquel archipielag'o. subtribu, Escorzonereas. Tragopogon porrifolius L. Valle de la Orotava, orillas de los campos. — 30 de Ag'os- to, 1878; en fruto solamente. Peninsula iberica, Francia, Italia. Grecia y en varios otros puntos de Europa. T. glaber (Geropogon glaber L. — Gr. et Godr. 1. c. 11, p. 314. Wkmm. et Lge. 1. c. 11, p. 227.— Lowe, 1. c. p. 539. — Ge- ropogon hybridus C. H. Schultz, Bip. in W. B. 1. c. 11, p. 472. — Of. australis Spr. Syst. in, p. 663.) Campos de los alrededores de Santa Cruz de Tenerife.— 20 de Febrero, 1879; en fl. y fr. 230 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (154) En la Madera y en toda la region mediterranea. En Canarias y en la Madera puede muy bien haber sido im- portada de Europa con los cereales, como varias otras plantas. Sus flores imitan h primera vista las del Agrostemma Qi~ thago. Urospermum picroides Desf. (Tragopogon picroides L.— Arnopogon picroides Willd.) Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, Valle de la Orotava y barranco de la Florida (aqui una forma mas desarrollada en todas sus partes y de hojas mas divididas). — Abril, Julio; en flor y fruto. En la Madera, Azores, islas del Cabo Verde, Sud de Europa y hasta en el Cabo de Buena Esperanza. APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO, DON DOMINGO BELLO Y ESPINOSA. (Sesion del 1.° de Setiembre de 1880.) PRIMERA PARTE. Estos apuntes estan muy lejos de formar un catalogo si- quiera aproximado de la Flora de Puerto-Rico. A pesar de una residencia de treintaanos en aquella hermosa isla, el ejerci- cio de una profesion sedentaria y la falta de estimulo en un pais donde nadie 6 casi nadie se ocupa de Historia Natural, han hecho que mis excursiones hayan sido pocas; mis tra- bajos interrumpidos, y con frecuencia abandonados, y mis herbarios reducidos a polilla, por falta de tiempo para cui- darlos como es menester en un clima tan contrario a su con- servacion. En suma; la Historia Natural no ha sido para mi sino una distraccion en los momentos de descanso de mis ocu- paciones habituales. Este pequeilo trabajo, pues, masbien que un estudio formal, es la indicacion de lo que bay que estu- diar, 6, mejor dicho, de lo que hay que coleccionar; porque en el estado que hoy alcanza la ciencia, no es posible deter- minar las especies, sin la comparacion material y minuciosa con los tipos genuinos que se conservan en los centros cien- tificos. Aun mas: mis excursiones botanicas se han reducido a las jurisdicciones de Mayagues, Ag-uadilla y San German, pro- longandose hasta Lares; es decir, un triang-ulo , que tiene por 232 ANALES DE HIST0R1A NATURAL. (2) base la costa Oeste, desde Aguadilla a Guanica, y por vertice el barrio de los Angeles, territorio de Lares. Fuera de este triangulo, pocas son las plantas que he recogido de paso en otras localidades, 6 me ban sido remitidas por algunos ami- gos. El territorio de Guanica, sobre todo, no me cansar6 de recomendarlo, tanto a los naturalistas, como a los meros flo- ricultores. La Flora de Puerto-Rico esta aim por escribirse; principiar por algo, es el objeto de estos apuntes. EXPLICACION DE LOS SIGNOS. ** Genero no hallado en los AA. consultados; en cuyo caso se describe con nombre arbitrario. * E specie, id., id. ? Duda de que sea la especie nombrada; en cuyo caso se in- dican las diferencias. ! Seguridad de que la planta es la especie nombrada. La falta de signo indica que no hay entera confianza en la determinacion de la especie. 6 que necesita ser comparada con un tipo genuino. Laguna (Tenerife), Julio de 1880. (3) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DK PUERTO-RICO. '233 DICOTILEDONEAS, TALAM I FLORAS. Fam. I. — Ranunculaceas, 1.— Clematis dioica, L.— (G. Dominica, D. C.) II. — Magnoliaceas. 2.— Magnolia Portoricensis. * Folia coriacea, glaberrima, ovalia, obtusa, basi interdum sub- acuta, Icevia, nervis inter se distantibus, nermlis vix conspicuis (17 cm. long., 13 lat.,pet. 2 }i). Stipule intrapetiolares, coria- cea, in vaginam integram, oblong o-conicam, bisulcatam, caducam connalce. Flores terminates, solitarii, a folio supremo vix 4-5 mm. distantes; sepala 3, rotunda, concava, niridinscula; petala circi- ter 9, sepalis paulo majora (6 cm.), alba, ovata, obtusa, interior a basi subangustata; stamina , antheris sessilibus introrsis, M- nearibus, acutis, nempe, connectlvo semicylindrico apice in fila- mentum producto ; pollen ellipsoideo-oblongum. Ovaria 20-25, biovulata, in strobilnm ovatum, pnbescens concreta, stigmate li- neari, glabro, recurro. facie interna biseriatim papilloso su- perata. Fructus ovatus vel ellipsoideus, carpellis facie externa bivalvatim dehiscent ibus, valvis lime retrofractis, apice angu- lari tantiim liberis, nervum suturalem persistentem denudanti- bus. Semina 1-2, extra capsulam e funiciclo sericeo basilari sub arilhm recurrente parteque embrioni oppositd pervio, pen- dentia. Arbol hermoso de los montes interiores, Montoso, etc, Nom- hre vulgar, Maiiricio. 2 3i ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (4) III. — Anonaceas. 3.— Anona muricata (!), L.— Gicandmna. 4.— A. reticulata (!), L.—Corazon. •>.— A. squamosa (!), L.—CMrimoya. 6.— A* palustris (!), L. — Cayures, corazon cimarron. 7.— A. montana (!), L. — Guaiukana cimarroua . 8 —A. dolabriptela (!), D. b.— Anon. A pesar de ser comunes todas estas especies, solo teng-o por verdaderamente silvestres la A . palustris y la A . montana. De esta iiltima me parece que debe proceder la A. muricata. 9.— Oxandra (?) virgata, Bicb.-— Btayaprieta, 10. — O. (?) laurifolia, Rich.— Haya blanca. Mi duda consiste en que las anteras de estas dos especies son romas, por lo cual las habia referido al g-6nero Guatteria, segun D. C. Prodr. I. 94. donde no se hace mencion del g"e- nero Oxandra, que fu6 establecido posteriormente por Richard. 11.— Anaxagorea acuminata, St. Hil. En Furnias. IV. — Menispermaceas. 12. — Cissampelus microcarpa, 1). C. — Bejuco demoua. Tal vez existan dos especies en Puerto-Rico. V. — Ninfeaceas. 13.— Nymphsea ampla, D. C.—Yerha dekicotea (1). 14.— N. minor, I). C— Id. Creo que es una variedad reducida de la especie anterior, en los charcos de poco fondo, donde se halla. (1) Dase el nombre de hicoteas en Puerto-Rico a las tortugas. (5) BellO.— APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 235 15. — Nymphaea Rudgeana (?), Mey. Folia cor dalo-pel lata, integerrima, lobis oblusis (35 cm. long., 30 lat., fissurd ab insertione petioli distante). Ovarium circi- ter 34-loculare, umbonatiim, umbone conico; radii stigmatiferi clavulis incurxsis desinentes, etc. En las laminas que lie visto de la N. Rudgeana, sus kojas, que son dentadas, no se parecen a las de la planta de que se trata. La que mas se le parece es la N. Jamesoniana Planchot, pero a esta se la figura con la extremidad saliente del eje del ovario redonda en forma de botoncito, como en la N. ampla, mientras que la planta de Puerto-Rico la tiene c6nica. Por lo demas, el tamano de las hojas de las Ninfeas varia mucho, se- gun la masa y fondo de las aguas en que se crian; un ejemplar de la especie que nos ocupa, plantado en un barril, fu6 redu- ciendo sus hojas hasta darlas de una pulgada de extension. VI. — Papaveraceas. 16. — Argemone mexicana (!), L. — Cardo santo. 17.— Bocconia frutescens (!), L. — Palo de pan cimarron. Florece a fines de ano. Entre San Sebastian y Lares. VII. — Cruciferas. 18.— Sinapis brassicata, L. (S. lanceolata (?), D. C.) — Mos~ taza. Par6cenme dos especies distintas, diferenciandose princi- palmente por las hojas inferiores; 6stas en la^. irassicata son muy grandes (30 cm.), pinatipartidas hacia la base; luego an- chas, pinatilobadas, con las divisiones irregularmente lobu- ladas y dentadas, pero de una forma elegante, y glducas; mi^ntras que en la S. lanceolata son verdes, mucho mas pe- quenas y poco divididas. Grisebach las reune en una sola es- pecie (1). (1) Flora of the British west-indian islands, 236 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) 19.— Nasturtium officinale (!), R. B. R.—Berros. N. roridulum. Variedad con los tallos cubiertos de g-landu- lillas trasparentes, menudas, y las hojas con menos 16bulos. 1-5. En May agues. 20. — Cakile maritima (?), L. ■Caules crassiusculi. Folia sessilia, g-laucescentia, oblonga. serrata, basi longe cuneatd, Integra. Siliquce articulus superior cuspidato-conicus, inferiori triplo longior. 21.— C. sequalis (?), L'H6r. Folia petiolata, viridia, suMntegerrima. Siliqua lit in priore, sed angustior. Ambas en la isla de Ratones, costa de Guanajibo, etc. 22. — Lepidiun virginicum (!), L. — Mastuerzo. Siempre he visto tres estambres en cada flor. VIII. — Gaparideas. 23. — Cleome pungens C), W. — Jazmin del rio. (Lara, iv.) 94. — c. pentaphylla (!), L. (Gynandropsis pentaphylla, D. C.\ 25. — C. speciosa (! . Kth. (Gynandropsis speciosa, D. C.) Aunque comun, no es silvestre. 2(5. — Capparis cynophallophora, L. — Palo de burro. Estas plantas, que se encuentran en abundancia en toda la costa Sudoeste de la Isla (Guanica, Guanajibo, isla de Rato- nes, etc.) merecen ser mejor estudiadas. En Guanica he ha- llado, reunidas en un mismo sitio. varias formas que no me ha sido posible determinar si son especies distintas, 6 simples variedades, porque s61o he visto con flor algunas, y casi todas sin fruto. Senalare, no obstante, esas formas con nombres provisionals, para que sean rectificadas por otro observador que pueda visitar aquellos lug-ares con mas frecuencia. a. lati folia (Gria. ?) Folia valde coriacea. wbrotundo-ornta eel mbcordata.obtusa. 0) Bello.— APUNTES PARA LA FLORA I)E PUERTO-RICO. ->T, secies nermim medium plica la. (8 cm. long-., 6 lat.) Racemi ter- minates, simplices, vel subcomposili. A labastrum globosum. Se- pala rotundata, concava, coriacea, mridia. Petala obovata, con- cava, viridiuscula, ad medium subrosea. Podogynus longus. b. longifolia ( cynophallophora vera ?). Folia coriacea, oblonga, ambiobtnsa, marginibns subparallelis. (7 cm. long-., 1 M lat.) Racemi lerminales, simplices, pauciflori. Flores prior is , sed staminibus magis numerosis prastantiores. c. bijtora. Folia coriacea, oblonga, obtusa, mucronata, ad basim suban- gusla [1 cm. long-.. 3 lat., petiolo 5 min.)., glanduld axillari ovatd. Pedimculi axillares , solilarii, verrucosi, apice. '-flores 2 pedicellatos dimricatos gerentes. Stamina pauciora. d. triflora. Folia oblonga, obtusa, emarginata- e basi ad medium subam- pliata. Cater a prions, sed pedimculi soppius trijfori. e. elliptica. Folia elliptica, ambiobtnsa (5 }% cm. long*.. 3 lat.) f. acutifolia. Folia oblonga, subacuta, minus qndm inprioribus coriacea. g*. mollis. Folia oblonga ambiobtnsa, ad basim subampliala. (10 cm. long*., 3 lat.), mollia. 27. — Capparis Breynia, L. a. atropurpurea. Fetalis et staminibus intense purpureis. /?. rosea. Fetalis fere albis et staminibus roseis. Arbolillos; en Guanica. IX. — Bixineas. 28. — Bixa Orellana (!), L. — Ac/note. a. Capsulis atroimrpureis. $. Capsulis mbropallidis, majoribus. X. — Frankeniaceas. 29. — Sauvagesia erecta (!), L. •238 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8) XI. — Polygaleas. 30.— Polygala Berteriana, I). C. 31.— P. adenophora, D. C. (P. stellera (?). D. C. P. longicau- lis (?), Gris.) Caulis erectus, gracilis, subsimplex, 1-2 pedalis. Folia alterna, linearia. paulo magis longiludine sua inter se distantia. Flores spicato-capitati , in axilla bracleola aim 2 lateralibus inserti, ergd pedicellum obliqui, per enolutionem capilitli penduli, albi, onaculis aurantiaceis notati, alis lanceolato-aaitis, carina tri- loba, lobis lateralibus ovato-aculis, medio cristifero. Stylus ftli- formis, stigmate bipariito, lobo antico aicullato-concaro apice penicillaio, postico reflexo, glanduli/ormi. Capsula bilocularis, disjicrma, obtusa, compresa, septo bullulis spliericis turgidis aurantiaceis \-serialibus utrinque circumdato. Semina pendilla, ecarunculata, obconica, puberula, pube ascendenti-adpressd, cir- cum apicem planum in coronulam villosam elongatd. En Mayagties, alturas de la Mesa. 32.— P. variabilis (?), Gris. (P. incarnata (?) Aublet.) Priori similis, sed capitula purpurea et capsula intus eglan- dulosm. En Anasco, dondo dicen el Miradero. 33. — Securidaca virgata (!), L.—Bejuco de sopla. 34. — Badiera Dominguensis, D. C. En Guanajibo. XII. — Cariofileas. 35.— Drymaria cordata, W.—Terba de estrella. 36.— Stellaria ovata (?), Willd. Caules graciles, tenerrimi, tetragoni, radicantes, demun erecti. Folia ovata. apiculaia, subtus pilosula (6 mm.). Flores soli tarii. axillares. altemantes, longe pedunculati. (9) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 239 En Mayagiies, en los sitios hiimedos cerca del rio. En mis apuntes y laminas figura esta yerbilla con flores de 4 s6palos, 4 petalos bifidos y 8 estambres. En un dibujo de mi amigo el naturalista Dr. Stahl, estan representadas las flores con 5 sepalos, 5 petalos y 10 estambres. que es lo ordi- nario en el genero. No creo haber cometido un error tan gro- sero; pero hay que estudiar de nuevo la planta en Mayagiies. XIII. — Malvaceas. 37.— Anoda hastata (!), Cav. — Violeta. 38. — Sida procumbens, Sw. En Anasco. 39.— S. ulmifolia (!), Cav. — EscoUta dulce. 40. — S. cordifolia, L. 41.— S. rhombifolia (I), L.— EscoUta dulce. 42.— S. carpinif olia , L. fS. BalUsiana, D. C.) 43. — S. Jamaicensis (!), L. Las hojas son oval-oblong-as, casi sesiles, y aunque llevan vello en ambas caras, no son lanudas. Petalos blancos, etc. Esta especie y la sig-uiente se disting-uen con facilidad de las anteriores, no s61o por el color de los petalos, que son ama- rillos en aquellas. sino por la forma alg-o acampanada que dan a la corola. 44.— S. purpurea (*). FnUicuhs elatus. Folia parva, ovata, serrata, nervis rectis parallelis, petiolo Umbo siibmquante, stipulis parvis , linearibus. Flores parvi, rosei, subsolitarii, ramidos axillares terminantes. Capsula 5 locwlaris, 5 sperma, membranacea , valvis mediosepti- feris, apice et dorso acuminatis. En Ag-uadilla. 240 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (10) 45.— Abutilon periplocifolium (!), G. Don. 46. — A. indicum, G. Don. 47. — A. pedunculare , Kth. En Guanica. 48. — A. leiospermum , Gr. 49. — Malachra cordata, D. C. 50.— M. capitata (!). h.—Maha. 51.— M. radiataO). L. 52.— Malva americana, L. Flores axillares, solitarii . inart'ievlati. Carpella circiter 12. aristata. ad apicem iitrinqne citiata, dorso bidentata. 53.— M. spicata (?), L. Flores spicati. confer ti in bractearum axilla solitarii , sessi- les, bracteis bifidis sen bi par litis. Carpella circiter \(S.miitica, apice utrinqiie ciliolato. 54. — Pavonia spinifex (!), Cav. 55.— P. typhalea (!), Cav. 56. — P. racemosa (!), Sw. En Guanajibo. 57.— Urena lobata (!). L.—Cadillo. 58.— U. sinuata (!). L .— Id. 59.— Hibiscus bifurcatus (!). Cav. 60.— H. tiliaceus [\)>h.—Emajagua. 61.— H. Sabdariffa (!), L.— Vina. Aunque se halla en el campo (Furnias). no es silvestre. (11) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 241 Tambien son muy frecuentes en los huertos , H. rosasinen- sis, H. mutabilis, ambos con flores sencillas 6 dobles, y tam- bien el H. radiatus. 62. — Abelmoschus moschatus (!), Mch. — Algalia. 63. — A. esculentus (!), W. A. — Guingambo. Ambos cultivados, sobre todo el ultimo, por sus frutos. Hay dos variedades: una de fruto piramidal, y la otra -de fruto ci- lindrico, mas delg-ado. 64. — Bombicella betulina *, (Hibiscus betiilinus (?), D. C. H. Bancroftianus (?), Gris.) Petala alba, angulato-dentata. 65. — B. phoenicea (?), (Hibiscus phosniceus (?), Jac. H. unila- teralis (?), Cav.) a. fetalis splendide purpureas. /?. pe talis roseis. Estas tres lindas plantas se encuentran en Guanica, donde dicen la Montalba. La corola plana y oblicua respecto del pedunculo y tubo estaminal; los estambres inclinados hacia arriba, como en la Pavo?iia racemosa; la cabellera sedefia de las semillas, y el porte de estos arbustillos, me parecen carac- te>es suficientes para tomar como g^nero la seccion Bombi- cella de los Hibiscos. 66. — Thespesia populnea, Corr. — Palo de jaqueca. 67.— T. grandiflora (!), D. C.—Magas. Aunque los frutos de estos dos arboles son secos 6 indehis- centes, se diferencian bastante entre si. El de la T. populnea es chato y pentag-onal, llevando por lo comun en cada celda cuatro semillas en dos series subdivididas por un tabiquillo rudimentario; dichas semillas estan cubiertas de lanilla par- dusca. En la T. grandiflora el fruto tiene la forma de una be- llota gruesa y lisa, llena de una m^dula blanca antes de secarse el fruto, con un jug-o amarillo semejante a la guta- g-amba. Las celdas, que ordinariamente son tres 6 cuatro, lie- van muchos huevecillos en el ang'ulo interno, de los cuales ANALE8 DE HIST. NAT.— X. 16 212 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12) abortan casi todos, queclando pocas semillas perfectas, ente- ramente lampinas. 68. — Gossypium Barbadense, L.—AIgodon. 69. — G. purpurascens, Poir., id. 70. — G. Janiphaefolium (*).—Algodo7i de yuca. No conozco el G. racemosum que cita D. C. (Prod. I. 457) como existente en Puerto-Rico. En cambio, se encuentra otro en los Llanos de Cabo-Rojo, llamado algodon de yuca, porque sus hojas se asemejan alg-o a las de esta planta, Janipha 31a- nihot. Sus flores se parecen a las del G. purpurascens, pero los petalos son de un amarillo palido. Las hojas se presentan par- tidas hasta cerca de la base en tres secciones; la del medio partida a su vez en tres 6 cinco 16bulos lanceolado-oblong-os, y las laterales en dos 6 tres; a veces el numero total de 16bu- los es menor, a veces llega hasta once. Pero lo mas notable es que estas secciones no estan en un misjno piano; por manera que, a cierta distancia, las hojas parecen manojos de hojue- las. Las semillas son verdosas y el alg-odon muy bianco y compacto. XIV. — Bombaceas. 71. — Eriodendrum anfractuosum (!), D. C. — Ceiba. 72.— Ochroma lagopus (!), 8\v.— (hiano. 73. — Helicteres jamaicensis (!), Jacq. — Gato. 74.— Myrodia turbinata (!), Sw.—Palo de garrocha. XV. — Bitneriaceas. 75. — Theobroma cacao (!), L.— Cacao. «. fructibus atro-purpureis. £. fructibus luteo-albidis. No es silvestre, (13) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 213 76. — Guazuma ulmifolia (!), Lam. — Qudcima. 77.— G. tomentosa (!), Kth.—Gudcima. 78.— Riedleya nodiflora (!), D. C. 79. — Melochia hirsuta, Cav. Capsula minuta, ovata, loculicida. 80. — M. pyramidata, L. « . fioribus purpureis . p. fioribus alUs. 81.— Waltheria americana, h.—Malvabisco, Basora prieta. XVI.— Tiliaceas. 82. — Triumffeta althaeoides, Lam. — Cadillo. 83.— T. semitriloba, L.— Cadillo. 84.— Corchorus hirsutus (!), L. 85.— C. siliquosus, L. 86.— C. acutangulus, Lam. 87.— Sloanea Berteriana (?), D. C. Prod. I., 516.— Cacao roseta. Folia elliptica, acuta, coriacea, glabra (15 cm. long-., 7 lat.), scepius integerrima , nunc (pr&scrtim in plantd nova) maxima, grosse serrata, petiolo basi et apice tumido, stipulis acutis, erec- lis, carinatis. Racemnli axillares pauci/lori, jloribus parvis in axilla bracteola pedicellatis. Sepala -i-valvata, latiuscule ovata, intus rosea, decidua. Petala n. Stamina , antheris sessilibus, oblongis, muticis, puberulis, disci hypogyni foveolis insertis. Ovarium ovatum, stylis 4 parvis superatum. Capsula ovata, ovi gallinacei magniludine, puberula (nee setifera), 4-3 locularis, demum septis evanidis /also l-locularis, valvis crassis stibero- 244 ANALES DE H1ST0RIA NATURAL. (14) sis, semimbus cmstaceis, arillatis , pendnlis, arillo integro ru- bro, cotyledonibns crassis, exaJbuminosis . Arbol bastante comun. XVII. — Hipericineas. *.— Ascyrum hypericoides, L. En Lares. XVIII. — Marcgraaviaceas. 89.— Marcgraavia umbellata (!), L.—Bejnco de palma. XIX. — Canelaceas. 90.— Canella alba (!), Murr. (Winterana canella, \,.)—Bar- basco. Grisebach forma esta pequena familia con esta planta y el Cinnamodendron; De Candolle La agrega a las GhiMferas. En mi opinion deberia pasar a las Theofrastdceas. XX. — Gutiferas. 91.— Clusia rosea. L.—Cupey. La corola es blanca con un circulo rosado, formado por una fajilla de este color, que llevan los pe-talos hacia la mitad. 92.— G. acuminata (?), Spreng-.— Cupeillo. Arbuscula dioica,foliis coriaceis, hnibus, ovatis, vix acumina- tis, non spinescentibus (in 9 obtusiora) , ad basim angustatis (9-10 cm.). Thyrsus terminalis multiflorus (in 9 2)auci/lorus), jloribus lutescentibus, partis (in 9 paulo majoribus, nempe, pe- tala centrimetalia), staminibus xel antheris subsessilibus 6, cen- tralibus, subextrorsis . Fructus 6-7 localaris, cylindraceus, vix pollicaris, ad maturitatem atro-violaceus. 93.— Mammea americana (!), L.—Afamey. (15) Bello. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 245 94.— Calophyllum Calaba (!), Jacq. — Marias. XXI. — Auranciaceas. Aunque esta familia es exotica, se dan perfectamente todas las especies y variedades de Citrus. La Triphasia (Limoncillo) y la Murraya crecen en los jardines casi sin cnltivo. XXII. — Malpigiaceas. 95. — Malpighia coccigera (!), L. 96. — M. urens, L. En la costa Norte, seg-un el Dr. Stahl. 97.— M. punicifolia (!), lu.—Cerezas. Cultivada. 98.— Byrsonima spicata (!), Rich. — Maricao. 99. — B. lucida (!), Rich. — Palo de doncella. 100.— Banisteria floribunda, D. C. 101.- B. periplocif olia , D. C. 102.— B. (?) chrysophylla *. Caiiles scandentes, vel postrati radicantes, cylindrici, glaber- rimi. Folia elliptica ambiobtusa (8 cm. long-., 5 lat.), supra glabra, subtiis pilis malpighiaceis, adpressis aureo-tomentosa. En Furnias: no he visto la flor ni el fruto. 103.— Heteropteris purpurea (!), Kuth. En Guanica. 104.— H. pubiflora (Banisteria pubiflora, D. C.) 105.— Tetrapteris paniculata (*). Folia ovata, coriacea, glabra(V3 cm. long-., 7 lat.). Flores bra- 246 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16) chiato-paniculati, sepalis 4 Mglanduligeris , quinto lavi. Sa- mara dorso marginata, alis inferiorities mperioribus duplo bre- moribus. En Lares. XXIII. — Eritroxileas. 106. — Erythroxylum brevipes (?), D. C. Rami flexuosi, foliis obovalis, 1 cm. He hallado este arbusto en Gu&nica, sin flor ni fruto. 107.— E. obovatum (?), Gris. Folia coriacea, obovata, obtusissima vet emarginata, in petio- lum brevem angustata (9 cm. long-., 5 }i lat., petiolo 1). Fruc- tus cylindraceus, 18 mm. long*. Este arbolillo se encucntra on Lares, pero parece raro. Por el tamano y contextura de las hojas, es probable que sea una especie nueva. XXIV. — Sapindaceas. 108. — Cardiospermum Halicacabum, L. 109.— Serjania triternata (?), Willd. Folia triternata, petiolulis 2 intermediis, adjeclis, ternatis; foliolis sxibcoriaceis, nitidis, basi cuneatd integrd, inde serratis. 110. — Paullinia pinnata (!), L. 111.— Dodonaea viscosa (!). L. En el Alg-arrobo, Mayag-iies. 112. — Cupania tomentosa (!), Sw. — Guam. Los p^talos son propiamente trilobulados, pero Llevando los dos 16bulos laterales pleg-ados sobre el limbo, parecen sim- plemente obovados. 113. — Thouinia tomentosa (!), D. C. — Quiebra-kackas. (17) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 217 114. — Schmidelia occidentalis, Sw. — Quiebra-hachas. 115.— Sapindus saponaria (!), L. — Jaboncillo. 116.— S. inaequalis (!), L.— Jaboncillo. 117. — Hypelate paniculata, Camb. — Gfdita. 118. — Melicocca bijuga (!), L.—Quenepas. No es silvestre. 119. — Picramnia pentandra, Sw. — Guarema. De Canclolle agrega con duda este g-enero a las Terebinta- ceas; Grisebach lo coloca en las Rutaceas. Par^ceme, sin em- bargo, mas analogs a las Sapindaceas. XXV. — Oxalideas. 120. — Oxalis corniculata (!), L. — Vinagrillo. En las marg-enes de los rios del interior. 121.— O. frutescens (?), L. Folia petiolata, trifoliata, foliolis subcoriaceis , sxiblucidis glabris, obomtis vel obovato-oblongis, emarginatis, sessilibus. La he hallado en Guanica, sin flores ni frutos. XXVL— Meliaceas. 122. — Melia sempervirens (!), Sw. — Lildila. 123.— Guarea Swartzii, D. C. — Guaraguao. 124.— G. humilis, D. C.—Guaraguadillo. Este g'6nero comprende en Puerto-Rico arbolillos y arboles de distintos tamaiios, algunos muy corpulentos, cuyo tronco no abarcarian dos hombres, conocidos todos con el nombre de Guaraguaos, y entre los cuales debera de haber alg-una Tri- chilia. Como son arboles de monte, y no he visto en flor y 218 ANALES DE HIST0RIA NATURAL. (18) fruto sino las dos especies apimtadas, que alcanzan k la zona maritima, no me ha sido posible determinar las otras; siendo, ademas, dificil este estudio, por lo mucho que varian las liojas en el numero y disposicion de las hojuelas en un mismo individuo, y por la escasez de detalles en los AA. que he po- dido consultar. En un estudio comparativo mas prolijo, debera atenderse, entre otras cosas, a si las hojuelas son equilateras 6 inequilateras , y si el peciolo 6 raquis es perfectamente ci- lindrico, 6 lleva ranura por encima. 125.— Cedrela odorata (!), L.—Cedro hemhra. XXYIL — Zigofileas. 126.— Tribulus cistoides (!), L. En Guanica, la Montalba. 127.— T. maximus (!). L. En Anasco. El fruto lleva un solo tabiquillo k un lado, del cual y del eje queda sostenida la ciispide del ovario, despues de la diseminacion. 128. Guajacum officinale (!). L. — Guayacan. En Guanica. XXVIII. — Rutaceas. 129.— Zanthoxylum Clava-Herculis (!), L.—Espino rubial. 130. — Z. acuminatum, &\\.—Espino. 131. — Z. lanceolatum, Poir. — Es2rino. 132.— Z. aromaticum, W. — Espino. En Calvache. 133. — Fagara microphylla (?), Desf. Folia trijuga cum imparl, foliolis oblongis, integerrimis (19) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 241* (5 mm. long-,, 2 lat. ), petiolo alato, alis inarticulos foliolis per- similes constrictis. Foliola pellucido-punctata; aculei stipulares recti, patentes. En Guanica. 134.— Simaruba amara, Aublet.— Aceitillo. 135.— Suriana maritima (!), L. — Temporana. De Candolle coloca esta planta entre los generos afines a las Teribentaceas; Grisebach la retira a las Fitolaceas, y Meisner forma con ella y con el g-enero Cneorum una pequena familia, las Surianeas, que coloca entre las Crasuldceas y las Fran- codceas. He tenido ocasion de estudiar la especie en ejemplares vivos, con sus flores y frutos, y me parece mas natural colo- carla en las Rutaceas, seccion de las Diosmeas. XXIX. — Ampelideas. 136.— Cissus trifoliata (!), L. 137.— C. acida(!) ? L. En Guanica. 138.— C. sicyoides (\).—Bejuco de caro. 139.— Vitis caribaea (!), D. C. Los troncos de esta parra cuando son viejos suministran una agua deliciosa y abundante. Con un trozo de una vara, del grueso de una muileca, pueden saciarse dos personas. Es probable que exista asimismo la V. labmsca, L.; pero como nunca he podido ver las flores ni los frutos, y las hojas son tan variables, seg-un los sitios en que crecen estas plantas, no es posible aseg-urarlo. Sin embarg-o, los campesinos distin- g-uen el bejuco de agua y \&2Mrra cimarrona. XXX. — Hipocrateaceas. 140.— Hippocratea scandens, Jacq. 250 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (20) 141.— Hippocratea ovata, Lam. var. oblongifolia , D. C. XXXI. — Cirileas. 142.— Cyrilla antillana (!), Mich. De Candolle pone este g-eaiero entre las Ericaceas. CALICIFLORAS. XXXII.— Celastrineas. 143.— Turpinia paniculata, Vent. — Avispillo. Foliola 4-2 juga, exstipellata, etc. Bacca coriacea, ad maturi- tatem mfescens. Semina eburnea, badia, basi alba, sape 2 super- posiia iii quoque loculo. Aunque el ovario parece entero y acuminado en un solo es- tilo con tres estigmas, consta de tres celdas facilmente sepa- rables hasta la base, cada una con su estilo; si bien por La evolucion subsiguiente, el fruto es entero, con tres ligeras eminencias distantes, en las que se marcan las cicatrices que ban dejado los estilos. 144.— T. glandulosa (*). Foliola 4-2-juga, exstipellata, ellipUca, acuminata, basi cu- ncatd, Integra, inde crenata, crenis calloso-denticulatis. Se- mina roseo-fuscata, 1-5 in quoque loculo. Cetera ut in priori. 145.— T. occidentalis (?), Don. Foliola 6-juga stipellata, elliptico-oblonga, acuminata, e basi crenata; rhaquis superne sulcata, ad foliolonim juga ar- ticulata. El numero de los pares de hojuelas no conviene con la T. occidentalis. y s61o me he fundado para esta conjetura en las estipulillas que llevan las hojuelas. Por lo demas, no ha- biendo visto las flores ni el fruto de esta planta, pudiera ser muy bien que no perteneciera al g*6nero, ni h la familia. Las tres especies se encuentran en los alrededores de Mayag"iies, (21) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 251 debiendo anadir que, en todas ellas, las hojuelaslaterales son sesiles 6 casi sesiles, y la terminal lleva un peciolillo larg-o. 146.— Myginda latifolia, Sw. Hay una variedad, 6 tal vez especie distinta, que s61o se di- ferencia en las hojas, que son mas angostas, 27 mm. porlO. 147.— M. pallens (?), Sm. Folia elliptic^,, obtusa, vlx crenata, in ramis floriferis con- fer 'te paniculatis dimidio minora. Pedunculi axillares bis trifidi folia reducta equantes; /lores roseo-albidi. 148. — Ilex dioica, Gr. Bonito arbol, del aspecto do un naranjo. 149. — I. macoucoua , Pers. En el Miradero. 150. — I. exandra (*). Folia lanceolata vel obovato-oblonga, integerrima, mpetiolum brevem angustata, nunc obtuse acuminata, nunc obtusa vel emar- ginata, magnitudine varid (12-20 cm. long*., incluso petiolo, 3X lat.) Calix 6-dentatus; corolla usque ad imam basim Q-partita (forsam petala libera), lobis oblongis, crassiusculis, pubescenti- bus. Stamina 6, liypogyna, antheris adnatls, ovatis, mucronatis. Ovarium pubescens, stigmate sessili bipartito dimsionibus bilobis coronatum. Drupa carnossula, ad maturitatem alro-violacea, for- ma et magnitudine olivet parvce. En Quebradillas. XXXIII. — Ramneas. 151. — Gouania tomentosa (!), Jacq. 152. — G. Dominguensis (!),L. 153.— Frangula sphserocarpa (!), Gr. (Ceanothus, D. C.I 154. — Colubrina reclinata (!), Brongn. — Mabi. 252 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (22) 155.— Colubrina ferruginea (!), Brongn.—MaM. Con la corteza de estas plantas se hace de un dia para otro una bebida fermentada, especie de cerveza, muy usada en las Antillas. 156. — Zizyphus Havanensis, Kuth. En Gnanica. XXXIV. — Samideas. 157.— Samyda glabra ta, S\v. 158.— Casearia ulmifolia, Valil. (C. serrulate, $\x.)—Cara- colillo. 159.— C. Samyda (?), J). C.—Cotorrerillo. Folia otato-oblonga, argute serrulata (8 cm. long-., 3 X lat., petiolo 5 mm.) Flores prior is, axillares, fasciculati, pediincidis 5 mm., capsula ciceris magnitudine. En Utuado. 160.— C. spinosa (i), Willd. (C. rami flora vtalis paulo longiora, Jllamentis ad basim linearibus roseis, lateraliter pilosis, inde subulato-acuminatis, glabris, an- therisadnatis, orbiculatis, rubris. Ovarium leguminiforme, biovu- latum, ovulis reniformibus, stylo incurvo, cylindrico, truncato, staminibus sublongiore. Legumen comjwessum, elliptico-snbro- tundum (3 X cm. long-., 2 }i lat.), monospermum, subbacatum purpureum, graveolens (odore fructus Spondi^e), demum coria- ceum, indehiscens (vel serissime dehiscens). Semen pericarpium implens, funiculo umbilicali circumdalum, embryone testa mem- branaced duplice tecto, membranis inter se et cum embryone adhe- rentibus, cotyledonibus albis, plano-convexis. 256 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (26) Aunque no he podido hallar los caracteres g-en£ricos de esta planta en ning-una de las obras que tengo a la vista, no es creible que un arbol como la Cobana, tan conocido en Puerto- Rico por su excelente madera, kaya quedado ig-norado de los Botanicos. Tiene para mi de interesante que, sin embargo de pertenecer evidentemente a las Leg-uminosas, se acerca tanto por sus caracteres a las Terebintaceas. que puede considerarse como el eslabon que une a ambas familias. Para el caso, poco probable a la verdad, de que esta planta no haya sido descrita hasta ahora, la dedico a mi amig'o el Dr. D. Ag-ustin Stahl, fervoroso naturalista de Puerto-Rico. 176. — Ormosia dasycarpa (?), Jacks. — Palo de matos. Foliola 3-4juga, ovalia, breviter acuminata, chartacea, cequila- tera, penninervia, supra glabra, subtits cupreo-puberula (21- 26 cm. long-., 14-15 lat v pctiohdisY }4.)Petala omnia soluta; ve- coillum basi biauriculatum, auriculis dentiformibus. Stylus Jili- formis, tmncatus. Semen nigrum, macula basilari rubra, an- gulatd. En Coamo he visto sin flores ni fruto, y en estado de ar- busto, otra planta muy parecida a la anterior, m6nos en el tamano de las hojuelas, que es mucho menor: 5 cm. por 4 las inferiores y 8 por 4 X las superiores. triru n . — Dalbergieas. 177.— Pterocarpus draco (!), L.— Palo de polio. 178.— Drepanocarpus lunatus (!). Mey. 179. — Hecastophyllum Brownei (!), Pers. 180.— H. monetaria, D. C. 181.— H. Berterii (!), D. C. 182. — Andira inermis (!), Kth. — Moca. 183. — Lonchocarpus latifolius, Kuth. En Quebradillas. Probablemente hay otra especie en los mismos sitios. (27) Bello. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-PICO. 257 tribu in. — Cesalpinieas. 184.— Haematoxylon campechianum (!), L.— Palo de Cam- peck '£. 185.— Parkinsonia aculeata (!), L.—Palo derayo. 186. — Guilandina Bonduc (!), L. — Matos deplaya. 187.— G. Bonducella (!). L. 188. — Caesalpinia sepiaria, Roxb. 189.— Poinciana pulcherrima (!), L.—Clavettina. Y la variedad de flores amarillas. Son ya muy comunes la Cohillea racemosa, 6 Flamboyan Colorado, y una Casparea cle bonitas flores, llamada Flambo- yan bianco. En algunas cercas hay una especie de Bahuinia de flores grandes amarillas, y otras de flores apetalas, pero no estan generalizadas. 190.— Hymenaea Courbaril (!). \,.—Algarrolo. 191. — Tamarindus indica (!), L.—Tamarindo. 192. — Cassia fistula (!), L.—Cauafistula. 193.— C. grandis (!), L— Can't 'fistula cimarrona. 194.— C. laevigata, W. 195. — C. bacillaris, L. 196.— C. bicapsularis (!), L.— Sen del pais. 197— C. alata (!), L.—Talantro. 198.— C. obtusifolia, L. ANALUfc DB HIST. NAT. — X. 1"? 258 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (28) 199_Cassia occidentalis (!), h.—Hedionda. 200.— C. chamaecrista , Sw. 201.— C. diphylla !), L. 202.— C. biflora (?), L. Foliolis Q>-\2-jugis, ellipticis, obtusis (6 mm.), peliolo mncro- nato, glanduld tereti, acuta. fl%mmed inter foliola infiifoa. Legu- men lineare, compressissimum (14 cm. Long., 8mm. Int.), locellis alter natim concavo convexis mdulatum, seminibus planis, ellip- ticis, viridescen tibus. Precioso arbusto de los Llanos de Cabo-Rojo, que se distin- gue facilmente por su menurto follaje, la abundancia de flores amarillas y sus legumbres en forma de cintillas repulgadas. Con6cese con el nombre de Retain i. tuibu iv.— Loteas. 203.— Crotalaria retusa (!), X.—Sonajuelas. 2<)4.— C. incana (! . L. 205.— C. stipularis (!), Desv. 206.— Indigofera Anil, L.— Anil. 207.— Tephrosia leptostachya , 1). C. 208.— T. cinerea. Pers. 209.— T. aniloides *. SufnUicosa, cinereo-pubescens,pube adscendente. Foliola 5-juga, oblonga (15 mm. long-., 61at.), stipulis erectis, longis, acutis, racemis axillaribus, pauci/loris, ad ramorum apicem confertiori- bus, subcorimbosis, pedicellis calycis longitudine. Calyx pilosus, campanulatus , usque medium h-fidus , lobis linearibus, acutis, cequalibus, 2 superioribus alliiis connexis. Vexillum ellipticum, veflexum, extiis villosum, ungue callosd. sulcata; peta.la catera (29) Bello. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. '259 oblonga, oMusa, cxrimlia superne coherently. St'imina %etl, an- theris ovatis, aqtialibus. Stylus fUiformis, stigmate pilosulo (pilis in plantd sicca evamdisj. Legumen rectum, lineare, compressnm, seminibus circiter 18, septulis transversis separatis. En los bafios de Coamo; florece a fines de alio, y las flores parece que mudan de color, siendo rosadas por la manana y blancas por la tarde. 210.— Sabinea florida (I), D. C. La S. dubia, D. C. es la misma especie. dependiendo de la sequedad de los lug-ares el soltar las hojas y vestirse comple- tamente de flores , lo que no sucede en los sitios humedos 6 sombrios. Es la unica leg-uminosa que conozco cuyas hojuelas no duermen. 211.— Agati grandiflora (!), Desv. Muy comun, pero no silvestre. Existe tambien la variedad de flor blanca. 212.— Sesbania occidentalis (!), Pers. tribu v.— Hedisareas. 213.— iEschynomene americana, L. 214.— JE. glandulosa, Poir. 215. — -^E. fistulosa*. Herbacea, caule ftstuloso, foliolis oblongis, circiter 20-jugis, stipidis semiovatis, acuminatis, cauda rotundata, postice conti- nud, antice retusd. En los sitios humedos de la bajura de San German. Parece rara; al m6nos no la he hallado sino una vez. todavia sin flores. 216.— Zornia diphylla (!). Pers. 217.— Desmodium incanum, D. C.—Zarzabacoa. 218.— D. adscendens, D. C. 260 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (30) 219.— Desmodium axillare, D. C. 220. — D. scorpiurus, Desv. 221.— D. Molle, 1). C. En Coamo. 222.— D. tenuiculum (?). D. C. Leguminis articulis 4-6 minutissime aculeatis, plank rhom- beis, diagomliter connexis. Stamina 1 et 9, quorum 4 alternatim castrata. 223.— Pictetia aristata [!), D. C.—Tac/iuefo. trim: vi. — Faseoleas. 224.— Arachis hypogaea (!), h.—Mani. Cultivada. 225.— Abrus precatorius !). L.—Peronilas . 226.— Rhynchosia reticulata, I). C. 227.— R. minima, I). C. 228.— R. phaseoloides, 1). C. 229.— Cajanus bicolor (!), D. C.—Gandure.s. 230.— C. flavus (!). I). C Ambas naturalizadas. 231.— C. luteus *. Prioribus minor, vexillo concolore, absque lineis purpvreis. le- gmnine angustiore. toruloso, longiusque cuspidaio. Cultivada. Todas tres pucden cousiderarse como meras variedades, pero constantes, del C. indicus, Spreng*. 232.— Clitoria Ternatea (!), L. Muy comun; pero no silvestre. (31) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 2G1 233. — Centrosema pubescens, Bentli. 234.— C. Virginianum (!), Bentli. a. angnstifolium (!). /?. ellipticum (!). x. ova turn (!). Ning'una de estas especies presenta espolon, sino una jiba sobre la una del estandarte. 235. — Neurocarpum ellipticum (!), Desv. 236. — Teramnus uncinatus (!), Sw. 237.— Galactia Berteriana (?), D. C. Racemis petiolo brevioribus. 238.— G. filiformis (?). Racemis interrupt is, petiolo longioribns, legumine nndiqne pu- bescente. 239. — Stenolobium caeruleum, Bentli. 240. — Pachyrrhizus angulatus (!), Rich. En el Rosario. 241. — Vigna glabra, Savi. 242. — Dolichos monachalis (!), Brot. — Frijoles. Cultivada. 243. — Lablab vulgaris (!), Savi. a. albiflorus. 3. pur pur ens. Comunes en los huertos, pero no silvestres. 244.— Dioclea Jacquiniana (?), I). C. Foliolis ovatis, acuminatis , floribus roseis, in racemo binis, glanduld ovatd interpositd, calice pubescente, bibracteolato, labio superiore integro, obtuso, infer iore triftdo, bracteolis oblongis, ob- tusis, striatis , texillo amplo , refracto, ad basim ulrinque biau- 262 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (32) riculato, carina indivisd ad medium in/ractd, staminibus 9 et 1 alternatlm huequalibus, anther is (pqualibus, oblongis, rectis, stylo clavellato, antice barbato, leg umlne Lablab, suturis sublevibus, seminibus nigris, umbilico lineari, albo. Esta planta, muy semejante a un Lablab, me ha parecido silvestre en Furnias, donde le dan el nombre de chicharas. 245.— Phaseolus semierectus (!), L. 246.— Ph. lanceolatus *. Caiile volubili, pilosulo, pills sordidis, crispatis. Foliola ovato- oblonga acuta vet acuminata, glabra, ad nervos tantum puberiila; stipulalanceolata. Cauda confoemi; stipellce ovafce. Pedunculus axillaris petiolo multo longior, apice paucijlorus , bracteolatus. Flares subsessiles, calycecylindrico. glabra, A-crenato, crend supe- riore emarginatd, bibracteolato, bracteolis minimis, glandulifor- mibus. Petala lutea; vexillwm recurmm, sordide \ pattens, emargi- natum; carina acuta, basijissa, con tor ta 'gyro unico); stamina 9 ell; stylus ad apicem antice barbellatus. Legumen subcompres- sum, rectum, ambiucutum. villosim, in ins membrand lenui locel- liiturn. seminibus sape (>. gtobosis. cccruleo-puherulentis , demiun nigris, nitidis. 247.— Ph. cochleatus *. Volubilis. Foliola ovata, acuta; stipule lineares. Racemi axilla- res, petiolum icarpio coriaceo pubcscente costato donata , costis epi- carpii tumidis, apicem fructfis non attiiigentibvs. Semen imieu'in, testa lignosd tenui inclusion, embryone globoso indirise (fr. dia- metro 1% cm.) En Anones. Esta planta pertenece probablemente al g6nero Aulacocarpus , Berg-., cuyos caracteres diferenciales respecto de las Eugenias no alcanzo bien. 318. — Jambosa vulgaris (!), D. C.—Pomarosa. 319. — Psidiastrum dubium **. Frutex foliis coriaccis, oblongis. acutis, bast angvstatis. pellu- cido-punctatis. Flores axillares, racemulosi, 4-meri, calycis lobis 2 oppositis latioribus. Bacca dura, sicca , scaberrima, medulosa. seminibus oo , in mediild inordinatim nidnlatis (ictu insecti cu- jvsdam vanidis). Varias veces he hallado esta planta cerca de las costas (Rin- con, Guanajibo, etc.), y siempre con los frutos taladrados por un insectillo; de manera, que no me ha sido posible compren- der su estructura inferior . evidentemente deformada por aquella causa. XLV. — Cucurbitaceas. 320.— Fevillea cordifolia (!), 8w.—Seci(a, Pepita amarga. 321.— Momordica charantia (!), L. — Cicndeamor. 143; BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 4& 322.— Luffa acutangula , Roxb.— Esponja. Aunque el tubo del caliz esta recorrido long-itudinalmente por 10 lineas, ni 61 ni el fruto tiene ang-ulos; 6ste es del todo cilindrico, 6, a lo mas, obtusamente trig-ono. He visto los fru- tos de otra Luffa que se decia de la Guayana, al menos trai- dos aquellos de Venezuela, mucho mas pequenos, tambien sin ang-ulos. 323.— Sechium edule (!), ^'.— Chayote. 324— Melothria pervaga , Gr. 325. — Lagenaria vulgaris (!), Ser. — Marimbo. Hay una variedad que parece silvestre, con el fruto esferico. alarg-ado por la base en cuello corto y estrecho. 326. — Sicana odorifera (!). N&a&.—Pepino angolo. 327. — Cucumis Anguria (!). L. — Pepmb. 328.— Doyerea emeto-cathartica (!), Grosourdy. Flores parvi, luridi, cf racemosi, 9 racemi basi glomerati ses- siles. Calyx cf campanulatus , h-fidus, lobis oblongis, recurvis, intiis pubescentibus; petala 5 lanceolata, pilosula; stamina Melo- thrle, basi pilosa. Calyx 9 tubo cylindrico, Icem, limbo calycid" conformi, basi constricto. Petala cf similia. Ovarium biloculare. stylo bijldo, stigmatibus multipar litis , lobis glanduliformibus. Bacca ellipsoidea (13 mm. long-., 6 in diam.), lavissima, sordide rosea, lineis 10 fuscis notata, demilm rubra, mollis, seminibus obovatis, subcompressis , laterality bicostulatis , in quoqne loculo 4-5, amphitropis sen alternatim superpositis, in pulpd (ante ma- turitatem transversim cellulatd) nidulatis. Caulis ramosus, basi tumidd tuberiformi, ramis longe scandentibus, teretibus, glabris. Folia s(ppius integra, ovato- cor data, denticulata, supra vix pube- rula, infra velutina, albido -reticulata , nunc triloba (ex Auct. descript. quinqueloba) , cirrhis simplicibus validis. En Guanica. Con esta planta, que en mis apuntes y laminas nombraba Cellularia viticaulis, y otra de Ang-osturas, consti- tuyo mi difunto amig-o, el Dr. Rene de Grosourdy, el g-enero Doyerea, de cuya descripcion be tornado los caracte>es de las ANALES DE HIST. NAT.— -\. 18 271 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (41) flores, pues que no he visto la planta sinp en fruto; esto es, con grupos densos de bayas en las axilas y el pedunculo per- sistente de las flores masculinas. Tal vez haya padecido algiun error en la descripcion de los estig-mas, que no me parece muy natural, lo mismo que lo ha padecido al sentar como caracter g-6nerico el ovario unilocular, siendo bilocular. 329.— Cionandra racemosa (!), (Jr. (Bryonia, Sw.). Flores albi; fructus semper verticaliter inversi. Folia 7-5-3 loba vel Integra. 330.— C. graciliflora , Gr. 331. — C. angustiloba *. Catties gracillimi, puberuli; folia profundi 5-loba, lobis lanceo- latis (sinuous latis), lateralibus, inmqualiUr subbilobis. XLVI. — Papayaceas. 332.— Carica Papaya (!), L.—Lechosa, Papaya. La de fruto en forma de limon (('. caulifloral Jacq.), que al- caiiz.-i hasta 32 cm. de largo, me parece una simple variedad. XLVIL— Pasifloras. 333.— Murucuja ocellata(!». Pers. 334. — Passiflora hirsuta, L. 335. — P. hederacea, Cav. 336.— P. lineariloba, J. Hook. 337.— P. rubra (!), L. Sepala et petala alba: corona purpurea. 338. — P. sexflora, Juss. a. Sepalis petalis dimidio minoribus. 0. Fetalis sepalis longioribns: foliorum apintlo productiore (45) Bello. — A1HNTKS 1'AUA LA FLOKA UK PUERTO-RICO. 275 En esta planta, que he cultivado, he visto alg'unas flores con los pe4alos trasformados en estambres. 339.— Passiflora foetida (!). — Tagua-tagua. P. laurifolia, L. (Parcfoi}. P. Granadilla, L. (QranadAlla) y otras, cultivadas. XLVIII. — Loaseas. 340. — Mentzelia aspera (!). L. XLIX. — Rizoforeas. 341. — Rhizophora Mangle (!). L. — Mangle. 342.— Cassipourea elliptica , Poir. L. — Turneraceas. 343.— Turnera ulmifolia (!), L. Stylis staminibus midtd bremoribus; fetalis erosis (2 cm.). 344. — T. cuneiformis (?), Juss. Stylis staminibus longioribws, petal is minor i frits, foliis basi cuneatis. 345.— T. ovata *. Foliis ovatis, ofrtusis, Telvtinis, rix denticulatis. Flores axilla- res, apice pedunculi, longi, articnlati, efrracteati. En Pin ales. 346 — Piriqueta longifolia, D. C. LI. — Portulaceas. 347 — Portulaca oleracea (!), L. 270 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (46} 348. — Portulaca pilosa (!). L. 349.— Talinum crassifolium (!), Willd. En las costas do Guanica. 350. — Trianthema raonogynuml!). L. 351.— T. polyandrum (!). L. 352 .— Sesuvium portulacastrum (!), L. LII. — Crasulaceas. 353.— Bryophyllum calycinum (!). Salisb.— Ferba bruja. Completamente silvestre. LI II. — Cacteas. 354.— Melocactus communis!!). I). C. — Melon de casta. 355— Rhipsalis fasciculata, D. ('. 356. — Cereus quadricostatus *. Arboreus, rami's 4-costatix. difusis, spinis fasciculatis , ra- diantibus, acicularibus , fuscis , scepe 7 longis cum 2 brembus in- ferioribus. Floresrubri, tubo calycino ultra ovarivm producto, spinuloso. Bacca umbilicata, ovi anserini forma et magnitmdine, extits purpurea, ocellis spinulosis sparsis, intus riridescens. Embryo curvus, dicotyledoneus. 357.— C. leiocarpus *. Arboreus . ramis erect is. 2-3 metralibus, 9 (rarius 8)-costatis. glaucescentibus, ad apicem albo-lanatis, spinis acicularibus. fas- ciculatis, lutescentibus , sa>pe9. superiori longiore. Floresrubri (insicco), tubo calycino ultra ovarium pariim producto. Bacca purpurea, depressa, lavissima. Ambas especies en las playas do Guanica . eonocidas con el nombre de Sebucaves. (47) Bello. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 277 358. — Gereus triangularis, Haw. — Pitajaya. Hay algunas otras especies cultivadas por sus flores: C. gran- difiorus, Haw., C '. phyllanthus s D. C. etc. 359. — Opuntia coccinellifera, Mill. 360.— O. ferox, Haw. 361.— O. horrida, D. C. 362. — O. repens *. Caules prostrati, articulis parvis, (9 cm. long-., 2 vel pa rum ultra lat.) pubendis , spiiiis fasciculatis 4-3-2, subceqiialibus albidis, acutissimis (16 mm.), pulvinari&us, tomentosulis. Flores ejiavo rubentes: fmctus parvus (2 cm. long-., 1 in diam.), occllis sparsis, pubentibus, mermibiis. En los campos de Guanica. Llamanla Olaga, corrupcion de Ahulaga, por las espinillas de que esta armada. Puede ser una variedad de la 0. spinosissima, Mill. LIV. — Umbeliferas. 363. — Hydrocotyle umbellata, L. A veces presenta dos sombrillas en el mismo pedunculo. 364.— H. repanda (!), Pers. 365. — Eryngium foetidum (!), L. — Culantro del monte. Cultivase la Arracacha escuienta, 1). C, Apio; pero nunca la he visto en flor. LV. — Araliaceas 366. — Sciadophyllum Jacquini (!), Gr. Las bayas de este arbol son primeramente blancas y turg-i- das, despues moradas 6 negras, segun el grado de madurez, y ent6nces es cuando forman surcos por contraccion entre las semillas. Esto explica la observacion que hace Grisebach so- bre el particular: Flora of the B. W. i. i. , p. 306. 278 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (48, 367. — Sciadophyllum capita turn (?), Gr. Foliis obovato-oblongis, breviter acwminalis (14 cm. long-itud, 5 lat., pet. 4). 368.— Panax Morototoni , Aubl. LVI. — Lorantaceas. 360.— Viscum Randise (*) 9: In, Randid aculeatd parasiticum, ramis articwlatis, telra- f/oiiis, foliis spathulato-oMongis, crassulis. Mores mpedtmculis axillaribus glomerati^ sessiles, Hberi, calycc globuloso, apice trhli' n la lo. (Iciitibus adpressis , fix conspicuis, stigmate pwtieti- /(ii'nii. Bacca globosa, mucilaginosa, monospermy lutea, 3-4 mm. Petala n.